
Economistas sin Fronteras, Setem, Intermón Oxfam,
Ingenierías sin Fronteras, Nizcor, Cáritas y el Instituto de Promoción y
Apoyo al Desarrollo, IPADE se han unido a la Confederación de Consumidores y
Usuarios (CECU) y a Comisiones Obreras para crear un Observatorio de la
Responsabilidad Social Corporativa (OBRSC)
en España. Estas siete ONGs, junto a la organización de consumidores y el
sindicato pretenden "crear una red que fomente la participación y
cooperación entre organizaciones sociales que están trabajando en temas
relacionados con la RSC". El objetivo es sensibilizar tanto a las empresas
como a los ciudadanos sobre la RSC y el impacto positivo que esta política
puede tener en el ámbito empresarial y de la sociedad en su conjunto.
Economistas sin Fronteras ha asumido la secretaría del Observatorio.
Marta de la Cuesta, profesora de economía aplicada en la
Universidad Nacional de Educación a Distancia, colabora desde finales de los
años 90 con Economistas sin Fronteras, coordinando las áreas de
responsabilidad social e inversiones éticas. De la Cuesta comenta a Revista
Futuros acerca de esta iniciativa.
Revista Futuros ¿Podría darnos algunos antecedentes del
trabajo de Economistas sin Fronteras?
Economistas Sin Fronteras, EsF es una ONG que surge en el
año 97, entre un grupo de profesores de la Universidad Nacional de Educación
a Distancia, UNED, pero actualmente la mayor parte de los miembros o socios
son de distintas profesiones, aunque abundan los economistas, pero no son
todos académicos, ni del ámbito universitario.
Estamos establecidos en España. No conocemos ninguna otra
organización parecida, o por lo menos con el mismo nombre en otros países,
aunque si conocemos algunas con similitudes en cuanto a su objeto social.
Tenemos sede en Madrid, en el país Vasco, y en Barcelona, y también se ha
abierto recientemente en Valencia, en Castellón, y la cuarta que se abrirá
en Castilla de la Mancha. En total abarcamos unas 4 ó 5 regiones.
EsF es una organización de cooperación al desarrollo, pero
también trabaja en el ámbito social. Su primer fin es combatir la pobreza y
el subdesarrollo a través de diferentes áreas, una es la generación de
reflexión mediante estudios e informes. Otra es el área de apoyo a la
gestión de las pequeñas y medianas asociaciones de la sociedad civil que
trabajan tanto en el ámbito de la cooperación como en el ámbito social.
Cuando surgimos nos percatamos de que había en España bastante deficiencia a
la hora de gestionar este tipo de organizaciones, porque contaban con mucha
voluntariedad, y quizás a veces poca profesionalización en algunos aspectos
como la gestión, finanzas, contabilidad, fiscalización, organización y
estrategia de planificación.
RF ¿Te refieres a las cooperativas?
No, me refiero a lo que llamamos el tercer sector, las
asociaciones. Estas pueden ser culturales, de ayuda humanitaria, cooperación
al desarrollo, es decir instituciones que trabajan en el terreno de lo
social. A las cooperativas, en principio, nos nos dirigimos puesto que ya
existen, por lo menos en España, organizaciones que les brindan
asesoramiento. Nos dirigimos a lo que llamamos sociedad civil,
fundamentalmente al apoyo a la gestión de las ONGs.
RF:¿Se concentran en este tipo de apoyo solamente en España,
o dan también ayuda, por ejemplo, en Latinoamérica?
En principio es sólo en España aunque el área de
cooperación-desarrollo ha desarrollado algún trabajo a nivel internacional.
No desarrollamos proyectos que otras ONGs ya vienen haciendo sino que
aportamos nuestro valor añadido como economistas. Por ejemplo, en Santa
Cruz, Bolivia durante un año ha estado una especialista dando apoyo a la
gestión económica y financiera del proyecto "Hombres nuevos"de
transformación de una barriada. Es decir ESF se centra a lo que sabemos
hacer, que es la administración de los recursos, el evaluar y valorar el
impacto económico y social que está teniendo la cooperación.
También en el área de cooperación hay otros proyectos que
tienen que ver con microfinanzas. Nuestro apoyo es en la fase del diseño y
ejecución de la parte económica de ese tipo de proyecto, pero hay
organizaciones de microcréditos en Nicaragua que son las que administran los
fondos. En resumen, que solemos hacer proyectos que tienen que ver con
nuestra especialización como economistas.
RF: Nos interesa el tema de las microfinanzas, ¿puedes
decirme algo más?
Además de los proyectos de cooperación, que puntualmente
podemos tener para ejecutar este tipo de proyectos de microfinanzas, tenemos
un área que es la de inversión ética o inversión socialmente responsable,
en el que se enmarca todo lo que se entiende por inversión ética, y entre
otras cosas las microfinanzas.
Hemos investigado distintas experiencias en diversos países,
y formulamos adaptaciones de esas experiencias a países subdesarrollados, o
a países como el nuestro, un país supuestamente desarrollado como España que
tiene líneas de microcréditos para personas con exclusión social o para
microempresas. El microcrédito no es más que un instrumento beneficiario
porque facilita el crédito, y por tanto es capital, para facilitar el
generar riquezas a una persona, o a un grupo de personas, o a un proyecto.
El problema está en cómo se ejecuta, cómo hacer que con ese instrumento se
obtenga el fin que se persigue, que es entre otros, aliviar la pobreza,
integrar a las personas al mercado laboral, generar un desarrollo local o un
desarrollo medio ambiental equilibrado.
El sistema de microcréditos tiene en cada caso sus pro y sus
contras, o sus luces y sus sombras. Hay experiencias en países en desarrollo
que funcionan bien, otras no tan bien. Por ejemplo, hemos analizado la
experiencia española de microcréditos, que son como dije son créditos de
pequeña cuantía que van dirigidos a personas con difícil acceso al crédito.
Esta dificultad de acceso al capital también llamada exclusión financiera
puede resultar paradójica en España, un país muy bancarizado con entidades
de todos los perfiles, bancos privados, lo que llamamos cajas de ahorro,
cooperativas de créditos. Aunque dicha exclusión financiera es menor que en
otros países de nuestro entorno, sigue habiendo sectores y poblaciones en
riesgo de exclusión social y económica que tienen necesidad de financiación
y que es sistema bancario tradicional no ofrece. Hay en España algunas
líneas de microcréditos públicas y otras privadas, y en algunos casos las
líneas públicas se están ejecutando de una manera no del todo satisfactoria
impidiendo que el crédito vaya a quien realmente lo necesita siendo escaso
por tanto su impacto social.
Pero que haya malas experiencias no quiere decir que no sea
un instrumento válido. Creo que sí es válido porque facilita el acceso al
capital, pero para hacer que el instrumento funcione hay que adaptarlo a
cada caso, a cada cultura y sociedad y a los diferentes tipos de
beneficiarios.