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 CRISIS DE GOBERNABILIDAD EN VENEZUELA Y SUS EFECTOS SOBRE LAS RELACIONES CON COLOMBIA

Resolución y prevención de conflictos

Por Francine Jácome  

Parte 1/3    

Antecedentes de los conflictos sociales y políticos

Después de la pacificación de las guerrillas a finales de la década de los años 70, Venezuela vivió un poco más de una década en un clima de relativa paz política y social, lo cual no por casualidad coincidió con la época del "boom" petrolero. Sin embargo, a partir de 1983 cuando se resquebraja la estabilidad económica, la conflictividad comenzó a aumentar, hasta llegar a la situación actual de crisis de gobernabilidad.

Los signos más evidentes y notorios del resquebrajamiento de la estabilidad económica y política que había caracterizado a la democracia venezolana fueron el "Caracazo" de 1989, los dos intentos de golpe de Estado en 1992, la destitución de Carlos Andrés Pérez en 1993 y la formación de un gobierno de transición. En el período que corre entre 1989 y 1998 el país se vio sacudido por una creciente conflictividad social y política.

Es en este marco de profundización de la inestabilidad que surge el liderazgo del teniente coronel Hugo Chávez, quien asciende al poder en 1999, con la promesa de llevar a cabo transformaciones profundas para acabar con la pobreza y la corrupción. Los primeros dos años de su gobierno estuvieron orientados hacia el desmontaje del llamado "puntofijismo" (1958-1998), y hacia la creación de las bases de un nuevo sistema político. El año 1999 estuvo marcado por un sensible incremento de la conflictividad social (López Maya, 2002) que se manifestó en disturbios, cierre de vías y tomas o invasiones, entre otros hechos. En ese año, los conflictos que implicaron confrontación y violencia fueron mucho mayores que en años anteriores, mucho más incluso que en 1989 y que en el período 1992-1996, considerado de alta beligerancia. También fue un período durante el cual la población venezolana aspiró a que mediante la aprobación de la Constitución de 1999 y de la llamada "relegitimación de los poderes", se instituyera un modelo que profundizara la democracia, generara bienestar económico e instrumentara mecanismos que permitiesen la inclusión económica, política y social de un considerable sector de la población, con anterioridad excluido.

Esta primera fase de su gobierno (1999-2001) se caracterizó por un Estado con crecientes recursos, provenientes del aumento del precio del petróleo, y por un debilitamiento del sector privado. La política exterior se fundamentó en el apoyo a la creación de un mundo multipolar y en ciertas tensiones con Colombia, producto de la oposición inicial de Chávez al Plan Colombia y a sus supuestas relaciones con los grupos guerrilleros del vecino país. A partir de finales de 2001 se inicia una segunda fase, marcada por un aumento en la radicalización, tanto política como económica, del proceso "revolucionario".

El fortalecimiento de rasgos personalistas y autoritarios evidenciados en el gobierno de Chávez, junto con la participación cada vez mayor de militares en la administración pública, fueron generando una creciente oposición. El aumento de las críticas de diferentes sectores --partidos políticos, empresarios, sindicatos, Iglesia, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil--, muchos de los cuales apoyaron entusiastamente al gobierno en sus inicios a partir de las políticas implementadas tanto en el ámbito político como económico, llevaron a que el discurso y las acciones del gobierno fueran cada vez más radicales y excluyentes de estos sectores. A finales de noviembre de 2001, un decreto presidencial anunció 49 leyes que, según amplios sectores de la sociedad, afectaban no solamente la institucionalidad democrática sino también las libertades económicas consignadas en la Constitución de 1999. En respuesta, el 10 de diciembre se convocó a la ciudadanía a un paro general contra dichas leyes y se solicitó que el Presidente rectificara su política. El éxito de esta primera acción nacional en contra del gobierno marcó el inicio de una creciente polarización política, profundizada luego en 2002.

Desde los aún confusos acontecimientos de abril de 2002, la situación de conflictividad se agudizó con el inicio de una etapa de violencia política, que en febrero de 2003 había dejado un saldo de aproximadamente 50 muertos y alrededor de 800 heridos, 400 de ellos con armas de fuego. El crecimiento de la violencia política y el inminente peligro de un desbordamiento que desembocaría en una confrontación armada, llevaron a la comunidad internacional a impulsar una iniciativa de prevención de conflictos. En noviembre se instaló la Mesa de Negociación y Acuerdos bajo la facilitación del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Centro Carter.

Sin embargo, la instalación de esta instancia de negociación no fue suficiente para evitar la escalada del enfrentamiento entre la oposición --organizada por la Coordinadora Democrática--, y el gobierno. En este marco de agudización de la confrontación se realizó el paro cívico nacional, entre el 2 de diciembre de 2002 y el 2 de febrero de 2003, al cual se sumaron los trabajadores y el personal de la industria petrolera. El grado de conflictividad aumentó a tal punto que la comunidad internacional decidió reforzar la instancia de negociación con la creación del Grupo de Amigos de Venezuela. Mientras, paralelamente, el conflicto interno también afectaba negativamente las ya tensas relaciones con el gobierno de Colombia, al profundizarse la discusión respecto al terrorismo.


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