Intentaré, a lo largo de la exposición, pasar por tres
grandes bloques de temas.
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El primero es: ¿cuáles son los cambios que se están
produciendo en el entorno económico mundial que están afectando a la
generación de paradigmas diferentes de competitividad en las distintas
regiones del mundo? Intentar ver si el fenómeno de la nueva economía, si es
que existe, o si no, y cómo está alterando la forma en que las empresas, los
gobiernos, los sindicatos, las academias, todas las entidades intermedias,
tenemos que re enfocar nuestra forma de actuar para desarrollar este
proceso.
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El segundo es, cómo, en consecuencia de esos cambios,
hay que dar respuesta. Las respuestas no pueden ser iguales a las respuestas
que se daban en el pasado. Los viejos paradigmas creados en torno a las
épocas de gran crecimiento, la época en que se desarrollan las agendas de
competitividad o las agendas para el desarrollo, creo que han fracasado en
una gran parte de sus esquemas de ayudar a consolidar economías competitivas
de cara al futuro. Necesitan y conforman espacios nuevos económicos para el
desarrollo de competitividad. El concepto de área base como área fundamental
para el desarrollo de competitividad futura estructurado, organizado,
gestionado y deseado, que es uno de los elementos más importantes de la
competitividad: el deseo.
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Y terminaría con una especie de decálogo de actuación o
iniciativas a desarrollar para conformar una estrategia básica para el
desarrollo de una estrategia competitiva, de una plataforma de
competitividad área base, o como queramos llamarle, ya que los términos
están muy confusos en este momento.
Todo esto en el marco del proyecto que estamos desarrollando
en este momento con la colaboración de la Unión Europea, a través de la
Comisión Sectorial para el Mercosur (COMISEC), para el fortalecimiento del
MERCOSUR en un triple aspecto:
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Un primer aspecto es el refortalecimiento
institucional del MERCOSUR. Cómo debe ser desde un punto de vista
institucional el MERCOSUR para servir a los habitantes de su territorio.
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El segundo elemento es cómo podemos hacer un proceso de inserción de Uruguay
en el mundo, desde un punto de vista económico, cuál es el mecanismo modelo
que debe tener Uruguay para poder desarrollar su capacidad de competir a
largo plazo.
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El tercer elemento es dentro de ese concepto de capacidad de
competir, cómo podemos territorializar en función de las diferencias que
tienen los distintos territorios del territorio uruguayo, - por mucho que
digan todos que es un país pequeño- cómo podemos aterrizar todo ese proceso
en actividades y actuaciones conjuntas por parte de Uruguay.
Bloque temático I:
¿Cuáles son los cambios que se están
produciendo en el entorno económico mundial que están afectando a la
generación de paradigmas diferentes de competitividad en las distintas
regiones del mundo?
La primera parte, como mencioné, es analizar los cambios que
se están produciendo en el entorno económico mundial y cómo pueden afectar
al desarrollo de una competitividad. El primer elemento que surge en todo
este esquema es que el conocimiento es el eje central en el que se va a
producir la competitividad a nivel internacional. Los elementos que van a
tener cualquier país, empresa, academia, para poder competir en el futuro,
se basan fundamentalmente en la capacidad de diferenciación, en la medida en
que nosotros seamos capaces de ofrecer algo diferente a lo que estamos
haciendo. Poner todos estos aspectos desde el punto de vista de la
perspectiva de Uruguay.
Uruguay es un país pequeño. Es un país que no puede competir
por costos y no puede competir con las largas producciones en cadena de
otros países, ni con aquellos que tienen unos salarios inferiores. También
por su propio nivel de cohesión social, que es mayor que el que tienen en
otros países. Por lo tanto, si quiere competir tiene que empezar a
incrementar valor añadido en todas las facetas de actividad tanto
industriales como de servicios y de actuación o de excelencia que se van a
desarrollar.
El elemento crítico que desarrolla ese diferencial o ese
gap, entre una economía desarrollada o una empresa desarrollada, es el
conocimiento.
Tenemos que ser conscientes de que si es el conocimiento el
eje de diferenciación, tenemos que tener una actitud global como país en
torno al conocimiento. Cuando alguien pregunta a un uruguayo cuáles son sus
fuentes de ventaja competitivas casi siempre, la primera que sale es la
capacidad de las personas; el mayor nivel intelectual que tienen con
relación a otros países del entorno. Y eso, si es verdad y nos lo creemos,
tiene que ser la fuente básica de nuestro elemento de diferenciación. Por lo
tanto, tiene que estar en el eje central de las políticas públicas, en el
eje central de las acciones de las empresas, y de cualquier tipo de
organización. Si es verdad que queremos competir en conocimiento vamos a
tener que transformar nuestro sistema educativo de base, vamos a tener que
transformar nuestro sistema de formación profesional y universitario y sobre
todo, la formación a lo largo de toda nuestra vida. Uno no deja de aprender
hasta la muerte; no es verdad que cuando se acaban los estudios
universitarios o cuando se pasa el período de formación en una empresa, se
ha acabado el proceso de aprendizaje de una persona. Es realmente donde
empieza el proceso de aprendizaje de una persona. Entonces, esto es uno de
los elementos vitales de una economía: el conocimiento es el factor crítico
y clave para desarrollar ese proceso.
Yo diría que afortunadamente para Uruguay, pese a todo lo
que pueden decir otras voces más alarmistas, porque, si fuese la producción
masiva, si fuese la producción baja en costos, si fuesen otras actividades,
no tendría ninguna capacidad de competir. Sin embargo, en este elemento hay
una posibilidad de diferenciarse claramente de lo que están haciendo. Pero
hay que trabajarlo y hay que activarlo. No solamente se trata de esperar que
esto suceda de una manera espontánea, porque espontáneamente no suelen
suceder las cosas ni en el mundo de los negocios, ni en el mundo de la vida.
El segundo, que al que yo como consultor le doy menos
importancia, es el énfasis en el cambio que se está produciendo en
todas las cosas. Es vertiginoso el ritmo al que se están cambiando las cosas
en el mundo. Y es verdad que en algunos sectores, y en algunas formas de
comportamiento en la sociedad, cambiamos a un ritmo vertiginoso. Es verdad,
que el conocimiento tecnológico de la humanidad tarda cada vez menos tiempo
en doblarse y va a tardar cada vez menos tiempo en no verse. Pero no es
verdad que eso se traduzca así en todas las ramas y los sectores de
actividad de la vida. Tenemos margen en alguna de esas actividades para
trabajar. Lo que sí es verdad, es que tenemos que tener claro cuál es el
ritmo en que van a ir cambiando algunas de las cosas que están funcionando,
porque tenemos que adaptar ese ritmo de cambio a los esquemas de gestión, a
los esquemas de definición de políticas públicas, a la forma en que nos
comportamos en todas las organizaciones.
La velocidad de cambio es importante, pero no hagamos
de la velocidad de cambio un tópico. No es verdad que todos los ritmos de
cambio sean tan exhaustivos como los que estamos venciendo y es muchas veces
una excusa para no tomar decisiones y para no enfrentar lo que estamos
haciendo.
El tercer elemento sí me parece vital, crítico. Es un
elemento en el que estamos asistiendo en estos instantes. Me refiero a los
nuevos cambios o los intentos de cambio del orden político mundial.
Es evidente que a raíz del 11 de setiembre han cambiado
muchas cosas en el orden económico internacional y en el orden político
internacional y que eso se va a agravar en el orden del tiempo. Lo que hay
detrás de la invasión de Irak, detrás de este proceso, lo que está
intentando es alterar el orden mundial de la forma en que se estaban
configurando los bloques internacionales a la hora de desarrollar ese
proceso. Y eso nos va a afectar; Estados Unidos quiere liderar un proceso
diferente de ordenación de la vida económica, política y social de este
mundo en este momento; y las respuestas que demos van a ser totalmente
determinantes para enfocar la forma en que un gobierno puede definir sus
estrategias y sus actuaciones.
Evidentemente, hay una parte que es importante y que es
minusvalorar el papel de Europa en este proceso como un núcleo
geoestratégico básico. Hay que tener claro que esto es un hecho que va a
cambiar la forma en que se van a hacer negocios y desarrollar políticas y
actuaciones. Un hecho que puede afectar claramente a Uruguay en ese orden de
cambio en el orden político, es la ampliación de la Unión Europea (UE) hacia
los países del Este hacia los nuevos entrantes. Va a cambiar también la
focalización de los esfuerzos, la focalización de los elementos de actuación
de todas las economías occidentales y también va a producir un
reordenamiento de determinados flujos comerciales que aunque ya vienen
operando por los acuerdos de adhesión previos a la integración, van a
suponer una movilidad.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) y los intentos de
llevarla hacia un lado o hacia el otro.
Está volviendo a nacer el grupo de los no alineados, con
otro nombre, el Grupo de los veintidós (G22). Es un grupo que va transformar
profundamente el sistema de relaciones que se había dado.
Dado que hasta este momento la única estrategia válida desde
un punto de vista económico era la del FMI que parecía que era la única que
se podía seguir. Viene Brasil que es una economía potente con todos los
problemas sociales que pueda tener y que tiene que atender, y puede liderar
un proceso de cambio importante que va a transformar la forma en que nos
vamos a relacionar en algún momento en el mundo.
Todo ese paquete de relaciones geopolíticas que se están
dando en este momento, van a incidir en forma clara sobre el concepto o
sobre la forma en que podemos hacer empresa. Eso es un elemento que nos
tiene que preocupar, o alentar, o darnos una ventana de oportunidad para
hacer cosas nuevas. Existe la opción de seguir a Lula, la opción de oponerse
a Lula, pero de una u otra manera, la decisión que tomemos nos va a afectar
la forma en que desarrollemos nuestro trabajo.
La nueva economía va a venir determinada de este reparto
internacional que se haga, tanto del trabajo como de las asignaciones
sectoriales, o de la relación de los flujos comerciales, de los flujos
económicos y las relaciones bilaterales. Y eso lo vamos a tener que tener en
cuenta porque ahí nos vamos a jugar el futuro por lo menos de la generación
que viene detrás de la nuestra.
Otro punto que me parece crítico y que se está dando en este
momento es la necesidad de innovar. La creatividad, el elemento de
definir formas nuevas de ejecutar y desarrollar las cosas. Ya no vale copiar
a los demás para ser competitivos. La tecnología se puede copiar, una
máquina se puede copiar pero la capacidad de hacer cosas diferentes, de usar
el ingenio de definir, puede ser uno de los rasgos que va a definir estos
procesos de cambios a la hora de cambio, a la hora de actuar.
Una de las cosas que más me preocupan de Uruguay es la
escasa cultura de acercamiento al mercado que se da en la mayor parte de las
empresas, y en la mayor parte de las definiciones de programas o líneas de
actuación. Si uno va a la generalidad de las empresas, la mayor parte de sus
problemas no están condicionados por el mercado. La forma en que van
estructurando los clientes, la forma en que van a comprar, en que van a
evolucionar las nuevas formas de comercialización. Casi todos empiezan
hablando del cuadro macroeconómico, y es verdad que éste ha sido
terriblemente negativo para la gestión empresarial en los últimos años, pero
yo les animaría a muchos empresarios de cada sector a que miraran al
empresario de su sector que, con el mismo cuadro macroeconómico, ha sido
capaz de realizar nuevas fórmulas de venta, de comercialización, nuevos
acuerdos y está yendo bien en ese sector.
Es decir, el mismo cuadro macroeconómico provoca reacciones
diferentes. Entonces, mi opinión es que casi siempre que hablamos de un
proyecto, no empezamos hablando del mercado y es evidente que para poder
estar cerca tenemos que fidelizar a nuestros clientes de una manera clara.
Hoy los consumidores tenemos más capacidad para elegir quién va a ser
nuestro proveedor, dónde vamos a comprar nuestros servicios y dónde vamos a
hacer las cosas. Y cada vez es más fácil llegar a ellos con nuestros
productos, con nuestros servicios y nuestra forma de hacerlo.
Como decía, si el conocimiento es el eje vertebrador de la
competitividad, hay un elemento que es claro: los activos intangibles de la
organización, o de un país, son los que dan la fuente de ventaja competitiva
en el largo plazo. Lo que dicen los balances y las cuentas auditadas por las
empresas auditoras, sólo reflejan una parte de la realidad, reflejan una
visión parcial de lo que es el mundo de la empresa. Qué pasa cuando nosotros
estamos intentando vender una compañía, que cuando aflora realmente su valor
es cuando la estás vendiendo. Lo más triste es que un valor al alza o un
valor gestionable, el plus que alguien está dispuesto a pagar sobre el valor
de libros, sólo aparezca en los momentos de liquidación o de venta de una
compañía.
Esos elementos, lo que explica por qué alguien está
dispuesto a pagar más o mal, son los que hay que gestionar porque son los
que dan la fuente de ventaja competitiva de largo plazo.
Lo mismo pasa en los países. La contabilidad nacional sólo
da una idea de cuál es el flujo de fondos, de dónde es que gastamos los
fondos, pero no nos está diciendo cómo estamos desarrollando las capacidades
de nuestras economías para hacerla competitiva en el largo plazo. Eso es lo
que tienen que atacar los gobiernos, las empresas y lo que se tiene que
gestionar de una forma más eficiente a la hora de desarrollar esos procesos.
Ahí, es ese gap.
Otro de los elementos fundamentales que tiene la nueva
situación de la economía es el de elevado grado de conectividad de
las cosas. He oído decir a algunos: "a él no le afecta porque no está en el
MERCOSUR". En el MERCOSUR estás quieras o no quieras, otra cosa es la forma
de MERCOSUR que tenemos en este momento. Estás en el mundo internacional
quieras o no. Por lo tanto, si es verdad que el mundo está cada vez más
interconectado, uno de los rasgos fundamentales de competitividad que se
tiene que desarrollar es la capacidad de interconexión a todos los
niveles.
Empieza por conectar al propio país. Es decir, cómo pueden
colaborar sector público y sector privado, las empresas con las empresas,
las empresas con la academia, las empresas con los ambientes intermedios,
todo este proceso de conectividad empieza primero por un proceso de conexión
interna. Pero tienen que tener todos lazos de conexión al mundo. No
solamente es a través de Internet, cuando pensamos en conexión pensamos en
Internet, que puede ser uno de los elementos fundamentales a la hora de
conectar, aproximar y comunicar dos gentes contextualizándolas bien. Sino
que se trata de establecer parámetros de conexión permanente que nos conecte
a los sitios donde se crea el conocimiento, a los sitios donde se crea
opinión, a los sitios donde se crean nuevas formas de trabajo, y que nos
permita desarrollar nuestras capacidades para poder hacerlo.
Todo lo que tiene que ver con esta posibilidad de
conectarnos internacionalmente o internamente pero de manera que juntos
hagamos cosas y no estemos viviendo en un permanente aislamiento, va a ser
la clave de la competitividad. No es casualidad que los países que más están
creciendo en este momento en Europa son los países nórdicos. No es
casualidad que los países que están generando mayor conocimiento y
formulación de intangibles son los países nórdicos. Tienen además una
necesidad imperiosa de conectarse, por la propia situación geográfica y el
clima, eso les ha hecho agudizar el ingenio. Se han conectado con ellos y
nos han conectado a todo el mundo, y siguen conectando y van a seguir
desarrollando ese proceso.
Todos los modelos de competitividad que se están dando en el
mundo en este momento tienen como uno de sus ejes vertebradores la
conectividad de sus organizaciones. La conectividad y la capacidad de
relacionarse y trabajar conjuntamente con otros. Diría que la asunción de
una cultura de riesgo, de aprendizaje y de desarrollo, se pueden desarrollar
a lo largo de todo el proceso que tenemos que tener. En la medida en que un
país no arriesgue, que una familia no arriesgue, que un gobierno no
arriesgue, que una empresa no arriesgue, es muy difícil que se pueda
desarrollar esta capacidad.
Los emprendizajes ya se han estudiado en todas las
universidades del mundo en los años ’70 y ’80 cuando parecía que todos
debíamos tener un emprendedor en casa. No se trata de tener un emprendedor
para empezar una nueva empresa, pero sí asumir una cultura de riesgo. En
este momento que se debate en Uruguay el tema de las cadenas productivas,
hay una forma de acercarse al tema por parte de un sector de la economía
uruguaya que es la aversión total hacia el riesgo. Jugar a hacer una cadena
productiva de riesgo no es pretender no verse perjudicado en el tiempo.
La globalización es un hecho. Puede ser negativa o positiva
según dónde se vea. Desde el punto de vista de un país es evidente que esa
globalización va a marcar la forma en que cada uno decida desarrollar todos
sus procesos de gestión. Y eso va desde las empresas, que tiene que empezar
a considerar el mundo global como su casa, y a partir de ahí desarrollar sus
estrategias. Tenemos que intentar desarrollar todo lo bueno que tiene la
globalización, todo lo bueno que tiene la conexión entre los seres humanos
para poder definir nuevos programas de actuación, nuevos programas de líneas
de trabajo, etc..
Para terminar con esta fase de los elementos, voy a señalar
tres elementos que me parecen fundamentales en todos los procesos que se
están dando:
1- El primero es el uso de las tecnologías de la
información. Tarde o temprano los estándares que se están generando en
determinadas actuaciones a través de Internet, se van a convertir en
estándares de funcionamiento para el conjunto de la población, queramos o no
hacer ese proceso.
Hay un elemento fundamental que no solamente se trata de
interconectar a la gente de todo el mundo como son los programas de Naciones
Unidas o los distintos gobiernos para intentar llevar Internet a todos, lo
que es verdaderamente democrático de Internet es cuando enseñemos a la gente
a tener capacidad para utilizar Internet como mecanismo de comunicación. O
sea, hay una parte fundamental basada en los contenidos, otra basada en
elevar las capacidades de la gente para que pueda hacer el uso de Internet y
no para desarrollar ese tipo de procesos.
2- El otro elemento es el tema de las personas como el
eje central de la organización. Una de las cosas que ha venido a
demostrar Internet, es que la persona sigue siendo el eje fundamental sobre
el cual se desarrollan las organizaciones. No tanto lo que pretendían
algunos que iba a sustituir a lo que iba a ser el concepto de persona como
el desarrollo de la competitividad, sino que realmente hemos vuelto a poner
al hombre en el centro de la vida económica de los países, en el desarrollo
real de los países. Entonces, si es verdad que todo esto se da, todos estos
marcos y desarrollos evidentemente desarrollan una nueva forma de competir a
lo largo del tiempo por parte de las organizaciones.
3- Otro de los elementos fundamentales, que en este momento
se mira en Europa con enorme preocupación, y que además necesita una
respuesta adecuada, es el de los flujos sociales y los flujos migratorios.
Y no lo estoy diciendo como un problema para Europa, sino como una
preocupación por regular y hacer las cosas bien en ese proceso. Y no estoy
hablando de regulaciones o trabas para la entrada de inmigrantes en un
determinado país. Es evidente, que si se producen flujos migratorios en este
momento, es como consecuencia de los profundos desequilibrios económicos que
se están dando en el mundo. Entonces, lo que tenemos que hacer y
desarrollar, es favorecer elementos que impidan la inmigración. No porque
los inmigrantes vengan a colapsar o quitar capacidades a un determinado
país. Lo que hay que intentar es desarrollar las áreas bases para que la
gente tenga libremente la opción de determinar si se tiene que mover o no,
que no venga condicionada porque obligatoriamente te tienes que ir de un
determinado país. Lo digo por la sensación de que la obligatoriedad que
tenemos como seres humanos en este momento, es darle el mayor volumen de
opciones a la gente. A África no se le ayuda tirando de vez en cuando un
camión o un avión de comida para que la gente tenga para comer durante un
tiempo, se le ayuda desarrollando a esos países con un criterio de
perdurabilidad, de aprendizaje de desarrollo y de sostenibilidad de su
economía.
Y ese flujo de migración va a ser vital a la hora de
desarrollar actividades que puedan generar modelos competitivos por parte de
las regiones.
Eso yo no lo veo como un problema, lo veo como una ventana
de oportunidad basada en la diversidad. Nosotros aprendemos más no con
clones sino con gente diversa. La sociedad se fortalece con pensamiento
divergente, no con pensamiento convergente. La capacidad de unir
procesos divergentes en un consenso para establecer situaciones es
fundamental. La diversidad, y lo digo a título personal, es una enorme
virtud que puede dotar de una enorme vitalidad a Europa si somos capaces de
desarrollarla, lo que también sería válido para los países emisores del
flujo migratorio.
Hablando de este proceso, cuando enfrentamos el tema de la
inmigración y el tema del desarrollo de políticas públicas, lo debemos hacer
sobre la sensación de que tenemos que generar un espacio, una plataforma
para el desarrollo de la competitividad en un área base.