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Parte
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La reforma del estado
En materia de estandarización los programas de reforma del
estado y de la economía conocieron un nivel importante. Todos los países de
América Latina tienen programas de reforma en ambos campos, pero veamos
donde está la concentración tomando una muestra de 12 países8 entre 1990 y
2002, para los cuales se ha rastreado la composición de las reformas.
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Fortalecimiento
institucional
Reforma administrativa
1990 2002
|
12
países |
|
Rediseño y desarrollo institucional |
8 |
|
Creación de ministerios y servicios |
6 |
|
Desburocratización |
5 |
|
Modernización de la gestión |
10 |
|
Marcos reguladores concesiones y servicios |
7 |
|
Participación ciudadana |
3 |
|
Transparencia |
1 |
|
Descentralización |
1 |
|
Reordenamiento territorial |
4 |
|
Gobiernos regionales |
7 |
|
Gobiernos municipales |
7 |
|
Fortalecimiento Gestión territorial municipal |
7 |
Reforma económica
|
|
|
Implementación de paquetes fiscales |
10 |
|
Renegociación deuda |
1 |
|
Reforma comercial |
6 |
|
Reforma financiera |
6 |
|
Flexibilización política de cambio |
3 |
|
Desindexación economía |
1 |
|
Reforma tributaria |
8 |
|
Fondos de pensiones |
2 |
|
Incorporación a pactos regionales |
9 |
|
Privatizaciones |
11 |
|
Derogación monopolios estatales |
3 |
|
Eliminación de subsidios estatales |
1 |
|
Liberalización sector energía |
1 |
Si tuviéramos que establecer un rango de importancia según
la frecuencia encontrada esto nos daría lo siguiente.
Reforma del estado
|
|
Frecuencia
|
|
Modernización de la gestión |
0.83 |
|
Rediseño y desarrollo institucional |
0.66 |
|
Marcos reguladores servicios |
0.58 |
|
Gobiernos regionales municipales |
0.58 |
Reformas económicas
|
|
Frecuencia |
|
privatizaciones |
0.91 |
|
Paquetes fiscales |
0.83 |
|
Pactos regionales |
0.75 |
|
Reforma tributaria |
0.66 |
|
Reforma comercial financiera |
0.50 |
Aunque hay obvias diferencia entre países en la profundidad
e impacto de las reformas, puede decirse groso modo que este es el núcleo
duro de ellas durante el período reciente.
Lo que queda de manifiesto, esto ha sido señalado por varios
analistas, es la alta concentración en los aspectos administrativos de la
reforma del estado, en sus varios niveles de gobierno, persiguiendo una
eficiencia gestionaría con menos recursos. Por el lado de las reformas
económicas la concentración en las privatizaciones es conocida. Por su lado
los paquetes fiscales buscaban reducir el déficit público y liberar recursos
para el pago de deudas, la reforma comercial y financiera caracterizaban la
liberalización desregulación del comercio y la liberalización desregulación
del sector financiero.
En este contexto y en relación a los ejes de concentración
de las reformas ¿qué quiere decir mejorar las instituciones y adecuar las
reformas? Implica esto eventualmente ¿cambiar de rumbo y darle otro
contenido? Hay que reconocer que no está muy claro el hasta donde adecuar
las reformas. Para algunos quiere decir intensificarlas administrándolas
mejor, para otros cambiar su sentido. "La reforma de las reformas es una
tarea pendiente, y urgente, para el manejo macroeconómico y para la
coherencia y fuerza de las reformas meso económicas" nos dice Ricardo F
Davis, asesor económico principal de CEPAL.
La pregunta es que adecuar o reformar en los actuales
programas de reformas y dentro de que lógica: continuista o de cambio.
Veamos esto.
La reforma del estado consumió gran parte de su impulso y de
los recursos, en adherir al modelo de referencia establecido por el consenso
de Washington, luego en mejorar su capacidad de gestión. Seguir al modelo
significó: reducir el estado, privatizar, redefinir sus funciones e
implementar modelos de gestión. El estado se volvió funcional a la
implementación del ajuste primero y luego a la ejecución de las reformas.
Las medidas de éxito eran auto referidas, cuanto se logró en
las metas de ajuste y cuanto se avanzó en las reformas neo-liberales. El
acoplamiento del déficit de legitimidad político y democrático de este
proceso, que en algunos casos ha concluido en crisis dramáticas, junto con
los pobres resultados sociales y económicos, hacen que hayamos llegado al
fin de esta fase.
Una cuestión clave es la lógica misma de la reforma del
estado y si es posible replantearla. Dos tipos de enfoques se plantean.
Una de ellos, el más extremo, responde que el estado debe
actuar como un buen gerente de la globalización. Esto implica continuar con
las reformas, facilitar el alineamiento del país en todos los campos con las
exigencias de los acuerdos de libre comercio y las normativas de la OMC.
Se trata de una posición que supone finalizada la relevancia
del estado nación, reemplazada por la adaptación de los territorios como
eslabones de un mercado mundial sin fronteras.9
En esta perspectiva el estado responde exclusivamente a las
presiones de los multilaterales, y las multinacionales y a la privatización
del gobierno por las elites locales aliadas de intereses transnacionales.10
Políticos y burócratas en muchos países se consideran gerentes locales del
orden global, frente al cual han capitulado, deslindándose de toda
responsabilidad de articular su propio estado nación. La evolución social es
confiada a los impulsos externos transnacionales, sin regulación.
Este enfoque favorable al liberalismo ha sido el principal
promotor de la ingeniería institucional, como base de la reforma del estado,
dado que la discusión sobre su misión estaba predeterminada por la
globalización.
|
Ingeniería
institucional |
Rediseño institucional |
|
Procedimientos
Velocidad
Eficacia técnica
Costos eficiencia
|
Estructura administración pública
Numero de servicios
Numero de empleo
Competencias
Desburocratización |
En relación a esto hay dos reacciones, ambas son críticas,
pero se posicionan de manera distinta.
Una sostiene que el estado nacional ha sido definitivamente
vencido por al ataque liberal y que ya no está en condiciones de ser un
pivote del control democrático y equitativo del desarrollo. Confían en la
emergencia de una sociedad civil mundial y en ciertas formas de integración
regional favorables a un modelo de desarrollo humano sostenible. Este
enfoque es funcional a la desregulación de los países y a la privatización
del gobierno.
El otro enfoque postula la recomposición de un estado
regulador. El desafío es recuperar la capacidad de articular desarrollo
nacional y regional, ello implica regular la apertura, retomar el control
democrático interno de las acciones del desarrollo y la protección de los
bienes públicos y los derechos ciudadanos.
Esto implica considerar la apertura de manera selectiva en
base a criterios de impacto, equidad e integración social.
El enfoque regulador requiere de otros recursos. Considera
que la reforma del estado no es un objetivo en si predeterminado por un
modelo universal. Se trata de un proceso social y político donde las
capacidades políticas y administrativas son parte del aprendizaje colectivo
endógeno, en el cual no se excluye el conflicto y el juego de alternativas.
El estado es aquí funcional al desarrollo y las reformas se juzgan por su
impacto en este. La relación entre mercado y desarrollo se problematiza como
una de las tensiones del orden social que el estado debe regular y orientar
por medios democráticos.
Los criterios y prácticas en que se inspira la regulación
democrática difieren del modelo funcional a las reformas. En el cuadro
aparecen comparadas ambas concepciones.
|
Reforma del sector
publico |
Criterios |
Modelo funcional |
Criterios |
Regulación
democrática |
|
Modelo institucional |
Cliente
Mercados
Privatización de servicios
Facilitador
Normativo
|
Nueva gestión pública |
Ciudadanos
Interés publico
Bienes
públicos
regulación |
Nueva administración pública |
|
Privatización |
Lo más posible |
Selectiva |
|
Descentralización |
Lo más posible |
Selectiva |
El cuadro siguiente nos da una visión de las líneas
principales de cada uno de estas concepciones.
|
Componentes |
Modelo funcional de
gerencia pública |
Regulación democrática
por la administración pública |
|
Enfoque |
|
Ciudadanos y comunidades |
|
Medios |
Gerencia |
Elaboración de políticas |
|
Característica de los funcionarios |
Gestionario- actuante |
Análisis, concepción acción |
|
Valores |
Iniciativa gerencial libertad, flexibilidad, toma de riesgo |
|
|
Conceptos |
Servicio a los clientes calidad privatización |
Interés publico democracia, equidad procedimientos establecidos |
|
Cultura |
Sector privado, innovación, gerencia de negocios, responsabilidad por
resultados separación de la política y la administración |
Burocrática, procedimientos de responsabilidades
Continuidad entre política y administración |
Pero las diferencias en los modelos institucionales no es
más que la parte visible del témpano en la discusión sobre la reforma del
estado.
El verdadero problema ahora es si la reforma del estado
permite o no, restaurar capacidades de regulación articuladas con el
desarrollo endógeno y con el conjunto de políticas de acompañamiento
necesarias o si la reforma del estado se mantendrá como un proceso destinado
a facilitar la inserción subordinada de los países en la globalización
liberal; por medio de la continuidad de la reformadas instauradas por los
PAE.
Si no se restauran dichas capacidades de regulación otros
objetivos declarados tales como "adaptar las reformas" "integrar crecimiento
económico y equidad social" y "elaborar consensos amplios" no podrán ser
obtenidos y quizá ni siquiera elaborados como objeto de política. La
gobernabilidad conocerá crisis más graves aun. La condicionalidad de las
reformas sobre la democracia es tan profunda que la ha desposeído de
instrumentos e instituciones para integrar intereses diversos, de manera que
las elecciones se han reducido a un juego formal y simbólico de rotación de
elites en el gobierno.
No cabe duda que la tarea no es sencilla y para algunos está
perdida. La muerte del estado nacional es definitiva en la visión más
extrema y en la visión escéptica se hace la lista de sucesivos fracasos.
En el capitulo intitulado muy sugestivamente "la muerte del
estado" Jean Ziegler enumera las ideas que fundan esta constancia de deceso.
- La privatización del mundo debilita la capacidad normativa del estado.
Pone bajo tutela parlamentos y gobiernos, vacía de sentido las elecciones.
- El desplazamiento de la política por el mercado se traduce en el hecho
que el estado nacional pierde progresivamente su capacidad de recoger el
impuesto, estimular el crecimiento y pierde las bases de su legitimidad.
Comprometidos en una loca carrera hacia la desregulación para conservar
los flujos de capital se profundiza la inequidad social y sus
consecuencias. "A medida que las condiciones sociales de una amplia
participación son destruidas, las decisiones democráticas incluso
adoptadas de manera formalmente correctas pierden su credibilidad".
- Un estado que no da sus ciudadanos un sentimiento de seguridad, no les
asegura un mínimo de estabilidad social e ingresos es un estado condenado.
Un estado que desmantela voluntariamente sus servicios públicos esenciales
y transfiere al sector privado las tareas vinculadas con el interés
público sometiéndolas así a las leyes de la maximización de la ganancia
constituye un estado en bancarrota.
- Selon Dahrendorf "Para mantenerse competitivos en los mercados
internacionales los estados están obligados a tomar iniciativas que
engendran daños irreparables a la cohesión de las sociedades civiles...En
el transcurso de la década por venir la tarea urgente del mundo será la de
realizar la cuadratura del círculo: conciliar la prosperidad, la cohesión
social y la libertad política. 11
Estas ideas reúnen varias evidencias reconocibles en la
situación latinoamericana, sobre el debilitamiento del estado, la creciente
privatización de los servicios y la dependencia del gobierno de las
presiones y normas impuestas por el capital transnacional.
Otros hacen la lista de buenas intenciones fracasadas en
materia de regulación, orientadas a generar una gobernabilidad mundial,
regulación del mercado internacional (financiero en particular), lo que se
traduce en un retorno del bilateralismo y en la dificultad a coordinar
iniciativas regionales de regulación en materia económica y social.
12
En América Latina los ministros y responsable de los
programas de reforma, parecen estar particularmente poco informados de este
debate, así como los promotores del consenso de Santa Cruz elaborado en
Bolivia en junio 2003.
Bajo el título "construcción de consensos políticos sociales
para la reforma de la administración pública" se sugiere un cambio de
actitud en materia de reformas institucionales. Constatando dificultades
(crecientes) de legitimidad y sostenibilidad política proponen anticipar
para disponer de tiempo que hagan viable su adopción, tener en cuenta la
diversidad de actores, elaborar consensos amplios e insertar estos procesos
en una visión de "largo plazo y en una concepción del estado que se
corresponda a dicha visión".
La declaración sugiere que estamos al inicio del proceso y
esquiva completamente el efecto ya acumulado de las reformas sobre el estado
y la democracia en A.L. para situarse en una problemática de legitimación,
de un nuevo ciclo de reformas. Por otro lado cualquier elaboración para
establecer un "largo plazo" requiere recomponer justamente significativas
capacidades de regulación frente a estados desmantelados.
Un enunciado particular merece ser considerado. En el punto
tres de la declaración se dice que " Las ventajas de estrategias basadas en
consensos o en mayorías inclusivas no deben entenderse en oposición al
principio fundamental que establece que la administración del Estado
administra y gestiona acuerdos consagrados en normas legales,
independientemente 13 de la amplitud de la mayoría en que se sustenta la
decisión legislativa".
Como se sabe muchas de las decisiones en materia de reforma
se hicieron a través de la "norma legal", con mayoría políticas
parlamentarias formales, logradas con presión, soborno y condicionamientos
sobre los legislativos. Hechas además por partidos rodeados de perdida de
confianza y creciente abstencionismo. Bajo la bandera de "no hay
alternativa" y de la condicionalidad externa, las reformas, sin consultas y
búsqueda de consensos amplios, se hicieron sin mucha transparencia, sin base
en la opinión pública y por lo tanto con poca legitimidad.
La legalidad versus la legitimidad se convirtió en una
imposición de la primera sobre la última, cuando los resultados de las
reformas movilizaron crecientemente a la opinión pública por un cambio de
rumbo o a favor de políticas correctivas. La administración del estado no es
un dios desconocido, es el gobierno, la cuestión es si el gobierno debe y
puede intentar convertir el interés público, que combine legalidad y
legitimidad, en prioridad de política.
La pregunta central entonces es si hay posibilidades de
recomponer capacidades de regulación estatal, que vinculen interés público,
desarrollo sostenible y equitativo o si la suerte está echada en dirección
de un escenario de sobrevivencia crítica en la globalización liberal
gobernada por los multilaterales y enmarcada ahora en los tratados de libre
comercio.
Es claro que no puede haber una lógica distinta de la
reforma del estado si no se apoya en políticas y arreglos sociales
coherentes con un nuevo modelo económico. La idea de que la reforma del
estado tiene una dinámica institucional, de búsqueda eficiencia,
independiente de lo que se hace en otros campos es una vía muerta.
Acompañada por las reformas liberales precisamente en otros campos, produjo
más incoherencia y la captura del estado y la economía por minorías en
muchos casos corruptas y mafiosas impunes. La estrategia de reforma del
estado de arriba hacia abajo y del centro hacia la periferia institucional
no ha dado resultado.
Cuando se plantea mejorar las instituciones adaptar las
reformas, integrar crecimiento y equidad social y producir nuevos consensos,
sin plantear su contenido, es sin duda una nueva agenda para la continuidad
de las reformas. Esto implica un esfuerzo de simultaneidad y relegitimación
de las reformas. De acuerdo a los elementos centrales que aparecen en el
agotamiento de las reformas poco a poco se dibuja una agenda de elementos
que deben ser replanteados.
En las nuevas palabras de J Stiglitz "una
nueva agenda para las reformas, que se concentra en lo que los países
latinoamericanos pueden hacer en el régimen internacional actual, y se
identifican las deficiencias de la agenda anterior: i) las reformas
aumentaron la exposición de los países al riesgo, sin acrecentar su
capacidad de enfrentarlo; ii) las reformas macroeconómicas no han sido
equilibradas; iii) las reformas impulsaron la privatización y el
fortalecimiento del sector privado, pero dieron escasa importancia al
mejoramiento del sector público. Además, se argumenta a favor de formular un
conjunto de políticas económicas que reflejen un mayor equilibrio entre los
mercados y el Estado; que superen el excesivo énfasis en la inflación para
atender más a la creación de empleos; que no se concentren tanto en la
privatización de empresas existentes como en crear empresas nuevas; y que se
alejen de la creencia en el goteo del crecimiento y centren la atención en
la reducción de la pobreza, de manera que la agenda económica de reforma se
ubique dentro del contexto más amplio de la transformación de la sociedad"
14
El punto ahora es ¿cuáles reformas? Es obvio que cambios hay
que hacer, la cuestión es si podemos orientarnos a un paquete de reformas
diferentes a las promovidas por la ola neoliberal. Aquí enunciamos seis
áreas donde es indispensable avanzar.
Notas
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