El concepto de empresa socialmente responsable, o de buen
ciudadano corporativo, ha encontrado una mayor y mejor recepción tanto en el
mundo en vías de desarrollo, como en el desarrollado. Pero, por lo general,
el análisis de la importancia de la responsabilidad social empresarial (RSE)
en América Latina ha estado basado en estudios de caso de negocios
individuales, y en parte en los esfuerzos de varios actores con gran interés
en apoyar la agenda de la RSC para promoverla. Este trabajo intenta
investigar, desde una perspectiva comparada, acerca de la adopción y
promoción de la RSC en América Latina, para descubrir los motivos, actores e
intereses políticos detrás de este fenómeno.
El trabajo intenta una comparación cruzada, entre países
seleccionados de las Américas, acerca del nivel de actividad de la RSC.
Encuentra que existe una gran distancia entre los países más desarrollados
(Canadá y Estados Unidos) y el resto de la región. Tan grande es esta
distancia, como similar resulta entre los países en vías de desarrollo más
avanzados de la región (Argentina, Chile y México) y el resto. No obstante,
se aprecia claramente a través de la región un movimiento dinámico hacia un
interés creciente en los conceptos y práctica de la RSE.
El trabajo también examina el "sistema" de promoción y
fomento de la RSE. Descubre que los negocios privados en las Américas
adoptan los códigos de la RSE no de manera tan "voluntaria" como a menudo se
ha dicho. De hecho, los negocios se encuentran a sí mismos en el centro de
un sistema de presiones por parte de organizaciones multilaterales como el
Banco Mundial, organizaciones regionales como la OEA, BID, y la OECD,
gobiernos extranjeros y corporaciones multinacionales, organizaciones
extranjeras de financiamiento, instituciones académicas y actores de la
sociedad civil, incluyendo organizaciones no gubernamentales (ONGs) del
sector privado y ONGs internacionales independientes. Lo verdaderamente
importante de este sistema, que lo distingue de la promoción que hace el
mundo desarrollado de la RSE, es el papel que desempeñan los actores
foráneos o internacionales al establecer la agenda de la RSE.
Como muestra este trabajo, la debilidad clave del sistema de
RSE en América Latina es, por consiguiente, que no está apto ni para
supervisar ni para promover acatamientos. Los actores dominantes en la
sociedad civil que tienen un mayor apoyo proveniente del exterior
simpatizan, en su mayoría, con el interés del sector privado en evitar las
regulaciones del Estado. Más aún, ninguna de las ONGs "independientes"
identificadas en este trabajo en realidad llevan a cabo tareas de
fiscalización, ni supervisan el acatamiento de las empresas de sus propios
códigos de RSC. Otra dificultad para lograr acatamientos es la naturaleza
general y no específica de la mayoría de los compromisos sobre la RSC dados
a conocer por las firmas más importantes de América Latina. Para fomentar
negocios socialmente responsables en América Latina el problema clave radica
en cómo convertir los compromisos con la RSC en resultados de la RSC