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Cultura de paz, resolución de conflictos y derechos humanos

Entrevista a Vincenç Fisas

Parte 2/2

¿Quisiera que me explicara el concepto de "disidencia responsable?

En el sentido de que la disidencia no vale cuando es puro egoísmo o porque nos da pereza una cosa, o porque no estamos habituados a hacer una cosa diferente. La disidencia tiene que ir de la mano de la responsabilidad, insisto mucho en eso, es decir, evaluar y calcular las consecuencias de lo que estamos haciendo, aceptar la responsabilidad de nuestros actos, y como dijera Kant "es como un imperativo categórico"; en definitiva es pensar un poco en el efecto que tienen nuestros actos sobre los demás. Esa primera reflexión es lo que permite que un acto de disidencia sea hecho, no solamente con valentía, sino con responsabilidad.

Hace unos años conversaba con una maestra argentina, cuando la dictadura, y me decía que ella hizo un experimento con niños acerca de cuál era el valor ético que más admiraban y todos dijeron "la disciplina". Este valor puede ser algo conflictivo con el término "disidencia responsable", por eso cuando usted menciona que es importante la educación en valores quisiera saber, ¿que tipo de valores considera importante promover?

El valor primero es la vida, el respeto a la vida, lo que eso significa va por encima de todo lo demás, porque a partir de ahí podemos hablar de derecho. El derecho a la vida sería el primero, pero el derecho al sentimiento personal, a vivir en dignidad, a tener satisfechas las necesidades básicas, a compartir el derecho a amar. Es decir, hay toda una serie de valores muy elementales que por desgracia muchas personas no los pueden llevar a cabo porque están en un contexto de conflicto o carecen de la atención necesaria en sus ámbitos familiares. Difundir estos valores, explicar cuando no existen o cuando no están desarrollados suficientemente y cómo se pueden reivindicar o cultivar, me parece una tarea importantísima

Hábleme de vuestros intercambios de experiencias entre Cataluña y Colombia en la educación de valores ¿en cuáles valores intentan educar?

Estamos al inicio de ese tipo de experiencias, impulsando hermanamientos escolares, hermanamientos de municipios y regiones, de manera que todos los esfuerzos que se están haciendo desde Colombia, que es un país de una gran riqueza en iniciativas de paz, tengan una repercusión en el exterior y particularmente en Europa. Por eso alentamos y propiciamos que personas que trabajan con movimientos sociales, indígenas, afroamericanos o mujeres procuren pasar por Cataluña o por otros lugares de España, a contar sus experiencias y que puedan contrastarlo con movimientos similares aquí, en el espacio europeo. Esto es muy enriquecedor para unos y para otros, y creo que es una línea que hay que impulsar de una manera muy decidida.

Y en Colombia, en particular, ¿qué están haciendo?

En Colombia se está alentando una cooperación descentralizada, es decir, ver el potencial que tienen los propios municipios para colaborar directamente entre sí y esto supone, primero una comunicación y luego una colaboración en proyectos, programas, experiencias. No se trata sólo de que desde Europa se dé apoyo económico sino que sepamos, con mayor exactitud, los aportes que nos puede dar la propia sociedad colombiana en estos esfuerzos titánicos de buscar y construir la paz.

Usted ha dicho lo siguiente:
"Para Gorostiaga, la alternativa al mal desarrollo generado por la globalización elitista estaría en lo que denomina "geocultura del desarrollo" emergente, una civilización que viene desde abajo y que prioriza la calidad de la vida, la sostenibilidad, la simplicidad, la equidad y la felicidad compartida (Gorostiaga, 1997: 167-186). Se trataría de una revolución cultural y ética, en donde el desarrollo se convierte en una relación equitativa, participativa, sostenible y armónica entre los seres humanos y con la naturaleza".
¿Por qué se identifica con la definición de "geocultura del desarrollo" de Gorostiaga?

Justamente porque creo completamente en que una civilización no se construye a partir de acumulación de riquezas y de bienes innecesarios y de espaldas a la naturaleza. Debemos buscar cómo satisfacer las necesidades básicas, garantizarlas para todo el mundo, pero hacer un desarrollo que sea sostenible con la naturaleza, que podamos traspasar a nuestros hijos y a nuestros nietos un mundo en mejores condiciones, como lo heredamos nosotros, que sepamos vivir un poco más con la simplicidad, es decir no aspirando a acumular lo que no es necesario. La felicidad "compartida" es muy importante. No vivimos de manera aislada sino en una comunidad que es muy diversa y la búsqueda a la felicidad propia pasa también por conocer las necesidades y las aspiraciones de los demás.

Hay que hacer todo lo necesario
para que la felicidad sea un bien universal
y no solamente de unos pocos.

La Revista Futuros promueve la producción de una nueva escuela de pensamiento latinoamericano en torno al concepto de desarrollo humano sustentable ¿cuáles sugerencias formularía a nuestros lectores sobre la mejor manera de integrar la construcción de culturas de paz y la creación de capacidades institucionales, nacionales o multilaterales de prevención y transformación de conflictos en el impulso al desarrollo?

Aquí habría mucho que decir, pero quizás las líneas claves serían que no es posible el desarrollo si no hay paz y no hay paz si no hay justicia social. Digamos que va todo de la mano. Entendemos la paz, no como un estado idílico, sino más bien como un proceso de transformación constante de las sociedades y de las personas en la que vamos perdiendo el miedo a tratar los conflictos cotidianos.

Los conflictos son necesarios para nuestro crecimiento,
lo que hay que buscar las maneras,
 tanto a nivel personal como institucional,
de evitar la presencia de la violencia en el abordaje de los conflictos.

 

Esto es fundamental. Cuando estamos ante contextos de conflictos armados, evidentemente lo primero es que todo el esfuerzo debe estar centrado en cambiar esta situación, y de ahí pues que los modelos en que se construyan procesos de paz son muy importantes, pero hay muchos modelos y cada país tiene que buscar el propio.

Finalmente debemos acabar de entender e interiorizar que el desarrollo no es el puro crecimiento económico, sino que tiene que buscar un tipo de relaciones armoniosas entre las personas, y entre las personas con la naturaleza, que permita una sostenibilidad.

¿Qué papel cree usted que puede jugar la cooperación internacional al desarrollo, en particular la Unión Europea, en la promoción de culturas de paz y la construcción de capacidades institucionales para la prevención y transformación de conflictos en América Latina y el Caribe?

De cara a América Latina y las asociaciones con Europa, no creo que sea tanto una cuestión de dinero o de ayuda económica, o de ayuda oficial al desarrollo, sino de ayudar a promover lo que se llama la buena gobernabilidad.

Erradicar la corrupción, que es una lacra en América Latina demasiado grande, y que las poblaciones tengan garantizados estos mínimos de necesidades básicas que antes se hacia mención. Prevenir los conflictos a partir de instrumentar políticas más justas y más centradas en la erradicación de la pobreza, incrementar los procesos más participativos; todo ello irá disminuyendo los riesgos de tensiones que, por desgracia, en América Latina son constantes y que afectan a muchos países.

¿Qué papel cree que pudiera jugar el sector privado en este sentido?

El sector privado puede ser un actor de paz de primera línea aunque muchas veces, por desgracia, es un actor de enfrentamiento. Es un hecho de que en muchos países el sistema impositivo es muy bajo y que ello no permite que el estado tenga presencia suficiente en muchos sectores por lo que es necesario un compromiso del sector privado y los empresarios. Primero deben apoyar procesos de paz en los países que estén en este contexto para luego hacer posible políticas de desarrollo de parte del gobierno a través de la gestación de un sistema impositivo más elevado y que permita obtener los recursos necesarios para este desarrollo.

¿Hay algo más que desearía comunicar a nuestros lectores?

Felicitarles por la iniciativa y por la línea de su revista.

La construcción de paz es un acto que nos obliga a todos,
estemos donde estemos, en el norte o el sur,
en la riqueza o la miseria
y es un trabajo compartido, necesario y urgente.


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