Breve evaluación de los resultados de la
III Cumbre Mundial Contra Racismo,
CMCR en América del Sur.
Introducción
Ante nuestra
afirmación de que los resultados de Santiago constituyen el hecho más
significativo y relevante en la historia de los afro de las Américas, muchos
quedan perplejos. Entendemos que los resultados obtenidos en esa instancia
multiplican en importancia los procesos de abolición de la esclavitud que
los diferentes Estados impulsaron en el S XIX.
El Documento firmado por los estados en Santiago de Chile
(2000), y refrendado en Durban (Sudáfrica, 2001) es el fiel testimonio de
que la solución al problema "negro" fue de tal forma planificada, que su
invisibilidad social y su "no presencia" en los Estados modernos forma parte
de la ingeniería impuesta a partir de la trata y sus posteriores
aboliciones.
Por lo tanto, Santiago es el reconocimiento de un problema
aún no resuelto.
La acumulación, durante siglos, de trabajo forzado,
masacres, violaciones, privaciones, llevó a la construcción, dentro de
nuestras sociedades, de un ser humano invisibilizado y estigmatizado.
Esta realidad se expresa en las cifras de pobreza y
exclusión que hoy las ciencias sociales brindan: el 92% de los 150 millones
de afrodescendientes viven bajo la línea de pobreza y sin ninguna real
participación e incidencia de desarrollo en sus propios países.
Por lo tanto, las aboliciones de la esclavitud no
resolvieron ni atenuaron las consecuencias de la trata y fueron un
importante dinamizador de políticas cuyos elementos consolidaron las bases
del racismo a través de la invisibilidad de nuestros sectores, ubicándonos
en la base social como parte de los permanentemente excluidos, y mano de
obra de reserva para los continuos procesos de reformas que los diferentes
países de A. L. promovieron.
Los Estados - Nación emergentes de los procesos
independentistas no tuvieron ninguna política diferenciada para el
contingente de afroamericanos. El otorgamiento de la libertad no trajo
ningún tipo de beneficio. Por el contrario, se profundizó el diseño de un
sistema de ideas y prácticas estimuladas a partir de una concepción
eurocéntrica.
El centro impulsor del desarrollo social está caracterizado
a partir de esta visión y por lo tanto, la función del racismo y la
discriminación es actuar como reguladores permanentes en la aplicación de
ésta visión de desarrollo.
El comprender cómo actúa el Racismo en las sociedades de
América Latina nos permite encontrar las vías y estrategias para el
desarrollo social. En esta comprensión se hace necesario detectar
objetivamente quiénes son las víctimas de este flagelo. Y en esa lectura se
observará que éstas, las principales víctimas, forman parte de un pasado
histórico donde un conjunto de ideas, leyes, decretos, constituyeron una
planificación que permitió estructurar un sistema asentado en lo que damos
en llamar "Racismo como base estructural del sistema actual."
La ideología colonial vive presente en las relaciones
sociales establecidas en América Latina y funciona a través de un conjunto
de lógicas que van desde el asistencialismo, pasando por la cultura del
favor, o explícitamente la segregación, y que los Estados en esta III CMCR,
están promoviendo su erradicación.
El comprender este complejo sistema estructural permitirá a
las nuevas generaciones un amplio y profundo sentido de los DD.HH., y situar
al racismo como parte sustantiva en la lucha y la promoción de los DD.HH
como principal tarea del presente.
Analizar e internalizar los procesos de las CMCR.
III CMCR, de sus avances, retrocesos y desafíos
Que cuadro existía y que panorama nos deja
Las tres Conferencias Mundiales produjeron sustanciales
cambios a escala universal. La descolonización de África, el fin de
Apartheid, fueron hechos que posibilitaron un nuevo cambio a escala mundial,
viabilizando que vastas áreas del mundo conformasen bases de acorralamiento
al racismo. La estructuración del Racismo está basada en su permanente
mutación; y el adecuarse a nuevas formas lo hace ser un aliado incondicional
con el sistema imperante. Los diferentes proyectos de reformulación
económica a escala mundial, al mantener un criterio de mano de obra de
reserva, llevan a la existencia de vastas zonas de exclusión, que mantienen
importantes formas de discriminación como ordenadoras del sistema social, en
exclusivo beneficio de la planificación económica que se ha dado en llamar
"neoliberalismo."
La expansión en forma desordenada y la hegemonización
cultural por parte de los actores financieros, manejando las nuevas formas
tecnológicas y la nueva ciencia cibernética en función de la globalización
económica, conlleva una exclusión real de los países productores, generando
una brecha más acentuada entre países desarrollados y países en vías de
desarrollo.
Por lo tanto, la mutación del Racismo en esta etapa de
globalización trae como principio una nueva forma de actuar que traslada lo
conocido - el Estado Nación como regulador de la mano de obra - a la
Globalización económica; verificándose que aquellos países que antes podían
tener políticas que atenuasen los efectos del racismo y la discriminación,
hoy se ven cada día más envueltos en un sistema de planificación global que
conspira contra las medidas de acción inmediata contra el Racismo.
En este contexto es que tenemos que ver los resultados de la
Conferencia Regional de Santiago (2000).