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Tomado del
Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña
Parte 2 / 5
1.2 Cuatro modelos emergentes
Utilizando el término modelo de forma amplia y en el sentido
propuesto por Held (1987) la noción de modelo 3,
Jens Hoff, Ivan Harrods y Pieter Tops presentan cuatro modelos emergentes de
democracia en la sociedad de la información, que aquí pasamos a denominar
democracia electrónica.
Estos autores entienden los cuatro modelos como discursos, prácticas y
estrategias adoptadas y perseguidas por ciertos actores o coaliciones de
actores que luchan por la hegemonía. Asimismo, intentan presentar estos
modelos como formas de gobernanza o arreglos variados de co-gestion y/o co-producción
orientados por redes. (Hoff, Harrods y Tops, 2000).
Los cuatro tipos de democracia electrónica considerados por estos autores
son: la democracia de consumidores, la demo-elitista, la neo-republicana y
la cyberdemocracia. Como los mismos autores argumentas, estos modelos no
deben percibirse como construcciones ideales, sino como marcos coherentes
derivados de las diferentes visiones y perspectivas sobre la democracia.
Estos modelos están diseñados para capturar cuatro estrategias en
competencia a la hora de implantar las nuevas tecnologías en los sistemas
democráticos y, por tanto, cada uno de ellos depende de una visión
particular de la ciudadanía, está asociado con unas normas procedimentales
específicas y enfatiza un principio democrático particular.
La democracia de consumidores
Este modelo emergente de democracia electrónica sería aquel que enfatiza el
papel de la información en la formación de la capacidad de los ciudadanos
para escoger entre una amplia variedad de servicios públicos. Así, el acceso
a más y mejor información es una meta-principio que refuerza el poder y
promueve aquellos principios que, como la elección, el acceso o la "voz",
son especialmente enfatizados por este modelo. La bondad de los principios
deriva entonces de su capacidad para aumentar las oportunidades y la calidad
de las elección de los ciudadanos entre servicios públicos alternativos.
La importancia de la información para los defensores de este modelo también
se justificaría en la mayor capacidad que conferiría a los ciudadanos para
protegerse de la burocracia. Con mayor información, los ciudadanos pueden
darse cuenta de la corrupción o la ineficiencia gubernamental y, por tanto,
a través de su elección entre servicios alternativos, promover aquellos de
mayor calidad. Así pues, se puede decir que, en este modelo, el principal
nexo entre la sociedad civil y la política es el consumo de información por
parte de la ciudadanía.
Finalmente, en la democracia de consumidores, los procedimientos
fundamentales son aquellos encaminados a mejorar la eficiencia en el
intercambio de flujos de información, que permiten a los ciudadanos procesar
mejor la información y, por tanto, convertirse en clientes más
discriminadores, poderosos y competentes. Esto se logra, a través del
refuerzo de los derechos ciudadanos en el mercado y del desarrollo de sus
capacidades en orientadas al mismo.
La democracia demo-elitista
Originada en el pensamiento social-demócrata, al igual que el modelo de
consumidores, este modelo ve con ojos críticos el papel de la opinión
pública como generador de agendas políticas efectivas y le otorga un papel
más de control y legitimación de la acción de gobierno que de conducción
política. Sin embargo, a diferencia de la democracia de los consumidores, su
principal preocupación son los beneficios sociales y la prosperidad
económica común y, así, el principal objeto de la implantación de las nuevas
tecnologías debería ser el lograr una mayor igualdad en la distribución de
los beneficios sociales y económicos. De esta forma, el principio
democrático por excelencia para esta perspectiva es la eficacia, entendida
como el logro por parte de la acción de gobierno de los beneficios sociales
máximos.
A diferencia también de la democracia de consumidores, la visión
demo-elitista de la ciudadanía es pluralista. Es decir, son muchas las
dimensiones que caracterizan a un ciudadano y no pueden quedar
homogeneizadas tan simplemente en su vertiente de consumidores de servicios,
puesto que la cultura, el nivel de renta, el carácter e incluso la educación
y la salud, forjan una sociedad plural compuesta por una amplia variedad de
preferencias en cuanto a estilos de vida y valores sociales.
Junto a la defensa de los beneficios sociales y el pluralismo, este modelo
enfatiza la importancia que tiene la información en el proceso de elección y
formación de las elites políticas y burocráticas, así como en las relaciones
que éstas mantienen con la ciudadanía y entre si mismas. Las elites juegan
un papel clave en la satisfacción de las necesidades colectivas en cuanto
determinan el orden de prioridad de la asignación, pero, a diferencia del
modelo anterior, en este modelo, las nuevas tecnologías son vistas como un
instrumento que, no utilizado propiamente, puede quedar a merced de la elite
o de los medios de comunicación masivos en detrimento de la ciudadanía.
Desde la visión de este modelo, las tecnologías deben utilizarse para la
creación de redes ciudadanas que ayuden a crear el consenso necesario y la
articulación adecuada de los intereses ciudadanos para dialogar y presionar
a las elites, siendo por tanto la creación de grupos de interés y de presión
la principal forma de participación política.
Dicha presión se llevará a cabo mediante negociaciones institucionalizadas y
será más fácil en cuanto más abiertas y flexibles estén las elites a entrar
en contacto y a tener en cuenta dicha articulación de intereses. Así, el
desarrollo de fórmulas y procedimientos que permitan un sistema político
capaz de adaptarse a las necesidades de la población y a sus formas de
articulación de intereses resultará de vital importancia.
Entre estas fórmulas se pueden mencionar el intercambio de flujos
horizontales de información entre ciudadanos y organizaciones de ciudadanos
(necesarios para generar consensos), entre las elites del gobierno y la
burocracia (necesarios para generar eficacia) y entre las elites internas y
externas al país (necesarias también para genera eficacia). Asimismo, el
intercambio de información también debe ser vertical, principalmente entre
las elites y las diferentes redes ciudadanas que se vayan formando (factor
de legitimidad).
Este modelo de democracia estará por tanto más a favor de políticas que
favorezcan la asimilación de las nuevas tecnologías por las organizaciones
civiles y los propios ciudadanos. Asimismo, considerará el acceso universal
como una política clave en el desarrollo por encima incluso del desarrollo
de tecnologías más avanzadas, ya que ante todo se valorará un acceso igual
para todos los ciudadanos.
La democracia neo-republicana
De raíces social-democrática y republicanas, este modelo de democracia
electrónica ve la ciudadanía como un elemento vital para el funcionamiento
democrático no sólo por su labor de control, sino, sobretodo, por su
participación en el proceso político. Para que esta función de la ciudadanía
como estímulo a la democracia cobre su máximo sentido, en necesario que, más
allá de ciudadanos comprometidos con la comunidad, se trate de ciudadanos
que vivan bajo unas condiciones básicas de igualdad.
No obstante, a diferencia del modelo demo-elitista, en éste el valor
democrático fundamental es la deliberación. Es a través de esta que el
ciudadano ejerce toda su influencia en el funcionamiento de la democracia y,
por tanto, lo realmente importante es el carácter de las deliberaciones y
cómo las nuevas tecnologías pueden ayudar a las mismas
Para que dichas deliberación pública alcancen las esferas políticas el
modelo neo-republicano remarca la importancia de los medios de comunicación
y de la esfera pública. Los primeros actuarán como freno a los excesos del
poder, mientras que los segundos actuaran como foro cívico de donde surgen
las ideas y los principios emanados de la sociedad civil. Los medios,
también tienen la función de recoger estas ideas y principios y comunicarlos
al poder político, ejerciendo pues la función de nexo entre sociedad y
política.
Así pues, las principal forma de participación política en el modelo
neo-republicano es a través de asociaciones, foros y, en general, todos
aquellos espacios que promuevan el debate público abierto y racional.
Los procedimientos que deben guiar estos propósitos son aquellos que
posibiliten el desarrollo de identidades colectivas y un sistema político
capaz de adaptarse a las mismas y a los procesos deliberativos.
Dadas estas características, resultará vital para la visión neo-republicana
de la democracia electrónica el papel de los medios de comunicación en la
red, la diversidad de fuentes de información a disposición de los individuos
y la capacidad de éstos para acceder en igualdad de condiciones a las nuevas
tecnologías.
La cyberdemocracia
Bajo una concepción comunitarista y radical de la ciudadanía, esta
aproximación a la democracia entenderá que los ciudadanos deben ser tanto
actores como espectadores del juego democrático. La aceptación de la
diversidad será el principio básica para que, a partir del reconocimiento
mutuo, los ciudadanos puedan participar de forma efectiva en las tareas de
gobierno.
No obstante, este modelo es conciente de los límites que tiene la
diversidad, y, con la finalidad de evitar la extrema fragmentación cultural
y de los valores políticos desea que la discusión y la interrelación virtual
fomente el intercambio de pareceres que conduce al reconocimiento mutuo
necesario para el surgimiento del sentido de comunidad. El discurso
electrónico será pues el nexo político entre estado y sociedad, nunca más
unidos que bajo este modelo.
Las comunidades y redes electrónicas se convertirán en el principal nexo de
intermediación entre ciudadanos, y entre éstos y los poderes políticos.
Dichas redes funcionarán a modo de foros y asambleas públicas abiertas a
todo el mundo y pautadas por procedimientos de deliberación que aseguren que
el mejor argumento es el que gana. Asimismo, dichas las decisiones gestadas
en dichas comunidades y redes tendrán una traducción efectiva en accesiones
públicas que contarán con el consentimiento de la sociedad civil.
Para que la intermediación de las comunidades y redes electrónicas traslade
adecuadamente el sentir y la racionalidad de la ciudadanía a los poderes
públicos, será necesario que los procedimientos deliberativos que se
producen en el seno de las mismas fomenten el desarrollo de competencias y
de la identidad común. Es decir, de capacidades técnicas y del sentido de
pertenencia a cuna comunidad plural de identidades múltiples.
Bajo esta visión de la democracia, la asimilación de las nuevas tecnologías
por la política tenderá a valorar y reconocer la importancia de los medios
de expresión de la opinión pública y, en especial, a los medios de
comunicación. Por esta razón, tanto las organizaciones civiles como las
organizaciones corporativistas, pero sobretodo la prensa virtual deben
guiarse por procedimientos limpios, representativos y racionales que
garanticen una efectiva expresión de la mejor conciencia ciudadana posible.
Cuatro modelos emergentes de "democracia electrónica"
|
Tipo de Democracia
Elementos Principales |
Democracia de Consumidores |
Democracia Elitista |
Democracia
Neo-republica |
Cyberdemocracia |
|
Visión de la Ciudadanía |
Neoliberal |
Pluralista |
Republicana/ socialdemocráta |
Comunitarista/ Radical |
|
Valor democrático principal |
"Libertad para Elegir" |
Eficacia |
Participación y Deliberación |
Mutlicultural (Aceptación de la diversidad)
/Deliberativa |
|
Principal forma de participación política |
Relación consumidor/ productor |
Creación de consensos,
lobbies |
Debate público, asociaciones |
Debate electrónico, acciones virutales y reales |
|
Principal característica del procedimiento
|
Desarrollo de capacidades (derechos) |
Desarrollo de sistemas políticos adaptativos |
Desarrollo de identiddes, desarrollo de un sistema
político adaptativo. |
Desarrollo de identidades, desarrollo de capacidades
(competencias) |
Fuente: Hoff, Harrod and Tops (2000)
Notas
3
Held entiende como modelo de democracia todas aquellas construcciones
teóricas que revelan los elementos básicos de las formas democráticas y su
estructura de relaciones.
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