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 NUEVAS CLAVES DE COMPETITIVIDAD: URUGUAY EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN

Desarrollo Humano Sustentable

Por Sabin Azua  

Parte 1 /4

Conferencia dictada en la
Sede del Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh)
24 de setiembre de 2003

Intentaré, a lo largo de la exposición, pasar por tres grandes bloques de temas.

  1. El primero es: ¿cuáles son los cambios que se están produciendo en el entorno económico mundial que están afectando a la generación de paradigmas diferentes de competitividad en las distintas regiones del mundo? Intentar ver si el fenómeno de la nueva economía, si es que existe, o si no, y cómo está alterando la forma en que las empresas, los gobiernos, los sindicatos, las academias, todas las entidades intermedias, tenemos que re enfocar nuestra forma de actuar para desarrollar este proceso.

  2. El segundo es, cómo, en consecuencia de esos cambios, hay que dar respuesta. Las respuestas no pueden ser iguales a las respuestas que se daban en el pasado. Los viejos paradigmas creados en torno a las épocas de gran crecimiento, la época en que se desarrollan las agendas de competitividad o las agendas para el desarrollo, creo que han fracasado en una gran parte de sus esquemas de ayudar a consolidar economías competitivas de cara al futuro. Necesitan y conforman espacios nuevos económicos para el desarrollo de competitividad. El concepto de área base como área fundamental para el desarrollo de competitividad futura estructurado, organizado, gestionado y deseado, que es uno de los elementos más importantes de la competitividad: el deseo.

  3. Y terminaría con una especie de decálogo de actuación o iniciativas a desarrollar para conformar una estrategia básica para el desarrollo de una estrategia competitiva, de una plataforma de competitividad área base, o como queramos llamarle, ya que los términos están muy confusos en este momento.

Todo esto en el marco del proyecto que estamos desarrollando en este momento con la colaboración de la Unión Europea, a través de la Comisión Sectorial para el Mercosur (COMISEC), para el fortalecimiento del MERCOSUR en un triple aspecto:

  1. Un primer aspecto es el refortalecimiento institucional del MERCOSUR. Cómo debe ser desde un punto de vista institucional el MERCOSUR para servir a los habitantes de su territorio.

  2. El segundo elemento es cómo podemos hacer un proceso de inserción de Uruguay en el mundo, desde un punto de vista económico, cuál es el mecanismo modelo que debe tener Uruguay para poder desarrollar su capacidad de competir a largo plazo.

  3. El tercer elemento es dentro de ese concepto de capacidad de competir, cómo podemos territorializar en función de las diferencias que tienen los distintos territorios del territorio uruguayo, - por mucho que digan todos que es un país pequeño- cómo podemos aterrizar todo ese proceso en actividades y actuaciones conjuntas por parte de Uruguay.

Bloque temático I:
¿Cuáles son los cambios que se están produciendo en el entorno económico mundial que están afectando a la generación de paradigmas diferentes de competitividad en las distintas regiones del mundo?

La primera parte, como mencioné, es analizar los cambios que se están produciendo en el entorno económico mundial y cómo pueden afectar al desarrollo de una competitividad. El primer elemento que surge en todo este esquema es que el conocimiento es el eje central en el que se va a producir la competitividad a nivel internacional. Los elementos que van a tener cualquier país, empresa, academia, para poder competir en el futuro, se basan fundamentalmente en la capacidad de diferenciación, en la medida en que nosotros seamos capaces de ofrecer algo diferente a lo que estamos haciendo. Poner todos estos aspectos desde el punto de vista de la perspectiva de Uruguay.

Uruguay es un país pequeño. Es un país que no puede competir por costos y no puede competir con las largas producciones en cadena de otros países, ni con aquellos que tienen unos salarios inferiores. También por su propio nivel de cohesión social, que es mayor que el que tienen en otros países. Por lo tanto, si quiere competir tiene que empezar a incrementar valor añadido en todas las facetas de actividad tanto industriales como de servicios y de actuación o de excelencia que se van a desarrollar.

El elemento crítico que desarrolla ese diferencial o ese gap, entre una economía desarrollada o una empresa desarrollada, es el conocimiento.

Tenemos que ser conscientes de que si es el conocimiento el eje de diferenciación, tenemos que tener una actitud global como país en torno al conocimiento. Cuando alguien pregunta a un uruguayo cuáles son sus fuentes de ventaja competitivas casi siempre, la primera que sale es la capacidad de las personas; el mayor nivel intelectual que tienen con relación a otros países del entorno. Y eso, si es verdad y nos lo creemos, tiene que ser la fuente básica de nuestro elemento de diferenciación. Por lo tanto, tiene que estar en el eje central de las políticas públicas, en el eje central de las acciones de las empresas, y de cualquier tipo de organización. Si es verdad que queremos competir en conocimiento vamos a tener que transformar nuestro sistema educativo de base, vamos a tener que transformar nuestro sistema de formación profesional y universitario y sobre todo, la formación a lo largo de toda nuestra vida. Uno no deja de aprender hasta la muerte; no es verdad que cuando se acaban los estudios universitarios o cuando se pasa el período de formación en una empresa, se ha acabado el proceso de aprendizaje de una persona. Es realmente donde empieza el proceso de aprendizaje de una persona. Entonces, esto es uno de los elementos vitales de una economía: el conocimiento es el factor crítico y clave para desarrollar ese proceso.

Yo diría que afortunadamente para Uruguay, pese a todo lo que pueden decir otras voces más alarmistas, porque, si fuese la producción masiva, si fuese la producción baja en costos, si fuesen otras actividades, no tendría ninguna capacidad de competir. Sin embargo, en este elemento hay una posibilidad de diferenciarse claramente de lo que están haciendo. Pero hay que trabajarlo y hay que activarlo. No solamente se trata de esperar que esto suceda de una manera espontánea, porque espontáneamente no suelen suceder las cosas ni en el mundo de los negocios, ni en el mundo de la vida.

El segundo, que al que yo como consultor le doy menos importancia, es el énfasis en el cambio que se está produciendo en todas las cosas. Es vertiginoso el ritmo al que se están cambiando las cosas en el mundo. Y es verdad que en algunos sectores, y en algunas formas de comportamiento en la sociedad, cambiamos a un ritmo vertiginoso. Es verdad, que el conocimiento tecnológico de la humanidad tarda cada vez menos tiempo en doblarse y va a tardar cada vez menos tiempo en no verse. Pero no es verdad que eso se traduzca así en todas las ramas y los sectores de actividad de la vida. Tenemos margen en alguna de esas actividades para trabajar. Lo que sí es verdad, es que tenemos que tener claro cuál es el ritmo en que van a ir cambiando algunas de las cosas que están funcionando, porque tenemos que adaptar ese ritmo de cambio a los esquemas de gestión, a los esquemas de definición de políticas públicas, a la forma en que nos comportamos en todas las organizaciones.

La velocidad de cambio es importante, pero no hagamos de la velocidad de cambio un tópico. No es verdad que todos los ritmos de cambio sean tan exhaustivos como los que estamos venciendo y es muchas veces una excusa para no tomar decisiones y para no enfrentar lo que estamos haciendo.

El tercer elemento sí me parece vital, crítico. Es un elemento en el que estamos asistiendo en estos instantes. Me refiero a los nuevos cambios o los intentos de cambio del orden político mundial.

Es evidente que a raíz del 11 de setiembre han cambiado muchas cosas en el orden económico internacional y en el orden político internacional y que eso se va a agravar en el orden del tiempo. Lo que hay detrás de la invasión de Irak, detrás de este proceso, lo que está intentando es alterar el orden mundial de la forma en que se estaban configurando los bloques internacionales a la hora de desarrollar ese proceso. Y eso nos va a afectar; Estados Unidos quiere liderar un proceso diferente de ordenación de la vida económica, política y social de este mundo en este momento; y las respuestas que demos van a ser totalmente determinantes para enfocar la forma en que un gobierno puede definir sus estrategias y sus actuaciones.

Evidentemente, hay una parte que es importante y que es minusvalorar el papel de Europa en este proceso como un núcleo geoestratégico básico. Hay que tener claro que esto es un hecho que va a cambiar la forma en que se van a hacer negocios y desarrollar políticas y actuaciones. Un hecho que puede afectar claramente a Uruguay en ese orden de cambio en el orden político, es la ampliación de la Unión Europea (UE) hacia los países del Este hacia los nuevos entrantes. Va a cambiar también la focalización de los esfuerzos, la focalización de los elementos de actuación de todas las economías occidentales y también va a producir un reordenamiento de determinados flujos comerciales que aunque ya vienen operando por los acuerdos de adhesión previos a la integración, van a suponer una movilidad.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) y los intentos de llevarla hacia un lado o hacia el otro.

Está volviendo a nacer el grupo de los no alineados, con otro nombre, el Grupo de los veintidós (G22). Es un grupo que va transformar profundamente el sistema de relaciones que se había dado.

Dado que hasta este momento la única estrategia válida desde un punto de vista económico era la del FMI que parecía que era la única que se podía seguir. Viene Brasil que es una economía potente con todos los problemas sociales que pueda tener y que tiene que atender, y puede liderar un proceso de cambio importante que va a transformar la forma en que nos vamos a relacionar en algún momento en el mundo.

Todo ese paquete de relaciones geopolíticas que se están dando en este momento, van a incidir en forma clara sobre el concepto o sobre la forma en que podemos hacer empresa. Eso es un elemento que nos tiene que preocupar, o alentar, o darnos una ventana de oportunidad para hacer cosas nuevas. Existe la opción de seguir a Lula, la opción de oponerse a Lula, pero de una u otra manera, la decisión que tomemos nos va a afectar la forma en que desarrollemos nuestro trabajo.

La nueva economía va a venir determinada de este reparto internacional que se haga, tanto del trabajo como de las asignaciones sectoriales, o de la relación de los flujos comerciales, de los flujos económicos y las relaciones bilaterales. Y eso lo vamos a tener que tener en cuenta porque ahí nos vamos a jugar el futuro por lo menos de la generación que viene detrás de la nuestra.

Otro punto que me parece crítico y que se está dando en este momento es la necesidad de innovar. La creatividad, el elemento de definir formas nuevas de ejecutar y desarrollar las cosas. Ya no vale copiar a los demás para ser competitivos. La tecnología se puede copiar, una máquina se puede copiar pero la capacidad de hacer cosas diferentes, de usar el ingenio de definir, puede ser uno de los rasgos que va a definir estos procesos de cambios a la hora de cambio, a la hora de actuar.

Una de las cosas que más me preocupan de Uruguay es la escasa cultura de acercamiento al mercado que se da en la mayor parte de las empresas, y en la mayor parte de las definiciones de programas o líneas de actuación. Si uno va a la generalidad de las empresas, la mayor parte de sus problemas no están condicionados por el mercado. La forma en que van estructurando los clientes, la forma en que van a comprar, en que van a evolucionar las nuevas formas de comercialización. Casi todos empiezan hablando del cuadro macroeconómico, y es verdad que éste ha sido terriblemente negativo para la gestión empresarial en los últimos años, pero yo les animaría a muchos empresarios de cada sector a que miraran al empresario de su sector que, con el mismo cuadro macroeconómico, ha sido capaz de realizar nuevas fórmulas de venta, de comercialización, nuevos acuerdos y está yendo bien en ese sector.

Es decir, el mismo cuadro macroeconómico provoca reacciones diferentes. Entonces, mi opinión es que casi siempre que hablamos de un proyecto, no empezamos hablando del mercado y es evidente que para poder estar cerca tenemos que fidelizar a nuestros clientes de una manera clara. Hoy los consumidores tenemos más capacidad para elegir quién va a ser nuestro proveedor, dónde vamos a comprar nuestros servicios y dónde vamos a hacer las cosas. Y cada vez es más fácil llegar a ellos con nuestros productos, con nuestros servicios y nuestra forma de hacerlo.

Como decía, si el conocimiento es el eje vertebrador de la competitividad, hay un elemento que es claro: los activos intangibles de la organización, o de un país, son los que dan la fuente de ventaja competitiva en el largo plazo. Lo que dicen los balances y las cuentas auditadas por las empresas auditoras, sólo reflejan una parte de la realidad, reflejan una visión parcial de lo que es el mundo de la empresa. Qué pasa cuando nosotros estamos intentando vender una compañía, que cuando aflora realmente su valor es cuando la estás vendiendo. Lo más triste es que un valor al alza o un valor gestionable, el plus que alguien está dispuesto a pagar sobre el valor de libros, sólo aparezca en los momentos de liquidación o de venta de una compañía.

Esos elementos, lo que explica por qué alguien está dispuesto a pagar más o mal, son los que hay que gestionar porque son los que dan la fuente de ventaja competitiva de largo plazo.

Lo mismo pasa en los países. La contabilidad nacional sólo da una idea de cuál es el flujo de fondos, de dónde es que gastamos los fondos, pero no nos está diciendo cómo estamos desarrollando las capacidades de nuestras economías para hacerla competitiva en el largo plazo. Eso es lo que tienen que atacar los gobiernos, las empresas y lo que se tiene que gestionar de una forma más eficiente a la hora de desarrollar esos procesos. Ahí, es ese gap.

Otro de los elementos fundamentales que tiene la nueva situación de la economía es el de elevado grado de conectividad de las cosas. He oído decir a algunos: "a él no le afecta porque no está en el MERCOSUR". En el MERCOSUR estás quieras o no quieras, otra cosa es la forma de MERCOSUR que tenemos en este momento. Estás en el mundo internacional quieras o no. Por lo tanto, si es verdad que el mundo está cada vez más interconectado, uno de los rasgos fundamentales de competitividad que se tiene que desarrollar es la capacidad de interconexión a todos los niveles.

Empieza por conectar al propio país. Es decir, cómo pueden colaborar sector público y sector privado, las empresas con las empresas, las empresas con la academia, las empresas con los ambientes intermedios, todo este proceso de conectividad empieza primero por un proceso de conexión interna. Pero tienen que tener todos lazos de conexión al mundo. No solamente es a través de Internet, cuando pensamos en conexión pensamos en Internet, que puede ser uno de los elementos fundamentales a la hora de conectar, aproximar y comunicar dos gentes contextualizándolas bien. Sino que se trata de establecer parámetros de conexión permanente que nos conecte a los sitios donde se crea el conocimiento, a los sitios donde se crea opinión, a los sitios donde se crean nuevas formas de trabajo, y que nos permita desarrollar nuestras capacidades para poder hacerlo.

Todo lo que tiene que ver con esta posibilidad de conectarnos internacionalmente o internamente pero de manera que juntos hagamos cosas y no estemos viviendo en un permanente aislamiento, va a ser la clave de la competitividad. No es casualidad que los países que más están creciendo en este momento en Europa son los países nórdicos. No es casualidad que los países que están generando mayor conocimiento y formulación de intangibles son los países nórdicos. Tienen además una necesidad imperiosa de conectarse, por la propia situación geográfica y el clima, eso les ha hecho agudizar el ingenio. Se han conectado con ellos y nos han conectado a todo el mundo, y siguen conectando y van a seguir desarrollando ese proceso.

Todos los modelos de competitividad que se están dando en el mundo en este momento tienen como uno de sus ejes vertebradores la conectividad de sus organizaciones. La conectividad y la capacidad de relacionarse y trabajar conjuntamente con otros. Diría que la asunción de una cultura de riesgo, de aprendizaje y de desarrollo, se pueden desarrollar a lo largo de todo el proceso que tenemos que tener. En la medida en que un país no arriesgue, que una familia no arriesgue, que un gobierno no arriesgue, que una empresa no arriesgue, es muy difícil que se pueda desarrollar esta capacidad.

Los emprendizajes ya se han estudiado en todas las universidades del mundo en los años ’70 y ’80 cuando parecía que todos debíamos tener un emprendedor en casa. No se trata de tener un emprendedor para empezar una nueva empresa, pero sí asumir una cultura de riesgo. En este momento que se debate en Uruguay el tema de las cadenas productivas, hay una forma de acercarse al tema por parte de un sector de la economía uruguaya que es la aversión total hacia el riesgo. Jugar a hacer una cadena productiva de riesgo no es pretender no verse perjudicado en el tiempo.

La globalización es un hecho. Puede ser negativa o positiva según dónde se vea. Desde el punto de vista de un país es evidente que esa globalización va a marcar la forma en que cada uno decida desarrollar todos sus procesos de gestión. Y eso va desde las empresas, que tiene que empezar a considerar el mundo global como su casa, y a partir de ahí desarrollar sus estrategias. Tenemos que intentar desarrollar todo lo bueno que tiene la globalización, todo lo bueno que tiene la conexión entre los seres humanos para poder definir nuevos programas de actuación, nuevos programas de líneas de trabajo, etc..

Para terminar con esta fase de los elementos, voy a señalar tres elementos que me parecen fundamentales en todos los procesos que se están dando:

1- El primero es el uso de las tecnologías de la información. Tarde o temprano los estándares que se están generando en determinadas actuaciones a través de Internet, se van a convertir en estándares de funcionamiento para el conjunto de la población, queramos o no hacer ese proceso.

Hay un elemento fundamental que no solamente se trata de interconectar a la gente de todo el mundo como son los programas de Naciones Unidas o los distintos gobiernos para intentar llevar Internet a todos, lo que es verdaderamente democrático de Internet es cuando enseñemos a la gente a tener capacidad para utilizar Internet como mecanismo de comunicación. O sea, hay una parte fundamental basada en los contenidos, otra basada en elevar las capacidades de la gente para que pueda hacer el uso de Internet y no para desarrollar ese tipo de procesos.

2- El otro elemento es el tema de las personas como el eje central de la organización. Una de las cosas que ha venido a demostrar Internet, es que la persona sigue siendo el eje fundamental sobre el cual se desarrollan las organizaciones. No tanto lo que pretendían algunos que iba a sustituir a lo que iba a ser el concepto de persona como el desarrollo de la competitividad, sino que realmente hemos vuelto a poner al hombre en el centro de la vida económica de los países, en el desarrollo real de los países. Entonces, si es verdad que todo esto se da, todos estos marcos y desarrollos evidentemente desarrollan una nueva forma de competir a lo largo del tiempo por parte de las organizaciones.

3- Otro de los elementos fundamentales, que en este momento se mira en Europa con enorme preocupación, y que además necesita una respuesta adecuada, es el de los flujos sociales y los flujos migratorios. Y no lo estoy diciendo como un problema para Europa, sino como una preocupación por regular y hacer las cosas bien en ese proceso. Y no estoy hablando de regulaciones o trabas para la entrada de inmigrantes en un determinado país. Es evidente, que si se producen flujos migratorios en este momento, es como consecuencia de los profundos desequilibrios económicos que se están dando en el mundo. Entonces, lo que tenemos que hacer y desarrollar, es favorecer elementos que impidan la inmigración. No porque los inmigrantes vengan a colapsar o quitar capacidades a un determinado país. Lo que hay que intentar es desarrollar las áreas bases para que la gente tenga libremente la opción de determinar si se tiene que mover o no, que no venga condicionada porque obligatoriamente te tienes que ir de un determinado país. Lo digo por la sensación de que la obligatoriedad que tenemos como seres humanos en este momento, es darle el mayor volumen de opciones a la gente. A África no se le ayuda tirando de vez en cuando un camión o un avión de comida para que la gente tenga para comer durante un tiempo, se le ayuda desarrollando a esos países con un criterio de perdurabilidad, de aprendizaje de desarrollo y de sostenibilidad de su economía.

Y ese flujo de migración va a ser vital a la hora de desarrollar actividades que puedan generar modelos competitivos por parte de las regiones.

Eso yo no lo veo como un problema, lo veo como una ventana de oportunidad basada en la diversidad. Nosotros aprendemos más no con clones sino con gente diversa. La sociedad se fortalece con pensamiento divergente, no con pensamiento convergente. La capacidad de unir procesos divergentes en un consenso para establecer situaciones es fundamental. La diversidad, y lo digo a título personal, es una enorme virtud que puede dotar de una enorme vitalidad a Europa si somos capaces de desarrollarla, lo que también sería válido para los países emisores del flujo migratorio.

Hablando de este proceso, cuando enfrentamos el tema de la inmigración y el tema del desarrollo de políticas públicas, lo debemos hacer sobre la sensación de que tenemos que generar un espacio, una plataforma para el desarrollo de la competitividad en un área base.


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