Este artículo recoge una conferencia magistral con ocasión
de la Segunda Cátedra Raúl Prebisch,
dictada en la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe, en Santiago de Chile, el 26 de agosto de 2002.
Deseo expresar mi agradecimiento a José Antonio Ocampo, a Dani Rodrik y
a
los participantes de los seminarios celebrados en la CEPAL y en la
Universidad Federal de Rio de Janeiro
en los que se presentaron versiones
anteriores de este trabajo.
También le estoy muy agradecido a Sergio Godoy
por su asistencia en la investigación.
Agradezco profundamente el apoyo
financiero prestado por las Fundaciones Ford, McArthur y Mott.
Resumen
En el artículo se esboza una nueva agenda para las reformas,
que se concentra en lo que los países latinoamericanos pueden hacer en el
régimen internacional actual, y se identifican las deficiencias de la agenda
anterior: i) las reformas aumentaron la exposición de los países al riesgo,
sin acrecentar su capacidad de enfrentarlo; ii) las reformas macroeconómicas
no han sido equilibradas; iii) las reformas impulsaron la privatización y el
fortalecimiento del sector privado, pero dieron escasa importancia al
mejoramiento del sector público. Además, se argumenta a favor de formular un
conjunto de políticas económicas que reflejen un mayor equilibrio entre los
mercados y el Estado; que superen el excesivo énfasis en la inflación para
atender más a la creación de empleos; que no se concentren tanto en la
privatización de empresas existentes como en crear empresas nuevas; y que se
alejen de la creencia en el goteo del crecimiento y centren la atención en
la reducción de la pobreza, de manera que la agenda económica de reforma se
ubique dentro del contexto más amplio de la transformación de la sociedad.
I. Introducción
El experimento denominado de reforma está fracasando en
América Latina. Después de un breve repunte a principios del decenio de
1990, el crecimiento se ha hecho más lento (gráfico 1). Muchos de los países
de la región sufren recesiones, depresiones y crisis, algunas de las cuales
han alcanzado niveles sin precedentes, que recuerdan a los de la Gran
Depresión.1 Argentina, la alumna más destacada durante las primeras tres
cuartas partes de la década, no sólo ha sufrido una crisis, sino que, por lo
menos en algunos aspectos, ha sido denostada más allá de toda medida.2
Brasil, que también fue un alumno aventajado de la reforma, está pasando por
una crisis en este preciso momento.3 Una estrategia de reforma que prometió
crear una prosperidad sin precedentes ha fracasado de una manera casi sin
precedentes. Sus críticos habían dicho que si bien era posible que
generara un crecimiento, les preocupaba que ese crecimiento no se
distribuyera en forma amplia. Los resultados han sido peores de lo que
muchos de sus críticos temían: para gran parte de la región, la reforma no
sólo no ha generado crecimiento, sino que además, por lo menos en algunos
lugares, ha contribuido a aumentar la desigualdad y la pobreza (cuadros 1 y
2).
CUADRO 1
Población que vive con menos de 1,08 dólares por día
(Paridad de poder adquisitivo de 1993)
|
|
1987 |
1990 |
1993 |
1996 |
1998 |
|
|
África subsahariana |
46.6 |
47.7 |
49.7 |
48.5 |
46.3 |
|
|
Asia meridional |
44.9 |
44.0 |
42.4 |
42.3 |
40.0 |
|
|
América Latina |
15.3 |
16.8 |
15.3 |
15.6 |
15.6 |
|
|
Asia oriental |
26.6 |
27.6 |
25.2 |
14.9 |
15.3 |
|
|
Medio Oriente y Norte de África |
11.5 |
9.3 |
8.4 |
7.8 |
7.3 |
|
|
Europa oriental y Asia central |
0.2 |
1.6 |
4.0 |
5.1 |
5.1 |
|
|
Total |
28.7 |
29.3 |
28.5 |
24.9 |
24.3 |
|
Fuente: Banco Mundial.
CUADRO 2
América Latina (13 países): Distribución del ingreso
(Relación entre la proporción que recibe el 20% más rico y la
que recibe el 20% más pobre)
| |
1990 |
1997 |
1999 |
|
Diagnóstico |
|
Argentina |
13.5 |
16.4 |
16.5 |
|
Deterioro |
|
Bolivia |
21.4a |
34.6 |
48.1 |
|
Deterioro |
|
Brasil |
35.0 |
38.0b |
35.6 |
|
Similar |
|
Chile |
18.4 |
18.6c |
19.0d |
|
Deterioro |
|
Colombia |
35.2e |
24.1 |
25.6 |
|
Mejoría |
|
Costa Rica |
13.1 |
12.0 |
15.3 |
|
Deterioro |
|
Ecuador |
12.3 |
12.2 |
18.4 |
|
Deterioro |
|
El Salvador |
16.9f |
15.9 |
19.6 |
|
Deterioro |
|
Honduras |
30.7 |
23.7 |
26.5 |
|
Mejoría |
|
México |
16.9g |
17.4 |
18.5h |
|
Deterioro |
|
Panamá |
24.3i |
23.8 |
21.6 |
|
Mejoría |
|
Uruguay |
9.4 |
9.1 |
9.5 |
|
Deterioro |
|
Venezuela |
13.4 |
16.1 |
18.0 |
|
Deterioro |
Fuente: CEPAL (2002c).
a 1989. b 1996. c 1996. d 2000.
e 1994. f 1995. g 1989. h 2000.
i 1991.
Deseo, en esta exposición, explicar e interpretar esos
fracasos y definir el marco de un nuevo programa de reforma económica para
América Latina. Hace algunos años se hablaba de una "segunda generación de
reformas". Se suponía que los países de la región estaban digiriendo la
primera generación de reformas, que éstas habían aportado los fundamentos a
largo plazo del crecimiento económico, y que había llegado la hora de
"afinar detalles" y abordar temas como la política de competencia, que no se
habían tenido en cuenta en la primera generación de reformas. Me atrevería a
sugerir que la primera generación de reformas padecía de fallas
fundamentales. De lo que no cabe duda es que no era completa. También
resulta claro que no prestaba suficiente atención a aspectos como el ritmo y
la secuencia de los cambios. Sin embargo, sus fallas eran más esenciales: no
ponía el énfasis en lo que debía ponerlo; se basaba en un concepto erróneo
de lo que hacía funcionar a una economía de mercado y en un análisis
desacertado de la función que correspondía al gobierno.
GRAFICO 1
América Latina y el Caribe y Estados Unidos: Crecimiento del
PIB per cápita, 1990-2001

Fuente: Indicadores del desarrollo Mundial (Banco
Mundial varios años).
Los fracasos de las denominadas reformas orientadas al
mercado no implican por cierto que se deba volver al pasado, y para quienes
están decididos a lograr un crecimiento democrático, equitativo y
sostenible, esto representa un desafío. ¿Cuál es la alternativa? Es evidente
que no existe una alternativa única; cada país debe elegir la opción que
mejor se adapte a sus circunstancias y a su población. De hecho, la idea de
promover una agenda única, sin adaptarla a las circunstancias de cada país,
ha sido uno de los aspectos más criticados del Consenso de Washington, a mi
juicio con razón. Sin embargo, hay algunas perspectivas generales, algunos
temas comunes, que posiblemente estarán presentes en muchos países, y yo
quisiera tratar de exponer esos temas comunes.
Para mí fue un privilegio especial dictar en memoria de Raúl
Prebisch la conferencia aquí recogida, y fue la segunda ocasión en que pude
hacerlo.4 A Prebisch también le inquietaba la grave situación de América
Latina y las dificultades que la veía enfrentar. Le preocupaba, por ejemplo,
la caída de los precios de los productos básicos. A los problemas que a él
le causaban preocupación, hoy debemos agregar varios más.
Notas