En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado
a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los
próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico
de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.
Los gobiernos de todo el mundo –incluido de países
desarrollados- están abdicando de su responsabilidad de tutela de los
recursos naturales a favor de las empresas, según ellos, para mejorar la
provisión del servicio. Las grandes corporaciones no son muchas. Las
francesas Vivendi y Suez (clasificadas en los puestos 51 y 99
respectivamente en el Global Fortune 500 de 2001). La alemana RWE (en el
puesto53), que adquirió dos importantes empresas de agua, Thames Water en el
Reino Unido y American Water Works, en Estados Unidos de Norteamérica. La
intervención privada dio pie, en algunos lugares a un aumento exagerado del
costo del agua. En la Provincia de Tucumán – Argentina-, la empresa Vivendi
enfrentó la furia popular y en Sudáfrica la empresa concesionada con el
suministro no tuvo problemas en cerrar la canilla de un 80% de los
pobladores de Alexandra Township por falta de pago.
El Banco Mundial juega un papel clave, fomentando las
privatizaciones –prestando dinero para las reformas en el sistema de agua-,
invirtiendo y finalmente como juez en caso de conflicto entre los
inversionistas y los Estados.
Mientras poblaciones no tienen acceso a la salubridad,
grandes corporaciones venden agua pura embotellada para subsanar el mal.
Entre 1970 y 2000, la venta del agua creció más de 80 veces. En 1970 se
vendieron en el mundo mil millones de litros. En 2000, 84 mil millones. Las
ganancias fueron de 2.2 mil millones de dólares.
Los acuíferos más grandes que se conocen son:
1)
Acuífero del Norte de China con un volumen
de 5 mil millones de metros cúbicos.
El Acuífero Guaraní
El acuífero posee 132 millones de años. Sus orígenes se
remontan a cuando África y América aún se encontraban unidas. Su extensión
tiene las conocidas dimensiones del continente americano: 1.190.000
kilómetros cuadrados, una superficie más grande que la de España, Francia y
Portugal juntas. Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este
inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de
Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina.
Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra
conectado con los lagos de la patagonia. El volumen total del agua
almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80
kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total
anual de la Argentina.
La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG)
estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y Buenos Aires, de
la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras.
Pero a partir de esa fecha paso a ser parte de un proyecto financiado por el
Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.
En la Argentina, a través de un estudio realizado por Elsa
Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La cíclica presencia del
Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera –Brasil,
Paraguay, Argentina-, la declaración del Departamento de Estado y los
rumores de que allí habría terroristas tiene un objetivo el control del
Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable
subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga.
Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a
través de Aurelio García que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización
de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la
magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la
contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere
conveniente.
Quienes defienden la iniciativa de la Organización de
Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se
buscó el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los
países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos
ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que
significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en
aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de
cuenta de un banco.
El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo
de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del
fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo
tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó:
El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX,
el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160
gobiernos reunidos en la Haya –Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua
como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. No es pura
semántica...Un derecho no se compra.