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Diplomacia ciudadana en conflictos
armados: el caso de Colombia |
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Parte 3/4
La eficacia
Si
20 años de procesos de negociación entre Gobierno y actores armados y de
movilizaciones ciudadanas por la paz no han logrado acabar con el conflicto
armado, es que algo falla. Obviamente, si el conflicto es complejo, la
resolución del mismo también lo es, por lo cual no es fácil identificar y
enmendar las deficiencias. En todo caso, está claro que la paz no se logra
solamente con buena voluntad y mucho esfuerzo y sacrificio.
Mary Anderson y Lara Olson se dedicaron a compilar, durante
tres años, las experiencias directas de más de 200 agentes locales,
nacionales e internacionales dedicados a la construcción de la paz, en todo
el mundo, con el objetivo de sacar lecciones aprendidas que permitan
incrementar la eficacia de su labor11.
El estudio concluye que un programa de paz contribuye eficazmente a la
construcción de la paz cuando:
- El esfuerzo contribuye a que los participantes y las comunidades
desarrollen sus propias iniciativas de paz.
- El proceso implica la creación o la reforma de instituciones políticas
que aborden las causas del conflicto.
- El esfuerzo incrementa la capacidad de la población para resistir
frente a la violencia o frente a provocaciones que inducen a la violencia.
- El esfuerzo contribuye a incrementar la seguridad de la gente.
Los cuatro criterios son complementarios, es decir, que la
eficacia incrementa cuantos más criterios se cumplan.
Además, los cuatro criterios se ven atravesados por otras
tres consideraciones:
- Urgencia en su cumplimiento.
- Sostenibilidad de la acción en el tiempo.
- Proporcionalidad en relación al conflicto (abordar un conflicto
nacional en una escala local es importante pero insuficiente).
Alianzas
La magnitud del reto de cumplir estos criterios y
consideraciones puede aturdir a cualquiera, con el riesgo de tener un efecto
contrario al deseado, es decir, la parálisis. Es evidente que no hay nadie
que pueda hacer frente por sí solo a tamaña tarea. Se hace necesario, pues,
entablar alianzas entre actores que se mueven en ámbitos diferentes y pueden
jugar papeles complementarios. Algunas OSC colombianas tienden a
identificarse más por lo que las separa -entre ellas y con relación a otros
actores- que por lo que las une. El desconocimiento o, incluso, el recelo
abierto entre sectores muy diferentes como los son las OSC, los medios de
comunicación, la academia, etc. constituyen una barrera que dificulta
identificar ventanas de oportunidad en las múltiples alianzas posibles. Por
ejemplo, una de las muchas paradojas de Colombia es la distancia que separa
la academia del trabajo de las OSC. En Colombia es frecuente el comentario
que el país está "sobrediagnosticado", pues la bibliografía sobre todos los
aspectos habidos y por haber en relación con el conflicto estan recogidos en
una ingente cantidad de publicaciones que inunda las bibliotecas. Sin
embargo, mientras las OSC se ahogan en un trabajo caracterizado por "mucha
acción, pero poca reflexión", la academia en cambio se inhibe bajo el marco
de "mucha reflexión, pero poca acción".
En ese orden, una propuesta conceptual de alianzas nos
permite diseñar un "pentágono de paz" (en contraposición al Pentágono
militarista), como muestra el gráfico 4:

Gráfico 4: El pentágono de la paz
12.
Hay varios ejemplos interesantes de alianzas de este tipo.
El Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio es una iniciativa
civil liderada por un religioso, que ha conseguido importante recursos
económicos de la comunidad internacional (desde agencias de cooperación al
Banco Mundial) y que ha sabido tejer una amplia red de alianzas entre
múltiples actores locales para que sean ellos quienes diseñen e implementar
sus propios planes de desarrollo. El Magdalena Medio abarca a una treintena
de municipios pertenecientes a varios departamentos, y es una de las zonas
del país con mayor intensidad del conflicto. La Unión Europea se ha
inspirado en este modelo de "paz por desarrollo", para impulsar otros tres
Laboratorios de Paz en zonas donde coinciden la presencia de diversos
actores de guerra enfrentados, con un tejido asociativo capaz de apropiarse
de los proyectos.
Una de las iniciativas ciudadanas más innovadoras y exitosas
de los últimos años han sido las Asambleas Municipales Constituyentes.
Se trata de procesos en un marco que se podría llamar de "paz por
democracia", que consiste principalmente en romper los esquemas políticos
tradicionales asociados al clientelismo, el caciquismo, la compra de votos,
la polarización, la exclusión, etc. Tomando como referencia la Constitución,
que afirma que el poder reside en el pueblo, las Asambleas Municipales
promueven la democratización de las instituciones locales a partir de
incrementar el papel de la ciudadanía en la gestión pública. En el pequeño
municipio de Tarso, han sido capaces de sentar en una misma mesa a
campesinos y terratenientes, a jóvenes, niños y mujeres, a los funcionarios
de la administración municipal, a concejales y al alcalde, a los partidos
políticos tradicionales, etc. para diseñar y decidir conjuntamente el futuro
del municipio. Esta metodología ha roto los esquemas clásicos asociados a
los tres sectores enfrentados en la guerra: la politiquería que reina en las
instancias del Estado, el feudalismo asociado a los paramilitares y el
autoritarismo que suelen ejercer las guerrillas. Las amenazas a los
promotores de la iniciativa han llegado desde las diversas orillas: primero
fue la guerrilla y después los paramilitares, los que intentaron socavar
este esfuerzo de democratización. Por esa razón fue necesario diseñar una
estrategia de acompañamiento nacional e internacional, que se llamó la
"estrategia de la manzana".
La estrategia pretende, por un lado, consolidar un escudo de protección
para el proceso que le permita hacer frente a las amenazas que pueda
recibir. Pero al mismo tiempo es también una herramienta para prevenir los
frecuentes conflictos que se dan entre actores locales y actores
acompañantes, o entre "insiders" y "outsiders" en terminología anglosajona
13.
Así se reconoce como el núcleo del proceso al actor
principal, que es la Asamblea. La semilla tiene una primera capa de
protección -la pulpa- que rodea el proceso a partir de un contacto directo
entre ambas. En el caso de Tarso se trata de instituciones públicas (la
Gobernación Departamental, otros municipios, el Gobierno Nacional), de ONG
regionales, de otros movimientos civiles de resistencia contra la guerra y
de agentes de la comunidad internacional presentes en Colombia (embajadas y
sistema de Naciones Unidas). Todos saben que su función es de
acompañamiento, no de representación, y que comparten esta función con otros
actores, siempre de forma voluntaria. De esta manera se reduce el riesgo de
que alguien se quiera atribuir la representatividad del proceso y obtener
algún beneficio a partir de la proyección de la labor de la Asamblea.
Finalmente hay una segunda capa de protección –la piel o cáscara- más
delgada, pero más visible. Es la que le da brillo al proceso, lo hace
atractivo y le da mayor visibilidad. Se trata del acompañamiento
internacional, que debido a la distancia tiene un contacto menos directo con
la Asamblea, pero que le proporciona una legitimidad que incluso estimula
que la pulpa se nutra de un mayor número de actores, de mayor significado
político e institucional.
La estrategia lleva tres años implementándose y ha
funcionado bien. Se puede decir que ha conseguido comprometer a todos los
actores del pentágono de la paz y ha incrementado el costo de una posible
agresión a la Asamblea a un nivel que ningún actor armado ha querido asumir.
Es más, hoy en días los mismos actores armados que llegaron a amenazar la
Asamblea se han acercado a ese proceso, interesados en las posibilidades de
implementarlo en sus zonas de mayor influencia.
Finalmente apuntamos otra iniciativa innovadora de alianzas
entre actores poco acostumbrados a trabajar juntos. Se trata de la Mesa
Catalana por la Paz y los Derechos Humanos en Colombia, con sede en
Barcelona, que reúne a organizaciones sociales, ONG, sindicatos y academia
con instituciones gubernamentales locales (ayuntamientos) y regionales
(Diputación, Gobierno de Catalunya). El documento de constitución de la Mesa
afirma que:
Las entidades que forman parte de la Taula Catalana per
la Pau i els Drets Humans a Colòmbia compartimos la idea de que la
incidencia de nuestra solidaridad con Colombia será superior en la medida
en que podamos construir un espacio de concertación entre diferentes
actores sociales e institucionales de Cataluña. Este espacio debe
permitir:
- Compartir los respectivos puntos de vista de cara a construir un
diagnóstico y una propuesta de acción concertada.
- Buscar la complementariedad de las potencialidades de cada entidad de
la Taula.
- Identificar conjuntamente las contrapartes sociales e institucionales
a las que se desea dar apoyo.
- Poner en común los criterios de prioridad de actuación en Colombia.
- Elaborar una estrategia de comunicación de cara a incrementar la
movilización de la sociedad catalana por la paz en Colombia.
Estos tres ejemplos son simplemente una pequeña muestra de
las redes de alianzas exitosas existentes. También nos permiten analizar con
ejemplos concretos el cuadro que según Anderson y Olson resume las esferas
en que se mueven todas las iniciativas de paz, así como los retos que
deberían asumir:
Cuadro 2: Matriz de resumen de los ámbitos
de incidencia de las OSC que trabajan la diplomacia ciudadana

Fuente: Anderson y Olson (op.cit.)
Las estrategias para incrementar el número de actores
implicados en la construcción de paz se orientan o bien a incrementar el
número de personas comprometidas (por ejemplo, a través de movilizaciones
ciudadanas) o a identificar y comprometer a actores que por una o varias
razones son clave (un sector social específico como una minoría étnica;
personas cercanas al pensamiento de los actores armados, etc.).
Los niveles de trabajo también se pueden resumir es dos
ámbitos: el individual o personal (cambiar la actitud personal) y el social
o político (cambios sistemáticos, institucionales).
Los cuatro cuadrantes descritos no son, obviamente,
estancos, y muchas iniciativas se desarrollan en más de uno a la vez. Es
más, una de las recomendaciones principales del estudio es que se debe
procurar la conexión entre ellos. Así, el trabajo en el nivel individual /
personal, que procura capacitar a individuos o construir lazos de confianza
entre comunidades o actores enfrentados se quedará en un esfuerzo poco
eficaz si no sabe impactar en la esfera política.
También se ha podido constatar que los esfuerzos por
comprometer a un mayor número de actores no son eficaces si no consiguen
también implicar a los actores clave.
En definitiva, el cuadro recoge la necesidad que ya hemos
descrito de implicar al mayor número posible de actores y, al mismo tiempo,
saber tejer las alianzas necesarias para cubrir todo el espectro necesario
para un trabajo por la paz eficaz.
Notas
[14] IDEA Democracia y conflictos profundamente
arraigados: opciones para la negociación, Bogotá, Tercer Mundo Editores,
2001
[15] op. cit. p. 458
[16] op. cit. P. 459
[17] Lederach, J.P. Construyendo la paz. Bakeaz y
Gernika Gogoratuz, 1998.
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