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Parte
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3. La realidad a pesar de todo
Tras la revisión de las aportaciones precedentes, podemos decir que la
explosión de Internet y de las llamadas nuevas tecnologías de la información
ha desembocado en intensos debates y especulaciones sobre su impacto sobre
la economía, la sociedad y la política. Desde muchos sectores se espera que
Internet sea un nuevo y poderoso mecanismo a través del que poder
transformar las actuales tendencias de inequidad social. Así se espera que
tecnologías como Internet puedan convertirse en una nueva plataforma a
través de la que fortalecer los vínculos entre los ciudadanos y sus
representantes, facilitar nuevas formas de comunicación en las esferas
públicas y ampliar las oportunidades para el desarrollo en el marco de una
sociedad global. Sin embargo, para que esta intención pueda materializarse y
que las poblaciones indígenas hagan un mayor uso de las nuevas tecnologías
de la información, deben superarse aún muchos obstáculos.
En el caso de los pueblos indígenas latinoamericanos podemos encontrar
diversas barreras u obstáculos que impiden el acceso al campo de las nuevas
tecnologías. Quizá dos de estas barreras sean las más destacadas. En primer
lugar, la falta de experiencia o de destreza para el uso de las computadoras
que existe especialmente en personas de avanzada edad y en gente con bajo
nivel de educación. Y, en segundo lugar, y siendo quizá la de mayor peso, la
falta de acceso a las nuevas tecnologías unida a la ausencia de
infraestructura necesaria. El servicio moderno de Internet como medio de
comunicación requiere una infraestructura material y un mínimo grado de
instrucción y, en eso, los pueblos indígenas están en clara desventaja. El
grado de analfabetismo que presenta Latinoamérica es elevado, y tal como
indican las estadísticas de pobreza, los países con mayor población indígena
son también los que tienen mayor grado de analfabetismo. Además, la desigual
distribución de riqueza sigue provocando que los pueblos indígenas no
cuenten con electricidad o líneas telefónicas.
Junto a esta situación, no podemos obviar que siguen creándose más barreras
para el uso de Internet como la existencia de tarjetas de crédito para
ingresar a algunos sitios web y obtener cierta información. Por otra parte,
la información que circula en el ciberespacio está en inglés u otros idiomas
que son extraños para los pueblos indígenas que, por su situación social,
económica y política, no han podido relacionarse con otro tipo de medios
para aprender otras lenguas y conocer otras culturas con costumbres
diferentes a las suyas. De este modo, si en algún caso se tiene acceso a la
red, el hecho de que los mensajes y la información se transmita en un
lenguaje extraño, va restando la participación en cualquier proceso de
comunicación tecnificada.
Ante estos hechos, en la actualidad los pueblos indígenas, ya no se sienten
marginados solamente en lo social, político o económico sino que también
sufren la desventaja de no tener acceso al territorio ciberespacial que han
creado las tecnologías de información y comunicación.
Esta situación ha provocado la necesidad de encontrar diversas soluciones.
Así, muchos de los espacios que aparecen en el world wide web son cedidos
por usuarios particulares (normalmente europeos o norteamericanos) que se
han encargado de difundir temáticas indígenas desde sus propios países o a
través de grupos de solidaridad. Estas personas aportan conocimientos y
equipos a la hora de diseñar las páginas de los pueblos y organizaciones
indígenas, muchas veces cubriendo el costo que representa mantener las
páginas web. Otro de los apoyos fundamentales en Internet parte de las
iniciativas emprendidas por parte de las organizaciones no gubernamentales
(ONGs) que llevan a cabo proyectos de desarrollo para América Latina. En
esta misma dirección podemos englobar las acciones de instituciones
estatales como museos, universidades y oficinas turísticas. Pero a pesar de
las buenas intenciones que hay detrás de estas iniciativas, se acaba
generando una dependencia tecnológica y de conocimientos que puede
convertirse en uno de los elementos básicos de perpetuación y marginación
indígena evitando las posibilidades existentes de auto-representación.
De este modo, numerosos pueblos indígenas están representados en las
diversas páginas de la red, ofreciendo una amplia información al público
pero no son ellos los que gestionan su propia representación y,
mayoritariamente, siguen sin tener los medios para hacerlo. La mayor parte
del contenido de las páginas son producto de las discusiones y resoluciones
de los pueblos indígenas aunque, técnicamente, no participen ni en su diseño
ni construcción.
El acceso a la infraestructura se ha producido por los mismos cauces. Sin
embargo, una vez se tiene acceso a la misma y se dispone de la habilidad
para usar las nuevas tecnologías, ya no es tan fuerte esta relación de
dependencia. Lo sigue siendo desde un punto de vista estrictamente económico
en lo que a la posibilidad de adquirir equipos se refiere. Sin embargo, los
indígenas, una vez sorteado el obstáculo técnico, pueden expresarse ellos
mismos a través de Internet construyendo sus propias páginas, etc. A pesar
de la importancia de la conectividad propiamente dicha, la esencia del
verdadero desafío es que personas y grupos usen y se "apropien" de Internet.
El acceso a Internet, en consecuencia, no supondría un principio en sí
mismo, sino que tal principio consistiría en que los distintos grupos
sociales pudieran usar y "apropiarse" socialmente de Internet para el
progreso y mejora en sus procesos de desarrollo.
4. Las oportunidades de
Internet para las poblaciones indígenas
A pesar de las dificultades señaladas, los pueblos indígenas
latinoamericanos han logrado acceder a Internet. Ésta, por su parte, ofrece
algunas oportunidades, en los términos en que hemos pautado el desarrollo
humano, para estas poblaciones indígenas. Los hemos clasificado de este
modo:
La educación y las nuevas tecnologías de la información
La inversión en educación y capacitación de los habitantes en materia de
nuevas tecnologías supone un punto clave para el progreso en términos de
desarrollo humano ya que mediante el uso adecuado de estas tecnologías se
pueden ampliar los medios de acción de las personas, posibilitando que
utilicen los conocimientos colectivos existentes en el mundo y contribuyan a
ellos.
Los nuevos adelantos tecnológicos están abriendo nuevas posibilidades para
ampliar los conocimientos, facilitar el aprendizaje y capacitar a las
personas para participar en la vida de las comunidades (Naisbitt, 1985)22.
En este sentido, se deben aprovechar las oportunidades que las tecnologías
de la información ofrecen al mundo de la educación para que las sociedades
con un menor nivel de desarrollo, progresen y otorguen un nivel de vida
digna a su gente, apoyando su formación ante un mundo que se encuentra en
transición y un futuro bastante imprevisible.
Una de las iniciativas más destacadas en cuanto a formación y
aprovechamiento de las nuevas tecnologías por parte de los colectivos
indígenas la encontramos en la creación, en 1998, INKARRI-NET, una red
telemática indígena y que sirve de soporte a la formación, comunicación,
información y documentación de los pueblos indígenas a través de las nuevas
tecnologías. Esta red fue creada para funcionar de forma autónoma e
independiente, según sus propias necesidades y desde su propia cosmovisión.
El objetivo principal del proyecto, en conjunto, es la apropiación de
tecnología telemática e informática por parte de las organizaciones
indígenas para el año 2004. A través de INKARRI-NET, las organizaciones y
pueblos indígenas están interconectados en un constante intercambio de
actividades, experiencias y búsquedas de soluciones a algunas de sus
necesidades más urgentes. En una primera etapa la red ya ha obtenido ciertos
resultados. Se ha indicado que diariamente se reciben correos electrónicos
con información y que hacen referencia exclusiva a los Pueblos Indígenas y
sus temáticas. En este sentido, el uso de la red permite a las poblaciones
indígenas gozar de recursos para su formación que, a la vez, son
aprovechados para proclamar su identidad.
Junto a estas iniciativas de carácter más amplio otras de menor dimensión
también han sido desarrolladas. Por ejemplo en Chile podemos destacar las
diversas iniciativas emprendidas por parte del Banco Interamericano de
Desarrollo cuya ejecución persigue la capacitación de los pueblos indígenas
en el campo de las nuevas tecnologías para fortalecer sus procesos
educativos y adquirir en la nación un protagonismo que con el tiempo se les
ha ido alejando.
De modo puntual, también puede ser citada una iniciativa desarrollada en
Guatemala que vincula la formación de mujeres indígenas con el campo de las
nuevas tecnologías. Para este propósito se decidió crear una Asociación
autodenominada "Nutzij"23
que cuenta con un Telecentro de Mujeres Comunicadoras Mayas, que atiende las
áreas de capacitación y educación a través de las nuevas tecnologías de la
información priorizando la herramienta de Internet. Este Telecentro nació
por la necesidad de capacitar en el uso de las computadoras a mujeres que no
estudian ni hablan el español. Hoy día, las mujeres manejan los equipos,
trabajan en la producción de contenidos en su idioma y con la utilización de
imágenes, ya que, los porcentajes de analfabetismo son muy altos24,
desarrollan metodologías con grupos de base y colaboran con otros grupos
sociales, como niños y jóvenes del sector de cara a fomentar el uso de las
nuevas tecnologías y aprovechar las oportunidades que éstas ofrecen en el
campo de la educación.
Además, el telecentro se ha constituido en un espacio de libre expresión
para las mujeres (sin olvidar que se ha consolidado como el primer punto de
acceso hacia las nuevas tecnologías de la información para el pueblo de
Sololá25).
Se han creado plazas de empleo para las mujeres indígenas, a las que se les
ha capacitado previamente, con entrenamientos prácticos. Con cifras
precisas, se ha capacitado a más de 100 mujeres indígenas entre 16 y 30
años, a pesar de que el telecentro cuenta con únicamente dos computadoras
(Somos Telecentros, 2002). Actualmente, la comunidad tiene un grupo de
mujeres técnicas en la creación y diseño de páginas Web, navegación en
Internet, uso y manejo del correo electrónico.
La modalidad del telecentro también ha sido empleada para implementar las
llamadas "escuelas virtuales" en el departamento cafetero de Caldas
(Colombia). La población indígena de la zona26
(fundamentalmente de la etnia embera), básicamente las generaciones más
jóvenes, se han beneficiado de la introducción de las computadoras e
Internet dentro de la vida escolar. Así, en 1998, se lanzó un proyecto
destinado a destinado a introducir las nuevas tecnologías de la información
en 28 escuelas del estado de Caldas. Se ofreció formación a los profesores y
tutores de las escuelas para que se convirtieran en los principales
conductores del proyecto y que actuaran de nexo entre los alumnos y las
computadoras. En diciembre de 1999 el proyecto ya involucraba a las 28
escuelas, a 274 profesores y 5.026 escolares (Sustainit, 2000). La
tecnología Internet en estas escuelas ha sido empleada para que los alumnos
complementen sus materiales de estudio y sus procesos de aprendizaje.
Alumnos de diferentes escuelas están trabajando en proyectos vinculados
propiamente a la cosmovisión indígena como la Ecología, la Cultura o la
Tolerancia y se espera que se pueda colaborar con otras escuelas de otras
partes del mundo. Así, la población indígena de la zona puede acceder al
conocimiento que se encuentra en el resto del mundo a pesar de la distancia.
Finalmente, podemos destacar la iniciativa que se ha desarrollado en la zona
de Mato Grosso del Sur (Brasil). La Universidade Estadual de Mato Grosso do
Sul ha acercado la tecnología informática en zonas dónde el acceso es
difícil y ha iniciado un curso para profesores indígenas (fundamentalmente
de etnia terena) de una duración de cuatro años y que se desarrollará a
distancia, sin que ningún alumno precise desplazarse de su aldea.
Estas experiencias demuestran que existe un doble canal a tener en cuenta en
referencia a los temas formativos y de educación. Por una parte, la
formación necesaria para emplear las nuevas tecnologías y, por otra, el
conocimiento que puede extraerse de ellas. En este sentido, las experiencias
presentadas son una señal de la preocupación por los indígenas por emplear
las nuevas tecnologías y aprovecharlas no sólo para adquirir los
conocimientos accesibles a través de ellas sino también para empezar a
fortalecer la identidad y cosmovisión indígena en el conjunto de países del
mundo.
Las nuevas tecnologías de la información y la mejora de la salud
El componente salud es parte esencial del concepto de desarrollo humano y,
en referencia a él, uno de los grandes avances logrados a través de la
incorporación de las nuevas tecnologías es la aparición de la telemedicina.
Este concepto ha nacido a partir de la integración de las ciencias médicas
con el desarrollo de la informática y las telecomunicaciones. Siguiendo a la
Organización Panamericana de la Salud (2000) podría definirse como la
distribución de servicios de salud, en el que la distancia es un factor
crítico, donde los profesionales de la salud usan información y tecnología
de comunicación para el intercambio de información válida para el
diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades, o daños,
investigación y evaluación, y para la educación continuada de los
proveedores de salud pública; todo ello en interés de la salud del individuo
y su comunidad.
Por ejemplo, una de las grandes posibilidades de la telemedicina es la
posibilidad de aplicar diagnósticos o la aplicación de éstos al mayor número
de personas, especialmente a aquellas residentes en áreas rurales o
localidades dispersas (tanto en los países en desarrollo como en aquellos
considerados como ya "desarrollados"). Al margen de esto, las nuevas
tecnologías de la información, en estas zonas y en lo relativo a la difusión
de información y capacitación, pueden jugar un importante papel en lo que se
refiere a la prevención y tratamiento de una enfermedad.
En este campo, deben destacarse los logros obtenidos por algunas iniciativas
destinadas a brindar servicios sanitarios a las poblaciones indígenas. En
este sentido, se ha tratado de dar respuesta a las necesidades de la
población indígena con programas como el "Amazon Telehealth Program" como
plataforma de cara a apoyar la telemedicina para el sector rural en el
Amazonas. El proyecto está siendo desarrollado por el Instituto EduMed, una
asociación sin fines de lucro, en colaboración con la facultad de Ciencias
de la Salud de la Universidad del Amazonas. Este programa facilitará la
comunicación remota, por medio de transmisión de voz y de video por Internet
y satélite, entre estudiantes de medicina en las comunidades indígenas del
Amazonas y sus profesores ubicados en el Hospital de la Universidad de
Manaus o en otros hospitales de apoyo, con el objeto de resolver los
problemas que la población de la zona debe enfrentar en la actividad diaria.
Esta estrategia ayudará a mejorar los servicios de asistencia y de
prevención de la salud en aquellas regiones, aumentando la calidad de vida
de su población.
Por otra parte, no debe olvidarse la existencia del proyecto de Servicio de
Salud Indígena que, también en la zona del Amazonas, planea instalar
unidades de telemedicina en sus centros para prestar ayuda a más de 85.000
indígenas de los más de 130 grupos étnicos diferentes que aún viven en
condiciones muy primitivas. Estas unidades ayudarán al agente de salud a la
hora de tratar a los pacientes que deben ser sometidos a procedimientos
médicos más complejos.
Junto a estas iniciativas, también destaca la aparición del Sistema de
Atención a la Salud Indígena (SIASI) que almacena los datos sobre la
cobertura en materia de vacunas, la incidencia de dolencias u la situación
en cuanto a la salud de cada indígena. La existencia del mismo ha
contribuido a orientar y facilitar la toma de acciones sanitarias para la
población indígena en el país. Para que el proyecto pudiera emprender su
marcha, la Fundación Nacional de Salud (FUNASA)27
proveyó a los Distritos Sanitarios Especiales Indígenas con antenas
parabólicas de transmisión vía satélite mediante los cuales se podrán
trasmitir y recibir datos. La implantación de las antenas parabólicas
facilitará la comunicación de los Distritos Sanitarios Especiales Indígenas
con las demás unidades de FUNASA y permitirá el acceso on-line a los
sistemas de la institución, a las informaciones almacenadas en la Intranet
de la organización así como la utilización del correo electrónico.
La importancia de iniciativas como ésta puede comprenderse si tenemos en
cuenta que en las regiones más inaccesibles, como por ejemplo la selva
amazónica, la atención médica es extremadamente difícil debido a la
dificultad de penetración en ese territorio. Así, opciones como la
telemedicina pueden ser la única alternativa para salvar la vida de las
personas allí residentes. Por ejemplo, en Villa Envira, en Brasil, con una
población de 35.000 habitantes, existen solamente tres médicos y la atención
sanitaria, en gran parte, es prestada por misioneros con poco entrenamiento
médico. El 90% de su población es muy pobre, con un salario mensual de 200
reales o menos. Más del 80% son analfabetos o estudiaron menos de ocho años.
La mayoría son indígenas o descendientes de indígenas. Las personas
aquejadas de una enfermedad grave que necesitan tratamiento especializado,
deben ser trasladadas a la capital o al hospital más cercano, lo que
significa viajar durante dos a cinco días en una canoa a remo, desde sus
chozas situadas al borde del río. A continuación, deben soportar un viaje en
pequeños aviones sobre la selva, y si el dinero no les alcanza, deben
enfrentar la muerte.
Países como México tampoco escapan a los problemas como los que debe
afrontar Brasil. De este modo, ante la necesidad de atender a las
comunidades más apartadas del país, en 1995 el instituto de Seguridad y
Servicio Social para los Trabajadores del estado (ISSSTE)
creó el programa de
Telemedicina, para dar atención médica especializada. Con esta iniciativa,
mediante videoconferencia se han conseguido enlazar las unidades médicas
distantes del interior de la República con hospitales regionales. A través
de este sistema, el primero en América Latina y único en México, se han dado
alrededor de 3 mil 600 consultas y a 2 mil 87 pacientes en 49
especialidades. Además se disminuyó el índice de traslado de pacientes a la
ciudad de México en un 48%. Desde un punto de vista más economicista, con el
sistema los costes han disminuido considerablemente, ya que una consulta de
20 minutos, cuesta, alrededor de 196 pesos, comparado con los 3 mil 850
pesos que cuesta el traslado de un paciente a la ciudad de México
(Investigación y Desarrollo, 2000).
Colombia también experimenta cómo las regiones apartadas del país, como la
comprendida en el área del Amazonas28,
San Andrés29
o Providencia, el grado de desarrollo de los servicios de salud no es
suficiente para atender de manera apropiada a la población de modo que en la
mayoría de ocasiones, los pacientes deben ser trasladados a las principales
capitales del país como Bogotá, Barranquilla y Medellín. Así, en su deseo de
apoyar y mejorar los servicios de salud en las poblaciones apartadas del
país, se han desarrollado varios proyectos, como por ejemplo la red piloto
de Telemedicina Bogotá - San Andrés – Providencia o la Red Piloto de
Telemedicina Bogotá – Leticia, a cargo de la Universidad Nacional. Con estos
proyectos, se está tratando de hacer llegar los servicios sanitarios a estas
zonas y reducir los pacientes remitidos a las capitales indicadas, con lo
que se espera la disminución de los costes sociales y económicos. Así, una
investigación de la Universidad Nacional publicada en 1996, indicaba que el
coste total por remisión de pacientes durante un año de Leticia al Hospital
de San Juan de Dios fue de 600 millones de pesos. De 72 pacientes remitidos,
32 no lo ameritaban, lo que corresponde al 44% (AHCIET, 2000).
Por su parte, República Dominicana, tampoco se ha quedado atrás. Con la
intención de conectar las áreas más atrasadas del país con los
descubrimientos, tratamientos y técnicas más recientes, ha empezado a
introducir unidades tecnológicas multimedia en comunidades remotas y
apartadas, mediante las cuales los usuarios de la comunidad puedan tener
acceso a toda riqueza de información disponible hoy día30.
El proyecto, denominado "Pequeñas Comunidades de Inteligencia", por el
momento ha instalado cinco unidades que incluyen computadoras con acceso a
Internet de cara a tener acceso a los servicios de telemedicina en aquellas
áreas donde a menudo las telecomunicaciones y la electricidad todavía son
deficientes (Fundación Global Democracia y Desarrollo, 2000)31.
En Perú, el Instituto Peruano de Seguridad Social (IPSS), observando las
posibilidades y los logros de las iniciativas presentadas, está comprometido
en un Proyecto Piloto de Telemedicina que le permita afirmarse en este campo
para servir más y mejor a la población. Mientras tanto, el país se ha
beneficiado de los frutos obtenidos del proyecto de Enlace Hispano Americano
de Salud (EHAS). Este programa ofrece una red de telecomunicación de bajo
coste y un conjunto de servicios de telemedicina adaptados al entorno rural32.
Con el sistema EHAS se puede dotar a puestos y centros de salud rurales de
comunicación de radiofonía y correo electrónico, incluso en zonas donde no
haya teléfono ni fluido eléctrico. Así mismo, también se ofrecieron módulos
para la capacitación a distancia del personal en salud, la posibilidad de
consultas remotas a especialistas, ayuda en el acceso a documentación sobre
salud y asesoramiento para desarrollar sistemas de envío de información.
También en Perú destaca el proyecto llevado a cabo en zonas como Huancayo y
Lagunas, dos aldeas ubicadas en la selva amazónica separadas por un viaje de
18 horas por tres ríos, situación similar a la del resto de pueblos
indígenas de la provincia peruana del Alto Amazonas, en las que los
lugareños sólo pueden sortear la selva por rutas fluviales. Investigadores
de la Universidad Politécnica de Madrid y de la organización Ingenieros Sin
Fronteras se encuentran trabajando para mejorar las comunicaciones del
personal sanitario de estas zonas, montando una red de radio que permite a
93 puestos de salud comunicarse entre sí a través de conversaciones o correo
electrónico. Estos técnicos sanitarios tienen que hacer frente a cualquier
emergencia sin posibilidad de comunicarse con médicos que puedan
asesorarles. En los dos últimos años 36 puestos ya han sido incorporados a
una red en la que una emisora de radio sirve tanto para transmitir una
conversación como para llevar un correo electrónico (Estalella, 2001). Los
puestos de estos pueblos indígenas se han dotado de un equipo de radio, un
ordenador portátil y paneles solares conectados a baterías para suplir la
falta de electricidad.
Con este tipo de iniciativas ha aumentado el acceso a los sistemas de salud
para parte de la población indígena latinoamericana; de este modo se han
reducido los costes y ha aumentado la calidad de la atención, con lo que ha
solucionado, en gran medida, algunos de los problemas que hasta el momento
frenaban el desarrollo en este campo.
En este sentido, la telemedicina se plantea como una solución a uno de los
problemas más serios que afectan a la región: la enorme desigualdad de
distribución de recursos de asistencia médica en los respectivos territorios
nacionales y que afecta en gran manera a las poblaciones y colectivos
indígenas.
La región latinoamericana adolece el encontrarse con grandes ciudades que
tienen más médicos por habitantes que lo preconizado como ideal por la
Organización Mundial de la Salud, es decir, 300 habitantes por médico (Sabbatini,
1996) mientras existen diversos municipios que siguen sin contar con médicos,
hospitales o puestos de salud, hecho que es crítico en las comunidades
rurales indígenas, donde la pequeña densidad poblacional y el bajo poder
adquisitivo son factores que impiden la aparición de un médico. En líneas
generales, el aislamiento de varias zonas de la región, la dispersión de su
población, la deficiente infraestructura de transporte, la disponibilidad
tecnológica y humana, las dificultades de capacitación, la ausencia de
estímulos económicos, sociales y culturales y la ausencia de especialistas
determinada por los altos costes que demanda su permanencia en una zona con
baja densidad de población, hacen que muchas regiones apartadas no tengan
servicios de salud.
Los casos señalados nos indican cómo las nuevas tecnologías permiten una
virtualización en la prestación de los servicios sanitarios, con los que se
evita trasladar o movilizar personas de un lugar a otro. En este sentido, el
uso de instrumentos electrónicos digitales permiten transmitir con exactitud
y eficiencia, información multimedial en tiempo real o diferido, agilizando
las comunicaciones entre personal especializado localizado en centros de
referencia y diferentes áreas geográficas remotas. De este modo, el uso del
correo electrónico, la transmisión de imágenes y las opciones de la
teleconferencia en tiempo real, permiten una interacción directa y se
convierten en los mejores instrumentos para materializar unos objetivos no
sólo necesarios sino que responden al inalienable derecho a los servicios de
salud que debe tener todo ciudadano.
Notas
[22]
Si bien las nuevas tecnologías pueden ser un gran aporte a la mejora de la
calidad de la educación, no debe olvidarse que constituyen medios,
herramientas que aportan a un proceso pedagógico. La sola introducción de
estas tecnologías no transforma automáticamente la calidad del proceso
educativo. El problema de la educación, con toda su complejidad, más que
tecnológico es pedagógico, así que no puede confundirse el acceso a la
información con conocimiento. En este contexto, las nuevas tecnologías de la
información deben ser concebidas como el conjunto de recursos que pueden
contribuir a la realización de todo tipo de actividades en el contexto más
general de la palabra educación.
[23]
En maya significa "mi palabra".
[24]
En gran parte de los departamentos del país con amplia mayoría de población
indígena, los índices de analfabetismo superan cifras hasta del 50%
(Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2001).
[25]
Situado en el Departamento rural del mismo nombre.
[26]
Formada por una cantidad cercana a los 40.000 miembros (Presidencia de la
República de Caldas, 1999).
[27]
FUNASA es el órgano ejecutivo del Ministerio de Salud.
[28]
En el territorio del Amazonas colombiano viven gran variedad de grupos
indígenas como los andoques, boras, ctjeretúes, cocamas, carijonas, letuamas,
mirañas, muinanes, nonuyas, ocainas, ticunas, urumíes, yaguas, yucuna-matapíes
y huitotos, entre otros.
[29]
Donde habitan colectivos indígenas como los del Resguardo zenú (formado por
unos 20.000 indígenas ).
[30]
El 39.5% de la población del país se encuentra en estas zonas. Sus
habitantes, en mayoría, son descendientes de indígenas (Laneta, 2001).
[31]
Zonas fundamentalmente de población indígena.
[32]
Las zonas rurales de Perú son habitadas en su mayoría por campesinos
indígenas (Laneta, 1999).
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