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Parte
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Misión
Como segundo eslabón constituyente de la Estructuración
Estratégica, la Misión sintetiza los objetivos de orden superior,
traduciendo la abstracción de los Principios a un proyecto más tangible que
hace avanzar la organización y centra los esfuerzos.
Mondragón Corporación Cooperativa es una realidad
socioeconómica de carácter empresarial, con hondas raíces culturales en el
País Vasco, creada por y para las personas, inspirada en los Principios
Básicos de nuestra Experiencia Cooperativa, comprometida con el entorno, la
mejora competitiva y la satisfacción del cliente, para generar riqueza en la
sociedad mediante el desarrollo empresarial y la creación de empleo que:
- Se sustenta en compromisos de solidaridad y utiliza métodos
democráticos para su organización y dirección.
- Impulsa la participación y la integración de las personas en la
gestión, resultados y propiedad de sus empresas, que desarrollan un
proyecto común armonizador del progreso social, empresarial y personal.
- Promueve la formación e innovación desde el desarrollo de las
capacidades humanas y tecnológicas.
- Aplica un Modelo de Gestión propio para alcanzar posiciones de
liderazgo y fomentar la Cooperación.
Valores Corporativos
Son el núcleo de la cultura empresarial, aportando un
sentido de dirección común a todas las personas y unas líneas directrices
en la tarea diaria. Aquellos valores de los que se participa definen el
carácter fundamental de la organización y crean un determinado sentido de
identidad.

En su formulación actual, aprobada en el último Congreso,
celebrado en mayo del 99, se ha reducido su número a sólo cuatro,
intentando facilitar de este modo su comunicabilidad, asunción y vivencia.
Cooperación
Como propietarios y protagonistas trabajamos en algo
propio y consideramos la empresa como nuestra, vivimos sus avatares, sus
problemas y sus triunfos como algo que depende de nosotros y nos afecta
directa y personalmente.
Nuestras organizaciones están diseñadas para dar cabida a
nuestra realidad cooperativa y desarrollar nuestro Modelo de Gestión,
posibilitando con ello la cohesión corporativa, la eficiencia y el
dinamismo empresarial y la vertebración de un propósito compartido de
ideas, objetivos, medios e intereses, que conforman nuestro "Proyecto
Común".
Las necesidades de desarrollo y las aspiraciones de
superación precisan revalorizar la iniciativa autónoma de las personas
canalizándose hacia la cooperación en la gestión, conscientes de que el
bien colectivo debe prevalecer sobre el individual.
La formación de las personas que pertenecen a la empresa
cooperativa debe ser potenciada, combinando la preparación profesional con
la docencia de los Principios Básicos y Valores Cooperativos acuñados en
nuestra Experiencia.
Los socios de trabajo desarrollarán sus potencialidades
para ser expertos profesionales que reúnan conocimientos, experiencia,
prudencia, seriedad y dedicación en la asunción de las responsabilidades
de su puesto de trabajo.
Con la incorporación de las personas a nuestras
actividades se inicia un proceso de integración que debe ser programado y
gestionado. Los retos individuales son el mejor instrumento de desarrollo
personal y su superación la mejor medida de la capacidad profesional, que
debe ser combinada con la transferencia interna de conocimientos y la
coparticipación en la resolución de los problemas.
La Corporación debe ser considerada como un conjunto de
tal manera que el progreso de las partes autónomas que la integran redunde
en el desarrollo global de la Corporación, siendo esta progresión a su vez
generadora de valor para las empresas que la conforman.
Para mejorar los logros de cada realidad empresarial es
necesario practicar la cooperación, buscando constantes sinergias tanto en
el seno de la Corporación como a través de colaboraciones con clientes,
proveedores, competidores e instituciones sociales.
Participación
Las personas de MCC son la única garantía del éxito de
nuestro proyecto corporativo y de nuestras empresas, por lo que nos
basamos en su compromiso de participación e integración, ya que lo
esencial del modelo socio-empresarial de las empresas de MCC, y a la vez
su elemento diferenciador, es la participación de sus miembros en el
capital, los resultados y la gestión.
La participación en la construcción empresarial no es sólo
un derecho sino una obligación y exigencia de compromiso mutuo. Permite
encauzar los potenciales personales poniéndolos al servicio de los
intereses comunes y acrecienta la satisfacción y el sentido de pertenencia
de las personas.
La consideración de la persona como agente partícipe
sujeto a derechos y obligaciones no se agota en el ámbito societario, sino
que debe extenderse a la organización del trabajo y a los procesos
operativos, de modo que todos puedan aportar sus conocimientos y mejoras
con carácter permanente.
La participación que se asienta en la concepción del
trabajador como persona responsable que interviene en la fijación y
cumplimentación de los objetivos de la empresa, exige que las personas
sean informadas y escuchadas.
Nuestras personas se caracterizan por su potencial de
desarrollo y creatividad, la capacidad de asumir responsabilidades y la
disposición a comprometerse en la resolución de los problemas de la
empresa.
Los procesos democrático-institucionales derivados del
carácter jurídico de cooperativa y de nuestra cultura deben mantenerse
vivos y sirven como instrumentos de participación integradores de lo
personal, social y empresarial.
La participación de los socios y de las personas que
trabajan con nosotros, junto con la convergencia en los objetivos
finalistas, permite una mayor permeabilidad de las iniciativas
empresariales en toda la organización, lo que debe constituir una ventaja
competitiva de carácter permanente.
El desarrollo de la participación requiere estructuras
organizativas flexibles que favorezcan un buen clima laboral, la gestión
de los procesos interfuncionales, el trabajo en equipo y la formación y
capacitación permanentes.
Responsabilidad Social
El trabajo no es sólo un medio de obtención de rentas
sino que constituye una fuente de satisfacción de las necesidades de
desarrollo personal y colectivo, por lo que los fines personales son
compatibles con los de la empresa, y los de ésta con su compromiso social.
La distribución interna de la riqueza creada debe
primar los intereses colectivos como garantía de pervivencia de la empresa
y expresión de solidaridad al renunciar a la posibilidad de mejora de los
patrimonios individualizados.
El alcance de nuestra actividad trasciende al núcleo de
las personas que la protagonizamos, incidiendo de modo notable en el
entorno más próximo, con cuya mejora nos sentimos solidarios así como con
el desarrollo de nuestro pueblo.
La mejora y respeto medioambientales constituyen otra
faceta del compromiso social que exige hacer compatible el desarrollo
empresarial con la protección del entorno.
Las actividades del conocimiento y la divulgación de
nuestra Experiencia Cooperativa pueden constituir un foco del que emane un
contexto propicio para el desarrollo empresarial y social. La transmisión
del saber hacer y los conocimientos acumulados, dentro y fuera de la
Corporación, es una manera más de distribución solidaria de la riqueza.
Innovación
Actitud permanente de búsqueda de nuevas opciones en
todos los ámbitos de actuación como condición necesaria para el progreso
empresarial así como para responder más adecuadamente a las expectativas
que generamos en la sociedad.
Nuestros clientes y la sociedad en general valoran y
perciben nuestras empresas a través de la calidad de las prestaciones de
los productos y servicios que ofrecemos, lo que es la resultante del
esfuerzo y conocimiento de nuestras personas, comprometidas con la
innovación y la formación permanente.
Debemos aceptar el cambio como algo necesario e
imprescindible de la vida empresarial y, en consecuencia, empujar a
nuestras organizaciones en la búsqueda y experimentación de nuevas
soluciones.
La innovación es consustancial con nuestras empresas y
constituye un verdadero reto potenciar un entorno que la favorezca y
estimule, sabiendo que una de sus fuentes principales procede de los
clientes si se sabe escucharles con atención.
Nuestros centros universitarios y soportes educativos
constituyen una expresión de la voluntad de invertir en capital humano y
movilizar la inteligencia para generar equipos capaces de liderar nuestras
actividades desde la innovación.
Las actividades de formación estarán orientadas a
adquirir técnicas de asimilación y generar hábitos de búsqueda de nuevos
conocimientos, aceptando que "aprender a aprender" constituye un buen
principio de adaptación y renovación permanente.
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