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Parte 1 /6
Este trabajo forma
parte del libro
Gobernabilidad: entre la
democracia y el mercado
La relación entre gobernabilidad
y procesos políticos en América Latina tiene un importante vínculo con los
programas de reforma económica e institucional que transformaron y que
caracterizan actualmente las economías de mercado en la región. Este vínculo
sin embargo no ha sido explicitado suficientemente como eje dominante en los
procesos políticos y el papel que ha jugado además como contexto
internacional condicionante. Es normal que la atención sobre los procesos
políticos, se concentre en aspectos más específico de las realidades
nacionales tales como el desempeño del gobierno, su impacto social, los
reacomodos políticos y los conflictos que se producen. Pero se debe subrayar
que pese a los particularismos nacionales, estos no invalidan una tendencia
general dominante que condiciona los procesos políticos en la región.
La búsqueda de modos de gobernabilidad se ha desarrollado no sólo
condicionada por las situaciones nacionales y de sus respectivos regímenes
políticos, vinculada a los procesos de democratización. Es cada vez más
evidente que lo anterior se ha encontrado enmarcado o en dependencia, de la
configuración del mercado introducida por las reformas y de su relación con
la democracia.
Hasta hace poco los procesos políticos caracterizados por las
democratizaciones en curso en América Latina, parecían tener una agenda
marcada sólo por los aspectos normativos y formales de la democracia. La
agenda económica salida del ajuste y las reformas parecía tener su propia
vida, su justificación intrínseca y sus propios canales autónomos de
reproducción. Los progresos de la democracia eran regularmente verificados
por la continuidad de las elecciones y los progresos de las reformas por su
calendario de ejecución, generalmente especificados en los documentos de
política acordados con el FMI y el BM en el marco de la condicionalidad.
Los intentos de ligar ambos procesos desde un punto de vista de sus
resultados y sus consecuencias en la sociedad y en la política no
prosperaban mucho, en los ambientes oficiales y multilaterales. La
democracia y su progreso tenían sus requisitos políticos y las reformas sus
exigencias técnicas, marchando por separado en los análisis. Cuando se
relacionaron fue para analizar, en una perspectiva funcionalista, la
fortaleza de las coaliciones que las sostenían y determinar su ritmo,
variando las alternativas entre políticas de choque o de gradualismo.
Cabe señalar que las nociones de choque o gradualismo se elaboraron en torno
a la secuencia y a la temporalidad de aplicación de las reformas,
definiéndolas así como rápidas o lentas. Sin embargo la cuestión fundamental
en relación a los procesos políticos no tiene que ver sólo con el ritmo, lo
esencial es el impacto, la capacidad de absorción de la sociedad y el tipo
de reconfiguración que se produce, cuando se transforman aspectos
importantes de su institucionalidad, sus relaciones sociales y de sus
arreglos internos.
Las relaciones entre mercado y democracia se ordenaron en una secuencia
lineal donde reformas económicas y democratización eran las dos caras del
paradigma social dominante.
En esta secuencia la democratización como eje dominante era clara, muchos
menos lo era la relación con la contrapartida económica y si ambas se
complementarían mutuamente.
Si tomamos las transiciones a la democracia o el inicio de "la ola
democrática" como algunos le denominaron, como la tendencia dominante en la
agenda de los procesos políticos en la región, podemos reagrupar los países
en torno tres grandes clasificaciones relacionadas con la democracia como
punto de referencia básico para los procesos de construcción de
gobernabilidad democrática desde mediados desde los 80 hasta mediados de los
90.
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SITUACIÓN POR PAĺSES |
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SITUACIÓN |
PAĺSES |
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Países de restauración de la democracia o que salieron
de procesos de transición |
Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú,
Paraguay, Honduras, Haití, Uruguay, Panamá |
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Países de posguerra y que entraron en transiciones a la
democracia con acuerdos de paz |
Guatemala, Nicaragua, El Salvador. |
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Países con problemas de reproducción, agotamiento o
crisis de sus sistema políticos |
Colombia, México, Venezuela, República
Dominicana |
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Países con estabilidad democrática importante |
Costa Rica |
De los 19 países mencionados 18 se encontraban en procesos
determinados por una agenda política democratizadora y de búsqueda de
renovación de sus regímenes políticos.
Los criterios para la de elaboración de las situaciones en torno a las
cuales reagrupamos los países son los siguientes:
- Países de restauración de la democracia o que salieron de procesos de
transición: Se trata de países en los que existían regímenes militares y
donde, sin que se dieran rupturas radicales, se abrieron procesos
evolutivos de recuperación de las libertades públicas y de restauración de
un sistema democrático convencional. Ello estableció una agenda en torno
al retiro de la presencia militar directa de la política, en algunos casos
acompañado con el desmantelamiento de estructuras represivas y
autoritarias y el desarrollo de expectativas fuertes sobre una
democratización dinámica al mismo tiempo que de conservación de la
estabilidad.
- Países de posguerra y que entraron en transiciones a la democracia: Se
trata de los países que vivieron conflictos bélicos abiertos a través de
los cuales se plantearon los problemas de cambio político y social y que
concluyeron por medio de acuerdos de paz, los que organizaron la apertura
política para la fuerzas contestarias e iniciaron procesos con altas
expectativas democratizadoras pero que básicamente coincidieron en
estructurar economías de mercado y democracia convencionales.
- Países con problemas de reproducción, agotamiento o crisis: Se trata
de países que por diferentes medios habían asegurado la conservación
régimen político por períodos prolongados. En el caso de Venezuela y
Colombia, el pacto bipartidista aseguró estabilidad pero entró en crisis
en el primero y en agotamiento en el segundo. Aquí las expectativas de
renovación y cambio son altas. Los regímenes de partido único como el
mexicano también entró en crisis
- Países estables: El único caso mas claro es el de Costa Rica, donde es
posible apreciar altos niveles de consenso en que el bipartidismo asegura
la estabilidad.
Las agendas políticas eran diversas según los países y con
énfasis diferentes pero el eje común era encontrar una democratización
estable. Pero esta estabilidad dependía también de una relación, en muchos
casos renovada, entre mercado y democracia que generara una mejoría del
ambiente político y socioeconómico. Sin embargo esto también debía de algún
modo responder a las expectativas políticas y económicas acumuladas durante
muchos años de recesión, ajuste, autoritarismo, desgaste político y crisis.
Esas expectativas no eran homogéneas y nada fáciles de conciliar. Entre el
impacto social del ajuste y la necesaria reducción de la pobreza, entre las
tendencias a la democratización y la generación de estabilidad, que puede
congelar las desigualdades de poder, entre la modernización y los efectos de
la desregulación y la reforma económica, las tensiones son grandes, suscitan
conflicto y agudizan la defensa de las posiciones adquiridas por los grupos
más poderosos y dominantes en detrimento de aquellos que han visto
deterioradas estructuralmente sus posiciones relativas en la sociedad en los
últimos 20 años.
En el marco de estas situaciones diversas y en medio de expectativas
contradictorias o difíciles de armonizar, cuando menos, ¿Cuales son los
resultados que se pueden constatar en materia de gobernabilidad democrática?
Y ¿desde que perspectiva teórica y metodológica pueden ser evaluados en
términos de avance o retroceso?
Si partimos de los principios sistémicos de la gobernabilidad democrática,
como el marco conceptual e instrumental, que debían ser alcanzados para
satisfacer una relación estable entre mercado y democracia y que permitiera
responder a las expectativas es legítimo intentar una verificación empírica
de los avances realizados.
Esto implica superar el concepto restringido de elecciones, libertades
públicas y estabilidad política. Es necesaria una exploración de la calidad
de los procesos de construcción de gobernabilidad democrática y su
incidencia en los modos de administración y reproducción del orden social.
Particularmente en su capacidad de articular mercado y democracia.
Desde este punto de vista existe evidencia que la ola democrática llegó
hasta las costas electorales y se diluyó luego en los escollos de una
democracia delegativa cada vez más hueca y alejada de las expectativas de
los ciudadanos. La razón de fondo parece estar en justamente en el fracaso
de construir una relación virtuosa entre democracia y mercado en el marco de
las reformas. Los datos de pobreza, inseguridad, violencia y de legitimidad
de las instituciones tienen una relación proporcional entre ellas, en el
marco de una volatilidad del crecimiento y de vulnerabilidad creciente a los
choques externos.
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