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Las Estrategias: un paso de
avance
Las Estrategias pretenden profundizar las Directrices y
corregir las deficiencias que se han observado en su aplicación durantes los
tres últimos años. Uno de los objetivos principales de las Estrategias es
elevar el número de OCS acreditadas por la OEA, fundamentalmente a través de
una mayor difusión de los criterios de selección en todo el hemisferio.
Además, las Estrategias buscan dar un mayor atractivo al estatus de
acreditada al otorgar a las organizaciones que lo ostenten un tratamiento
especial que servirá de incentivo para su participación. Tales incentivos,
de ofrecerse sistemáticamente, aumentarían el valor de la acreditación y le
permitiría a las OSC desempeñar un papel más comprometido y fructífero
dentro de la OEA.
Perfeccionamiento del Intercambio de Información
Tal como se mencionó anteriormente, uno de los principales
problemas que enfrentan que enfrentan las OSC actualmente es la falta de
información confiable, actualizada y bien estructurada. Las Estrategias
incluyen iniciativas para ampliar el intercambio de información entre la OEA
y el público de la región y mejorar la cantidad y calidad de la información
disponible. Hay un artículo en particular que establece la creación y
distribución amplia de un documento único que contenga información básica
sobre el funcionamiento de sus principales organismos, lo cual sería de gran
valor para las OSC y en especial aquellas que estén dando los primeros pasos
en sus contactos con la OEA. Entre otros elementos importantes están la
creación de un sitio web de acceso restringido para las organizaciones
acreditadas que coadyuvaría a "promover el intercambio de ideas...sobre los
mandatos, programas y actividades de la OEA." Este debe ir acompañado de una
campaña de promoción del sitio web de la OEA como "la herramienta principal
para la obtención de información y la participación." Por último, el
documento estipula la circulación de borradores de documentos de la Asamblea
General y borradores de convenciones entre las OSC acreditadas para que
puedan emitir sus comentarios y hacer sugerencias acerca del contenido de
los mismos.
Mayor Participación
Los esfuerzos por elevar la cantidad y calidad de la
información al alcance de las organizaciones acreditadas complementan y
apoyan otras medidas que se han tomado por ampliar los temas en los que las
OSC toman parte. Las Estrategias comprenden medidas específicas para
potenciar las oportunidades que se recogen en las Directrices, así como
ensanchar los espacios de participación más allá del Consejo Permanente (es
decir, de la Comisión fundamentalmente) y el CIDI. Este objetivo de
desarrollar debates participativos más profundos se pone de manifiesto en
las recomendaciones de que el Consejo Permanente y sus grupos de trabajo
incluyan un número mayor de participantes en sus deliberaciones mediante el
otorgamiento de invitaciones especiales a las OSC. Asimismo, los países
miembros son incitados a que den participación a la sociedad civil en
conferencias oficiales de la OEA auspiciadas por gobiernos nacionales y
disponer que la Comisión consulte con las OSC y los "organismos normativos
correspondientes" en lo que respecta a las convenciones y otros instrumentos
legales y políticos. Además, se formaliza la participación de la sociedad
civil en las asambleas generales mediante la inclusión en las agendas de
actividades de un encuentro oficial entre las OSC, el Secretario General de
la OEA y los ministros de exteriores que organizará (y se espera también
financiará) el gobierno anfitrión. Por último, las disposiciones asignan a
la sociedad civil funciones más allá de las meramente consultivas y las
vincula a la puesta en práctica de determinadas iniciativas, particularmente
con la puesta en vigor de las resoluciones adoptadas por la Asamblea
General.
Armonización del Proceso de Participación
Por último, las Estrategias también recogen medidas
provisionales para estandarizar y armonizar los procesos de la OEA a partir
de las experiencias acumuladas y prácticas óptimas para crear un mecanismo
principal de consulta para la sociedad civil dentro de la OEA. En sentido
general la harmonización es algo positivo. Actualmente las OSC, con sus
múltiples intereses, se ven obligadas a participar en determinadas
actividades con órganos diferentes y mediante mecanismos distintos, algunos
de los cuales no reconocen las Directrices (por ejemplo, las consultas sobre
la Carta Democrática Interamericana). El hecho de tener que familiarizarse y
prepararse para participar en actividades disímiles y en ocasiones
simultáneas puede resultar costoso, llevar mucho tiempo y un empleo poco
eficiente de los recursos. Se corre el peligro de que muchos grupos se vean
excluidos por la falta de recursos. Además, las organizaciones podrían
perder la oportunidad de participar en determinados eventos por falta de
información acerca de consultas que se desarrollan en departamentos
diferentes, cada uno con procedimientos, requisitos y objetivos
particulares. Es por eso que la creación de un sistema unificado, basado en
la experiencia, haría más eficiente el proceso y esclarecería las "reglas de
juego" a las OSC interesadas en participar en distintas operaciones de la
OEA. Hasta la fecha no existe ninguna propuesta al respecto, pero lo lógico
sería tomar los avances logrados con las Directrices y las Estrategias como
punto de partida.
Posibles Problemas
Estas medidas ofrecen la posibilidad de corregir algunos de
los principales problemas que aquejan las relaciones entre la OEA y las OSC
dentro del contexto de las Directrices. Sin embargo, es posible que los
incentivos que se les otorgan a las organizaciones acreditadas puedan crear
divisiones entre las que están acreditadas y las que no lo están, lo cual
empeoraría la distinción de organizaciones "de adentro" y "de afuera" que se
hace entre las OSC vinculadas con las actividades de las cumbres y el ALCA.9
Para evitar esta percepción es imperioso que la OEA promueva el proceso de
acreditación ampliamente y que sea visto como la creación de una red de
cooperación y no como un mecanismo para coartar o controlar a la sociedad
civil. Dado el contexto internacional en que operan las OSC en la
actualidad, ellas conocen bien que para lograr ejercer influencia necesitan
trabajar en múltiples frentes. La acreditación en la OEA debe verse como una
vía útil y factible de intercambiar opiniones y generar cambios.
La reciente ratificación de las Estrategias por parte del
Consejo Permanente sienta bases sólidas para un intercambio fructífero y
aportes sustanciales por parte de la sociedad civil en el futuro. Asimismo,
ofrecen un grupo de actividades concretas a las que se les puede seguir la
pista bien de cerca y poder determinar sus éxitos y fracasos. Las
Estrategias también pudieran verse como un giro en las fuerzas e ideas
predominantes en las organizaciones, y subrayan el sentimiento cada vez
mayor en la región de que ya no es aceptable, al menos superficialmente,
excluir a la sociedad civil de los procesos de toma de decisiones más
importantes. Esto es un paso en la dirección correcta. Por el momento, es
muy pronto para poder evaluar el éxito de las Estrategias en lograr ampliar
la participación de la sociedad civil en la OEA. La Presidencia de la
Comisión de Gestión de Cumbres Interamericanas y Participación de la
Sociedad Civil en las Actividades de la OEA, actualmente en manos de Canadá,
pasará a Argentina en junio de 2003. Dado el papel central que ha tenido la
Comisión en promover la causa de la sociedad civil hasta hoy, el éxito de
las Estrategias dependerá del continuado apoyo de la Comisión en los años
venideros. Los logros futuros dependerán también de una voluntad política
férrea por parte de los estados miembros y de las distintas unidades y
órganos que conforman la OEA, cuya experiencia y colaboración técnica e
institucional serán de mucha ayuda. La consagración de recursos humanos y
financieros suficientes es otro elemento clave y determinante.
Progresos
alentadores en la aplicación de las estrategias
Las repercusiones de las Estrategias y lo que representan en
cuanto a una mayor apertura y compromiso por parte de los estados miembros
con la sociedad civil comienzan a notarse tímidamente en algunas áreas. La
apertura de estos espacios, aunque positiva, no dejan de ser pasos
preliminares. La calidad y provecho de las relaciones que se generen entre
las OSC y la OEA determinarán su utilidad.
La Asamblea General
La participación de la sociedad civil en las asambleas
generales es una de las áreas en que se puede constatar los efectos de las
Estrategias. Desde la XXX Asamblea General en Windsor, Canadá, in 2000, ha
habido un diálogo informal entres las OSC invitadas, el Secretario General y
algunos ministros de exteriores. En el pasado, la coordinación de estos
encuentros se dejaba a discreción del país anfitrión, y por lo general los
resultados eran decepcionantes. Las veces que se han realizado estos
encuentros, no han formado parte de las agendas oficiales de los ministros y
sólo ha asistido un reducido grupo. No se ha destinado financiamiento para
estas actividades y han sido generalmente las propias OSC las que han tenido
que subvencionarlas o financiarlas. Igualmente ha habido insuficiencia en
cuanto a locales apropiados para los encuentros, servicios de traducción y
publicidad. No obstante, en 2003 han ocurrido algunos cambios positivos. Las
Estrategias institucionalizaron el diálogo al disponer que estos encuentros
se añadan a la agenda oficial, se realicen de manera regular, y sean
organizados (y posiblemente financiados) por el país anfitrión. La XXXIII
Asamblea General se celebrará en Santiago de Chile, Chile. El gobierno
chileno ha accedido a observar las Estrategias y aceptado la responsabilidad
de organizar y financiar la actividad en coordinación con la Secretaría de
Cumbres de las Américas y las OSC involucradas. Este es un paso muy
importante para lograr una inclusión duradera de la sociedad civil en las
actividades de la OEA.
Secretaría de Cumbres de las Américas
El 31 de mayo de 2002, el Secretario General mediante orden
ejecutiva fortaleció las responsabilidades de la Oficina de Seguimiento de
Cumbres y se le cambió el nombre a Secretaría del Proceso de Cumbres. La
Secretaría continuaría encargada de coordinar la implementación de los
mandatos de las cumbres en la OEA y se desempeñaría como secretaría técnica
y memoria institucional del proceso y seguiría brindando apoyo en la
realización de encuentros ministeriales y sectoriales así como al GRIC y a
la Comisión. Además de estas funciones, la Secretaría desempeñará un papel
más activo en apoyar la participación de la sociedad civil en el proceso de
las cumbres y en la OEA. Se espera que este reforzamiento institucional de
la Secretaría redundará en una mayor inclusión de la sociedad civil.
Primera Reunión Pública del Grupo de Revisión e
Implementación de Cumbres (GRIC)
El 2 de abril de 2003, el Grupo de Revisión e Implementación
de Cumbres celebró su XXVIII reunión, la cual contó por primera vez con la
participación de las OSC, las cuales tomaron parte en una sesión con los
coordinadores nacionales de las cumbres. Entre los temas que se debatieron
en la reunión se encuentran: la seguridad hemisférica, gobernabilidad
democrática y educación. Los temas fueron escogidos como parte de los
preparativos de la próxima Conferencia Especial sobre Seguridad, la Asamblea
General de 2003, y la Reunión de Ministros de Educación. La apertura del
GRIC a la sociedad civil representa un paso simbólico importante ya que
reconoce el papel que ha tenido la sociedad civil en el proceso de las
cumbres y sienta las bases para una mayor y continuada contribución. La
asistencia a las reuniones del GRIC le permite a las OSC obtener información
actualizada y de primera mano sobre lo que acontece en el proceso de las
cumbres, desde la preparación de los planes de acción hasta las tareas de
monitoreo y seguimiento.
Conclusiones
En los últimos diez años, las organizaciones de la sociedad
civil se han insertado cada vez más en el sistema interamericano. Esta nueva
sociedad civil "hemisférica" está formada por coaliciones nacionales e
internacionales que expanden su acción hacia territorios vírgenes y que
buscan intercambiar activamente con sus gobiernos locales así como con
organismos regionales y globales. El Plan de Acción de la Cumbre de las
Américas de la Ciudad de Québec en 2001 compromete a sus signatarios a
desarrollar "estrategias a nivel nacional, y a través de la OEA, otras
organizaciones multilaterales y bancos de desarrollo multilaterales, con el
fin de aumentar la capacidad de la sociedad civil para incrementar su
participación en el sistema interamericano…". La OEA ha dado pasos en el
cumplimiento de este compromiso.
Las Directrices y el proceso de
acreditación fueron el primer esfuerzo concertado por parte de la OEA para
otorgar un espacio reconocido y permanente a la sociedad civil dentro de esa
entidad. El proceso de acreditación marcha bien, pero el número de
organizaciones reconocidas oficialmente continúa siendo bajo. Aún queda
mucho por hacer para elevar el número de organizaciones acreditadas y
garantizar la formación de un conjunto más representativo desde el punto de
vista geográfico y temático y que este familiarizado y comprometido a
trabajar dentro del sistema de la OEA. Las Directrices han sido muy útiles
en aportar mayor legitimidad, fortalecer el compromiso y en abrir nuevos
espacios que antes les estaban vedados a la sociedad civil. A pesar de ello,
las Directrices no van más allá de la apertura de nuevos espacios y no
facilitan la realización de intercambios valiosos ni promueven un rol más
activo por parte de la sociedad civil. Entre las deficiencias asociadas con
su implementación se hayan la falta de una estrategia coherente para el
intercambio de información, apoyo insuficiente para facilitar la
participación de las OSC así como la necesidad de incrementar la frecuencia
e intensidad de las oportunidades de colaboración.
La aprobación reciente de las Estrategias persigue resolver
algunas de las limitaciones de las Directrices y su implementación. Los
nuevos mandatos contenidos en las Estrategias intentar proporcionar a las
OSC herramientas y conocimientos adicionales que les permitan hacer
contribuciones informadas y útiles. La fase de implementación pondrá a la
luz la medida exacta del éxito alcanzado por las Estrategias. Entre los
requisitos fundamentales para garantizar el éxito será necesario contar con
los recursos e información necesaria así como con el compromiso de los
estados miembros de colaborar. Existen señales positivas de que las
preocupaciones y temores de los detractores de la inclusión de la sociedad
civil han sido un tanto disipados. La aprobación de las Estrategias no
hubiera sido posible cinco años atrás, lo que muestra una mayor disposición
y voluntad política por parte de los estados miembros en colaborar
plenamente con la sociedad civil. La OEA deberá continuar alentando a sus
miembros a que contribuyan a la creación de un terreno más fértil en que la
sociedad civil pueda prosperar tanto dentro de sus países como a nivel
hemisférico.
Las cumbres de las Américas ha tenido un impacto en el
funcionamiento interno de la OEA, y el compromiso contraído por los 34 jefes
de estado en la Ciudad de Québec con respecto a la sociedad civil es aludido
frecuentemente en los documentos de reformas para la participación de las
OSC. Mientras la OEA prosigue con la implementación de las Estrategias,
realiza los preparativos para la próxima Cumbre Extraordinaria a celebrarse
en México en el otoño de 2003, y la Cuarta Cumbre de las Américas, los
estados miembros de la OEA y las propias organizaciones de la sociedad civil
deberán tomar en cuenta las siguientes recomendaciones para lograr
relaciones cordiales y de mutuo beneficio.
La OEA deberá:
- Hacer todo lo posible por implementar en espíritu y contenido las
recientemente aprobadas Estrategias para Incrementar y Fortalecer la
Participación de las Organizaciones de la Sociedad Civil en las
Actividades de la OEA, las cuales sientan las bases para unas relaciones
sólidas.
- Garantizar que la Comisión sobre Gestión de Cumbres Interamericanas y
Participación de la Sociedad Civil en las Actividades de la OEA y la
Secretaría de Cumbres de las Américas cuenten con el presupuesto necesario
y el apoyo institucional requerido para que puedan continuar facilitando
una mayor inclusión de la sociedad civil.
- Apoyar a los gobiernos nacionales a fortalecer la participación de la
sociedad civil en sus debates internos.
- Brindar mayor apoyo a las organizaciones acreditadas ante la OEA. La
complejidad burocrática de la OEA no debería ser obstáculo a la inclusión.
Es necesario ofrecer información precisa y clara acerca de la OEA y los
asuntos a debatir así como avisos oportunos sobre sus reuniones.
Simultáneamente a las reuniones con la sociedad civil, podría realizarse
una "iniciación sobre la OEA", o sea una sesión de información inicial
para las OSC recién acreditadas. Esta sesión incluiría además un recorrido
por la OEA, encuentros y presentaciones por los directores de diferentes
organismos, así como información acerca de los procedimientos
institucionales y actividades principales de la OEA.
- Permitir a la sociedad civil participar no sólo en consultas, sino
también tomar parte en las demás fases de los proyectos desde la
concepción y planificación hasta la implementación, el seguimiento y la
evaluación.
- Realizar mayores esfuerzos para instruir a las organizaciones de la
sociedad civil y el público en general y hacerlos más conscientes de los
procesos, trabajo y significación de la OEA y del proceso de acreditación,
y alentarlos a participar en este importante foro multilateral.
- Elaborar un folleto trimestral o mensual con una lista de los
documentos de posición enviados por las OSC y enviar dicha lista al
Consejo Permanente para su distribución entre los estados miembros.
Las Organizaciones de la Sociedad Civil por su parte
deberán:
- Aprovechar las oportunidades existentes para establecer relaciones de
colaboración dentro de la OEA, y apoyar y estimular la implementación de
las Directrices y las Estrategias. Esto beneficiaría a todos y
contribuiría a edificar la confianza y colaboración necesarias que se
requieren para unas relaciones fructíferas entre la OEA y las OSC.
- Instruirse acerca de la historia, procesos y objetivos de la OEA y
estar preparadas para debatir activamente temas relevantes y actuales
tanto con la OEA como con los estados miembros.
- Continuar desempeñando un papel activo a nivel nacional y trabajar de
conjunto con sus gobiernos nacionales sobre temas locales, así como lograr
apoyo para sus iniciativas multilaterales.
Por último, los gobiernos nacionales deberán:
- Apoyar a sus OSC internas, permitiéndoles participar en actividades
nacionales y multilaterales.
- Apoyar una mayor inclusión de la sociedad civil en la OEA.
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Notas