La industria maquiladora de exportación en el ámbito
regional, esta viviendo una profunda crisis, atravesada también, por
decisiones internacionales bilaterales o multilaterales, que están
repercutiendo en las perspectivas regionales de esta industria. Quizá lo que
más se destaca en este momento es la crisis que ha generado en el empleo y
la consecuente salida o cierre de plantas, sobre todo en la frontera norte
de México. Sin embargo la reestructuración que está teniendo lugar en la
industria maquiladora; así como las perspectivas a futuro no dan señales de
recuperación.
La recesión en Estados Unidos (EU) ha ocasionado el cierre
de muchas empresas y despidos de personal, en particular después de los
sucesos del 11 de septiembre 2003. La información disponible sugiere que,
cuando menos, entre 15.3% y 20.6% de la fuerza de trabajo ocupada en la
maquila de exportación en América Latina y el Caribe a fines del 2000, se
encuentra en la actualidad desempleada y no existen señales de recuperación
del empleo.
Para el año 2001, la industria maquiladora de exportación
mexicana, perdió el 17% de su personal, es decir 219,188 trabajadoras/ es,
lo que equivale al despido diario de 609 personas, sin embargo la pérdida de
plantas laborales en la maquila es mayor; lo que resulta es el despido de
280,790 trabajadores en el primer año y medio del Foxismo, estos despidos y
cierres ocurrieron entre el declive de la producción de esta industria
exportadora de octubre del 2000, hasta marzo de 2002, según la información
del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).
La cantidad de despedidos solo incluye a los trabajadores
que laboran en las empresas maquiladoras y no se tiene un registro
aproximado de los despidos en las empresas subsidiarias de esas maquilas, ni
de las maquilas informales, que también abundan en la nación. Por lo que los
despidos en la maquila podrían superar los 310 000, como afirma el Consejo
Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación.1
En los estados fronterizos, donde se concentraba el mayor
número de las 3 mil 750 empresas maquiladoras, los despidos en el mismo
período de referencia, aumentaron a 184 mil 665, en su gran mayoría mujeres,
muchas de las cuales son jefas de familia y principal sostén de sus hogares.
Este reajuste de personal equivale al 65.76% del total de trabajadoras/ es
despedidos de la industria maquiladora.
Por otro lado en la producción se han generado también
profundos cambios; muchas/ os trabajadoras/ es realizan actualmente jornadas
reducidas, trabajan menos días que los usuales, durante la semana o han sido
suspendidos temporalmente, muchas empresas han cerrado. La desocupación
parcial, temporal o total tiene graves repercusiones en sus ingresos, dada
la carencia de sistemas de seguro de desempleo. El cierre de empresas, por
su parte, afecta muchas veces, los otros créditos laborales, las
prestaciones de salud y las pensiones.
Esta crisis regional, se va a conectar con los efectos que
la globalización genera en esta industria, nuevos competidores en Asia,
especialmente China, relocalización de la industria en Estados Unidos, con
mano de obra de inmigrantes ilegales, desplazamientos hacia Centroamérica,
movimientos al interior de nuevas regiones mexicanas y en general la muestra
de la enorme facilidad que las firmas comercializadoras tienen para moverse
hacia localizaciones más baratas y/ o más seguras.
El impacto económico de las maquiladoras en México es
inmenso, pues ha transformado a las regiones y la economía en su conjunto;
sin embargo, este crecimiento no ha estado acompañado de políticas
regionales integrales de desarrollo y ha carecido de una política económica
alternativa que fomente el encadenamiento industrial para fortalecer la
industria nacional en su conjunto y al desarrollo regional del país, que
favorezca encadenamientos productivos internos y no sólo se mantenga como un
eslabón de una cadena internacional.
La crisis actual en la industria maquiladora de exportación,
muestra que este tipo de desarrollo – basado en la dependencia de capital
externo, exenciones fiscales, costos salariales bajos y escasa
responsabilidad social entre otros, está agotado como alternativa de
desarrollo económico y solo conduciría a mantener la subordinación
económica; así como una mayor precarización del trabajo.
Sin duda está pendiente un balance sobre las implicaciones
que ha tenido para la frontera Norte de México, las mas de cuatro décadas de
establecimiento de las maquiladoras, las repercusiones y los saldos que han
dejado para los diversos actores involucrados en este proceso, sobre todo
para las comunidades donde se han establecido y por consiguiente para las/
os trabajadoras/ es.