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Esperanza
tecnológica: Internet para los pueblos indígenas de América Latina
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Parte 1 /5
Resumen
¿Son las nuevas tecnologías de la información herramientas
válidas para consolidar y potenciar los procesos de desarrollo humano? Este
ha sido uno de los principales interrogantes que los expertos en la materia
han tratado de responder durante los últimos años. Por el momento, los
hallazgos son poco precisos y los planteamientos, hasta cierto punto,
ambiguos. El presente trabajo trata de aclarar un poco más este panorama de
incertidumbre, marcado por grandes esperanzas y, a la vez, por la presencia
de riesgos considerables. La intención del mismo, en general, es la de
ofrecer algunas nuevas pistas y reflexiones de cara a demostrar la utilidad
de instrumentos como Internet para solventar algunos de los problemas de
desarrollo más acuciantes de las sociedades actuales y, en particular,
exponer la potencialidad de los mismos para superar algunas de las carencias
preponderantes en las comunidades indígenas latinoamericanas.
1. Introducción
En el mundo actual ya es común la presencia de las nuevas tecnologías de la
información y comunicación que prometen desarrollar y modernizar a la
humanidad. Los pueblos indígenas de América Latina no están exentos de estas
promesas pese a la marginación y abandono en el que viven. Aunque han
transcurrido más de cinco siglos de saqueos y genocidios, las actitudes
racistas contra la población indígena persisten y los pueblos indígenas
siguen luchando para que su diversidad cultural, su idioma y su sabiduría
ancestrales sean reconocidos dentro de los estados latinoamericanos, para
ejercer sus derechos en igualdad de condiciones.
Mientras tanto, en los países considerados como desarrollados el pasado ha
quedado atrás y el futuro ha empezado con la llegada y masificación de las
nuevas tecnologías (León, 1999). Entre estas nuevas tecnologías, la red de
Internet, es considerada la tecnología de información y comunicación más
importante de los últimos tiempos fundamentalmente gracias a su naturaleza
democrática e interactiva. Esta nueva tecnología digital y multimedia y sus
perspectivas de uso por parte de las poblaciones y comunidades indígenas de
América Latina constituyen el tema central de las siguientes páginas.
Antes de ello, precisar que la existencia de Internet no es un fenómeno
aislado sino que está relacionado con el proceso de globalización económica1.
Este fenómeno, mientras para unos se ha constituido en una oportunidad, para
otros es una amenaza2.
Básicamente, para la clase económicamente poderosa, la globalización se ha
convertido en una gran oportunidad, ya que la apertura de mercados permite
una mayor integración económica, más crecimiento, mayor acceso a los
mercados, mayor acumulación y concentración de las riquezas. Esta
concentración económica creciente excluye a los más pobres y afecta a los
pueblos indígenas ya que profundiza la brecha entre aquellos que más tienen
y los que menos tienen; incrementa las necesidades económicas y sociales,
genera desempleo y disminuye las posibilidades de los sectores excluidos de
acceder al poder político, económico y cultural, entre otros (Ayriwa, 2000)3.
Los movimientos indígenas están buscando la manera de revertir la situación
en la que se encuentran (marcada por las extremas condiciones de pobreza que
se reflejan en elevados niveles de analfabetismo, escasa disponibilidad de
servicios sanitarios, reducidos ingresos o una amplia marginación de sus
comunidades en el panorama político) y una de las formas o mecanismos por
los que se ha apostado en los últimos años es el de las nuevas tecnologías
de la información.
En países de Europa y también en Estados Unidos se han empleado ya las
nuevas tecnologías de la información para diversos propósitos destinados a
mejorar los derechos y las condiciones de vida de sus habitantes. Ante ello
precisar que el uso de la tecnología de la información y la comunicación en
América Latina no es nuevo. En este sentido, los medios de comunicación
tradicionales han sido empleados por la población indígena, fundamentalmente
desde los años cuarenta, para apoyar sus demandas. El uso de Internet para
propósitos similares está más limitado debido a la falta de acceso a las
nuevas tecnologías. Sin embargo, no es algo extraño encontrarse con
experiencias que describen cómo las poblaciones indígenas de la región
latinoamericana están sacando partido de las nuevas tecnologías para
solventar algunos de los problemas más acuciantes que les afectan.
En este sentido, podemos decir que los pueblos indígenas latinoamericanos
están luchando por tener su propio territorio en el ciberespacio y gozar del
uso de las nuevas tecnologías. Los logros en este sentido todavía parecen
ser pequeños (sobre todo si los comparamos con los avances de las grandes
industrias dedicadas a las tecnologías de la información) aunque podríamos
hablar de un avance indígena en materia de nuevas tecnologías durante los
últimos años.
Así, nos podemos encontrar con diversas páginas web creadas para demandar la
igualdad de derechos y la mejora en las condiciones de vida de las
poblaciones indígenas y que han servido para crear un espacio de
conocimientos y experiencias compartidas entre pueblos indígenas y no
indígenas entre diferentes países. De este modo, diversos pueblos indígenas
aparecen representados en las diversas páginas de la red, ofreciendo una
amplia información al público que las consulta, trasladándoles sus ideales.
Este conjunto de páginas han empezado a generar la semilla para que el
patrimonio y los puntos de vista de los pueblos indígenas puedan empezar a
ser conocidos. Sin embargo, aunque esta presencia indígena en la red puede
llegar a suponer un avance no es aún representativa de la diversidad
cultural existente (Ayriwa, 2000). Al respecto, algunos trabajos4
afirman que Internet presenta oportunidades enormes para la conservación y
desarrollo de la diversidad lingüística y cultural propia de poblaciones
como las indígenas y que los logros del presente constituyen un buen
referente de lo que puede llegarse a alcanzar en el futuro.
Por otra parte, al margen de la existencia de estas páginas, se ha producido
un uso de las nuevas tecnologías de la información por parte de las
poblaciones indígenas para satisfacer aquellas necesidades más materiales.
En este sentido, Internet ha permitido la posibilidad de comunicarse
salvando el aislamiento geográfico en el que habitualmente viven las
poblaciones indígenas. Esto ha permitido enviar alertas tempranas a todos
los países del mundo para evitar casos de biopiratería5
o destrucción del entorno propio las comunidades indígenas. Así mismo, la
disponibilidad de Internet ha permitido que las propias comunidades
indígenas puedan entrar en contacto entre ellas, colaborando entre sí para
apoyar sus esfuerzos de desarrollo, fortalecimiento organizativo,
autogestión y afirmación cultural. Así mismo, también se ha facilitado el
contacto directo con organizaciones regionales y nacionales, agencias de
cooperación, entidades de desarrollo o ha sido posible hallar nuevas fuentes
de apoyo para las comunidades.
Además, las nuevas tecnologías han empezado a ser empleadas
(fundamentalmente bajo lo que se conoce como comercio electrónico) por parte
de las poblaciones indígenas para ofrecer sus productos en todo el mundo.
Entre otros aspectos, Internet permite a estas poblaciones tratar
directamente con los consumidores, lo que le supone mayores ingresos en la
medida que desaparece el papel de los intermediarios. A la vez, estas
poblaciones adquieren un mayor conocimiento de las preferencias de los
consumidores y, en función de ellas, pueden seguir una determinada
estrategia productiva.
Internet también ha servido para brindar servicios a las poblaciones
indígenas, en aspectos clave para el desarrollo como son los educativos o
los sanitarios. A través de Internet, las poblaciones indígenas encuentran
nuevas oportunidades para consolidar sus procesos de aprendizaje y elevar
las bajas tasas de alfabetismo de sus comunidades; en esencia, Internet les
permite acceder a fuentes de conocimiento que, de otro modo, ya sea por la
distancia geográfica o por los obstáculos económicos, sería imposible
disfrutar6.
En cuanto al ámbito médico-sanitario, existen diversas experiencias, basadas
en la telemedicina, destinadas a proveer atención sanitaria a la población
indígena. Éstas son muy importantes si tenemos en cuenta que en las regiones
indígenas más inaccesibles, la atención médica es extremadamente difícil
debido a los problemas de penetración en el territorio (así, recursos como
los de la telemedicina pueden llegar a convertirse en la única alternativa
para salvar la vida de los colectivos allí residentes). Por otra parte, se
consiguen evitar traslados largos e innecesarios que, desde estas zonas,
pueden llegar a causar la muerte a los enfermos7.
Este conjunto de oportunidades supone un punto de partida a través del que
empezar a pensar sobre las posibilidades y la eficiencia del uso de Internet
en las comunidades indígenas para superar los grandes problemas a los que se
enfrentan en la nueva coyuntura marcada por el predominio de la
globalización.
En este sentido, trataremos de averiguar si las comunidades indígenas han
aprovechado las oportunidades que, desde el campo de las nuevas tecnologías,
les han llegado y, en qué medida las han empleado para responder a las
necesidades más inmediatas que existen dentro de sus comunidades. Al
contrario de lo que muchos han podido llegar a pensar, el reto de estas
comunidades no consiste en la lucha contra el imperialismo cultural y
económico (concepción que durante décadas ha dominado en América Latina)
sino en aprovechar las ventajas de la tecnología para poder satisfacer sus
demandas; es decir, lograr la supervivencia de sus culturas en los inicios
del siglo XXI. Entramos, pues, en el siglo XXI con la reaparición de un
movimiento indígena más experimentado políticamente y más integrado a redes
transfronterizas, lo que abre la posibilidad de transitar hacia un proceso
de múltiples reconcentraciones de fuerza que pueden conducir hacia el
reconocimiento definitivo de sus derechos y la satisfacción de sus
necesidades.
Sin embargo, al margen de las oportunidades generadas, debemos ser
conscientes de la situación por la que atraviesan los pueblos indígenas.
Para acceder a la tecnología de Internet, se requiere de una computadora y
una línea telefónica, por lo menos. Pero los pueblos indígenas de América
Latina, en la mayoría de los casos, no cuentan con los servicios básicos
como la educación, el agua potable, la electrificación o las líneas
telefónicas, lo que los mantiene aislados del resto de la sociedad tanto de
sus propios países como internacionalmente. Frente a esta constatación surge
la pregunta: ¿Puede Internet contribuir al desarrollo de los pueblos
indígenas? Precisamente el propósito central de estas páginas es el de
ofrecer pistas para perfilar con más detalle si las nuevas tecnologías de la
información, específicamente Internet, pueden contribuir en términos de
desarrollo humano al bienestar de las poblaciones indígenas.
Notas
[1]
Las redes de comunicación cibernética se han desarrollado como parte de un
proceso que, en aras de la descripción sencilla, ha sido denominado como
globalización (Trejo, 1996).
[2]
Por ejemplo, algunos consideran que la globalización es un proceso
beneficioso --una clave para el desarrollo económico futuro en el mundo-- ,
a la vez que inevitable e irreversible. Otros la ven con hostilidad, incluso
temor, debido a que consideran que suscita una mayor desigualdad dentro de
cada país y entre los distintos países, amenaza el empleo y las condiciones
de vida y obstaculiza el progreso social (International Monetary Fund,
2000).
[3]
A medida que el proceso de globalización ha avanzado, las condiciones de
vida han mejorado apreciablemente en casi todos los países. Sin embargo, los
más beneficiados han sido los países avanzados y sólo algunos de los países
en desarrollo. El hecho de que la brecha de ingresos entre los países de
alto ingreso y los de bajo ingreso se haya ampliado es motivo de inquietud.
Y el número de personas que, en el mundo entero, viven en la miseria extrema
es profundamente preocupante (International Monetary Fund, 2000). Sin
embargo, sería erróneo concluir sin más que la globalización ha sido la
causa de esta divergencia, o que nada se puede hacer para mejorar la
situación. Por el contrario: los países de bajo ingreso no han podido
integrarse a la economía mundial con la misma rapidez que los demás en parte
debido a las políticas que han decidido aplicar y en parte debido a factores
que escapan a su control. Ningún país, y menos aún los más pobres, puede
permitirse quedar aislado de la economía mundial. Todos los países deberían
tener como objetivo reducir la pobreza. La comunidad internacional debería
esforzarse por ayudar a los países más pobres a integrarse a la economía
mundial, a acelerar su crecimiento económico y a reducir la pobreza. Esta
sería la mejor forma de garantizar que todas las personas de todos los
países se beneficien de la globalización.
[4]
Como por ejemplo el titulado "Cultural Diversity in a Networked World",
elaborado por IBM durante el pasado año 2002. El propio documento afirma que
es esencial que los beneficios que Internet puede aportar en el terreno de
la diversidad no sean dominados por un control excesivo de los gobiernos a
través de medidas como la imposición de cupos de contenido nacional o
restricciones sobre contenido extranjero, y otros esfuerzos deliberados de
regular el contenido en Internet.
[5]
En términos generales, la biopiratería puede ser considerada como la
apropiación, por parte de empresas transnacionales -y también de algunas
instituciones publicas de investigación (a menudo en curso de
privatización), de los recursos genéticos y conocimientos asociados a ellos,
para su privatización y para obtener lucro.
[6]
Para tener constancia de este fenómeno, podemos acceder a la información que
nos brinda el Centro de Investigación e Información de los Pueblos Indígenas
(CIIDPI)o la que puede extraerse de los diversos proyectos destinados a
consolidar las nuevas tecnologías de la información como una herramienta
educativa al servicio de las poblaciones y colectivos indígenas. Por
ejemplo, el de las llamadas "escuelas virtuales" en el departamento cafetero
de Caldas (en Colombia)o aquél coordinado por la Universidades Estadual de
Mato Grosso do Sul (Brasil)destinado a crear un curso a distancia para
profesores indígenas con una duración de cuatro años.
[7]
Esto queda evidenciado a través de los programas e iniciativas destinados a
poner las tecnologías de la información al servicio de la mejora de la salud
indígena. Entre ellos, por ejemplo, destaca el "Amazon Telehealth Program",
desarrollado por el Instituto EduMed, con el propósito de apoyar la
telemedicina para el sector rural e indígena en el Amazonas. También debe
tenerse en cuenta el proyecto de "Servicio de Salud Indígena", también en la
zona del amazonas, destinado a instalar unidades de telemedicina para
prestar ayuda a las poblaciones indígenas que aún viven en condiciones muy
primitivas. Otros son el "Sistema de Atención a la Salud Indígena" o las
redes de telemedicina que han sido desarrolladas en diversos países de la
región latinoamericana como México, Perú o Colombia.
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