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Parte 1/3
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La migración caribeña se desarrolló en dos oleadas: la
primera, durante el auge económico de Occidente posterior a la Segunda
Guerra Mundial en los años 50 y 60 del siglo pasado ante la posibilidad de
empleo por la escasez de mano de obra calificada y semi calificada; la
segunda se produjo desde fines de los 70 hasta principios de los 90
como consecuencia de la reestructuración económica global y el
deterioro económico y social en las naciones caribeñas. |
Resumen
El presente trabajo aborda el impacto del auge de la
"economía de diáspora" en el desarrollo de países caribeños como Cuba,
República Dominicana, Haití y el Caribe anglófono. Entre los temas que
se trata están las remesas, las exportaciones generadas por la diáspora,
la fuga de talentos así como las nuevas amenazas a la salud y la
seguridad asociadas a la migración y el movimiento de personas. Se
valoran tanto los principales beneficios y costos como los nuevos retos
y oportunidades que se deben afrontar. Por último, este trabajo
recomienda que el debate sobre el tema debe abordar no solo los envíos
de remesas sino tomar en cuenta consideraciones de desarrollo más
amplias
Introducción
La migración es una de las cualidades que define a la región
caribeña desde los tiempos de la colonización, esclavitud y dependencia. En
los últimos cincuenta años el Caribe ha dejado de ser un importador global
de mano de obra para convertirse en exportador. El Caribe cuenta con una de
las comunidades transnacionales más grandes del mundo en proporción al
número de habitantes (Stalker 2003). Por ejemplo, se estima que el número de
cubanos y de dominicanos en los Estados Unidos representa el 8% de sus
poblaciones de origen respectivamente (CEPAL 2002: 237). Asimismo, en muchos
de los estados más pequeños de la región, como St. Kitts y Nevis, Granada, y
Belice, la migración anual de mano de obra representa entre el 1 y el 2% de
la población, transfiriendo así su crecimiento poblacional
(Mittelman2000:60).
El significado e importancia para el Caribe de la migración
laboral y las relaciones comerciales con sus comunidades transnacionales se
han estudiado desde finales de la década de 1960. Diversos estudios han
abordado los beneficios que trae consigo el establecimiento de comunidades
transnacionales para el Caribe (Friedlander 1965; Frucht 1968; Henderson
1970; Palmer 1974; Philpott 1973; UNITAR 1970). Estos estudios en sentido
general fueron bastante críticos de la efectividad de la migración para
promover el desarrollo. En síntesis, ellos reprochan la pérdida de
trabajadores económicamente activos, y en particular de los más calificados,
como resultado de la fuga de talento, y ponen en tela de juicio que la
migración y las remesas puedan influir más allá de mejorar el nivel de vida
de algunos emigrantes, sus familias y comunidades locales para contribuir al
desarrollo nacional y regional.
El tema de migración y desarrollo ha resurgido desde fines
de la década de 1990 con el auge acelerado del envío de remesas, la
proliferación de redes transnacionales, el menoscabo de la soberanía de la
nación-estado, y el surgimiento de identidades culturales híbridas (Addy
2002; Castles 2000; Duany 2002; Maingot 1999; Nurse 1999; Martin, Midgley &
Teitelbaum 2002; Orozco 2003; Patterson 2000; Pessar 1997). Los trabajos
recientes sobre el tema abogan por el replanteo de la dinámica del fenómeno
migratorio y cuestionan que las condiciones en la etapa actual de la
globalización (como la revolución operada en la esfera del transporte la
información y las comunicaciones) y el cambiante contexto sociopolítico
(multiculturalismo y control de la migración) puedan propiciar un impacto en
el desarrollo más amplio de lo que se pensaba anteriormente.
La diáspora caribeña
La lista de países exportadores de mano de obra en el Caribe
la encabezan Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica y Guyana. A estos
les siguen un grupo de naciones no independientes como Puerto Rico, los
departamentos franceses de ultramar, y las Antillas Holandesas. El principal
destino de los emigrantes caribeños es Norteamérica (EE.UU. y Canadá) y
antiguos países colonizadores europeos. El país de destino número uno, por
un amplio margen, es Estados Unidos y se calcula que alberga hasta un 75% de
caribeños de nacimiento y descendientes de primera generación (Segal 1996).
A Estados Unidos le siguen el Reino Unido, Canadá, Holanda y Francia (ver
tabla 1). De acuerdo a estos estimados, a mediados de la década de 1990 el
conjunto de la diáspora caribeña asciende a 6 m i l l o n e s (sin contar
los emigrantes indocumentados). La tabla 2 muestra que el flujo migratorio
hacia los Estados Unidos en las últimas tres décadas alcanza 2.4 millones de
emigrantes, con una distribución similar en cada década.
La tabla 2 muestra el flujo migratorio hacia los Estados
Unidos en las últimas tres décadas con cifras que alcanzan 2.4 millones de
emigrantes y con una distribución similar en cada década. El censo
canadiense realizado en 2001 indica que el mayor número de inmigrantes
caribeños proviene del Caribe anglófono. El número de residentes canadienses
que se identificó con origen caribeño alcanza a 211.000 jamaicanos; 82.000
haitianos; 60,000 antillanos; 52.000 guyaneses; y 50.000 trinitarios (Monzon
& Tudakovic2004:6).
Tabla1: La diáspora caribeña por país de residencia, 1996
|
País
de
residencia
|
Países de origen e identidad comunitaria* |
Estimado de
población (millones)
|
|
EE.UU. |
Nacidos en Cuba y cubano-americanos |
1.0 |
|
|
Nacidos en Puerto Rico y nacidos
en
EE.UU.
continental
|
1.5 |
|
|
Nacidos en Dominicana y nacidos
en
EE.UU. |
0.8 |
|
|
Nacidos en Haití y nacidos en
EE.UU. |
0.8 |
|
|
Nacidos en las Antillas** y
nacidos en EE.UU. |
0.6 |
|
|
Subtotal |
4.7 |
|
Canadá |
Nacidos en Haití y nacidos en Canadá |
0.1 |
|
|
Nacidos en las Antillas y nacidos en Canadá |
0.15 |
|
Francia
|
Nacidos en las Antillas Francesas y nacidos en
Francia
|
0.2
|
|
Holanda |
Nacidos en las Antillas Holandesas y nacidos en
Holanda
|
0.50
|
|
|
Nacidos en Surinam y nacidos en Holanda |
0.2 |
|
|
Subtotal
|
0.250
|
|
Reino
Unido |
Nacidos en las Antillas y nacidos en nacidos en el
RU |
0.6 |
|
|
Total |
6.0 |
Fuente:Segal(1996):28-29.
Notas:
* Comprende a nacidos en el exterior y a personas de
padre o madre de origen caribeño.
** Las Antillas incluyen Barbados, Guyana, Jamaica,
Belice, Trinidad y Tobago, Bahamas, y las islas del Caribe oriental.
La migración caribeña se desarrolló en dos oleadas: la
primera, durante el auge económico de Occidente posterior a la Segunda
Guerra Mundial en los años 50 y 60 del siglo pasado ante la posibilidad de
empleo por la escasez de mano de obra calificada y semi calificada; la
segunda se produjo desde fines de los 70 hasta principios de los 90 como
consecuencia de la reestructuración económica global y el deterioro
económico y social en las naciones caribeñas. Otro elemento de gran empuje
en la migración caribeña fue el aumento de la demanda de trabajadores de la
esfera de los servicios y profesionales en los países del Atlántico Norte;
por ejemplo, de trabajadores domésticos, maestros, enfermeras, doctores.
Asimismo, ha habido también razones políticas para la emigración caribeña
como son los casos del éxodo del Mariel en 1980 y "la crisis de los balseros
en 1994" en Cuba, así como el éxodo haitiano debido a la agitación política
interna (OIM2000).
Tabla 2: Inmigrantes Caribeños en EE.UU., 1971 1998
|
Países |
1971-80 |
1981-90 |
1991-94 |
1995-98 |
Total |
|
Cuba |
265 |
145 |
48 |
89 |
547 |
|
República Dominicana |
148 |
252 |
180 |
120 |
700 |
|
Haití |
56 |
138 |
81 |
60 |
335 |
|
Jamaica |
138 |
208 |
72 |
67 |
485 |
|
Otros |
134 |
129 |
56 |
49 |
368 |
|
Total |
741 |
872 |
437 |
385 |
2435 |
Fuente: CEPAL 2002
Lejos de ser un flujo en una sola dirección, la migración
caribeña ha sido un movimiento complejo y alterno, excepto el caso de Cuba
en el que el flujo de sus nacionales ha estado constreñido por limitantes
políticas. Según Segal (1996: 25) la migración caribeña "debe verse como una
dispersión familiar que se extiende en el tiempo y el espacio con
desplazamientos frecuentes en lugar de en un solo sentido". Segal confiere a
la migración caribeña la siguiente tipología: visitas recíprocas,
emigración, reemigración, trabajadores temporales, migración de retorno,
inmigrantes ilegales, refugiados, en busca de asilo, y los llamados
"golondrinas" (25). La tabla 3 ofrece estadísticas de inmigrantes caribeños
en EE.UU. por Clase de Admisión. Las categorías de familiar de ciudadano
estadounidense, reunificación familiar, refugio y asilo son las de mayor
preferencia para la admisión.
Tabla 3: Inmigrantes caribeños en los Estados Unidos por
Clase de Admisión,1998
|
Familiar de ciudadano
estadounidense |
Reunificación
familiar |
Empleo |
Refugiados y asilados |
Otros |
Total |
|
31,665 |
24,908 |
2,361 |
15,480 |
1,107 |
75,521 |
Fuente: CEPAL 2002
La tabla 4 ofrece algunas cifras sobre el número de
inmigrantes caribeños en Canadá bajo diferentes categorías. De acuerdo con
información del censo de 2001, la categoría familiar es la predominante en
los casos de inmigrantes jamaicanos (72%), guyaneses (79%) y trinitarios
(63%). En el caso de inmigrantes haitianos la categoría familiar ocupa el
segundo lugar conun46%, detrás de la económica con un51%.
Tabla 4:Inmigrantes Caribeños en Canadá por
Categorías,1980 2001
|
Familiar |
Económica |
Refugiados |
Otros |
TOTAL |
|
186,527 |
58,723 |
6,086 |
2,656 |
253,992 |
Fuente: Ministerio de Ciudadanía e Inmigración de Canadá,2002.
Un elemento interesante del fenómeno de la migración de mano
de obra es el programa de trabajadores agrícolas estacionales que tienen
EE.UU. y Canadá para el Caribe, México y Centroamérica. El Programa de
Trabajadores Agrícolas Estacionales del gobierno canadiense consiste en un
programa que ofrece un contrato de empleo temporal en el sector agrícola
durante los períodos de mayor necesidad de siembra y cosecha. Los
trabajadores se contratan de México y del Caribe del anglófono. Según
estimados, un total de 268,500 personas, principalmente hombres, ha
participado en el programa entre 1974 y 2002. El Caribe participa del
programa desde 1996. Jamaica fue el primer país en participar, y en 1967 el
programa se amplió para incluir a Barbados y a Trinidad y Tobago, y
posteriormente en 1976 se incluyeron las islas del Caribe Oriental. En 2001
y 2002 participaron 7,919 y 7,580 ciudadanos caribeños respectivamente
(SALISES2003).
Este programa aporta una contribución considerable al
ingreso de los participantes y de sus familias y representa una fuente de
capital externo adicional ante la merma de los ingresos de sectores
exportadores tradicionales. Las remesas han sido empleadas fundamentalmente
para pagar deudas, construir o reparar viviendas y para la educación de los
hijos (SALISES 2003). Igualmente, una buena parte de los ingresos y de las
remesas se dirige a la adquisición de bienes de consumo. Otros beneficios
como la transferencia de conocimientos, inversiones empresariales y otros
objetivos de desarrollo más amplios no resultan tan obvios
(Cecil&Ebanks1992).
Nota
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