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Parte
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Traducción
realizada por Revista Futuros
Introducción
Fui uno de los que estuvimos enfrascados en la concepción y
preparación de una importante conferencia denominada, "Ética y Cultura del
Desarrollo: La Construcción de la Economía Sustentable", que tuvo lugar en
Cuba, en junio de 1998, a la cual asistieron 375 personas de más de 25
países.
Durante los cinco días que duró la conferencia, los
participantes estuvieron inmersos en el examen de los elementos de un nuevo
paradigma para el desarrollo sustentable. Para ello, se movieron entre los
Marcos Conceptuales, pasando por Ejemplos de Éxitos, hasta las
Indicaciones para el Futuro. La Conferencia abordó estos temas desde
las siguientes perspectivas:
- Construcción de la economía sustentable: el papel de las empresas y el
mercado.
- Ética y desarrollo sustentable: el papel de la ciencia y la
tecnología.
- Educación y cultura para una civilización sustentable.
- Movimientos sociales, iniciativas gubernamentales y el derecho al
desarrollo sustentable.
Hace poco revisé los archivos de la conferencia --disponible
en
http://webarchive.afsc.org/cuba/toceng.htm -- y pude constatar que casi
todas las presentaciones se ajustan al tema y siguen siendo muy acertadas.
Durante la charla que ofrecí me referí al hecho de que una
revolución del desarrollo sustentable estaba teniendo lugar, que a su vez le
estaba dando vida a una economía sustentable. Cité una amplia selección de
ejemplos, examiné si esos ejemplos eran verdaderamente revolucionarios, y
posteriormente hice algunas sugerencias acerca de cómo la dirigencia del
Movimiento para el Desarrollo Sustentable podía guiar esa revolución.
Hace seis años, aunque los problemas sociales y
medioambientales que enfrentaba el mundo eran sobrecogedores, todavía era un
momento de gran optimismo. Parecía que tomaba forma un momentum sustancial
en pro del desarrollo sustentable. En la Cumbre de la Tierra, en Río, en
1992, 178 gobiernos habían adoptado la Agenda 21 como una guía para promover
el desarrollo sustentable alrededor del mundo durante el siglo XXI. Cuando
tuvo lugar la conferencia en Cuba, más de 2,000 ciudades y jurisdicciones
habían adoptado los programas de la Agenda 21 en búsqueda de la
sustentabilidad. En Cuba argumenté sobre esto y sobre una variedad de otras
victorias logradas.
Mucho ha sucedido en estos seis años; tanto retrocesos como
avances. En un artículo que aparecerá posteriormente en otro número de esta
publicación, examinaré el desarrollo de estos seis años, incluyendo algunos
casos de estudio específicos, extraídos de mi trabajo en fondos para
inversiones en las comunidades y la inversión socialmente responsable.
No obstante, en este artículo quiero examinar el problema de
qué es lo que daría a la luz una revolución del desarrollo sustentable; cómo
sería una economía sustentable. Hago esto con la esperanza de estimular el
diálogo, y el análisis posterior, acerca de los diferentes puntos de vista a
partir de los cuales las personas se aproximan a esta cuestión.
El desarrollo sustentable
La definición inicial brindada por las Naciones Unidas
acerca del desarrollo sustentable es la de "satisfacer las necesidades del
presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de
satisfacer las suyas". En sus inicios, el concepto de desarrollo sustentable
se formuló para enfrentar el conflicto entre:
- La legítima necesidad que tienen las regiones del mundo con un alto
porcentaje de pobreza y desempleo de lograr el desarrollo económico, en
particular en el Sur y en ciudades del interior del Norte.
- La legítima necesidad de proteger el medioambiente de los impactos
adversos del desarrollo industrial, más palmarios en el Norte, y en las
industrias extractivas y áreas industrializadas del Sur.
El apoyo al desarrollo sustentable
Existe un fuerte apoyo al desarrollo sustentable porque es
uno de los pocos principios económicos que pueden servir de base a un amplio
consenso en todo el mundo. Una de las razones para este naciente consenso es
que el apoyo fundamental al desarrollo sustentable parte de tres sectores
ampliamente diversos:
- La perspectiva centrada en el sector privado, conformada por hombres
de negocios que reconocen que la eficiencia en la utilización de los
recursos, y el enfoque dirigido hacia una participación múltiple, son las
bases para lograr negocios mejores y más rentables.
- La perspectiva centrada en la ecología, conformada por el intento de
los medioambientalistas de proteger y restaurar el entorno natural al
prevenir la contaminación y los daños ecológicos.
- La perspectiva centrada en las poblaciones, conformada por activistas
del desarrollo de las comunidades, quienes abogan por empleos de alta
calidad y la revitalización de las comunidades, a través de la prevención
de la contaminación de las industrias del siglo XXI, en lugar de prevenir
la contaminación intensiva creada por las industrias del siglo XX.
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