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  Hacia una nueva concepción del mercado: valores y principios en el desarrollo sustentable

Desarrollo humano sustentable

Por Mary McCann y J. Trinidad Sánchez

Parte 1 /2

Actualmente en Centroamérica existe un doble discurso político y económico que se escucha diariamente. Por un lado los argumentos y planes sobre la apertura comercial de la economía por medio del "libre comercio" penetran los medios de comunicación y centros de estudios en adición a las salas de reuniones, escritorios y vitrinas de las nuestras empresas. Por otro lado no faltan los titulares en primera plana, seminarios de cooperantes internacionales y negociaciones de financiamiento abogando por la "reducción de la pobreza" que tres cuartos de la población vive diariamente. Sin embargo, los desequilibrios socio-económicos que se han profundizado desafían la lógica de este tipo de globalización en la cual las divisiones y contradicciones persisten, sin ser mitigadas por una agenda "complementaria" o correctiva en el campo social. Por lo tanto, se ve actualmente en América Central una re-emergencia en la búsqueda de otra agenda de desarrollo, un desarrollo sustentable que pone el ser humano, y no el mercado, en el centro. El propósito de este ensayo es demostrar la forma en la cual uno de estos esfuerzos, la Red de Comercialización Comunitaria Alternativa (Red COMAL,) basa su agenda de desarrollo sobre valores identificados para guiar un proceso de construcción e inserción en la dinámica regional e internacional.

El desafío del libre mercado

En febrero del 2004, la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) emitió su informe Por una globalización justa: crear oportunidades para todos que hace una llamada para el replanteamiento de las instituciones y políticas de gobernanza global. El informe, que expresa "una inquietud creciente acerca del rumbo que está tomando la globalización en estos momentos," señala que "se observan desequilibrios persistentes y profundamente arraigados, que resultan inaceptables desde un punto de vista ético e indefendibles desde el punto de vista político…Para una gran mayoría de mujeres y hombres, la globalización no ha sido capaz de satisfacer sus aspiraciones sencillas y legítimas de lograr un trabajo decente y un futuro mejor para sus hijos."

Casi 10 años antes de la presentación de este documento, agricultores de pequeña escala en Honduras discutían sus problemas específicos en la comercialización de sus productos, señalando la intermediación y la falta de acceso directo a mercados. A la vez observaron las tendencias emergentes de la globalización y reconocieron la peligrosa aceleración de patrones de desequilibrio social y económico que él país ya había vivido por medio de una economía fuertemente dependiente en las compañías extranjeras, la extracción de materia prima y la contratación de mano de obra barata, y marcadas carencias en el desarrollo de capacidades humanas y en el uso de recursos vitales, incluyendo la tierra. Estos pequeños productores, organizados en cooperativas, empresas asociativas y organizaciones sociales, apostaron por la necesidad de mayor atención a la dinámica del mercado actual y del futuro, proponiendo la construcción de nuevas alternativas en la compra y venta de sus propios productos y en otros productos de primera necesidad.

La idea central que emergió por medio de una serie de intercambios y reflexiones era la integración de organizaciones en una alianza que tomó el nombre Red de Comercialización Comunitaria Alternativa (Red COMAL). Integrada por pequeñas empresas campesinas en un sistema nacional de comercialización comunitaria, las organizaciones expresaron la necesidad de transformar habilidades, realizar la compra/venta de granos básicos y productos de primera necesidad, movilizar recursos, formar puentes directos entre consumidores y productores y así dinamizar la economía rural en Honduras. Anticipando los resultados documentados una década después sobre la asimetría encontradas en la globalización, la Red avaló la legitimidad de lo que la OIT señalará: el "satisfacer sus aspiraciones sencillas…y un futuro mejor para sus hijos" y optó por la comercialización comunitaria como estrategia económica y social.

Identificación de valores

Al identificar la misión de la Red como el fortalecimiento de la unidad de las organizaciones socias, el desarrollo de relaciones justas de comercialización comunitaria, y el procurar un mejor nivel de vida para los asociados y asociadas, las organizaciones fundadoras procedieron a identificar los valores que servirán de guía durante el desarrollo del proceso nuevo. Queriendo construir sobre la base de lecciones aprendidas desde sus experiencias colectivas, comunitarias e individuales, la membresía intentó procurar el compromiso de las organizaciones socias a un proceso basado en el esfuerzo conjunto y no como simples "beneficiarios."

El establecimiento de los valores para esta iniciativa de desarrollo sustentable ocurre en una coyuntura importante en relación a los derechos humanos en América Central. La finalización de las guerras civiles en la región dejó como logro el reconocimiento de la importancia de la vivencia cotidiana de los derechos humanos, partiendo del derecho a la vida y la integridad física. Al mismo tiempo, el señalamiento de las contradicciones no resueltas en relación a la pobreza, la desigualdad de oportunidades y nuevas amenazas a la naturaleza dieron luz a las "nuevas generaciones" de derechos humanos: los derechos sociales, económicos y culturales; los derechos de las mujeres; los derechos de las y los consumidores y los derechos relacionados al medioambiente.

Es importante también notar que las organizaciones que aspiraban a un proceso de cambio consistían en grupos de personas que habían sido tradicionalmente marginados de los beneficios de los sistemas operantes. Por lo tanto, la falta del acceso a servicios de salud, educación, energía y vivienda digna y en unos casos el recurso vital de la tierra tenía una fuerte incidencia tanto en los ingresos familiares como en la propia seguridad alimentaria de la comunidad. La convicción de las y los fundadores se basaba en fuertes experiencias de vida y en el anhelo de lograr mayores conocimientos e inserción en la vida comunitaria y nacional.

En este contexto, no es accidente que los valores identificados por parte de las organizaciones fundadoras se enfocaban en la persona humana y en formas de actuar que buscan una transformación del estatus quo:

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La valorización de las personas y la participación más que el capital

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Comercialización con precio y peso justo

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La transparencia económica

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Fe transformadora mediante la unión de las personas

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La práctica de la justicia

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Respeto a toda persona, reconociendo la igualdad de derechos sin distingo de género, raza, religión e ideología

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La honradez y la honestidad

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Respeto para la vida y la naturaleza

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La práctica de la solidaridad

Construyendo sobre la base de los valores

La identificación de valores o principios representa un compromiso en la acción, un compromiso que fundamentalmente llega a ser la base para la responsabilidad social de la empresa. En el caso de la Red COMAL, los valores nacieron para elevar la dignidad las personas, la defensa de la naturaleza y la práctica de la justicia. La identificación de valores, como un proceso inicial, servía para sentar las bases para un compromiso colectivo.

La aplicación de los valores a la práctica no es una tarea fácil. El desafío es darle vida a estos principios, o mejor dicho, que estos principios den vida a todas las prácticas del proceso que se quiere llevar a cabo. En una región marcada por fuertes abusos de los derechos sociales, económicos y culturales, la práctica del respecto para cada persona, la transparencia y la vivencia de la justicia no son aspiraciones sencillas. Desde la contratación de personal hasta las prácticas diarias de compra/venta requiere un monitoreo interno constante. De igual forma, las organizaciones que eligen formar parte de la red necesitan entender que la complejidad de comprometerse a una práctica de solidaridad -- práctica que implica la voluntad de contribuir tiempo, de ser capacitados y de aportar económicamente al crecimiento sustentable de la organización.

Por lo tanto, ha sido necesario mantener un debate permanente sobre la aplicación de los valores. Según la dialéctica determinada por la educación popular freiriana existe la reflexión permanente sobre las acciones y la apertura a realizar cambios. Esta práctica ha sido esencial en la Red COMAL donde existen estructuras de participación al nivel comunitario, regional y nacional. Los debates se enfocan en los temas más cotidianos, como la venta de refrescos en botella y productos que no son de la canasta básica en las tiendas, hasta el posicionamiento de la red frente a los tratados de libre comercio. La intensidad de las discusiones es alta - con demandas de calidad y buenos precios desde las tiendas comunitarias pero con los reclamos de preferencia por parte de las y los productores locales y miembros.

El concepto de una "economía solidaria" necesariamente llega a ser un tema de mucha discusión dentro de la Red. ¿Cómo se visualiza este concepto? En una asamblea de más de cien representantes de organizaciones de base de la Red, miembros aportaron sus ideas. Los resultados demuestran una fuerte afirmación de los principios de unidad y unión pero también la prioridad de satisfacer necesidades básicas. Según las y los productores, la construcción de un modelo solidario implica: El fortalecimiento de los sistemas de producción local, acceso a financiamiento, el intercambio de bienes y productos en red; la unidad de organizaciones y tiendas; el consumo de bienes producidos localmente; atención a necesidades básicas que mejoren la calidad de vida de la población; la colaboración; y la construcción de comunidades basadas en valores y en la sustentabidad económica.


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