|
Parte 1 / 6
Resumen
Este trabajo tuvo como objetivo principal la evaluación
del estado de desarrollo actual de 22 poblados creados durante el desarrollo
del Plan Chontalpa en el estado de Tabasco, México.
Una de las estrategias seguidas en la década de los 60-70
en las regiones tropicales en México, fue la de crear planes de desarrollo
agrícolas que incluyeran la creación de poblados dentro de los mismos, con
beneficios mutuos para productores y regiones agrícolas. Se manejaba la
hipótesis que estos poblados deberían tener mayor desarrollo que las 44
localidades vecinas no incluidas en el Plan. Se analizaron 39 variables del
CENSO INEGI 2000, las cuales se agruparon en tres dimensiones social,
económica y ambiental. Para contrastar los indicadores analizados entre
comunidades situadas dentro y fuera del Plan Chontalpa se realizaron
análisis de varianza utilizando el paquete estadístico Statistic 5.1.
De las 39 variables analizadas se encontraron diferencias estadísticas
significativas en nueve de ellas, dentro de estas en cinco de las
localidades incluidas en el Plan superaron a las no incluidas en lo
referente a población con servicios de salud, casada, con drenaje, en sector
primario, agua y luz, en las localidades fuera del Plan Chontalpa sólo en
cuatro de ellas superaron a las localidades del Plan en lo referente a uso
de leña, población ocupada en sector secundario, población ocupada en sector
terciario y población ocupada sin recibir ingreso. Por todo lo anterior se
concluye que los poblados incluidos en el Plan Chontalpa presentan mejores
condiciones de desarrollo, pero en lo referente a las condiciones
socioambientales han presentado cambios desfavorables que se reflejan en el
Ecosistema actual.
Introducción
Las selvas tropicales representan la mitad de los bosques
en el mundo y contienen una increíble riqueza de flora, fauna y
microorganismos. El número de zonas con vida forestal en los trópicos es
mayor que en el resto del mundo. Los científicos, sin embargo, han logrado
estudiar sólo una mínima parte de esta diversidad: menos del 20 por ciento
de las especies que habitan los trópicos ha sido formalmente descrito. Sin
embargo la tala inmoderada de bosques tropicales es más rápida que las tasas
de crecimiento y desarrollo que estos presentan (Lugo y Brown, 2003).
Las regiones de tropicales de México, al igual que las
del mundo, son las zonas biológicamente más ricas del planeta y al mismo
tiempo las menos conocidas. Son recursos bióticos potenciales para toda la
humanidad. En estas zonas sus habitantes conocen infinidad de especies
comestibles, medicinales u otras, que tienen en el patio de su casa o huerta
familiar. Especies que juegan un papel importante en su vida diaria, en su
economía y salud (Gómez, 1985).
Las zonas tropicales cálido-húmedas de México, agrupan
los ecosistemas naturales más ricos, diversos, intrincados y complejos que
se conocen: las exuberantes selvas altas. Este tipo de vegetación cubrió
originalmente unos 15 millones de hectáreas (alrededor de 8% del territorio
nacional), distribuidas en su mayoría en la planicie costera del Golfo de
México, la base de la Península de Yucatán y en una amplia porción de las
montañas y las costas de Chiapas (SEMARNAT, 2003).
En la planicie costera del Golfo de México se ubica la
mayor parte del trópico mexicano, conformando el amplio territorio del
sureste, por sus características agroclimáticas son regiones estratégicas
para el desarrollo de México. Se constituye con parte de los estados de
Veracruz, Oaxaca, Chiapas y los estados de Tabasco (Mapa uno), Campeche,
Yucatán y Quintana Roo; abarca aproximadamente el 27% de la superficie total
nacional y concentra el 23% de la población. En esta zona se ubica el 46% de
los suelos con menos de 2.5 % de pendiente (Palma et al., 1995).
Mapa 1 Localización Tabasco
Los trópicos poseen las reservas más grandes de material
genético, tienen además un amplio potencial agropecuario y forestal, y
cuentan con una población rural importante, lo que les confiere un gran
compromiso social. Sin embargo por la presión de la población demandante de
alimentos y las políticas agropecuarias puestas en marcha en los últimos
años en el sureste mexicano, están desapareciendo sus ecosistemas naturales,
y polarizándose la desigualdad y la pobreza rural. Justamente por estas
características particulares, durante mucho tiempo los trópicos han sido
considerados como agentes naturales sustentadores de bienes y servicios para
la población, desarrollándose proyectos que permitieran resolver y ser una
alternativa para la producción de alimentos, generación de empleo y
propiciar un desarrollo interno en las comunidades bajo su influencia.
Uno de estos proyectos en particular en México, fue el
Plan Chontalpa ( PCH) en el estado de Tabasco,
el cual inicia a principios de los años sesentas, programándose dos
objetivos centrales: mejorar las condiciones de vida de los campesinos en
toda la zona y contribuir a elevar la producción agropecuaria del país. Se
da una reestructuración en 1972 y, a partir de allí se generan una serie de
cambios que no permiten cumplir ni con los objetivos de sus inicios ni con
los trazados en su nueva etapa. Sin embargo, se llevaron acabo acciones
importantes: Desmontes para las obras de infraestructura (drenes, caminos y
carreteras), obras de beneficio social, redistribución de la población
campesina, construcción de poblados y viviendas en núcleos organizados con
todos los servicios, investigación agropecuaria y asistencia técnica.
Fígura 1. Proceso multidimensional e integral para la
sustentabilidad
El Plan Chontalpa se ha observado desde diversas
perspectivas, antropológicas (Arrieta, 1997), sociológica (Rodríguez, 1992)
económicas (Ochoa, 1976) y técnica (Díaz 1988, Cárdenas, 1980), sin embargo
en la actualidad no se ha hecho una evaluación desde la perspectiva
multidimencional en los poblados que se crearon al inicio del Plan, que
permita evaluar el desarrollo económico, social y sus efectos en el
ambiente. Por lo cual la presente investigación tiene como objetivos evaluar
los factores citados en los 22 poblados que surgieron con el Plan y
contrastarlos con las comunidades vecinas que no tuvieron la influencia del
PCH, con la finalidad de analizar el efecto de este proyecto de desarrollo.
Este proceso se realizó considerando el concepto de desarrollo
sustentable como un proceso multidimensional e
integral (Figura uno), a través de la intersección de las dimensiones
económica, social y ambiental, en donde la equidad y la sustentabilidad se
mantengan sobre principios éticos, culturales, socioeconómicos y ecológicos.
Se sostiene que una de las debilidades de los enfoques sólo
desde el punto agronómico en el manejo de los agroecosistemas es que se
ignora las interacciones de los factores y la complejidad ambiental (Gliessman,
2000).
|