Los
diversos paisajes en el mundo fueron originados por procesos naturales y por
los impactos naturales que actualmente están desarrollándose. Por otra
parte, estos paisajes desde su creación se integraron a los diferentes
ecosistemas terrestres, actualmente su estructura es modificada de acuerdo a
las actividades del ser humano con la consecuencia de que estos impactos
cambian los paisajes naturales y sus elementos, como por ejemplo, las
comunidades de animales y plantas (nichos ecológicos). Algunos de estos
impactos humanos conducen a modificar el valor cultural ecológico de los
paisajes hasta llegar al extremo de transformar esos paisajes naturales en
un desierto ecológico.
Muchos de los impactos humanos son naturalmente muy viejos,
por ejemplo, la pesca y la agricultura, mientras que otros son a partir de
los nuevos progresos, que representan el desarrollo rápido de nuestra
sociedad moderna. Un ejemplo actual de dicho impacto ambiental sobre la
conservación del paisaje y la protección de la naturaleza, son las granjas
de molinos que producen energía eólica en la región del Mar Báltico y el Mar
del Norte (Alemania). Esta variante ofrece varias ventajas: en el mar, el
viento sopla con mayor fuerza y regularidad, repercutiendo en la cantidad de
energía producida. Por otra parte, las instalaciones se pueden construir mar
adentro, sin molestar a la población. No obstante, las instalaciones eólicas
en alta mar son una ecuación con muchas interrogantes.
La ganancia que ha aportado en Alemania es de 4 millones de
marcos y es fuente de trabajo para 30.000 personas. La mejora de la
tecnología eólica ha sido el aumento en tamaño y rendimiento de los
aerogeneradores. De las máquinas de sólo 25 Kw. de hace veinte años se ha
pasado a turbinas cuya potencia oscila hoy entre los 750 y los 3.000 Kw.
El Mercado Común Europeo tiene una capacidad total instalada
de 10.000 Mw. Sin embargo, a pesar de estos resultados brillantes hay varios
obstáculos financieros y legales que frenan el desarrollo global de la
potencia del viento. Los términos de los acuerdos de compra de la potencia
energética son cruciales para el desarrollo de la potencia del viento. El
auge de la potencia del viento que ocurrió en Dinamarca y Alemania al
comienzo de los años 90, fue principalmente el resultado de la subvención
concedida para la energía eólica (tarifa REFITs).
Uno de los problemas más grandes de la energía eólica es el
capital inicial. Por ejemplo, para una granja bien localizada de viento con
20 turbinas, cada una con 600 Kw. con 2000 horas de carga plena al año, dan
lugar a 24 millones de Kwh., proporciona electricidad para 6.000 hogares (la
consumición media es 4000 Kwh/año), la inversión inicial por los generadores
eólicos sería alrededor 12 millones euro. Pero una vez que este en servicio
una granja del viento tiene pocos costes de mantenimiento. Sin embargo, las
restricciones de la oposición local pueden obstaculizar los proyectos,
causada a menudo por la implicación limitada de la población local, o por
los beneficios limitados para las comunidades locales.
La impresión que se obtiene es que solamente tienen ventaja
algunas personas en el negocio eólico. Basándonos en las experiencias
ganadas en Dinamarca y Alemania, la producción del viento en una escala más
pequeña en las bases de las cooperativas es generalmente mucho más validada
que los actuales sistemas que se encuentran en muchos otros países. Esos
sistemas favorecen a compañías grandes, con la implicación que la comunidad
(cooperativa) no puede competir sobre una base mera del coste. La ley sobre
energía de Alemania y Dinamarca garantiza un precio muy apetecible para la
energía eólica, en concreto es de unos 0,09 euros por kilowatio hora, lo que
contribuye a aumentar la producción en masa debido a una demanda alta.
Un informe de la Comisión Europea (2002) informa que el
potencial de viento en el Mar del Norte sería de una ayuda significativa
para que los países resuelvan sus metas en la reducción de la emisión del
protocolo de Kyoto.
El Instituto alemán de la Energía del Viento estima que
Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca tienen un recurso
costa afuera de viento que es tres veces el consumo total de la
electricidad. Según el informe, a 6.5 millones de nuevos hogares cada año se
podrían proporcionar electricidad del viento, 160.000 personas podrían ser
empleadas y cinco plantas del carbón se podrían cerrar cada ano. Además
estos cinco países de Mar del Norte podrán salvar 186 millones de toneladas
cada ano en tarifas de la emisión del CO2. Todo esto podría ser alcanzado si
solamente un uno por ciento al año de los recursos costa afuera fueran
utilizados por la potencia del viento.
Con la construcción de estas granjas de molinos costeros
comenzaron los conflictos y la resistencia de la población costera por los
impactos en el paisaje marino y en las poblaciones de aves entorno a las
mismas.
Hoy en día la tecnología de los generadores de energía
eólica poseen un gran potencial generador de energía y son de gran
alcance, además con los nuevos atractivos económicos se buscan nuevas áreas
para las instalaciones de la turbinas del viento lejos de la costa (mar
afuera). Estas áreas son óptimas para evitar los conflictos que se vienen
llevando entre el desarrollo sostenible de la energía eólica y las
poblaciones costeras.
Por el momento en Alemania existen 5 regiones donde se
podrían instalar 100 a 600 turbinas, con una totalidad de 4000 turbinas en
la zona económica exclusiva alemana (EEZ), así como en los mares
territoriales del Mar del Norte y del Mar Báltico.
Dichos permisos que siguen las regulaciones nacionales no se
otorgarán si se comprueba que la flora y fauna marina se ven afectados de
alguna forma. Estas granjas deberán respetar las leyes Federales alemanas de
la Conservación de la Naturaleza y las directivas de la Comunidad Europea
sobre los conflictos frente al medio ambiente.
Se necesita de un estudio complejo de los efectos que
tendrán sobre la naturaleza las turbinas instaladas costa afuera. Muchos de
los problemas que se han planteado se pudieron reducir comparando esa nueva
tecnología con los parques de viento que existen actualmente tierra adentro
y en regiones costa afuera en Dinamarca. Los problemas presentados tienen
que ver con los rotores, las torres, los fundamentos, las conexiones
eléctricas, las actividades frente a la construcción del parque, los
impactos frente a la fauna y flora, corrientes, erosión costera etc.
Todos estos puntos engloban un complejo impacto de elementos
individuales que se deberán tener en cuenta frente al ecosistema marino para
evaluar estos parques (Manejo Integrado Costero).
Actualmente este tipo de granjas en Europa se encuentran en
Dinamarca con un par de turbinas cada uno. En este país existe un programa
ambicioso donde se concentrara masivamente la producción de energía eólica
afuera en la costa. Le siguen el Reino Unido y los países Bajos con otros
proyectos en el sistema costero.
El impacto ambiental que tiene estas granjas con sus
turbinas en el sistema costero se comenzó a estudiar primero
hipotéticamente, pues hasta fecha reciente no se habían realizado ninguna
investigación al respecto en el mundo.
El Convenio de Oslo-Paris-Convención (OSPAR, 1992) y el de
Helsinki-Convención (HELCOM, 1992) para la protección Marina del Noroeste
del Atlántico y el Mar Báltico respectivamente obliga defender y evaluar los
posibles impactos y efectos de las turbinas costa afuera sobre la naturaleza
y el paisaje marino.
Los posibles impactos que causan estas granjas eólicas se
pasan a detallar:
- Los rotores de las turbinas afectaran la alimentación y la migración
de los pajaros debido al disturbio y coaliciones que producirán.
- Los cimientos de los molinos influenciaran en la hidrología
y la sedimentación, con la consecuencia de que se cambie la composición de
las comunidades bentónicas.
- Los cimientos serán substratos artificiales que servirán de habitad a
la flora y fauna epibéntica, encontrándose más tarde una comunidad que no
era típica en esa región del Mar del Norte y Báltico.
- Los campos magnéticos y eléctricos artificiales generados por las
conexiones de los cables, afectarán la orientación de las especies de
peces y mamíferos marinos.
- Los disturbios adicionales podrían ser el ruido y las vibraciones de
los rotores sobre la superficie del mar, además las reflexiones de los
rotores cuando cambian de posición.
- Las molinos como una estructura vertical de 135 m de altura y los
rotores móviles de 110 m de diámetro tendrán un impacto importante en la
vista natural de los paisaje marino con su estructura horizontal
predominante.
- Además debido al tamaño que tendrán estas granjas de energía eólica
aumentará el peligro de colisiones navieras.
- La experiencia sobre los efectos de los impactos del ser humano en los
ecosistemas de las áreas terrestres, nos da indirectamente fuertes razones
y claras muestras de preocupación, al presumir serios riesgos con las
turbinas costa afuera para los ecosistemas de muchos mamíferos marinos.
Una de las estrategias básicas para una protección eficaz
del ambiente marino debería ser la de estudios preventivos en los casos en
los cuales los efectos de ciertos impactos humanos no se saben y no se
entienden completamente. En un comienzo se estudio el efecto de granjas
pequeñas (10-15 turbinas), esto permitió ganar experiencias sobre los
impactos ambientales costeros. Los estudios abarcaron aspectos
ornitológicos, hidrológicos, sedimentológicos, efectos de los campos
eléctricos y magnéticos, hidroacústicos, impacto
sobre el bentos, pesquería y mamíferos marinos, impactos paisajistos y
riesgo de colisión. En base a estos datos se definió cual es la influencia
de estas granjas eólicas con su tecnología en el sistema costero y permitió
definir una estrategia de conservación en dichas áreas.
El proyecto de Acción Concentrada sobre Energía Eólica
marítima en Europa (CAOWEE), con participantes procedentes de 13 países
europeos ha tenido el propósito de impulsar la energía eólica marítima como
fuente clave de energía renovable en Europa, y valorar los conocimientos
actuales acerca de su efecto sobre la fauna y el medio ambiente, además se
incluyen aspectos tecnológicos y ecológicos, como por ejemplo, la
investigación sobre el efecto de los parques eólicos en el radar, y el
diseño aeroelástico y estructural de los polos de los rotores de las
turbinas eólicas marítimas, que son mucho más grandes que los de las
turbinas situadas en tierra.
En Alemania, todos los planes para los proyectos de las
granjas eólicas fueron situados originalmente cerca de orilla o en áreas
costeras de baja profundidad con valor ecológico excepcional.
La confrontación se debió a los impactos en el paisaje
visual o por estar en conflicto con los intereses naturaleza-conservación en
esas aguas. Esto llevo a negociar un proceso tomando la decisión de llevar
las granjas a aguas de profundidad de 30 metros y donde la conservación
juega un rol secundario (naturaleza-conservación-medio ambiente).
Algunos países comenzaron a perseguir al puntero "Alemania"
y han comenzado a tomar acción. El gobierno holandés ha aprobado una granja
costa afuera de viento que proporcionara electricidad para 100.000 hogares.
El Reino Unido y Bélgica están planeando los proyectos costa afuera de la
granja del viento para el futuro.
Las ventajas de construir una granja del viento en el mar
son enormes:
- las velocidades del viento medias pueden ser 20 por ciento mas altas,
- la producción de la energía resulta hasta 70 por ciento mayor que en
tierra,
- sin obstáculos naturales el viento es también más confiable.
Por otra parte, la construcción costa afuera elimina el
problema de encontrar buenos sitios para las granjas del viento en áreas
costeras generalmente densamente pobladas.
Lo que se necesita ahora es la voluntad política que apoye
las energías renovables. Hasta este momento se otorga mil millones de Euros
por año de subsidios directos e indirectos para las energías convencionales.
Un cambio sustancial se producirá cuando se
introduzcan cambios en la legislación vigente.
En Alemania por ejemplo, la energía atómica ha recibido mas
de 35 mil millones DM de ayuda pública directa durante los últimos 20 años.
Diez mil millones DM están pasados cada año para el carbón alemán con
subsidios indirectos. Y apenas poco millones de DM se dan a las energías
renovables cada año.
En está revolución energética no deben de quedar fuera los
gigantes de la industria. Las compañías grandes de
la energía tales como Shell, Amoco y Exon Mobil han faltado en las
inversiones en años recientes debido a la regulación legislativa de ciertos
países, el crecimiento bajo y una tendencia para que los mercados sean
altamente inestables (cuando los precios del petróleo crudo fueron de 35 US$
por barril).
La energía eólica ofrece un territorio potencial del
crecimiento. La potencia del viento es un hecho, su tecnología está aprobada
y es competitiva – las mejores granjas de ejecución del viento son tan
baratas y competitivas como las del gas o hidroeléctricas.
La energía del viento es ya un negocio internacional que
crece. Las ventas globales de las turbinas del viento alcanzaron 1.5 mil
millones US$ en 1997. En tarifas de crecimiento actuales, se espera que el
valor del mercado aumente ocho veces en 2004.