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ENTRAMOS
NEGROS; SALIMOS AFRODESCENDIENTES
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Derechos Humanos y democracia |
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Parte 2 /2
Breve evaluación de los resultados de la
III Cumbre Mundial Contra Racismo,
CMCR en América del Sur.
Santiago: Nuevo punto de partida
Pueblos Afrodescendientes, principales víctimas .
La
Conferencia Regional de Santiago deja enseñanzas cuyo análisis tendrán que
conformar las nuevas líneas estratégicas de la acción de los
Afrodescendientes. Estas lecturas seguramente serán el diseño de las
plataformas de movilización y de incidencia de las organizaciones afro. Ver
el nuevo cuadro permitirá modificar las antiguas líneas que centraban la
acción a partir de la situación emergente del desarrollo del Estado Nación.
Por lo tanto, Santiago obliga al movimiento de
Afrodescendientes de las Américas a ubicar su desarrollo ante un cuadro
regional y de articulación de sus propuestas con comunidades hermanas,
haciendo de la dialéctica del proceso un nuevo accionar de lo que se
autodeterminó históricamente como la Diáspora Africana en el Mundo, y que en
el caso de la historia de América Latina tuvo importantes momentos de
articulación (a través de los cuatro movimientos generados continentalmente)
mediatizados por las visiones que en el cuadro mundial desarrollaban sus
proyectos, encontrados a partir de una máxima de acumulación de fuerzas que
no tenía en cuenta el Racismo y la historia de nuestros pueblos, como un
factor de contención de desarrollo, y por traslado, su permanente estado de
pobreza.
Saber que este concepto se maneja a partir de respuestas y
condicionantes, que la polarización entre dos sistemas en disputas favoreció
a mediatizar las propuestas que salían de nuestros movimientos. La
folclorización de nuestras reivindicaciones a lo largo del
siglo XX en América Latina fue una permanente
respuesta que los dos sistemas antagónicos pusieron en práctica, no
posibilitando generar un cuadro de proyección de propuestas de desarrollo
que fuesen alternativos a estas visiones en disputa.
Esta realidad atenta contra el movimiento popular en su
conjunto. Esta ausencia de análisis llevó a una lectura, que al no tener en
su seno la diversidad, benefició a las propuestas de corte hegemónico y
unilaterales, persistiendo aún ante la caída del socialismo.
Por lo tanto, Santiago trajo un nuevo concepto en el estudio
de las ciencias sociales: las Víctimas Preferenciales del Racismo, y esto
conlleva, para el conjunto de los activistas de los DD.HH, a una
reconsideración del tema, y a la particularización de un sector ahora sí
reconocido como Afrodescendientes.
Ante este reconocimiento se abren grandes desafíos:
La confirmación, y consecuente aceptación, por parte de los Estados y
la sociedad, de las secuelas que dejó la trata de esclavos y la ausencia
histórica de atención a nuestro sector. Con ello, la complicidad, al
mantener a un sector de la población en un permanente estado de
pauperización social. Así, se verifica que los procesos de independencias
nacionales consolidaron una visión hegemónica, que para desarrollarse
necesitó una mano de obra de reserva regulada a partir del accionar del
Racismo.
Observar el accionar del Racismo en nuestras poblaciones nos conduce a
reconocer que en el plano de las ideas y proyecciones de desarrollo, los
únicos interlocutores válidos son los mismos Afrodescendientes. Aceptar
esto por parte de las sociedades, les permitirá comprender el importante
paso civilizatorio que significa el tomar en cuenta la diversidad. Este
reconocimiento es básicamente formativo y fundamentalmente revolucionario,
ya que los proyectos de sociedad en el futuro contarán con un nuevo
parámetro de análisis: el factor étnico.
Santiago obliga a los Afrodescendientes a generar un cuadro de ideas a
partir de sus principios y ofertar a las sociedades sus visiones en el
cuadro del desarrollo social, una lectura más amplia y profunda de los
DD.HH. Esto nos trae la formación, la capacitación, la necesidad de pasar
a una etapa propositiva de forma audaz, creativa, con un profundo
conocimiento de la historia y del accionar del Racismo.
Y el peor enemigo es reconocer que "...tenemos una
forma ejemplar de racismo, que consigue hacer que la propia víctima no lo
reconozca" (cita de la Dra. Sueli Carneiro). Se
trata, entonces de reconocerlo y construir en consecuencia.
Todo el proceso previo y posterior determinó consecuencias y actitudes
de involucramiento por parte algunos Estados y otros organismos.
Venezuela procedió a la ratificación del Art. 14 del
CERD (Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas
de Discriminación Racial)1
Brasil creó, con rango ministerial, la SEPPIR (en
portugués, Secretaría Especial de Políticas de PromoV
ao da Igualdade Racial), además continuó con la política de demarcación
de tierras indígenas y el reconocimiento a las comunidades de Kilombos.
Perú procedió a la conformación de la CONAPA
(Comisión Nacional de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos).2
Argentina estructuró el INADI (Instituto Nacional
contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.3
Uruguay ya dio media sanción parlamentaria a un
proyecto que declara de interés general la creación de una Comisión
Honoraria contra la Discriminación.
Colombia enfrentada a una terrible guerra interna se
encuentra con el drama de los desplazamientos poblacionales internos
donde los afrocolombianos son las victimas preferenciales,
imposibilitando en los hechos la efectivizacion de los alcances de la
Ley 70,
Ecuador, con significativos avances en el
reconocimiento a nivel constitucional y la regularización de tierras.
Sin duda un importante papel realiza el GAT (Grupo de
Trabajo de ONU para Afrodescendientes) con la activa y decisiva
participación del experto para América Latina Dr. Roberto Martins. En estas
fortalezas el papel incipiente pero no menos importante de la mesa de
coordinación entre las multilaterales y organismos privados de cooperación
llamado Consulta Interagencial sobre Raza en América Latina (en inglés, IAC)
Debe reconocerse el serio involucramiento por parte del
Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
También de la Unidad Antidiscriminatoria de la ONU, con la
realización de tres Seminarios (La Ceiba (Honduras), México y Uruguay) con
particular destaque del Taller Regional
para la Adopción e Implementación de Acciones Afirmativas para
Afrodescendientes de América Latina y el Caribe,
TAA, celebrado en Montevideo, mayo del 2003.
Esta ultima marco un hito importante ya que por primera vez
después de Durban los países Latinoamericanos y Caribeños lograron
particularizar las medidas a llevar a cabo en nuestra región. También este
Taller (TAA) nos deja como enseñanza que sin la participación de la sociedad
civil nuestros gobiernos poco podrían hacer ya que las contradicciones sobre
el tema son todavía muy importantes lo que llevan a marchas y contramarchas
que verifican que el tema de la "voluntad política" es un elemento no
consolidado en el ámbito de los gobiernos. Esto nos determina a observar que
es fundamental la participación de sectores étnicos culturales diferenciados
en esfera de la toma de decisiones para consolidar lo logrado en la IIICMCR.
Nuevos niveles de compromiso
Nuestras organizaciones tienen hoy una responsabilidad
histórica: comprender que nuevos paradigmas se han impuesto en América
Latina.; que el racismo estructural forma parte de un proceso de desarrollo
que necesita tener segmentos sociales excluidos. Para revertir esta
situación es necesario lograr los mayores consensos sociales para su
erradicación. Esto va mucho más allá de una plataforma reivindicativa
focalizada en algún país de América.
El entender que la globalización reproduce por otras vías la
discriminación y el racismo nos llevará ante el papel que deben jugar, en el
presente y en el futuro, nuestras organizaciones.
El sectarismo, el chauvinismo o toda acción que conduzca por
otros medios a la guetización del movimiento de afrodescendientes, sería
suicida para los compromisos y objetivos de la etapa que nos convoca.
La generosidad, la socialización de ideas, la formación como
punto de arranque y el fiscalizar permanentemente la metodología, tiene que
ser una constante. El análisis y ejecución de acciones articulando con la
sociedad toda, es el mayor desafío. El respeto por la diversidad y el
conjugar acciones con todos los actores sociales, es la ingeniería
necesaria, tomando en cuenta que la construcción de una sociedad sin racismo
se podrá realizar si la sociedad en su conjunto reconoce este problema.
La incorporación de nuevos métodos, la aceptación de nuevas
ideas, vengan del sector que vengan, contribuirán a un principio de
civilización diferente. En definitiva de esto se trata: de cómo vivir mejor
en un mundo diferente. El desafío es construirlo y en este camino el
objetivo inmediato es "Santiago + 5"4, meta que los movimientos
alientan y los gobiernos han reconocido; momento este de evaluación de mirar
atentamente las debilidades y fortalezas del proceso, de ver desde un plano
critico esas "voluntades" que hacíamos referencia, en definitiva se trata de
hacer un alto sin detenerse, de lo que se trata es de lograr lo que nuestras
sociedades requieren y persiguen atrás de esa consigna levantada desde el
Foro Social Mundial "de que otro mundo es posible..." y en esto están
comprometidas los pueblos y comunidades afrodescendientes, en definitiva el
entrar negros y salir afrodescendientes en la III CMCR, no fue un simple
deseo, esta vez entramos para quedarnos; y para siempre.
Notas
[1] Artículo
14 del CERD-ONU
1. Todo Estado
parte podrá declarar en cualquier momento que reconoce la competencia del
Comité para recibir y examinar comunicaciones de personas o grupos de
personas comprendidas dentro de su jurisdicción, que alegaren ser víctimas
de violaciones, por parte de ese Estado, de cualquiera de los derechos
estipulados en la presente Convención. El Comité no recibirá ninguna
comunicación referente a un Estado parte que no hubiere hecho tal
declaración.
2. Todo Estado
parte que hiciere una declaración conforme al párrafo 1 del presente
artículo podrá establecer o designar un órgano, dentro de su ordenamiento
jurídico nacional, que será competente para recibir y examinar peticiones de
personas o grupos de personas comprendidas dentro de su jurisdicción, que
alegaren ser víctimas de violaciones de cualquiera de los derechos
estipulados en la presente Convención y hubieren agotado los demás recursos
locales disponibles.
3. La
declaración que se hiciere en virtud del párrafo 1 del presente artículo y
el nombre de cualquier órgano establecido o designado con arreglo al párrafo
2 del presente artículo serán depositados, por el Estado parte interesado,
en poder del Secretario General de las Naciones Unidas, quien remitirá
copias de los mismos a los demás Estados partes. Toda declaración podrá
retirarse en cualquier momento mediante notificación dirigida al Secretario
General, pero dicha notificación no surtirá efectos con respecto a las
comunicaciones que el Comité tenga pendientes.
4. El órgano
establecido o designado de conformidad con el párrafo 2 del presente
artículo llevará un registro de las peticiones y depositará anualmente, por
los conductos pertinentes, copias certificadas del registro en poder del
Secretario General, en el entendimiento de que el contenido de las mismas no
se dará a conocer públicamente.
5. En caso de
que no obtuviere reparación satisfactoria del órgano establecido o designado
con arreglo al párrafo 2 del presente artículo, el peticionario tendrá
derecho a comunicar el asunto al Comité dentro de los seis meses.
6. a) El
Comité señalará confidencialmente toda comunicación que se le remita a la
atención del Estado parte contra quien se alegare una violación de cualquier
disposición de la presente Convención, pero la identidad de las personas o
grupos de personas interesadas no se revelará sin su consentimiento expreso.
El Comité no aceptará comunicaciones anónimas.
b) Dentro de
los tres meses, el Estado que reciba la comunicación presentará al Comité
explicaciones o declaraciones por escrito para aclarar la cuestión y exponer
qué medida correctiva, si la hubiere, ha adoptado.
7. a) El
Comité examinará las comunicaciones teniendo en cuenta todos los datos
puestos a su disposición por el Estado parte interesado y por el
peticionario. El Comité no examinará ninguna comunicación de un peticionario
sin antes cerciorarse de que dicho peticionario ha agotado todos los
recursos internos disponibles. Sin embargo, no se aplicará esta regla cuando
la substanciación de los mencionados recursos se prolongue
injustificadamente.
b) El Comité
presentará al Estado parte interesado y al peticionario sus sugerencias y
recomendaciones, si las hubiere.
8. El Comité
incluirá en su informe anual un resumen de tales comunicaciones y, cuando
proceda, un resumen de las explicaciones y declaraciones de los Estados
partes interesados, así como de sus propias sugerencias y recomendaciones.
9. El Comité
será competente para desempeñar las funciones previstas en este artículo
sólo cuando diez Estados partes en la presente Convención, por lo menos,
estuvieren obligados por declaraciones presentadas de conformidad con el
párrafo 1 de este artículo
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