Bloque temático II
El concepto de área base como área fundamental para el desarrollo de
competitividad.
No puede ser que tengamos oasis de competitividad en
entornos no competitivos.
Para que Uruguay sea capaz de generar fuentes de
ventajas competitivas en el futuro, tiene que crear un área base, una
plataforma de innovación, una plataforma de conocimiento, que permita a las
empresas, a la Academia, al gobierno, a los sindicatos, a todos los agentes
sociales, beneficiarse de ese concepto para tener ese elemento de
diferenciación.
Y ahí es donde confluye en este momento toda la teoría de la
competitividad. Son las regiones, con el concepto que cada uno le quiera
poner al concepto de región, son las áreas base, donde se pueden establecer
las condiciones para competir.
Esas plataformas de competitividad regional son los
elementos que deberíamos intentar construir en Uruguay. Y Uruguay tiene
buenas condiciones para ser un área base: tiene una perfecta situación
geográfica para poder actuar de puente en medio de una zona económicamente
activa, con un gran volumen de consumidores y con un gran volumen de
intercambios económicos que puede ser desarrollado. Tiene una situación de
cohesión social y de calidad superior a la de su entorno que le facilita ese
proceso, tiene personas calificadas para desarrollar esos procesos de
innovación y de desarrollo.
Le falta la articulación de un proyecto compartido de futuro
que sea capaz de vertebrar los esfuerzos sociales, políticos y económicos en
una dirección coherente.
El ejemplo de Irlanda es paradigmático en lo que
tiene que ver con este proceso. Algunos dicen que Irlanda tenía los fondos
de la Unión Europea para poder realizarlo, tenía las exenciones fiscales, un
status especial, pero las mismas posibilidades también las tenían muchas
zonas de Europa que no tomaron las decisiones que adoptaron el gobierno y el
pueblo irlandés. Irlanda se dio cuenta que siendo un país fundamentalmente
agropecuario no iba a ser capaz de garantizar niveles de bienestar para su
gente similares a los de otras economías si no hacía una profunda
transformación de su economía y si no cambiaba el chip de la vaca al chip.
Ellos definen una visión muy sencilla, y que podría tener
cualquier país: les gustaría que ningún irlandés tuviese que salir de
Irlanda para alcanzar las mismas cuotas de bienestar que otros. Es una
declaración de principios de retención, de capacitación y de desarrollo de
una plataforma que sea capaz de superar la situación de desempleo y pobreza
que tenía Irlanda, ubicada en prácticamente el último lugar en todas las
estadísticas.
Se lanzó entonces un proceso de definición estratégico
compartido por la sociedad irlandesa, de los agentes sociales, para intentar
definir qué debían de hacer para atraer inversiones, para desarrollar la
educación, para desarrollar centros de investigación. Se puede hacer con
fondos, pero también se puede hacer usando las capacidades y atrayendo gente
a un proyecto compartido donde iba a encontrar todos los elementos para
poder vivir de una manera clara. Le beneficia otro elemento pero también hay
que aprovecharse de las oportunidades que es ser un país sajón, con lo cual
era una puerta fácil para los EE.UU. para entrar en Europa. A muchas de las
empresas norteamericanas que tenían que instalarse en algún sitio, les era
más fácil instalarse en Irlanda que en Grecia, en España o en Portugal por
ejemplo.
Pero esas ventajas de oportunidad también hay que
definirlas, y hay que buscarlas y aprovecharlas. Entonces, Irlanda lo que
hace es crear una base desde el modelo educativo, desde los apoyos de los
centros de investigación, desde los sectores que está priorizando el
gobierno, desde toda la atracción de inversión que se ha estado haciendo,
desde la política de internacionalización de sus empresas, desde la
actuación en conocimiento o en la formación a lo largo de la vida, orientada
globalmente a potenciar esa plataforma para hacer una plataforma
económicamente viable en los nuevos sectores de actividad económica.
Lo ha conseguido y ha conseguido reducir el desempleo de una
forma notable, ha conseguido reducir las diferencias de prácticamente todos
los indicadores sociales con los de la Unión Europea, ha generado riqueza y
ha estado creciendo muy por encima de la media europea durante muchos años,
y hoy ha conseguido mandar y repatriar muchos de los irlandeses que estaban
por el mundo haciendo otras cosas. Eso no quiere decir que Irlanda se ha
cerrado en sus fronteras. Irlanda manda todos los años un volumen increíble
de gente a estudiar, a trabajar, a estar fuera de Irlanda, para beneficiarse
de ese concepto de internacionalización, globalización. El concepto base que
desarrolla Irlanda es el de área básica competitiva.
Los elementos y los engranajes de una organización que tiene
que funcionar perfectamente cohesionada en los ámbitos académicos, de
prestación de servicios, negocios, cultura, sociedad, todo lo que tiene que
ver con ese proceso.
Irlanda no es el único ejemplo que se puede definir. Hay
modelos diferentes. Cataluña ha seguido un modelo diferente porque
tenía un punto de partida radicalmente diferente. No partía de los niveles
de desigualdad social, de marginación social y tenía una gran variedad de
sectores que ya eran competitivos pero que tenían que dar el salto para
poder estar compitiendo a nivel internacional. Lo que hizo fue básicamente
potenciar la capacidad de su educación, de sus instituciones, la capacidad a
desarrollar políticas de internacionalización más acordes, muchos más
avanzadas de las que había en otras regiones europeas, para insertar a
Cataluña en Europa y en el mundo. Lo que consigue con todo ese proceso es
generar esa área base donde hay una interconexión profunda entre todos los
estamentos de una sociedad. Y permite el establecimiento de nuevas
organizaciones, de nuevas empresas, de políticas activas desde el gobierno
que favorezcan determinados temas y hacer ese proceso de una forma natural,
coherente y desarrollada.
Curitiba está haciendo una apuesta a la tecnología, lo
hace de una forma más coherente y más desarrollada. Hay veces que se critica
mucho el modelo de Curitiba desde otros sitios, sin embargo es un modelo
orientado a crear una plataforma en un elemento donde todo fluya en torno a
la aparición de los nuevos sectores de economía. Y hay una complicidad muy
grande entre el sector público y el sector privado para desarrollar todo ese
proceso de una forma homogénea.
Muchos de esos ejemplos los vamos a encontrar en el mundo.
En México existe el área que se ha creado en torno a Monterrey que
empezó siendo simplemente una maquinación de productos para acceder al
mercado americano, y se va transformando en un proceso donde todo, más o
menos de una forma coherente –y a la mexicana-, va desarrollando una
plataforma de competitividad para estar en productos de mayor valor añadido
con un gran peso de la academia, del sector financiero y también con un
proceso enorme de capacitación de su gente muy superior al que se da en el
resto del país.
Estrategias y formas de abordarlo hay muchas, pero todo
parte en pensar que queremos estar en algún sitio. Nadie llega a ningún
sitio sin planificar llegar, sin escoger los medios. Y en la medida que
nuestra utopía sea más grande va a ser mucho más posible que estemos en
condiciones de alcanzar metas mejores que nuestros competidores.
Por lo tanto, la propuesta en la que se está trabajando en
este momento en la mayor parte de las regiones desarrolladas del mundo, y
aquellas que no lo son pero lo pretenden, es la de tener un área base, una
plataforma de competitividad estable y desarrollada.
Esta área base debe tener una visión de futuro cohesionadora
e ilusionadora para el conjunto de los ciudadanos. No hay nada peor que
pertenecer a un país sin rumbo, a una organización que no sabe dónde va.
Tenemos que ponernos una meta más utópica.
En Uruguay, sigo pensando que lo que sigue haciendo falta es
definir qué país queremos ser, qué tipo de economía queremos tener. Si es
verdad que la cohesión social es un valor en Uruguay, y se ha deteriorado
mucho en los últimos tiempos, qué podemos hacer para que seamos un país
cohesionado socialmente. Y tenemos que dar una "hoja de ruta" para que todos
podamos navegar en el mismo sentido.
El segundo elemento de las áreas bases regionales es que
tiene que ser probador de solidaridad y cohesión social, sin las cuales no
hay competitividad futura. Se acabaron los tiempos en que el Fondo Monetario
Internacional (FMI) nos dictaba lo que eran los modelos de competitividad de
los países. Evidentemente hay que tener congruencia macroeconómica, hay que
hacer bien las cuentas, no hay que profundizar tanto con los déficit (no
soy tan ortodoxo con el FMI y en cuanto a tener un pequeño déficit…me
molestan los gobiernos que dicen que han tenido superávit).
Alguno puede decir que en EE.UU. no hay demasiada solidaridad
y cohesión social e igual es un país desarrollado. Pero es un país
desarrollado con profundas diferencias entre lo que están haciendo. Si uno
analiza los clusters de actividad económica, y dónde se genera la riqueza y
dónde se vive bien en EE.UU. y lo pone en forma de mapa (esto lo hace el
Instituto de competitividad de Harvard) surge toda la costa este y pequeños
puntos aislados en el centro. El resto no vive en el mismo nivel de
desarrollo ni de profundización social. Es un país que tiene zonas de áreas
de profunda riqueza y desarrollo y de cohesión, pero tiene otras zonas
terriblemente deprimidas y hasta fuera del mundo.
El tercer elemento fundamental es la cooperación. No
se puede vivir aislado del resto de gente que conforma una plataforma base.
La colaboración pública-privada es fundamental para el desarrollo de las
estrategias de competitividad en los países. Son esenciales para el éxito
del desarrollo de este proceso: diagnósticos compartidos, compromisos
compartidos, estrategias compartidas y actuaciones cada uno en su ámbito de
competencia.
El tema fundamental de las plataformas actuales es cómo
logramos crear, difundir, reutilizar el conocimiento de forma eficiente.
Este es uno de los retos fundamentales de un área base. Cómo intercalamos
los distintos elementos que tiene una sociedad para que se aproveche de las
cosas que quiere desarrollar. Si es verdad que queremos estar en productos
de alto valor añadido, tenemos que incorporar a las organizaciones el
conocimiento que se va generando en otros sitios. Se tiene que hacer diseño,
pero quién lo hace, quién invierte en diseño, quién genera las capacidades
para que un país pueda diseñar, quién conecta a alguien para diseñar.
Normalmente no puede ser alguien de la misma empresa que va a ocupar el
diseño.
La Universidad tiene que ser además de un centro de
pensamiento crítico, un centro que articule el proceso de creación de
conocimiento de las organizaciones. Y sin embargo, vive muy al margen de lo
que es ese proceso de creación de conocimiento de las organizaciones. Es uno
de los retos fundamentales de una sociedad: articular el conocimiento
existente para poder desarrollarlo.
Y luego, lo que tenemos que intentar es tener organizaciones
cualificadas e internacionales. Es decir, tenemos que ponernos el objetivo
no de ser mejores que o iguales que los peores de la clase, sino que tenemos
que estar en la clase alta de lo que estamos haciendo. Nuestro reto es
venderle a los principales clientes. Aprendiendo a venderle a quien no
considero como posible cliente, aprendo a venderle a los otros clientes.
Aprendiendo a tender a aquel que es más cualificado y más
desarrollado, y lo hacemos de una manera importante.