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La
solidaridad digital es una iniciativa africana impulsada por su
excelencia Abdoulaye Wade, presidente de la República de Senegal, en
calidad de responsable de la sección de nuevas tecnologías de la
información y la comunicación (NTIC) de la Nueva Alianza para el
Desarrollo de África (NEPAD, por sus siglas en inglés).
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Con los últimos avances
en el desarrollo de tecnologías y medios de comunicación, asistimos al
nacimiento de una sociedad de la información que, a la vez que transforma
nuestra forma de comportarnos en el ámbito público y privado, crea nuevas
oportunidades sociales, políticas, económicas y culturales en todo el mundo.
Al mismo tiempo, esta revolución mundial deja de lado a millones de hombres
y mujeres (los pobres digitales), la gran mayoría de los cuales vive en
países en desarrollo o en zonas rurales aisladas.
Diferentes estudios económicos y sociológicos
han demostrado que en muchos países la brecha digital limita el desarrollo
del capital intelectual, acentúa el retraso económico y representa un factor
de exclusión de los procesos mundiales de intercambio. A menudo, esta brecha
digital aviva además la incomprensión entre culturas y civilizaciones.
El
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
constata el fracaso de los países en desarrollo a la hora de acceder a los
cambios tecnológicos y alerta a la comunidad internacional del aumento de
las disparidades entre los países ricos y los que no disponen de
competencias básicas, recursos o infraestructuras. La mayor parte de la
población mundial no tiene acceso a líneas telefónicas y, todavía menos, a
un ordenador. Por consiguiente, sociedades enteras se encuentran marginadas
a la periferia de las redes de comunicación.
Para frenar el incremento de las disparidades
digitales entre los países y en el interior de un mismo país, las
declaraciones de intenciones no son suficientes. Es necesario intervenir con
rapidez. Dar respuesta al déficit de servicios básicos, invertir en la
alfabetización informática y ampliar el alcance de los flujos de información
constituyen un cometido fundamental, que sólo podrá llevarse a la práctica
con un esfuerzo mundial de solidaridad entre las ciudades, las regiones, los
estados, la sociedad civil y el sector privado.
Para completar los
mecanismos de financiación existentes, tanto nacionales como
internacionales, la creación de un Fondo de Solidaridad Digital,
que se sustenta a partir de contribuciones voluntarias y actúa de forma
rápida y transparente, representa una respuesta a la desigual distribución
de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). La labor del nuevo
Fondo de Solidaridad Digital es promover y financiar proyectos articuladores
que puedan ofrecer una oportunidad de entrar en la sociedad de la
información a las poblaciones menos favorecidas.
Objetivos del Fondo de
Solidaridad Digital
La
transformación de la brecha digital en oportunidades digitales para promover
la paz, el desarrollo sostenible, la democracia, la transparencia y la buena
gobernancia constituye el objetivo fundamental del Fondo de Solidaridad
Digital.
En sus
actuaciones, el Fondo de Solidaridad Digital se basa en la cooperación
tradicional Norte-Sur, aunque la completa con una creciente cooperación
entre el Sur emergente y el Sur menos avanzado, a menudo más adaptado a las
realidades locales.
Los fondos recogidos se
utilizan para apoyar proyectos orientados a la reducción de la brecha
digital, sobre todo por medio de la financiación de :
- Demanda no solvente para crear nuevas actividades y,
a más largo plazo, nuevos mercados con la consiguiente generación de
empleos estables ;
- Desarrollo de infraestructuras ;
- Habilitación de equipamientos adaptados ;
- Desarrollo de contenidos locales, aplicaciones y
servicios para las administraciones y las comunidades (sanidad,
educación, etc.), especialmente para los grupos marginados (mujeres,
personas discapacitadas, etc.) ;
- Formación de recursos humanos y lucha contra la
migración intelectual.
Mas información:
http://www.dsf-fsn.org/sp/15c-sp.htm
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