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Parte
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Actualmente en Centroamérica existe un doble discurso
político y económico que se escucha diariamente. Por un lado los argumentos
y planes sobre la apertura comercial de la economía por medio del "libre
comercio" penetran los medios de comunicación y centros de estudios en
adición a las salas de reuniones, escritorios y vitrinas de las nuestras
empresas. Por otro lado no faltan los titulares en primera plana, seminarios
de cooperantes internacionales y negociaciones de financiamiento abogando
por la "reducción de la pobreza" que tres cuartos de la población vive
diariamente. Sin embargo, los desequilibrios socio-económicos que se han
profundizado desafían la lógica de este tipo de globalización en la cual las
divisiones y contradicciones persisten, sin ser mitigadas por una agenda
"complementaria" o correctiva en el campo social. Por lo tanto, se ve
actualmente en América Central una re-emergencia en la búsqueda de otra
agenda de desarrollo, un desarrollo sustentable que pone el ser humano, y no
el mercado, en el centro. El propósito de este ensayo es
demostrar la forma en la cual uno de estos esfuerzos, la Red de
Comercialización Comunitaria Alternativa (Red COMAL,) basa su agenda de
desarrollo sobre valores identificados para guiar un proceso de construcción
e inserción en la dinámica regional e internacional.
El desafío del libre mercado
En febrero del 2004, la Comisión Mundial sobre la Dimensión
Social de la Globalización de la Organización Internacional de Trabajo (OIT)
emitió su informe Por una globalización justa: crear oportunidades para
todos que hace una llamada para el replanteamiento de las instituciones
y políticas de gobernanza global. El informe, que expresa "una inquietud
creciente acerca del rumbo que está tomando la globalización en estos
momentos," señala que "se observan desequilibrios persistentes y
profundamente arraigados, que resultan inaceptables desde un punto de vista
ético e indefendibles desde el punto de vista político…Para una gran mayoría
de mujeres y hombres, la globalización no ha sido capaz de satisfacer sus
aspiraciones sencillas y legítimas de lograr un trabajo decente y un futuro
mejor para sus hijos."
Casi 10 años antes de la presentación de este documento,
agricultores de pequeña escala en Honduras discutían sus problemas
específicos en la comercialización de sus productos, señalando la
intermediación y la falta de acceso directo a mercados. A la vez observaron
las tendencias emergentes de la globalización y reconocieron la peligrosa
aceleración de patrones de desequilibrio social y económico que él país ya
había vivido por medio de una economía fuertemente dependiente en las
compañías extranjeras, la extracción de materia prima y la contratación de
mano de obra barata, y marcadas carencias en el desarrollo de capacidades
humanas y en el uso de recursos vitales, incluyendo la tierra. Estos
pequeños productores, organizados en cooperativas, empresas asociativas y
organizaciones sociales, apostaron por la necesidad de mayor atención a la
dinámica del mercado actual y del futuro, proponiendo la construcción de
nuevas alternativas en la compra y venta de sus propios productos y en otros
productos de primera necesidad.
La idea central que emergió por medio de una serie de
intercambios y reflexiones era la integración de organizaciones en una
alianza que tomó el nombre Red de Comercialización Comunitaria Alternativa
(Red COMAL). Integrada por pequeñas empresas campesinas en un sistema
nacional de comercialización comunitaria, las organizaciones expresaron la
necesidad de transformar habilidades, realizar la compra/venta de granos
básicos y productos de primera necesidad, movilizar recursos, formar puentes
directos entre consumidores y productores y así dinamizar la economía rural
en Honduras. Anticipando los resultados documentados una década después
sobre la asimetría encontradas en la globalización, la Red avaló la
legitimidad de lo que la OIT señalará: el "satisfacer sus aspiraciones
sencillas…y un futuro mejor para sus hijos" y optó por la comercialización
comunitaria como estrategia económica y social.
Identificación de valores
Al identificar la misión de la Red como el fortalecimiento
de la unidad de las organizaciones socias, el desarrollo de relaciones
justas de comercialización comunitaria, y el procurar un mejor nivel de vida
para los asociados y asociadas, las organizaciones fundadoras procedieron a
identificar los valores que servirán de guía durante el desarrollo del
proceso nuevo. Queriendo construir sobre la base de lecciones aprendidas
desde sus experiencias colectivas, comunitarias e individuales, la membresía
intentó procurar el compromiso de las organizaciones socias a un proceso
basado en el esfuerzo conjunto y no como simples "beneficiarios."
El establecimiento de los valores para esta iniciativa de
desarrollo sustentable ocurre en una coyuntura importante en relación a los
derechos humanos en América Central. La finalización de las guerras civiles
en la región dejó como logro el reconocimiento de la importancia de la
vivencia cotidiana de los derechos humanos, partiendo del derecho a la vida
y la integridad física. Al mismo tiempo, el señalamiento de las
contradicciones no resueltas en relación a la pobreza, la desigualdad de
oportunidades y nuevas amenazas a la naturaleza dieron luz a las "nuevas
generaciones" de derechos humanos: los derechos sociales, económicos y
culturales; los derechos de las mujeres; los derechos de las y los
consumidores y los derechos relacionados al medioambiente.
Es importante también notar que las organizaciones que
aspiraban a un proceso de cambio consistían en grupos de personas que habían
sido tradicionalmente marginados de los beneficios de los sistemas
operantes. Por lo tanto, la falta del acceso a servicios de salud,
educación, energía y vivienda digna y en unos casos el recurso vital de la
tierra tenía una fuerte incidencia tanto en los ingresos familiares como en
la propia seguridad alimentaria de la comunidad. La convicción de las y los
fundadores se basaba en fuertes experiencias de vida y en el anhelo de
lograr mayores conocimientos e inserción en la vida comunitaria y nacional.
En este contexto, no es accidente que los valores
identificados por parte de las organizaciones fundadoras se enfocaban en la
persona humana y en formas de actuar que buscan una transformación del
estatus quo:
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La valorización de las personas
y la participación más que el capital
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Comercialización con precio y
peso justo
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La transparencia económica
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Fe transformadora mediante la
unión de las personas
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La práctica de la justicia
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Respeto a toda persona,
reconociendo la igualdad de derechos sin distingo de género, raza,
religión e ideología
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La honradez y la honestidad
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Respeto para la vida y la
naturaleza
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La práctica de la solidaridad
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Construyendo sobre la base de los valores
La identificación de valores o principios representa un
compromiso en la acción, un compromiso que fundamentalmente llega a ser la
base para la responsabilidad social de la empresa. En el caso de la Red
COMAL, los valores nacieron para elevar la dignidad
las personas, la defensa de la
naturaleza y la práctica de la justicia.
La identificación de valores, como un proceso inicial, servía para sentar
las bases para un compromiso colectivo.
La aplicación de los valores a la práctica no es una tarea
fácil. El desafío es darle vida a estos principios, o mejor dicho, que estos
principios den vida a todas las prácticas del proceso que se quiere llevar a
cabo. En una región marcada por fuertes abusos de los derechos sociales,
económicos y culturales, la práctica del respecto para cada persona, la
transparencia y la vivencia de la justicia no son aspiraciones sencillas.
Desde la contratación de personal hasta las prácticas diarias de
compra/venta requiere un monitoreo interno constante. De igual forma, las
organizaciones que eligen formar parte de la red necesitan entender que la
complejidad de comprometerse a una práctica de solidaridad -- práctica que
implica la voluntad de contribuir tiempo, de ser capacitados y de aportar económicamente al crecimiento sustentable de la
organización.
Por lo tanto, ha sido necesario mantener un debate
permanente sobre la aplicación de los valores. Según la dialéctica
determinada por la educación popular freiriana existe la reflexión
permanente sobre las acciones y la apertura a realizar cambios. Esta
práctica ha sido esencial en la Red COMAL donde existen estructuras de
participación al nivel comunitario, regional y nacional. Los debates se
enfocan en los temas más cotidianos, como la venta de refrescos en botella y
productos que no son de la canasta básica en las tiendas, hasta el
posicionamiento de la red frente a los tratados de libre comercio. La
intensidad de las discusiones es alta - con demandas de calidad y buenos
precios desde las tiendas comunitarias pero con los reclamos de preferencia
por parte de las y los productores locales y miembros.
El concepto de una "economía solidaria" necesariamente llega
a ser un tema de mucha discusión dentro de la Red. ¿Cómo se visualiza este
concepto? En una asamblea de más de cien representantes de organizaciones de
base de la Red, miembros aportaron sus ideas. Los resultados demuestran una
fuerte afirmación de los principios de unidad y unión pero también la
prioridad de satisfacer necesidades básicas. Según las y los productores, la
construcción de un modelo solidario implica: El fortalecimiento de los
sistemas de producción local, acceso a financiamiento, el intercambio de
bienes y productos en red; la unidad de organizaciones y tiendas; el consumo
de bienes producidos localmente; atención a necesidades básicas que mejoren
la calidad de vida de la población; la colaboración; y la construcción de
comunidades basadas en valores y en la sustentabidad económica.
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