Constituyen el punto de arranque de toda construcción
ideológica y se nutren de la experiencia propia decantada por el transcurso
de los años y de otras ajenas de cuya familia se forma parte, como es la del
cooperativismo universal. Todo ello da como resultado el que se puedan
encontrar elementos comunes con otras realidades cooperativas, pero también
especificidades que dotan a MCC de una personalidad diferenciada.
Son los siguientes:
1. Libre adhesión
2. Organización democrática
3. Soberanía del trabajo
4. Carácter instrumental y subordinado del capital
5. Participación en la gestión
6. Solidaridad retributiva
7. Intercooperación
8. Transformación Social
9. Carácter universal
10. Educación
Libre adhesión
A través de este principio se declara la igualdad entre
las personas, independientemente de la religión, raza, sexo, política o
procedencia. Los únicos criterios para la adscripción serán por tanto la
idoneidad profesional y la aceptación de las regulaciones existentes.
Organización democrática
Todos los socios son iguales en derechos lo que conduce a
una organización democrática en la que la regla de oro es: una persona
un voto.
El voto tiene el mismo valor sea cual fuere la antigüedad,
el puesto ocupado, la categoría profesional, el capital acumulado, etc.,
de quien lo emita.
Soberanía del trabajo
El trabajo goza de plena soberanía en la organización de
la empresa cooperativa, ya que se considera como el principal agente
transformador de la naturaleza, de la sociedad y del mismo ser humano.
Por su naturaleza, el trabajo es el principal acreedor de
la riqueza generada, lo que da lugar a un modelo de distribución coherente
con el principio.
Dada la importancia que se concede al trabajo, se
manifiesta la voluntad de ampliar las opciones de trabajo a todos los
miembros de la sociedad.
Carácter instrumental y subordinado del capital
Se reconoce el valor del capital, considerándolo necesario
para el desarrollo empresarial, pero siempre como un instrumento
subordinado al trabajo.
El capital tendrá una remuneración justa, adecuada para
captar los recursos necesarios, limitada en su cuantía y sin que se halle
directamente vinculada a los resultados obtenidos.
La aportación de capital, en cualquiera de sus fórmulas,
no otorga derecho alguno a participar en la gestión.
Participación en la gestión
El carácter democrático de la cooperativa no se agota
en el terreno societario, antes al contrario, la condición societaria
exige la participación de los socios en la gestión empresarial.
El desarrollo de cauces adecuados para la participación
demanda el replanteamiento de los esquemas tradicionales de organización,
la formación social y profesional de los socios, la transparencia
informativa y la promoción interna.
Solidaridad retributiva
La retribución debe ser suficiente, homologable con la
de los trabajadores asalariados del entorno sectorial y acorde con las
posibilidades reales de la cooperativa.
Debe responder a un marco solidario en el ámbito interno,
lo que se refleja en un abanico más reducido que el existente en el
mercado.
También en el conjunto de la Corporación existirá un
criterio solidario en la retribución al trabajo y en el horario anual.
Intercooperación
Es otra expresión concreta de solidaridad que además se
manifiesta como un requisito básico de eficacia empresarial.
Un primer nivel es el de la cooperación entre
cooperativas, constituyendo agrupaciones con ordenaciones socio-laborales
homogéneas, incluidas la reconversión de resultados, la transferencia de
socios trabajadores y el desarrollo de las sinergias potenciales derivadas
de la actuación conjunta.
Los siguientes niveles de intercooperación se manifiestan
en la constitución entre Agrupaciones, en beneficio común, de entidades y
órganos de supraestructura, y la colaboración de MCC con otras
organizaciones cooperativas vascas, españolas, europeas y del resto del
mundo, realizando acuerdos que contribuyan al desarrollo común.
Transformación social
Se desea contribuir a la transformación social solidaria
con la de otros pueblos, desde nuestro marco concreto, en la búsqueda de
una sociedad más libre, justa y solidaria.
La reinversión de una parte mayoritaria de los resultados
obtenidos, el apoyo a otras iniciativas de desarrollo comunitario, la
cooperación con otras instituciones vascas de carácter económico y social,
el apoyo a la cultura y una política de seguridad social basada en la
solidaridad y la responsabilidad, son fórmulas de contribuir al progreso
de la sociedad.
Carácter universal
El arraigo en lo local es cohonestable con la vocación
universal, en solidaridad con todos los que trabajan por la democracia
económica en el ámbito de la "Economía Social" asumiendo los objetivos de
Paz, Justicia y Desarrollo propios del cooperativismo internacional.
Educación
El desarrollo de los principios anteriores sólo será
posible si se otorga una atención preferente a la educación, dedicándole
los recursos humanos y económicos necesarios, tanto en el área cooperativa
como profesional.
Especial dedicación deberá prestarse a la juventud,
semillero de cooperadores necesarios para consolidar y desarrollar la
Experiencia en el futuro.