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ISSN 1913-6196

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Diáspora, Migración y Desarrollo en el Caribe

Por Keith Nurse    

Parte 1/3

La migración caribeña se desarrolló en dos oleadas: la primera, durante el auge económico de Occidente posterior a la Segunda Guerra Mundial en los años 50 y 60 del siglo pasado ante la posibilidad de empleo por la escasez de mano de obra calificada y semi calificada; la segunda se produjo desde fines de los 70 hasta principios de los 90 como consecuencia de la reestructuración económica global y el deterioro económico y social en las naciones caribeñas.

Resumen

El presente trabajo aborda el impacto del auge de la "economía de diáspora" en el desarrollo de países caribeños como Cuba, República Dominicana, Haití y el Caribe anglófono. Entre los temas que se trata están las remesas, las exportaciones generadas por la diáspora, la fuga de talentos así como las nuevas amenazas a la salud y la seguridad asociadas a la migración y el movimiento de personas. Se valoran tanto los principales beneficios y costos como los nuevos retos y oportunidades que se deben afrontar. Por último, este trabajo recomienda que el debate sobre el tema debe abordar no solo los envíos de remesas sino tomar en cuenta consideraciones de desarrollo más amplias

Introducción

La migración es una de las cualidades que define a la región caribeña desde los tiempos de la colonización, esclavitud y dependencia. En los últimos cincuenta años el Caribe ha dejado de ser un importador global de mano de obra para convertirse en exportador. El Caribe cuenta con una de las comunidades transnacionales más grandes del mundo en proporción al número de habitantes (Stalker 2003). Por ejemplo, se estima que el número de cubanos y de dominicanos en los Estados Unidos representa el 8% de sus poblaciones de origen respectivamente (CEPAL 2002: 237). Asimismo, en muchos de los estados más pequeños de la región, como St. Kitts y Nevis, Granada, y Belice, la migración anual de mano de obra representa entre el 1 y el 2% de la población, transfiriendo así su crecimiento poblacional (Mittelman2000:60).

El significado e importancia para el Caribe de la migración laboral y las relaciones comerciales con sus comunidades transnacionales se han estudiado desde finales de la década de 1960. Diversos estudios han abordado los beneficios que trae consigo el establecimiento de comunidades transnacionales para el Caribe (Friedlander 1965; Frucht 1968; Henderson 1970; Palmer 1974; Philpott 1973; UNITAR 1970). Estos estudios en sentido general fueron bastante críticos de la efectividad de la migración para promover el desarrollo. En síntesis, ellos reprochan la pérdida de trabajadores económicamente activos, y en particular de los más calificados, como resultado de la fuga de talento, y ponen en tela de juicio que la migración y las remesas puedan influir más allá de mejorar el nivel de vida de algunos emigrantes, sus familias y comunidades locales para contribuir al desarrollo nacional y regional.

El tema de migración y desarrollo ha resurgido desde fines de la década de 1990 con el auge acelerado del envío de remesas, la proliferación de redes transnacionales, el menoscabo de la soberanía de la nación-estado, y el surgimiento de identidades culturales híbridas (Addy 2002; Castles 2000; Duany 2002; Maingot 1999; Nurse 1999; Martin, Midgley & Teitelbaum 2002; Orozco 2003; Patterson 2000; Pessar 1997). Los trabajos recientes sobre el tema abogan por el replanteo de la dinámica del fenómeno migratorio y cuestionan que las condiciones en la etapa actual de la globalización (como la revolución operada en la esfera del transporte la información y las comunicaciones) y el cambiante contexto sociopolítico (multiculturalismo y control de la migración) puedan propiciar un impacto en el desarrollo más amplio de lo que se pensaba anteriormente.

La diáspora caribeña

La lista de países exportadores de mano de obra en el Caribe la encabezan Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica y Guyana. A estos les siguen un grupo de naciones no independientes como Puerto Rico, los departamentos franceses de ultramar, y las Antillas Holandesas. El principal destino de los emigrantes caribeños es Norteamérica (EE.UU. y Canadá) y antiguos países colonizadores europeos. El país de destino número uno, por un amplio margen, es Estados Unidos y se calcula que alberga hasta un 75% de caribeños de nacimiento y descendientes de primera generación (Segal 1996). A Estados Unidos le siguen el Reino Unido, Canadá, Holanda y Francia (ver tabla 1). De acuerdo a estos estimados, a mediados de la década de 1990 el conjunto de la diáspora caribeña asciende a 6 m i l l o n e s (sin contar los emigrantes indocumentados). La tabla 2 muestra que el flujo migratorio hacia los Estados Unidos en las últimas tres décadas alcanza 2.4 millones de emigrantes, con una distribución similar en cada década.

La tabla 2 muestra el flujo migratorio hacia los Estados Unidos en las últimas tres décadas con cifras que alcanzan 2.4 millones de emigrantes y con una distribución similar en cada década. El censo canadiense realizado en 2001 indica que el mayor número de inmigrantes caribeños proviene del Caribe anglófono. El número de residentes canadienses que se identificó con origen caribeño alcanza a 211.000 jamaicanos; 82.000 haitianos; 60,000 antillanos; 52.000 guyaneses; y 50.000 trinitarios (Monzon & Tudakovic2004:6).

Tabla1: La diáspora caribeña por país de residencia, 1996

País de
residencia

Países de origen e identidad comunitaria*

Estimado de población (millones)

EE.UU.

Nacidos en Cuba y cubano-americanos

1.0

 

Nacidos en Puerto Rico y nacidos en EE.UU. continental

1.5

 

Nacidos en Dominicana y nacidos en EE.UU.

0.8

 

Nacidos en Haití y nacidos en EE.UU.

0.8

 

Nacidos en las Antillas** y nacidos en EE.UU.

0.6

 

  Subtotal

4.7

Canadá

Nacidos en Haití y nacidos en Canadá

0.1

 

Nacidos en las Antillas y nacidos en Canadá

0.15

Francia

Nacidos en las Antillas Francesas y nacidos en Francia

0.2 

Holanda

Nacidos en las Antillas Holandesas y nacidos en Holanda

0.50 

 

Nacidos en Surinam y nacidos en Holanda

0.2

 

  Subtotal

0.250

Reino Unido

Nacidos en las Antillas y nacidos en nacidos en el RU

0.6

 

  Total

6.0

Fuente:Segal(1996):28-29.

Notas:

* Comprende a nacidos en el exterior y a personas de padre o madre de origen caribeño.
** Las Antillas incluyen Barbados, Guyana, Jamaica, Belice, Trinidad y Tobago, Bahamas, y las islas del Caribe oriental.

La migración caribeña se desarrolló en dos oleadas: la primera, durante el auge económico de Occidente posterior a la Segunda Guerra Mundial en los años 50 y 60 del siglo pasado ante la posibilidad de empleo por la escasez de mano de obra calificada y semi calificada; la segunda se produjo desde fines de los 70 hasta principios de los 90 como consecuencia de la reestructuración económica global y el deterioro económico y social en las naciones caribeñas. Otro elemento de gran empuje en la migración caribeña fue el aumento de la demanda de trabajadores de la esfera de los servicios y profesionales en los países del Atlántico Norte; por ejemplo, de trabajadores domésticos, maestros, enfermeras, doctores. Asimismo, ha habido también razones políticas para la emigración caribeña como son los casos del éxodo del Mariel en 1980 y "la crisis de los balseros en 1994" en Cuba, así como el éxodo haitiano debido a la agitación política interna (OIM2000).

Tabla 2: Inmigrantes Caribeños en EE.UU., 1971 1998

Países

1971-80

1981-90

1991-94

1995-98

Total

Cuba

265

145

48

89

547

República Dominicana

148

252

180

120

700

Haití

56

138

81

60

335

Jamaica

138

208

72

67

485

Otros

134

129

56

49

368

Total

741

872

437

385

2435

Fuente: CEPAL 2002

Lejos de ser un flujo en una sola dirección, la migración caribeña ha sido un movimiento complejo y alterno, excepto el caso de Cuba en el que el flujo de sus nacionales ha estado constreñido por limitantes políticas. Según Segal (1996: 25) la migración caribeña "debe verse como una dispersión familiar que se extiende en el tiempo y el espacio con desplazamientos frecuentes en lugar de en un solo sentido". Segal confiere a la migración caribeña la siguiente tipología: visitas recíprocas, emigración, reemigración, trabajadores temporales, migración de retorno, inmigrantes ilegales, refugiados, en busca de asilo, y los llamados "golondrinas" (25). La tabla 3 ofrece estadísticas de inmigrantes caribeños en EE.UU. por Clase de Admisión. Las categorías de familiar de ciudadano estadounidense, reunificación familiar, refugio y asilo son las de mayor preferencia para la admisión.

Tabla 3: Inmigrantes caribeños en los Estados Unidos por Clase de Admisión,1998

Familiar de ciudadano estadounidense

Reunificación
familiar

Empleo

Refugiados y asilados

Otros

Total

31,665

24,908

2,361

15,480

1,107

75,521

Fuente: CEPAL 2002

La tabla 4 ofrece algunas cifras sobre el número de inmigrantes caribeños en Canadá bajo diferentes categorías. De acuerdo con información del censo de 2001, la categoría familiar es la predominante en los casos de inmigrantes jamaicanos (72%), guyaneses (79%) y trinitarios (63%). En el caso de inmigrantes haitianos la categoría familiar ocupa el segundo lugar conun46%, detrás de la económica con un51%.

Tabla 4:Inmigrantes Caribeños en Canadá por Categorías,1980 2001

Familiar

Económica

Refugiados

Otros

TOTAL

186,527

58,723

6,086

2,656

253,992

Fuente: Ministerio de Ciudadanía e  Inmigración  de Canadá,2002.

Un elemento interesante del fenómeno de la migración de mano de obra es el programa de trabajadores agrícolas estacionales que tienen EE.UU. y Canadá para el Caribe, México y Centroamérica. El Programa de Trabajadores Agrícolas Estacionales del gobierno canadiense consiste en un programa que ofrece un contrato de empleo temporal en el sector agrícola durante los períodos de mayor necesidad de siembra y cosecha. Los trabajadores se contratan de México y del Caribe del anglófono. Según estimados, un total de 268,500 personas, principalmente hombres, ha participado en el programa entre 1974 y 2002. El Caribe participa del programa desde 1996. Jamaica fue el primer país en participar, y en 1967 el programa se amplió para incluir a Barbados y a Trinidad y Tobago, y posteriormente en 1976 se incluyeron las islas del Caribe Oriental. En 2001 y 2002 participaron 7,919 y 7,580 ciudadanos caribeños respectivamente (SALISES2003).

Este programa aporta una contribución considerable al ingreso de los participantes y de sus familias y representa una fuente de capital externo adicional ante la merma de los ingresos de sectores exportadores tradicionales. Las remesas han sido empleadas fundamentalmente para pagar deudas, construir o reparar viviendas y para la educación de los hijos (SALISES 2003). Igualmente, una buena parte de los ingresos y de las remesas se dirige a la adquisición de bienes de consumo. Otros beneficios como la transferencia de conocimientos, inversiones empresariales y otros objetivos de desarrollo más amplios no resultan tan obvios (Cecil&Ebanks1992).

Nota


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