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Cultura y Desarrollo

Por Oscar Azmitia    

Parte 1 /2

Este documento para el debate fue elaborado a partir de tres documentos, "La cultura en los vendavales de la globalización, el desarrollo entre la autoexclusión y la instrumentalización" de Dieter Kramer; "Política cultural de Hivos" y "Cultura y Desarrollo" de Oscar Azmitia.

La Cultura

La cultura es la vida misma, un complejo de ideas, modos de vida y productos materiales de un grupo de personas. La cultura tiene que ver mucho con la manera de vida de las personas: cómo dan sentido a esta vida, cómo la valoran o cómo la detestan. La cultura entonces abarca todo: nuestras ideas, sueños, pesadillas, cómo y qué comemos, cómo vemos el mundo, cómo nos ubicamos, lo que pensamos de nosotros mismos (aunque, la idea de que tenemos un sí mismo, una identidad también es determinada culturalmente), cómo hacemos el amor y con quién, cómo enterramos a nuestros muertos, nuestras contradicciones, nuestros valores y normas, nuestras dudas e inseguridades y las mentiras que llevamos con nosotros. La enumeración es infinita y es diferente para cada persona y cada cultura.

No vivimos en una sola cultura, sino formamos parte de una sociedad pluralista y multicultural con muchos puntos de vista desde los cuales se puede definir esta misma sociedad.

La cultura no es un hecho estático que heredamos y al que podemos atribuir valores y normas fijos, tampoco es una ley universal con variables estáticas. La cultura consiste en significados, normas y valores que las personas producen activamente, partiendo de sus experiencias y relaciones sociales. La cultura es el contexto en el cual la gente construye su identidad.

Aquí se encuentran dos dimensiones del concepto de cultura. Por un lado, la dimensión de obra, de la cultura objetivada (monumentos, obras, también lengua y costumbres, algo estático, fijo, tradicional, que hay que cuidar); a menudo se piensa en este contexto sólo reducidamente en las artes. Por otro, la dimensión antropológica, descriptiva de la cultura, que nombra lo que diferencia una cultura de otra. En ese último sentido, la cultura es un proceso dinámico, en el que individuos socializados organizan su vida en común a través de tradiciones, con ayuda de un sistema de formas simbólicas aceptadas mutuamente y seleccionando para su forma de vida algunas de las posibilidades que tienen a disposición. Ese sistema es dinámico y se transforma constantemente, si bien no en forma discrecional. La cultura en ese sentido incluye la herencia en los »espacios sociales vivientes», que son conformados participativamente y aceptados por los individuos, porque son vistos por éstos como parte de su (mejorada) calidad de vida y reflejo de sus ideas de una vida »buena y correcta».

Una discusión importante en el campo de la cultura y el desarrollo tiene que ver con la mundialización de la cultura. ¿Hasta dónde se puede hablar de desarrollo cultural igualitario?

Globalización ¿Igualdad Cultural?

Estamos frente a un mundo distinto, frente a realidades diferentes, ante un nuevo modelo de organización económica, tecnológica y administrativa, prácticamente generalizado en todas partes, bautizado como globalización.

La globalización, constituye un proceso de mundialización que trasciende los límites del campo económico, conlleva implicaciones culturales que afectan directamente al conjunto de las actividades e instituciones, que los distintos pueblos y culturas han venido produciendo en el curso de su existencia. Nuestro países están obligados a convertirse en mercados privilegiados para la colección de capitales y de inversiones que mediatizarán casi todas las necesidades de nuestro hábitat natural.

Las hamburguesa de Mc Donalds se venden en todas las ciudades grandes, telenovelas como Dinastía aparecen en la pantalla en todos los continentes. El mundo se convierte cada día más en un "global village" (aldea global). La división entre local y global se está volviendo cada vez más vaga. En este proceso el arte y la cultura juegan un papel importante.

Hay quienes consideran equivocada la "teoría del disparo", según la cual «la cultura occidental borrará como un disparo mortal a la cultura del Sur". Las tecnologías modernas de Occidente ejercen efectivamente una presión de cambio, pero se reconoce que en otras culturas no tiene por qué producirse su adopción mecánica ni su difusión automática. La aceptación puede ser selectiva y en ella mortificarse también los propios ingredientes participantes.

Los fenómenos culturales poseen una dinámica multifacética y no pueden ser explicados con esquemas fáciles.

Ya no existen más culturas cerradas, la imagen del mosaico es substituida por la del tejido. Las estructuras étnicas son simbolizadas por una mezcla de colores y no por espacios claramente delimitados entre sí. Numerosos argumentos fundamentan la importancia de la multiplicidad: el derecho a la propia cultura, el mejoramiento de las posibilidades de sostenibilidad a través de los diversos contextos culturales, la conciencia sociocultural como condición para acceder a una posición de poderío, la alegría de la variedad, los enfrentamientos creativos, la influencia recíproca de las culturas.

Edward W. Said dice: «la gran experiencia imperial de los dos siglos pasados fue global y universal; abarcó todos los rincones del planeta y tanto al señor colonial como a los colonizados». Pero de ello no se deriva que en el "mundo postcolonial" prevalezca Occidente, sino una nueva configuración de las culturas a nivel internacional: el mundo postcolonial tiene la estructura de un nuevo pluralismo y no es la continuación lineal de las relaciones internacionales entre sociedades imperiales y subalternas.

Hay quienes afirman que, paralelo a la globalización, se fortalecen las identidades culturales. Consideran que es más probable que la diversidad aumente a que disminuya, pues las culturas locales integran de una manera creativa y única los elementos mundiales y desarrollan así un estilo cultural específico.

En este contexto es indispensable mencionar la marginalización, que se manifiesta en la pérdida progresiva del control sobre el propio ambiente material y en menos acceso a los procesos de toma de decisiones. La marginalización está muy relacionada con la representación simbólica de ciertos grupos.

Algunos ven en la multiplicidad cultural el peligro de conflictos. A ello se contrapone la idea propagada por la UNESCO de la cultura como valioso recurso de futuro: <el desarrollo... no puede ser ya más considerado como una senda lineal e idéntica en todas partes, puesto que un modelo de ese tipo tendría que eliminar inevitablemente los factores que permiten la variedad y la experimentación cultural, limitando así peligrosamente el potencial creativo de la humanidad respecto a la herencia del pasado y a las incertidumbres del futuro.> Tales las palabras de Pérez de Cuéllar en su prólogo al informe «Nuestra diversidad creativa», de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo (CMCD). El informe de la Comisión es importante, porque, como en otros informes y conferencias, también en él se resalta la importancia de la política cultural. En el informe se llama a los gobiernos a hacer más por la cultura. También el Plan de Acción de Estocolmo resalta, respecto de la política cultural tradicional e institucionalizada, el aporte de la cultura a la tolerancia y el desarrollo. En él se ve la variedad cultural no sólo como un factor generador de conflictos, sino como una circunstancia enriquecedora, por lo cual recomienda su estímulo.

La agenda occidental del desarrollo y las culturas locales

Diferentes aspectos relacionados con este tema deben ser considerados en este documento para el debate:

Pobreza y ecología

La suprema ironía actual es que en nuestro afán de dominarlo todo sucede que estamos siendo dominados y sometidos a los imperativos de una tierra degradada.

Los modelos de desarrollo económico destruyen los recursos naturales y promueven la migración. Desde 1960 la mitad de los bosques de Centroamérica han sido destruidos. El 80% de los suelos en El Salvador están erosionados. Ahora el verano y el invierno son sustituidos por sequías e inundaciones.

"La utopía de mejorar la condición humana ha empeorado la calidad de vida". El desenfreno en la utilización exhaustiva de los recursos de la tierra han llevado al agotamiento de los sistemas vitales y a la desintegración del equilibrio ambiental. El sueño del crecimiento ilimitado ha producido el subdesarrollo de las 2/3 partes de la humanidad. El trabajo y la creatividad se han reducido, a causa de la revolución tecnológica, de la informatización y robotización y los trabajadores son excluidos hasta del ejército de reserva del trabajo explotado. La pobreza parece ser un "producto calculado" del desarrollo 1. Ambos, tierra y trabajador, están heridos y sangran peligrosamente" (Leonardo Boff). Lo anterior nos lleva a un tema ético.

Ciencia, ética y estética

De hecho también la ciencia y la tecnología ejercen hoy un impacto desestructurante, en especial sobre la ética y la estética (Ladriere, Hayles, Derrida) y esta acción, como el devenir geopolítico actual crean una velocidad, una movilidad, una zozobra, una incertidumbre tal que el habitante del siglo XXI deberá acostumbrarse a vivir en la deriva, en la incertidumbre (Elizalde), en otra expectativa ética y política (Savater) que conduzca a una reestructuración cultural permanente.

Existen quienes piensan en el poder mesiánico de la ciencia y de la técnica. Ellas pueden perjudicar –se dice- pero también rescatar y liberar. Hay que ponderar que el ser humano no sólo tiene necesidades que se deben atender, sino capacidades que quiere ejercitar y mostrar creativamente. Es un ser de participación y creación. No quiere simplemente recibir el pan, sino también ayudar a producirlo, de modo que surja como sujeto de su historia. Tiene hambre de pan, pero también hambre de participación y de belleza, no garantizados sólo por los recursos de la tecnociencia.

El triunfo de la cultura del consumo, dice el filósofo francés Paul Ricoeur, universalmente idéntica e integralmente anónima representaría el grado cero de la cultura de creación; sería el escepticismo en escala planetaria, el nihilismo absoluto en el triunfo del bienestar.

Pobreza, desarrollo y cultura

Las diferentes estrategias de desarrollo –en la historia de la región- han interrelacionado tres objetivos:

  • El crecimiento material, pasaba por la modernización, la imitación de occidente
  • El desarrollo es un proceso continuo con etapas lo que permitía hablar de primer, segundo y tercer mundo
  • Se trataba de un desarrollo centrado en lo material.

"La economía capitalista no garantizará el desarrollo de la humanidad pues no tiene en cuenta las pérdidas, en términos culturales y humanos, de su propia expansión. Yo pienso un poco más lejos: no sólo no garantiza el desarrollo perspectivo de la humanidad, sino que, como sistema, pone en riesgo la propia existencia de la humanidad". (Fidel Castro, junio 99, Clausura del II Congreso Latinoamericano de Desarrollo y Cultura)

El capitalismo ejerce todo su poder y fuerza para barrer cuanto le estorbe el camino. Y la cultura es una de las cosas que le estorba tremendamente el camino. (Fidel Castro, junio 99, Clausura del II Congreso Latinoamericano de Desarrollo y Cultura)

Cultura y "modelos de desarrollo": Cuando estos últimos han ignorado lo cultural, los procesos han fracasado o no han tenido el éxito que se esperaba.

"El indiscutible fracaso de los modelos de desarrollo que ha vivido AL obliga a nuevas búsquedas. El único camino que parece que va a conducir a algo positivo es el de la cultura. El desafío consiste en no repetir simplemente el pasado sino en echar raíces en él para inventar algo nuevo" (Oscar L. Martín, SJ)

Las señales fundamentales que influyen sobre el mundo moderno de hoy: el mercado, la globalización, la homogenización, son elementos básicos del discurso o la agenda «occidental».


Notas


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