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Parte
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parte del libro
Gobernabilidad: entre la
democracia y el mercado
¿Cuáles son las posiciones frente a esta tendencia?
Es una idea general admitida que América Latina es un continente donde
democracia y desarrollo no han logrado articularse en un ciclo virtuoso y
duradero. Ello dio lugar a otra idea general admitida que caracterizaba
los ciclos políticos en la región como pendulares. Entre ciclos populistas
y reformistas, cuando en democracia se acumulaban las presiones populares,
y autoritarios y represivos, cuando estas presiones eran contenidas.7
Las explicaciones sobre las dificultades para generar este ciclo y sobre
esta inestabilidad estructural, dio lugar a varias teorías comprensivas
del fenómeno apoyadas en las tesis de la dependencia y en las
estructuralistas. Se diferenciaban en aspectos importantes pero rechazaban
el tipo de modernización capitalista liberal que generaba exclusión y
pobreza.
Pese a las diferencias existía una visión dominante que afirmaba que la
relación entre economía y democracia debía generar "pleno empleo y
solidaridad sistémica"8,
con más democracia en el marco de un modelo de desarrollo endógeno.
Terminada la última oscilación autoritaria, aunque debe decirse que en
algunos países era más bien una posición fija, entramos en una fase
democratizadora y reformista; esta vez en dirección de un modelo económico
extrovertido y desregulado, subordinado al capital transnacional.
Parafraseando a V. Tokman de la idea dominante de empleo y solidaridad
sistémica pasamos a la realidad de la sobrevivencia, la competición
desigual y la descomposición social.
Sin embargo el discurso dominante mantuvo la ilusión. La libertad política
aportada por la democracia era la contrapartida de la libertad económica
aportadas por las reformas del modelo económico. Por una mágica simbiosis
las reformas económicas eran intrínsecas portadoras de democracia y
viceversa, no importaba si estas habían sido impuestas por regímenes
autoritarios a sangre y fuego o en condiciones de dudosa legitimidad
política. El producto de esta simbiosis sería en cualquier caso una
democracia eficiente, la modernización y el bienestar.
Ahora el consenso se está extendiendo en torno a la evidencia de que esto
no está ocurriendo y con ello el malestar se ha hecho más evidente. El
camino recorrido desde la mitad de los 80 hasta este nuevo siglo no había
carecido sin embargo, de análisis críticos, de advertencias y de crisis
recurrentes. El modelo sin embargo ha seguido adelante apoyado en
coaliciones internas, articuladas con poderosas presiones internacionales.
Esta degradación de la democratización en América Latina y la ausencia de
resultados consistentes en lo económico y social está reactivando el
debate sobre la continuidad o las alternativas de la actual relación entre
mercado y democracia, construida por los programas de reforma.
Cuatro tipos de posiciones se han desarrollado frente a esta constatación:
- Continuar las reformas, promover aquellas que no han sido aplicadas en
su totalidad, mejorar la gestión, agregar planes de lucha contra la
pobreza con participación comunitaria y local.
- Mejorar la democracia como sistema de gobierno.
- Incompatibilidad entre reformas liberales y democracia.
- Construcción de modos de regulación democrática del desarrollo.
En el marco de la sobredeterminación del proceso político
por las reformas el posicionamiento en relación a ellas y su relación con la
democracia se convierte en una cuestión fundamental.
Si vemos la sobredeterminación como una pirámide relaciones de abajo hacia
arriba, la posiciones identificadas apuntan a niveles distintos de la
pirámide de relaciones.

1. Continuar las reformas. Esta posición sostiene que
las dificultades y falta de resultados se deben a una fricción propia a los
procesos de cambio y modernización, que en algunos casos pueden disminuir el
apoyo político a las reformas. Desde este punto de vista la preocupación en
torno a las reformas no deben atraer la atención sobre sus efectos
transitorios en el corto plazo. Lo importante es el largo plazo y en este
sentido lo que se debe evaluar son las perspectivas de crecimiento a largo
plazo. Lo que debe mejorarse es la gestión de las reformas, sus mecanismos
de puesta en práctica y su complementariedad con programas sociales eficaces
focalizados en estratos pobres.
Esta posición es expresada así por el BID "¿Las reformas económicas de la
pasada década valen el esfuerzo que costó hacerlas? En una u otra forma, esa
pregunta todavía domina el debate público sobre política social y económica
en América Latina. Frustrados por el persistente desempleo y por la
percepción de que las reformas no han mejorado las condiciones de vida de
los más necesitados, desde muchos sectores se han criticado recientemente
las reformas económicas que la mayoría de los gobiernos de la región aún
lleva a cabo. En algunos países, los sindicatos han declarado huelgas y los
partidos de oposición han organizado protestas callejeras en contra de las
reformas..." El BID concluye que "Según la edición 1997 del informe del BID
"Progreso Económico y Social en América Latina", esas reformas de "segunda
generación", que también deben incluir las leyes impositivas y laborales,
son cruciales para ampliar los beneficios de reformas anteriores y aumentar
el crecimiento. "El potencial no aprovechado de todas estas áreas de reforma
ofrece margen para aumentar la tasa de crecimiento a largo plazo de la
región por encima del 5 por ciento", dice Ricardo Hausmann, el
economista jefe del BID, en la introducción del informe"9.
Estos argumentos han originado los programas de reforma institucional
llamados de segunda generación.
Sin embargo el corto plazo parece ser siempre en esta línea de reflexión, el
momento en que se formulan las preguntas en torno a los resultados, mientras
que la respuesta se ubica siempre en un largo plazo indefinido. Como muchos
han señalado esta posición persiste en una afirmación ideológica de las
reformas que no considera la cristalización durable de sus consecuencias
negativas en América Latina y no tolera otras alternativas.
2. Mejorar la democracia. Se ha hecho frecuente la afirmación que la
democratización se ha estancado en América Latina, mucho de ello se atribuye
a las imperfecciones institucionales y a la incapacidad o descomposición de
la clase política. Consecuente con lo anterior se propone mejorar la
institucionalidad, la cultura y formación política y la participación
ciudadana. Estos postulados insisten en aspectos normativos y de
funcionamiento del sistema político intentando combinarlo con una
introducción de demanda para equilibrar el funcionamiento de la relación
mercado democracia.
La agenda política del futuro democrático pasa entonces por:
- Elevar la calidad de la democracia
- Afrontar el tema de la pobreza y la desigualdad como un factor de gran
influencia en la calidad y estabilidad de la democracia
- Profundizar la cultura democrática
- Reforma institucional:
- Introducir mecanismos de resolución de los conflictos entre el
ejecutivo y el legislativo
- Reforzar los organismos electorales administrativos y jurisdiccionales
garantizando su autonomía, imparcialidad y capacidad de gestión10.
Encontramos aquí las posiciones más convencionales acerca
del buen gobierno y sobre estilos de gobiernos. Sin embargo en esta visión
se evita un análisis del impacto de las reformas sobre los aspectos
sustantivos de la democracia como juego de opciones y sobre los actores
capaces de promoverlas.
3. La incompatibilidad entre reformas y democracia. Las criticas y
advertencias sobre las consecuencias de las reformas han tenido en esta
posición su principal origen. Esta sostiene que las reformas han estimulado
una economía de especulación y de exportación primaria que ha desintegrado
la relación entre desarrollo y democracia descomponiendo ambos polos de la
relación. La evidencia la encuentra en los resultados económicos sociales y
políticos del modelo de reformas liberales.
"Las élites políticas y tecnocráticas provocaron el mayor proceso de
concentración de renta, de exclusión social -en el sentido de exclusión de
derechos, comenzando por el derecho al empleo formal-, de violencia urbana y
rural y de debilitamiento rápido de sistemas políticos democráticos
-conquistados con gran esfuerzo en los países- del continente.
Fue impuesta y consolidada la hegemonía del capital financiero, mediante
programas de estabilización monetaria que no se basaron en el
fortalecimiento estructural de nuestras economías -con crecimiento
industrial y agrícola, desarrollo tecnológico propio, fortalecimiento de la
capacidad adquisitiva del mercado interno, proyectos nacionales de
construcción de sociedades democráticas y humanizadas-, sino en la atracción
de capital especulativo mediante tasas de interés astronómicas. Tasas que, a
su vez, imponen la parálisis prolongada de la economía, endeudamiento
generalizado, incremento exponencial de la deuda pública y empobrecimiento
generalizado de la población.
Esa corrosión de las bases sociales de la democracia conduce a la
degradación de los sistemas políticos, anclados en economías y Estados
financierizados, en máquinas de exclusión social capitaneadas por los
ministerios económicos y por los bancos centrales y en elites corruptas, que
aceleran la privatización del Estado"11.
Desde este punto de vista la incompatibilidad de las reformas del modelo y
la democracia como sistema político corrector es estructural y requiere de
una profunda transformación del modelo. Las propuestas que se derivan de
esta posición conducen al diseño de alternativas que pasan por un cambio de
hegemonía social y política en la conducción de las estrategias económicas y
políticas para replantear el modelo.
"América Latina requiere una radical revolución democrática social, política
y moral. Requiere la ruptura con las políticas del FMI y el BM, con la
afirmación de la soberanía de nuestros Estados, apoyados en la integración
continental de México a Uruguay y en una amplia política de alianzas
internacionales, que privilegie el sur del mundo, comenzando por China, por
India y por África del Sur. Internamente eso requiere políticas de
distribución de renta que hagan de la capacidad reprimida de consumo popular
la palanca para la expansión productiva de la economía industrial y
agrícola, para la generación de más empleos, para el despegue tecnológico y
para la reconstrucción de sujetos sociales y políticos democráticos"12.
Sin duda que muchas interrogantes quedan planteadas sobre el contenido y el
diseño político de una replanteamiento del modelo, en particular sobre la
democratización radical y sobre el papel del mercado. En el primer caso es
posible imaginar procesos radicales de apertura política y en diseños
institucionales innovadores, en el segundo punto es más complejo y el hecho
que no se aborde explícitamente es una medida de la dificultad de replantear
el papel del mercado y de su relación con el desarrollo en un diseño que
acentúa los aspectos anticapitalistas de este último.
4. La regulación democrática. En esta posición se constata en modo
similar la contradicción entre reformas y democracia desde el punto de vista
de una relación virtuosa entre ambos capaz de producir bienestar social y
respuestas adecuadas del sistema político. Asume de un modo más clásico la
necesidad de recomponer una capacidad de regulación nacional y democrática
del mercado, apoyada en el estado y en la participación.
"Por eso es que creemos en la importancia de la regulación del mercado. El
mercado no funciona sólo, no es un mecanismo automático. El mercado es un
complejo sistema de presiones sociales al que concurren actores con derechos
idénticos, pero con fuerzas muy desiguales. Las regulaciones deben tender a
permitir que todos los actores , que todas las personas con capacidad de
emprender iniciativas económicas tengan igualdad de condiciones en su
emprendimiento, reduciendo las desigualdades en el punto de partida...Los
mercados de libre competencia no son mercados de competencia salvaje. La
libre competencia es un sistema regulado por un arbitro imparcial
representado por la ley y gestionado por el gobierno..De allí la importancia
de una intervención pública a favor de la igualdad en procura de un circulo
virtuoso que nos conduzca al desarrollo"13.
En alguna manera esta visión intenta renovar de una manera más dinámica y
progresiva las estancadas capacidades de resolver los conflictos entre
capital y trabajo y entre privilegiados y excluidos. En una versión más
cargada de intencionalidad política que la anterior se sostiene que "el
problema no es entre "estatistas" y "liberales" o ente futuristas y
"nostálgicos", sino, en lo esencial entre los continuadores del modelo
político, económico y social liberal y los que pretendemos la
democratización de nuestra sociedad en lo político, económico y social"14.
Queda como interrogante el determinar las posibilidades reales de innovar
sin afrontar el actual esquema de reformas y su sobredeterminación de la
política y la economía.
El intento de identificar los diferentes posicionamientos sobre la relación
entre reformas y democracia implica aislar el núcleo duro de cada uno, a
riesgo de magnificar algunas diferencias y disminuir coincidencias. Sin
embargo esto es secundario para el análisis por lo menos en la perspectiva
desarrollada aquí. Lo importante no es cuanto comparten los valores
normativos democráticos las cuatro visiones identificadas, esto puede ser lo
esencial en otros tipos de análisis.
Lo fundamental en el enfoque sostenido aquí es como analizan la relación
entre reformas y democracia a partir de una lectura de sus resultados en el
marco de las transformaciones vividas en los últimos 15 años en América
Latina.
Las perspectivas de estos posicionamientos equivale a identificar variables
importantes de los posibles escenarios de evolución del proceso político en
la región. Acertadamente sin embargo, se puede llamar la atención sobre las
especificidades nacionales que invalidan generalizaciones forzadas a partir
de diversas situaciones. Pero, en la medida en que reformas y
democratización se convirtieron en el común denominador con que se analiza
la evolución regional, es legítimo situar estos aspectos como elementos de
homogeneización política que autoriza un análisis más extendido que los
exclusivos parámetros nacionales. Además, el hecho que las reformas y su
sobredeterminación de las democratizaciones, sean el principal contenido del
diseño de ordenamiento global de los países contribuye poderosamente a una
sintonía común de los procesos aunque evidentemente esto no conduzca a una
sincronización política automática y evidente.
Cabe destacar que la preocupación por la continuidad y estabilidad de las
reformas así como de una eventual retorno de situación, ha sido una
motivación fuerte para elaborar lecturas regionales15
que detectaran los signos precursores de una u otra eventualidad, ya sea en
dirección de una esperada consolidación o bien de anticipar los síntomas de
un eventual contagio a partir de focos de contestación. Los análisis sobre
la evolución de las reformas y la democratización se han convertido en
algunos casos en base para determinar el nivel de riesgo de un país y el
nivel de adhesión a los paradigmas promovidos por los multilaterales. En
ambos casos una evaluación negativa del país en un contexto regional
alineado, lo sitúa como "oveja negra" lo que activa amonestaciones,
recomendaciones y presiones internacionales a las que a veces son también
inducidos a solidarizarse los otros países.
Notas
[7] Esta idea fue utilizada en muchos análisis y retomada muy oficialmente por
CEPAL a finales los 80 "En vez de una resolución de este conflicto del
capitalismo moderno hubo intentos por sofocarlo en una oscilación pendular
entre respuesta populistas a las múltiples demandas de las mayorías, ya
plenamente incorporadas y la represión" Transformación ocupacional y crisis
social en A.L." CEPAL 1989 pág 57.
[8] La frase pertenece a Victor Tokman en Diálogo y concertación social"
coloquio tripartito de Bogotá OIT 1997. Pág. 110
[9] Boletín electrónico del BID
[10] DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA: PROBLEMAS Y RETOS EN LA ACTUALIDAD. José
Molina Universidad del Zulia, Venezuela Profesor Visitante Universidad de Michigan
[11] América Latina Neoliberalismo o democracia. Emir Sader octubre 2001. Nova
Hispania Venezuela versión electrónica.
[12] dem
[13] La dinámica del desarrollo: En busca del círculo virtuosos. Cesar Yánez.
Primera Línea 25 de abril 2001 Santiago Chile.
[14] Gobernar o administrar. Jaime Insunza noviembre 2000 Santiago. Chile. Las
comillas son del texto original.
[15] No me refiero aquí a los ya tradicionales informes regionales de organismos
multilaterales como el BID, CEPAL, BM, ONU etcétera. Hago alusión al
incremento de informes, estudios, evaluaciones específicamente orientados a
producir información sobre el estado de las reformas.
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