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Parte 3 / 9
1. Aumento de la inestabilidad: comparación de experiencias
entre países desarrollados y en desarrollo
El capitalismo ha estado siempre signado por
enormes fluctuaciones. En todo caso, esas fluctuaciones se han agudizado en
el mundo en desarrollo.8 El contraste entre lo que ha estado sucediendo en
los países en desarrollo y lo que ha ocurrido en los países desarrollados
debería llamarnos la atención: en estos últimos, los períodos de recesión se
han acortado, mientras que los de expansión se han hecho más largos, y los
ciclos de descenso de la actividad económica podría decirse que son menos
pronunciados. Actualmente tenemos los conocimientos que nos permiten
gestionar mejor la economía, y es evidente que estamos aplicando esos
conocimientos en los países más desarrollados. Sabemos cómo utilizar
políticas monetarias y fiscales anticíclicas para sacar a un país de la
recesión, y sabemos cómo diseñar estabilizadores automáticos para ayudar a
proteger a la economía de los shocks que inevitablemente debe
afrontar. Pero por alguna razón los países en desarrollo no han disfrutado
de los beneficios que se derivan de este mayor conocimiento, aunque debido a
que sus redes de protección son más débiles se podría haber pensado que en
su caso la estabilidad era aún más importante. América Latina hizo más que
su parte al contribuir a este sombrío panorama. El cuadro 5 muestra que la
volatilidad, medida de varios modos diferentes, aumentó a partir de las
reformas en América Latina, mientras que disminuyó en los Estados Unidos. En
el período 1990-2001, en 25 países de la región el crecimiento fue negativo
durante por lo menos un año, en 18 países durante un mínimo de dos años y en
12 países durante tres años o más.
CUADRO 5
Mediciones de la inestabilidad
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1961-1980
(Período anterior a la reforma)
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1981-2000
(Período de la reforma)
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Variabilidad (desviación estándar de la tasa de
crecimiento) |
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Estados Unidos |
2.26 |
1.92 |
|
América Latina |
1.80 |
2.36 |
|
Número de años de crecimiento negativo |
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|
Estados Unidos |
3 |
2 |
|
América Latina |
0 |
4 |
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Número de años de crecimiento inferior al 90% del
promedio de 1961-2000
|
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|
Estados Unidos |
8 |
3 |
|
América Latina |
6 |
12 |
Fuente: Cálculos basados en datos extraídos de
Indicadores de desarrollo mundial (Banco Mundial, varios años).
2. Aumento de la pobreza y la desigualdad
Los críticos de la reforma no sólo señalan, y
con razón, que el crecimiento no fue sostenible (o que por lo menos no fue
sostenido), sino que expuso a los países a nuevas causas de volatilidad
(véase más adelante el análisis de la manera en que las reformas aumentaron
la inestabilidad). La volatilidad, a su vez, suele asociarse con un aumento
de la pobreza: son los sectores más pobres de la sociedad los que
normalmente sufren con mayor rigor las consecuencias del aumento del
desempleo; son los trabajadores no calificados los que pasan a engrosar las
filas de los desocupados y no tienen ahorros a los que recurrir.9
Los efectos
de una contracción incluso temporal de la actividad económica pueden ser
duraderos, porque las personas que se quedan sin trabajo no pueden seguir
costeando la educación de sus hijos. Una vez interrumpidos los estudios,
existe una alta probabilidad de que no se retomen, aun cuando mejoren las
cosas. De esa manera, la pobreza se transmite de una generación a la
siguiente.
Por añadidura, algunas de las reformas son en
sí mismas la causa directa del aumento de la pobreza: obligar a los
agricultores pobres a competir con la agricultura subsidiada estadounidense
disminuyó los ingresos de algunos de los más pobres de la región; y la
aplicación de regímenes de restricción monetaria dificultó la creación de
nuevos puestos de trabajo que proporcionaran otras fuentes de empleo.
Además, el legado de una educación deficiente para los más desfavorecidos
hizo aún más difícil la redistribución de la mano de obra, especialmente
cuando la liberalización se llevó a cabo con rapidez.
En la región en su conjunto, la proporción de
personas que viven en la pobreza creció de 15,3% en 1987 a 15,6% en 1998
(cuadro 1). Si bien no se dispone aún de datos más recientes, es casi seguro
que, debido a la crisis que afecta a tantos países, la pobreza haya
aumentado significativamente desde 1998.
3. Desigualdad
Incluso en países que han exhibido
crecimiento, como México, una parte desmesurada de los beneficios ha ido a
parar a manos del 30%, ó 10%, de la población de mayores ingresos, y muchas
de las personas más pobres, las de la franja del 30% de menores ingresos,
están en peor situación que antes.10
También en este caso podemos entender por
qué: esto se debe en parte a que la población de menores ingresos es la que
sufre los efectos de las fluctuaciones económicas inherentes a la estrategia
de reforma orientada al mercado.11
Esto es consecuencia, en parte, de la
estructura general de la reforma, que dio lugar a la adopción de medidas que
tuvieron por efecto eliminar puestos de trabajo o rebajar los salarios de
los trabajadores no calificados, como paso previo a la aplicación de otras
medidas que podrían haber propiciado la creación de empleos y el aumento de
su productividad; o, peor aún, que se tradujo en la adopción de medidas que
provocaron la eliminación de puestos de trabajo, acompañadas de medidas que
reprimieron la creación de empleos.
El resultado de las políticas que
supuestamente iban a mejorar el funcionamiento de los mercados fue que,
por lo menos en algunos aspectos críticos, los mercados funcionaron peor. El
desempleo creció casi tres puntos porcentuales12, y las cifras habrían sido
peores si una parte mayor de la fuerza laboral no
se hubiera incorporado al sector informal de la economía, un sector en el
que normalmente los trabajadores gozan de menor protección y en que el
acceso al capital —y por ende el potencial de crecimiento futuro— es más
reducido.13
En el cuadro 2 se puede ver cómo aumentó la desigualdad a lo largo
del decenio en varios países de América Latina.
4. Las múltiples dimensiones de la pobreza: los indicadores
de desarrollo humano
Los fracasos en las dimensiones estrechas del
crecimiento económico van de la mano de los fracasos en las dimensiones más
amplias del bienestar humano, que abarcan no solamente la pobreza, sino
también la educación y la salud. El gráfico 2 muestra el deslucido desempeño
de América Latina en lo que respecta al índice de desarrollo humano del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Las reformas no
han contribuido en absoluto a reducir la brecha que existe entre el índice
de desarrollo humano de la región y el de los países industrializados
avanzados.
Grafico 2
Mundo: Mediana del índice de desarrollo humano

Fuente:
Informe sobre desarrollo humano (PNUD), varios años).
Notas
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