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ISSN 1913-6196

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 PRESERVACION DEL OCÉANO PARA UN DESARROLLO SOSTENIBLE

Desarrollo Humano Sustentable

Por Hugo Andrés Araujo Amaya  

Parte 1 /2

 ¿Por qué un océano sustentable?

De acuerdo con las apreciaciones de los científicos la vida se originó en el mar hace aproximadamente unos 3.800 millones de años, la atmósfera de entonces se componía principalmente de nitrógeno, metano y dióxido de carbono. Con el surgimiento de los primeros organismos que sintetizaron la luz solar para obtener energía, se desarrolló la fotosíntesis, este proceso transformó la atmósfera terrestre incrementando los niveles de oxígeno y disminuyendo considerablemente los de dióxido de carbono. Algunos organismos y sus productos, impactaron de forma considerable en la atmósfera y el océano, tal es el caso del fitoplancton marino que produce la mayor parte del oxígeno respirable que existe en el planeta, también del nannoplancton calcáreo, una especie de plantas marinas microscópicas que emiten un compuesto de azufre el cual ayuda a la formación de nubes y éstas a su vez atenúan el efecto de la radiación solar. Actualmente el fitoplancton y la mayoría de las especies de fauna y flora marinas son extensamente afectados por la contaminación, el depósito de desechos, la sobrepesca, la introducción de especies ajenas al ecosistema y la destrucción del hábitat.

Las sustancias que mayormente contaminan el océano son las aguas provenientes de los ríos aproximadamente setenta por ciento (en total ochenta y cinco por ciento derivados de fuentes terrestres), los cuales recogen los desechos de las ciudades y del sector agrícola e industrial, y en menor grado, pero significativamente, los vertimientos accidentales. Los procesos de recuperación de las especies y los ecosistemas marinos son lentos y bien puede tener un efecto tóxico eliminando las especies o haciendo que estas se adapten a las nuevas sustancias provocando reacciones de mutación genética en los organismos, que en definitiva van a alterar todo su entorno. En la inmensidad del océano los cambios son apenas perceptibles a la vista, pero muy significativos, si se estudia en detalle el impacto sobre el medio ambiente marino. En el afán económico de la producción y mayores exigencias del mercado de los productos del mar, se ha explotado la pesca cada vez con mayores dimensiones, sin llegar a entender que el océano no es una fuente de recursos inagotables y que su composición tanto química, física y biológica corresponde a un equilibrio que ha tardado en desarrollarse millones de años, si alguno de estos componentes se altera de manera abrupta el desbalance puede ser catastrófico, debemos recordar que el principal regulador del clima global es el océano, cualquier cambio físico puede desencadenar un efecto de extinción masiva y extremos meteorológicos. Como ejemplo de las consecuencias de los cambios drásticos podemos citar el renombrado efecto invernadero, que supone un calentamiento global acelerado, por un aumento del nivel de dióxido de carbono en su mayoría producido por la acción del hombre. En la actualidad el océano actúa como moderador absorbiendo una parte considerable del dióxido de carbono y también gracias a su inercia térmica, pero a largo plazo esta propiedad podría llegar a convertirse en un acelerador físico del calentamiento, este cambio también provocaría la extinción de gran parte de la microfauna marina y por consiguiente de un gran número de especies.

Con lo anterior y teniendo en cuenta que las comunidades humanas hemos sido las causantes en gran parte del deterioro medioambiental del planeta, han surgido con fuerza en los últimos cuarenta años movimientos ecologistas, científicos y conservacionistas, de carácter gubernamental y privado que buscan desarrollar estrategias para el cuidado, preservación y restauración del medio ambiente. Con la Conferencia Internacional sobre la Biosfera (Paris 1968) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano (Estocolmo 1972), los movimientos medioambientales adquieren un carácter global, promulgando nuevas políticas de cooperación internacional. Surge entonces, el modelo de "desarrollo sostenible" que implica, de manera ideal, el desarrollo económico y social humano con un mínimo impacto sobre el medio ambiente. En la última década ha tenido una gran trascendencia no solamente limitándose a la política medioambiental, concebida desde un punto de vista conservacionista sino incluyendo factores económicos, sociales y principalmente demográficos. En este aspecto algunos países han prestado especial atención, pues la población humana esta creciendo a un ritmo vertiginoso y con poco o ningún tipo de control, alegando el derecho humano a la reproducción. Se estima que para el año 2025 la población humana habrá superado los 10.000 millones y tendrá la necesidad de consumir el 100% de la producción primaria neta de la tierra (cantidad total de energía almacenada en la vegetación verde del planeta). "El uso sostenible de la zona costera y los océanos seguirá proporcionando alimento, energía, transporte, y otros importantes productos y servicios a la sociedad, mientras que se reconoce que al día de hoy y con las formas de uso actuales, y las prácticas y patrones de consumo son insostenibles en el mediano y largo plazo". Para realizar un cambio significativo de las relaciones humanas con el medio ambiente se necesitaría transformar el sistema tecnoproductivo de la sociedad así como implementar una cultura medioambiental, tarea difícil de realizar. Sin embargo, poco a poco y con la implementación de sistemas de producción de energías limpias y la implantación industrial del Sistema ISO 14000 se han logrado importantes avances.

La política Medioambiental Global fue el tema principal de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo sostenible, conocida como Río+10, realizada en Johannesburgo en el 2002, en donde se reunieron líderes mundiales para evaluar y planear el modelo de desarrollo sostenible y manejo de los recursos naturales durante los próximos diez años. En el ámbito marino debemos considerar a la Convención sobre el Derecho del Mar realizada en Jamaica en 1982 como:

"Uno de los instrumentos jurídicos más importantes del siglo XX, la Convención innovó en materia de derecho internacional de los tratados. Concebida como un todo, reconociendo que todos los problemas del espacio oceánico están estrechamente relacionados entre sí y deben ser considerados conjuntamente, establecía que los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo más allá de los límites de la jurisdicción nacional son patrimonio común de la humanidad, que todos tienen derecho a utilizar y obligación de proteger. Por añadidura, preveía la solución obligatoria de controversias, establecía el marco jurídico global para todas las actividades que se lleven a cabo en los océanos y los mares y contenía normas detalladas que regían todos los usos de los océanos y definían los derechos y responsabilidades de los Estados".

De la Convención del mar actualmente se derivan múltiples estrategias y políticas globales y estatales para el cuidado, preservación, legislación y desarrollo en todos los aspectos del sector marítimo. Cabe destacar la Conferencia Internacional sobre Océanos y Costas Río+10, realizada en París en Diciembre de 2002, posterior a la de Johannesburgo.

La contaminación de los ríos y sus efectos en las áreas costeras y el mar.

Alrededor del 70%-75% de la contaminación marina global es producto de las actividades humanas que tienen lugar en la superficie terrestre. Un 90% de los contaminantes es transportado por los ríos al mar. Por otro lado, entre un 70% y 80% de la población mundial (aproximadamente 3.6 billones de personas) se ubica en las costas o cerca de ellas, especialmente en zonas urbanas, donde una parte importante de los desechos que allí se producen se deposita directamente en el océano. Como consecuencia, muchos ecosistemas críticos, algunos únicos en el mundo, tales como bosques de manglar, arrecifes coralinos, lagunas costeras y otros lugares de interfase entre la tierra y el mar, han sido alterados más allá de su capacidad de recuperación.

A su vez, la modificación del cauce de los ríos que drenan al mar y la alteración del flujo del agua que escurre en dichos ríos, a causa de la construcción de represas, extracción de áridos o encauzamientos, también han afectado los ecosistemas marinos y ambientes asociados. Esto se debe a la reducción y/o al incremento de nutrientes, sedimentos y contaminantes, y a sus efectos en los patrones de movimiento y circulación de las aguas. Estas alteraciones afectan principalmente los estuarios, golfos y otros cuerpos acuosos que tienen limitado movimiento y renovación.

Según las recientes evaluaciones sobre el estado del medio ambiente marino de la región, en América Latina, la contaminación marina proveniente de tierra ocupa un lugar destacado. Por esta razón, la comunidad internacional ha manifestado su interés en diseñar y aplicar estrategias que permitan reducir y controlar los efectos negativos.

A través del documento "La contaminación de los ríos y sus efectos en las areas costeras y el mar" elaborado por la CEPAL, se presenta la situación regional respecto a la contaminación originada en las cuencas hidrográficas y transportada por los ríos, así como el impacto ambiental que tiene sobre el mar y las zonas costeras. Se examinan las políticas y los instrumentos que pueden implementarse para controlar la contaminación de las aguas marinas y de qué forma son utilizados por los países de la región.

Esta investigación se llevó a cabo como parte del programa de trabajo de la CEPAL para el bienio 2002-2003, el cual responde a las recomendaciones contenidas en el Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Marino Frente a las Actividades en Tierra (PAM), en los programas regionales de América Latina del Programa de Mares Regionales del PNUMA y en el capítulo l7 del Programa 21.


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