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Parte
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¿Qué es una economía sustentable?
¿Cuál
sería el resultado si el desarrollo sustentable tuviera total éxito? En 1993
reconocí que el resultado sería una economía sustentable. Pero, en realidad,
qué quiere decir esto.
Dicho de manera más simple, la economía sustentable es
aquella que dura, aquella que no lleva en sí las simientes de su propia
destrucción. La economía industrial actual definitivamente lleva en sí las
simientes de su propia destrucción.
El capital social y medioambiental
Todas las personas decentes vinculadas a los negocios, y los
activistas que laboran en las comunidades alrededor del mundo, saben que los
negocios, economías y comunidades necesitan vivir a costa de los ingresos
corrientes. Un negocio, economía, o comunidad que sistemáticamente vive a
costa de su capital eventualmente irá a la quiebra. Esto se entiende bien
cuando se trata del capital económico, pero también es una verdad para el
capital social y el medioambiental.
En alto grado, la economía industrial del siglo XX ha estado
basada en la generación de capital económico, a expensas del medioambiental
y social, de ahí que la mayoría de los pobladores de este planeta se hayan
visto privados de ser sus representantes económicos, y el medioambiente se
encuentre severamente dañado en muchas formas.
Es axiomático que la economía humana está basada en la
participación de las personas. De hecho, el propósito de la economía humana
es proveer el fundamento económico para una sociedad segura, saludable y
próspera. Una economía que sistemáticamente se debilita, o destruye a las
personas que participan en ella –su capital social—, eventualmente se
autodestruirá.
Es también axiomático que la economía humana existe dentro
del ambiente natural que establece las condiciones esenciales para su
supervivencia como economía humana. Una economía humana que sistemáticamente
destruye aquellos aspectos clave de la ecología natural –su capital
medioambiental incluyendo aire, agua y suelos abundantes y limpios,
biodiversidad e integridad ecológica—eventualmente se autodestruirá.
Una economía sustentable que logra sobrevivir a largos
períodos de tiempo necesita construir más que diezmar, no sólo su capital
económico, sino su capital social y medioambiental también.
Esto sugiere que el verdadero desarrollo económico deberá
estar vinculado a la equidad social y la responsabilidad medioambiental.
Desde este punto de vista, un desarrollo sustentable puede ser identificado
al evaluar las acciones propuestas, sobre la base de si produce las "EME":
Economía próspera, Medioambiente con calidad, y Equidad social.1 Las EME se
retroalimentan entre sí. El desarrollo sustentable es como una plataforma
que se sostiene sobre estos tres pilotes. Si uno de ellos falta, la
plataforma se desplomará.
Las empresas orientadas solamente hacia la primera "E", de
prosperidad económica, se han tornado muy poderosas. Han sido los
instrumentos organizativos de la revolución industrial, y han cosechado sus
beneficios. Al hacerlo, también han causado muchos de los trastornos
medioambientales y sociales del mundo, conduciendo al declinar de
esencialmente todos los sistemas vivos del planeta, y a la mayoría de las
poblaciones que en él viven en pobreza.
No obstante, como bien formula Paul Hawken en su Ecología
del Comercio (Ecology of Commerce), la riqueza y el poder de las
empresas del sector privado pueden desempeñar un papel principal en una
nueva revolución que saque al planeta y a las sociedades fuera del colapso,
y las conduzca hacia la restauración y la sostenibilidad. Pero, ¿cómo serían
estas empresas?
El doble balance
Por supuesto, para sobrevivir, no ya para prosperar, las
empresas deberán ser exitosas financieramente, rentables y prosperar
económicamente. Ese es el primer balance. No obstante, una economía
sustentable está basada en empresas que sólo reconocen la importancia del
segundo balance, el social y medioambiental. Estas empresas buscan
establecer buenas relaciones con todos los que participan en ellas,
incluyendo los accionistas, ejecutivos, fuerza laboral, clientes,
proveedores, comunidades donde operan, el medioambiente al que afectan, y
las ONGs que representan a esas comunidades y a ese medioambiente.
Como hemos visto, existen suficientes evidencias para decir
que las empresas más fuertes son aquellas que están a la altura de ambos
balances, y que un número cada vez más creciente tanto de empresas pequeñas
como grandes, ya establecidas o nuevas, están intentando llevar a cabo ambos
balances y de dar cuenta sobre ellos. Se está redefiniendo el concepto de
rentabilidad para incluir en él los factores económicos, sociales y
medioambientales para así construir los tres tipos de capital.
Intuitivamente esto tiene sentido. A los negocios les deberá
ir mejor financieramente si desde el punto de vista fiscal les va bien,
mientras producen servicios y productos de alta calidad, tratan bien a
trabajadores y clientes, y benefician a las comunidades y al medioambiente.
Les deberá ir peor si producen productos y servicios de mala calidad,
explotan a trabajadores y clientes, dañan a las comunidades y contaminan el
medioambiente.
Desde ese punto de vista, la revolución sustentable no
estará sólo en el interés de la sociedad y del medioambiente en el largo
plazo, sino estará también en el propio interés financiero de las
corporaciones.
La ciencia que respalda al desarrollo sustentable
La idea de una economía sustentable está enraizada en una
comprensión científica del planeta, como un ecosistema que fija el contexto
y establece las leyes que en última instancia regulan la supervivencia de la
actividad humana. Así como la ciencia establece las causas y efectos
medioambientales, así a acciones gubernamentales apropiadas le deberán
seguir las consecuentes adaptaciones tecnológicas. Los clorofluorocarbonos (CFCs)
y los gases de efecto invernadero son claros ejemplos a señalar.
Los CFCs son combinaciones químicas relativamente benignas
si se las compara con su interacción sobre las personas y el entorno de la
superficie del planeta. No obstante, en la atmósfera superior provocan daños
en la capa de ozono con elevados resultados cancerígenos fatales. No existe
ningún debate científico sobre estos hechos, los cuales condujeron a la
eliminación de los CFCs en el Protocolo de Montreal y a la transformación de
las tecnologías para la refrigeración.
Los climatólogos más importantes del mundo aseguraron que el
fracaso en la reducción de los efectos de gases invernadero, al menos en un
60 %, conducirá a inundaciones en zonas costeras y a situaciones extremas en
las condiciones del tiempo. En respuesta a estos científicos, los líderes de
las naciones del orbe adoptaron el Protocolo de Kyoto para establecer metas
nacionales en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono por debajo
de los niveles de 1990. La revolución industrial ha estado sustentada por
tecnologías basadas en fósiles energéticos de consecuencias graves por la
emisión de gases invernadero.
La revolución sustentable requiere la retirada progresiva de
los parques tecnológicos basados en CFCs, y la terminación del uso de
energías fósiles y otras tecnologías que dañan el sistema ecológico del
planeta. No obstante, la naturaleza va más allá, sólo al mostrarnos lo qué
no debemos hacer.
Aprendiendo de la naturaleza
La manera en que la naturaleza actúa puede utilizarse para
guiar el desarrollo tecnológico. Como señala el arquitecto William Mc
Donough, la naturaleza es cíclica, está exquisitamente balanceada con
sutiles giros que nos retroalimentan. No existen desperdicios en ella. El
"desperdicio" de un organismo es el alimento de otro.
La fuerza de los sistemas vivos de la naturaleza les viene
dada de la energía solar. La distancia que la energía solar recorre desde el
Sol a la Tierra, le sirve para filtrar la mayor parte de sus efectos
secundarios. La naturaleza produce una diversidad fascinante. Existe un
amplio rango de organismos que se adaptan a las condiciones ecológicas
cambiantes.
Estos principios naturales le demuestran a la humanidad vías
para producir tecnologías sin desechos, alimentadas por energías renovables,
adaptadas a condiciones diversas, que trabajen en armonía con el sistema del
planeta, que conduzcan a lo que Ernest Lowe, director de la División de
Desarrollo Ecológico de Sustainable Systems Inc., caracterizó como "el
desarrollo eco industrial".
Las diferentes tecnologías orientadas hacia la
sustentabilidad incluyen:
- Productos diseñados sobre la base de ciclos perdurables, "de la cuna a
la cuna", que alcancen una alta calidad, larga vida, puedan ser reparados,
re-utilizarse, ser reciclados y al final se pueda disponer de ellos de
manera apropiada.
- Proceso y distribución de una producción sensible a la salud y al
medioambiente, que evite la contaminación, elimine los desechos dañinos,
minimice el embalaje y controle la posibilidad de accidentes
medioambientales.
- Conservación de la energía y su generación, a partir de fuentes
renovables tales como, el sol, viento y la biomasa.
- Tecnologías que prevengan la contaminación, al eliminar la
contaminación del aire/agua/suelos, y estimulen la restauración de
pantanos y otros ambientes naturales.
- Procesos y tecnologías de administración de desechos eco-industriales,
no contaminantes, no bioxidantes, ubicados de manera que no segreguen a
las comunidades.
- Edificios verdes diseñados y construidos para ser eficientes
energéticamente, saludables, a prueba de temblores de tierra y de fuegos,
apropiados para trabajar y estimulantes a la productividad.
- Ubicaciones eficientes, residencias asequibles, cercanas a los lugares
de trabajo y centros comerciales para estimular a la comunidad y evitar
los viajes entre hogares y centros de trabajo.
- Utilización múltiple de recursos, ingresos múltiples y desarrollo
orientado hacia el transporte.
- Transporte propulsado por fuentes de energía renovables y no
contaminantes, que enfatice el uso del transporte público, ferrocarriles,
bicicletas y vehículos eléctricos.
- Tecnologías de la información que hagan posible cada vez más la
sustitución de una información móvil, por la movilidad de las personas y
las cosas.
- Productos alimentarios orgánicos, que además aumenten la calidad de
los suelos, conserven el agua y la energía, y eliminen los pesticidas
químicos y fertilizantes.
- Sistemas de salud holísticos, financiados equitativamente, que
promuevan la prevención de enfermedades mediante la educación para la
salud y la adaptación a un nuevo sistema de vida.
Notas
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