|
Mexico DF, Agosto
2003
"Promover
una cultura de diálogos tiene una influencia directa en cualquier modelo de
desarrollo"
Revista Futuros (RF): Quisiera que se presentara a
nuestros lectores
Anders Kompass (AK):
Vengo de una familia sueca. Tengo varias maestrías en economía, historia y
relaciones internacionales. Comencé a trabajar cuando estaba todavía en la
universidad, en los años 80, para una ONG de las iglesias suecas que
trabajaba en Centroamérica, pero ya había trabajado antes, en los 70, como
voluntario en Guatemala.
Después que terminé la universidad, mi primer trabajo fue en Salvador y
Guatemala apoyando a los refugiados de la guerra. Del 83 al 92 trabaje en el
Ministerio del Exterior Sueco primero como primer secretario en la Embajada
de Suecia en México y luego como responsable de América Latina en la
cancillería sueca. .
En el año 92 después de la firma de los Acuerdos de Paz en Salvador fui
consultor del PNUD para el proceso de reconstrucción. Más tarde, de 93 al
95, como representante del PNUD y coordinador de la ONU en El Salvador.
Del 96 al 99 trabajé otra vez para el gobierno sueco, fundamentalmente en el
papel de los derechos humanos en la política exterior sueca y el factor que
juega la democracia en las políticas de desarrollo.
Estuve en Colombia desde el 99 hasta el 2002 como Director de la Oficina en
Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos.
Ahora estoy como Delegado en México de la Oficina del Alto Comisionado de la
ONU para Derechos Humanos desde septiembre
del 2002.
RF: Tienes una rica y diversa experiencia…
AK: Me siento muy afortunado porque he tenido la
posibilidad de trabajar y conocer América Latina desde diversas
perspectivas: como voluntario, trabajando para una ONG, como diplomático y
también como funcionario de Naciones Unidas. He conocido profundamente
varios países con graves conflictos, guerras y procesos de cambios
políticos, como Colombia, Salvador y ahora México.
Sin embargo mis primeras experiencias, como voluntario en
Guatemala y trabajando para una ONG en Salvador son inolvidables. Me
ayudaron mucho en mi formación porque me permitieron conocer más de cerca
los procesos que estaba viviendo y tener puntos de vistas de muchas personas
que no hubiera podido conocer como diplomático o funcionario internacional.
Me agradó mucho esa etapa de mi vida.
RF: A partir de tu experiencia, ¿que recomendaciones
harías a las ONGs de cómo trabajar el tema de derechos humanos con los
organismos internacionales como Naciones Unidas, la OEA o dentro de sus
propios países?
AK: Las ONGs –y no solo las de derechos humanos- juegan
un papel fundamental para invitar, presionar y también proponer a los
organismos internacionales. Esa combinación de tener un trabajo de base y
trabajar a una escala nacional, regional o mundial es muy importante para
influir en las agendas de cada país y las internacionales. Las ONGs tuvieron
un primordial rol en la negociación de los acuerdos de paz de Guatemala. En
Colombia, si no hubiera sido por la presión de las ONGs de derechos humanos
no se hubiera abierto la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos.
Es importante mantener una continuidad y una capacidad de
monitoreo. Se necesitan instituciones de derechos humanos autónomas,
independientes y plurales, porque la democracia por sí misma no garantiza la
protección de los derechos y libertades fundamentales reconocidos
universalmente. Diversos hechos históricos demuestran que un gobierno
legítimamente electo puede seguir cometiendo las violaciones a derechos
humanos más atroces y denigrantes, además de que no se garantiza
automáticamente el cumplimiento y justiciabilidad de los derechos
económicos, sociales y culturales.
RF:
Siempre has estado promoviendo procesos de diálogos,
sin embargo Futuros es una revista de desarrollo sustentable. ¿Qué relación
ves entre estos conceptos?
AK: Promover una cultura de diálogos tiene una
influencia directa en cualquier modelo de desarrollo. La comunidad
internacional no ha comprendido del todo esta relación y la necesidad de
promover una cultura de diálogos. Muchas organizaciones que se dedican al
desarrollo social priorizan otros temas más tangibles y necesarios pero si
se quiere alcanzar un modelo más duradero es muy importante incluir una
cultura democrática de diálogo y solución de conflictos. Es importante que
Futuros promueva esta relación entre diálogo y desarrollo.
Hay gobiernos democráticos con diversas dificultades en su
gestión que provocan crisis de cierta gravedad, para resolver estos
conflictos es necesario promover un proceso de diálogo y concertación
interna con la sociedad civil.
RF:
¿Algo más que quiera decir?
AK: Hoy América Latina tiene enormes problemas
relacionados con la pobreza y la gran desigualdad social. Si no hay
capacidad de desarrollar políticas de diálogos corremos grandes riesgos de
que se generen más problemas de conflictividad, como de hecho ya están
ocurriendo en varios países.
|