Políticas Generales
Las Políticas Generales concretan las líneas de actuación
de la Corporación en ámbitos de especial relevancia y sirven de base para
la elaboración de los Planes Estratégicos.
Persiguen alcanzar los Objetivos Básicos a través de la
aplicación de directrices específicas que pretenden dar respuesta al reto
competitivo del futuro. Dada la coincidencia de las materias que abordan
con las de los Objetivos Básicos, bastará simplemente con su enumeración:
Competitividad
Internacionalización
Comunicación
Innovación
Promoción Empresarial
Empleo
Personas
Financiación
Perspectivas
Mondragón
Corporación Cooperativa se encuentra en un buen momento de su historia, con
un bagaje acumulado que le permite contemplar el futuro con una dosis
aceptable de optimismo.
Sabe, no obstante, que la etapa por venir tendrá lugar en un
marco caracterizado por la amplitud de los mercados, fruto del fenómeno
creciente e imparable de la internacionalización, lo que obligará a una
posición aún más activa en ese terreno, ya que en él se jugará el futuro de
casi todos los negocios.
Nuestras empresas tendrán que crecer de tamaño hasta
alcanzar el dimensionamiento adecuado, nunca fruto de la voluntad de los
dirigentes y sí de las características de los mercados en los que se actúa.
Será necesario aprender a utilizar mejor la fuerza del
conjunto que, entre otras muchas cosas, dota a las empresas, la mayoría
pequeñas y medianas, de una notoriedad que las hace visibles y las confiere
de un envidiable poder de interlocución.
El desarrollo exterior da lugar a una Corporación dual, en
la que conviven un núcleo todavía mayoritario de sociedades cooperativas con
un número creciente de sociedades de capital. Hay que reflexionar, en ello
se está, para encontrar fórmulas que permitan aplicar en las sociedades por
acciones la mayor parte de los valores cooperativos.
En este sentido existe ya una experiencia enormemente
interesante realizada en el Grupo Distribución, que muestra la posibilidad
de dar un tratamiento al trabajo asalariado muy semejante al cooperativo.
Los convenios de colaboración serán un instrumento de puesta
en común de capacidades complementarias que sumen en la búsqueda de las
finalidades de los que colaboran. Nuestra especificidad, de la que nos
sentimos orgullosos, no es óbice para trabajar con otros, antes al contrario
debe ser un estímulo para desarrollar espacios de encuentro.
Creemos poder aportar cosas a los demás, pero al mismo
tiempo estamos seguros de que es mucho lo que podemos aprender. Como ya se
ha dicho, compartir los conocimientos es una forma más de distribución de la
riqueza.
El empleo, su creación, seguirá siendo un polo de atención
preferente, planteado como objetivo de comunicación a la sociedad para que
de este modo se refuerce el grado de exigencia en su cumplimentación. La
intensificación de la promoción empresarial en todos los estamentos de la
organización, bien como desarrollo de las actividades existentes o creación
ex - novo, servirá de instrumento para la generación de empleo.
Todo el futuro, crecimiento, internacionalización,
rentabilidad, empleo, etc., se sustenta en el comportamiento del binomio
personas-productos. Esto es algo profundamente asumido, lo que lógicamente
debe marcar la tónica de nuestra actuación en la etapa que se avecina.
El enunciado personas-productos encierra una evidente
paradoja en los tiempos del cambio, porque esa lección sí que la podemos
extraer de nuestra historia. Podríamos incluso decir que cuando todo cambia
todo permanece.
Seguimos y seguiremos creyendo en la persona como fuente de
todo progreso, aunque lógicamente se modifiquen los conocimientos necesarios
y las competencias requeridas en el desempeño de la tarea. Pero permanecen
los valores, generosidad, compromiso, ilusión, honradez, etc.
Gestionar adecuadamente los conocimientos, competencias y
valores, nos permitirá disponer de las personas capaces de desarrollar con
éxito cualquier clase de proyecto.
Los instrumentos no nos faltan: universidad, formación
profesional, centros de formación directiva, constituyen elementos de
ventaja que darán los frutos esperados trabajando en estrecha relación con
las empresas.
Además, las entidades que se mueven más específicamente en
el área del conocimiento, especialmente los centros tecnológicos, las
entidades de consultoría e ingeniería, la universidad y el centro de
formación cooperativa y directiva, no van a trabajar aisladamente, sino que
constituirán el llamado Grupo del Conocimiento (Ezagurea Taldea), con objeto
de servir de motor de la innovación permanente.
La mejora constante de los productos y servicios que
constituyen nuestra oferta reclama un fuerte impulso a todos los procesos de
innovación, incrementando notablemente los recursos dedicados.
El primer paso en este camino es la realización de un Plan
Estratégico de Ciencia y Tecnología de MCC que, tras el análisis de la
situación actual defina los campos de actuación futura, señalando las
tecnologías que afectarán en mayor medida a los negocios y estableciendo
planes de actuación al respecto.
Un segundo paso lo constituye la idea de crear un polo de
innovación, proyecto Garaia, perfectamente sintonizado con el desarrollo de
Mondragón Unibertsitatea. Se trata de un conjunto investigador y de
servicios que estrecha la relación entre empresas y entidades del
conocimiento, impulsando la investigación y creando una red donde fluya el
saber avanzado que ayude a diseñar y configurar proyectos de futuro.
La concentración en un área geográfica limitada, donde ya se
ubican la universidad, ingeniería, consultoría e Ikerlan, de otros veinte
centros tecnológicos de empresa, crearán una densidad de pensamiento que
además de ayudar al progreso de los negocios influirán poderosamente en la
configuración del entorno social.
Los mimbres para construir el futuro existen y la seguridad
de que no faltarán artesanos para tejerlos la extraemos a partes iguales de
nuestra historia y de la fe en las generaciones futuras.
Para más información:
http://www.mondragon.mcc.es/