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Parte 2/3
El
incremento de la llamada "economía de diáspora" ha significado un aporte
considerable al mejoramiento de la balanza de pagos de diversos países
caribeños exportadores de mano de obra. Los más favorecidos han sido
República Dominicana, Cuba y Haití. En el ámbito internacional, Jamaica y
República Dominicana están entre los cinco países que más remesas reciben per cápita. El envío de remesas al Caribe en 2002 se calcula en $5.7 mil
millones aproximadamente (ver tabla 5). Las remesas se han convertido en la
fuente de flujo de capital más estable y de mayor crecimiento en la última
década.
Las remesas sobrepasan los ingresos por concepto de
inversiones directas externas (IDE) y de ayuda internacional para el
desarrollo (AID). Entre 1996 y 2001 las remesas crecieron en $2.1 mil
millones. Las IDE crecieron en $2.000 millones, mientras que la AID decreció
en $200 millones (ver tabla 6). El tasa de crecimiento de las remesas hacia
el Caribe entre 2001 y 2002 fue del 20.7%, la más alta de América Latina
(Diálogo Interamericano 2004). La importancia económica de las diásporas
para la región se acentúa por el hecho de que las remesas para países como
Haití, Guyana y Jamaica representan el 24.2%, 16.6% y 12.2% del PIB
respectivamente (FOMIN/BID 2003). En la Tabla 7 se compara el valor de las
remesas contra los ingresos en divisas por concepto de turismo, agricultura,
y valor total de exportaciones. En esta tabla se puede apreciar que las
remesas o bien sobrepasan o bien representan una parte importante de las
fuentes de ingresos tradicionales como el turismo y la agricultura.
Tabla 5: Envío de remesas al Caribe, 2002 (millones de $US)
|
País |
Remesas |
|
Barbados |
84 |
|
Cuba |
1138 |
|
República Dominicana |
2111 |
|
Guyana |
119 |
|
Haití |
931 |
|
Jamaica |
1288 |
|
Trinidad y Tobago |
59 |
|
Total |
5730 |
Fuente:FOMIN/BID2003.
Tabla 6: Remesas y otros Flujos de Capital hacia el
Caribe, 1996 - 2001
(miles de millones $US)
|
Año |
Remesas |
Inversiones
Directas
Externas |
Ayuda
Internacional
para el Desarrollo |
|
1996 |
2.4 |
0.7 |
0.7 |
|
2001 |
4.5 |
2.7 |
0.5 |
Fuente: Diálogo Interamericano,2003
Tabla 7: Las Remesas en Comparación con otras Entradas y
Sectores Económicos Clave, 1999, (millones
de $US)
|
Países |
Remesas
|
IDE
% |
AID
% |
PIB
% |
Turismo
% |
Exportaciones
Agrícolas
%
|
Total
de
Exportaciones
%
|
|
República
Dominicana
|
1747 |
1150 |
129 |
10.0 |
69 |
290 |
34 |
|
Haití |
720 |
458 |
2400 |
17.0 |
1241 |
5455 |
220 |
|
Jamaica |
781 |
3442 |
150 |
11.7 |
63 |
12 |
52 |
Fuente:FOMIN/BID2001.
No cabe duda que el tremendo crecimiento experimentado por
las remesas en la década de 1990 ha acrecentado las oportunidades de
desarrollo para el Caribe. Las remesas constituyen una fuente de ingresos
importante para muchas familias de bajos recursos en toda la región (Itzigsohn
1995). Por ejemplo, se apunta que en Jamaica, "en algunas zonas rurales, el
40% de las familias obtienen beneficios financieros de consideración gracias
a familiares que trabajan en el exterior o que laboran en alguna de las
ciudades más grandes" (Banco Mundial 2003: 45). Desde muchos puntos de
vista, las remesas están cubriendo el vacío que ni el estado ni las agencias
de desarrollo han sido capaces de llenar.
Por otro lado, se ha notado que las remesas, al igual que
otras transferencias de bienes, aumentan la dependencia externa y engendran
patrones de consumo occidentales y presiones inflacionarias. Después de los
gastos de alimentación, educación y vivienda, por lo general no queda mucho
para invertir en bienes productivos, aunque se ha indicado que en algunos
casos las remesas se han empleado para financiar algunas inversiones en
pequeños negocios (Chevannes & Ricketts 1997). En lugar de contener la
migración, las remesas tienden a alentar la salida de nuevos emigrantes.
Esto acentúa una cultura de la emigración que desestimula la inversión
nacional y la formación de capital humano. Este problema también se asocia
con la estructura de acumulación en los países de partida. Tradicionalmente,
la inyección de capital externo ha tenido una retención escasa por lo que es
poco probable que pueda generar nuevos negocios y empleos en los países
remisores.
Las remesas incurren en costos de transacción que aplican
las compañías de envíos de remesas y en costos asociados a las tasas de
cambio. Los gastos de transacción en América Latina y el Caribe son 50% más
elevados que en otras regiones como el Asia Oriental y África. En 2002, el
costo promedio de los envíos fue del 12.5%, que equivale a un costo total de
$4.000 millones. Las elevadas tasas se deben al poco uso que tanto
remitentes como receptores hacen de las instituciones bancarias.
Otros factores que inciden en este problema son la escasa competencia y la
estructura de oligopolio que caracterizan este mercado. La Western Union y
Money Gram son dos compañías que controlan una parte considerable del
mercado de envío de remesas hacia muchos países de América Latina y el
Caribe. Las recomendaciones realizadas abogan por facilitar el empleo de
instituciones bancarias y propiciar una mayor competitividad de los precios
de las compañías remitentes (FOMIN/BID 2003; Diálogo Interamericano 2004).
Estas cuestiones han logrado atraer la atención de los políticos de la
región como se puede ver en la recientemente adoptada Declaración de Nuevo
León a raíz de la Cumbre Extraordinaria de las Américas que se celebró en
enero de 2004 en México. La Declaración hace un llamado a que exista una
mayor competencia y regulación de las compañías que operan los envíos de
remesas. 1
Exportaciones hacia las comunidades transnacionales
El crecimiento de la diáspora caribeña desempeña un
papel significativo que sobrepasa el envío de remesas al crear un mercado
para el turismo y un nicho para las exportaciones especializadas. Por
ejemplo, la diáspora caribeña ha sido por mucho tiempo un mercado para las
exportaciones de productos culturales de la región como puede observarse en
el caso de la industria musical. Algunos países como República Dominicana,
Jamaica y Trinidad y Tobago han establecido un mercado para sus
exportaciones en grandes ciudades como Nueva York, Miami, Toronto, Londres,
París y Amsterdam gracias a la presencia de inmigrantes caribeños en esos
lugares. En cuanto al ingreso anual por concepto de exportaciones las cifras
oscilan entre $30 millones en el caso de Trinidad y Tobago y alrededor $50 -
$60 millones en Jamaica y República Dominicana (Nurse2003).
Casi todas las ciudades principales en Norteamérica y Europa
realizan festivales caribeños inspirados en gran medida en el que se realiza
en Trinidad. En cada uno de los lugares en que se celebra, es el festival o
acontecimiento de mayor asistencia y el que más actividad comercial genera
(Nurse 1999). Por ejemplo, el festival de Notting Hill en Londres atrae a
más de dos millones de personas durante tres días de celebraciones y se
calcula que reporta ingresos por un valor de £93 millones de libras y se
considera el festival de cultura popular más grande de toda Europa (LDA
2003). Asimismo, el carnaval del Día del Trabajo en Nueva York y Caribana en
Toronto son las festividades más grandes que tienen lugar en los Estados
Unidos y Canadá respectivamente. Los festivales de las comunidades de la
diáspora se han convertido en un elemento fundamental de la identidad
pan-caribeña así como en un mercado estratégico para las exportaciones de
tipo cultural.
Los viajes turísticos de los emigrados ha sido también otra
fuente de ingresos para las economías de la región. Al igual que las
remesas, el turismo ha experimento un ascenso estable en el transcurso de
los años y es menos propenso a sufrir los trastornos políticos y cíclicos de
la economía. Existen muy pocas investigaciones en esta área ya que
generalmente los análisis sobre turismo excluyen a este tipo de turista.
Orozco (2003) señala que en el caso de República Dominicana las visitas de
los nacionales en el exterior representan un 40% del total de visitantes. En
cuanto al turismo para asistir a actividades culturales, los residentes en
el exterior constituyen el grueso de visitantes que acuden a participar en
carnavales y otras festividades musicales en la región. Estos festivales
representan una fuente creciente de ingreso por concepto de turismo en
diferentes países, siendo el carnaval que se celebra en Trinidad y Tobago el
caso de mayor notoriedad. Las visitas de los residentes en el exterior
constituyen el 70% del total de visitantes; y tanto los gastos como el
número de visitas se duplicaron entre 1998 y 2001, lo que representa
aproximadamente un 12% de los ingresos anuales de la industria turística
(Nurse2003).
El aumento de las exportaciones dirigidas a la diáspora se
constata igualmente en la emigración de deportistas profesionales. Se
calcula que existen más de 600 beisbolistas dominicanos jugando en Estados
Unidos, Canadá, Venezuela, México y Japón (Segal 1996). Igualmente, existe
un número sin precisar de atletas de campo y pista junto a jugadores de
fútbol y críquet provenientes del Caribe anglófono dispersos por
Norteamérica y otros lugares. Algunos de estos deportistas luego se
convierten en directores técnicos, entrenadores y cazatalentos. Aunque
resulta difícil poder determinar con exactitud cuánto ingresan a sus países
de origen estos profesionales, estas deben ser cantidades importantes.
En resumen, las exportaciones vinculadas a la diáspora se
han convertido en un ingreso vital para las economías de muchos países
exportadores de mano de obra. Aún resta por diseñar estrategias que
potencien sus beneficios, ya sea mediante planes para el desarrollo de
recursos humanos, o mediante la adopción de medidas de facilitación
comercial. La mayoría de los gobiernos caribeños no han concebido aún una
estrategia viable que propicie una mayor diversificación de sus economías y
genere nuevos rubros exportables y empleos.
La Fuga de Cerebros
Cuando lo que se exporta es mano de obra excedente, la
emigración puede ser útil para aliviar la presión en determinado mercado
laboral y a su vez reducir el desempleo, la pobreza y la desigualdad social.
Igualmente, se considera que los emigrantes que retornan constituyen una
importante fuente de habilidades, conocimientos e ideas que pueden aportar
al desarrollo nacional y regional. El problema caribeño consiste en que no
es mano de obra excedente o subempleada la que mayormente emigra, sino la
más calificada y preparada por lo que la recuperación de cerebros que
retornan se queda por debajo de los que se marchan.
Los individuos más calificados son los de mayor movilidad ya
que cuentan con gran demandan en los países de la OCDE (Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico) y son también los que cuentan con los
recursos necesarios para emigrar. Los gastos asociados con la migración
tienen menos incidencia en aquellos países que se encuentran más cercanos a
los que importan mano de obra. Por ejemplo, los emigrantes con un nivel
secundario provenientes de México y América Central sobrepasan en número a
los que proceden de países caribeños. La tabla 8 refleja que el número total
de emigrantes con educación superior varía ampliamente entre un 22% en el
caso de República Dominicana y 46% en el caso de Trinidad y Tobago. Lo que
resulta aún más notable es los altos índices migratorios entre los de mayor
nivel educacional. Como puede observarse la cifra de guyaneses con nivel
superior que emigran se calcula en un 77%. Otros países anglófonos como
Jamaica y Trinidad y Tobago muestran índices igualmente superiores al 50%.
La fuga de cerebros en el Caribe es la más alta del mundo (Carrington & Detragiache1998).
Tabla 8: Fuga de Cerebros en el Caribe, 1990
|
Países |
Por ciento con
Educación Superior del Total
de Emigrantes
|
Por ciento de
Emigrantes con
Educación Superior
|
|
República Dominicana |
22.6 |
14.2 |
|
Jamaica |
41.7 |
67.3 |
|
Trinidad y Tobago |
46.7 |
57.2 |
|
Guyana |
40.7 |
77.3 |
Fuente:Carrington&Detragiache,1998.
Como se observa en la tabla 8, gran parte los emigrantes
caribeños posee un nivel educacional más elevado que el promedio de la
población de países de origen. Cabe también señalar que los emigrantes
caribeños poseen un perfil ocupacional similar al de los norteamericanos de
nacimiento, predominantemente en el sector de los servicios. Los emigrantes
caribeños tienen relativamente mayor presencia en algunos sectores como
finanzas, transporte, servicios privados y en pequeños establecimientos
comerciales. (CEPAL 2002).
El cambio en el mercado laboral en que el sector de los
servicios predomina sobre los sectores económicos básicos explica el auge de
la "feminización de la migración" ya que las mujeres sobrepasan el número de
hombres que emigran de países como Jamaica, Trinidad y Tobago y República
Dominicana. Esta transformación está teniendo un impacto en las estructuras
y redes familiares ya que muchos niños quedan al cuidado de sus abuelos,
hermanos mayores o amigos hasta que los padres logran asentarse o regresan a
su lugar de origen.
El éxodo de mano de obra calificada reduce la productividad
en sectores específicos de la economía y produce un vacío en el mercado
laboral, aún en situaciones de grandes niveles de desempleo. Esto se pone de
manifiesto en la pérdida de recursos humanos que no pueden reemplazarse
fácilmente como ocurre con la emigración de maestros y médicos en el Caribe.
La siguiente cita ilustra esta situación en el caso de Jamaica:
Jamaica está desangrándose con la pérdida de enfermeras
y maestros. Jamaica pierde anualmente alrededor del 8% de sus enfermeras
graduadas y más del 20% de sus enfermeras especializadas. La mayoría se
van para Estados Unidos y el Reino Unido. Los EE.UU., a pesar de contar
con 97.2 enfermeras por cada 10.000 habitantes, capta activamente las
enfermeras de un país que sólo cuenta con 11.3 enfermeras por cada
10.000 habitantes. Asimismo, mediante un programa de trabajo para
maestros los EE.UU. y el RU reclutan a maestros jamaicanos para trabajar
en escuelas de las zonas urbanas más deprimidas de Nueva York y Londres.
Solo en 2001, el 3% de los maestros jamaicanos (casi 500 educadores)
abandonaron la isla para realizar trabajos temporales en el exterior. El
Ministerio de Educación de Jamaica calcula que el país perdió 2.000
maestros entre 2000 y 2002(Wyss2004).
Este problema se agrava aún más debido a la creciente brecha
entre el ingreso de las sociedades emisoras y las de destino, lo cual se
debe a que los países emisores son cada vez menos competitivos en el mercado
laboral mundial de estas profesiones. El éxodo masivo de profesionales
capacitados pone en riesgo otros objetivos más amplios de desarrollo. Por
ejemplo, muchos gobiernos y agencias de cooperación tienen gran dificultad
en hallar profesionales locales calificados ya que "los mejores y más
brillantes" han emigrado. A la larga, estas agencias se ven obligadas a
contratar expatriados de lugares con sueldos más bajos. Por ejemplo, existen
médicos y enfermeras cubanos y africanos que se encuentran cubriendo la
escasez de profesionales de la salud en países como Jamaica y Trinidad y
Tobago. Cuba cuenta con un excedente de mano de obra en el sector de la
salud, pero muchos países en África poseen una proporción de médicos con
respecto a pacientes más baja que el Caribe.
Estas observaciones reafirman que las remesas son sólo
una parte más de la economía de diáspora. En este sentido podríamos
preguntarnos si las remesas por sí solas pueden compensar la pérdida de
inversiones en recursos humanos y los costos de reemplazo y oportunidades
perdidas que tienen que asumir los países exportadores de mano de obra.
Los profesionales que emigran no son grandes remitentes de
remesas, pero sí ayudan de otras maneras como en el establecimiento de
vínculos empresariales, comerciales, profesionales y diplomáticos. El asunto
es que la migración a desprovisto a las economías pobres caribeñas de
valioso capital humano (profesionales, empresarios, y graduados
universitarios) y ha provocado un trastorno social que afecta a las familias
y a las comunidades. De hecho, la fuga de cerebros sufraga los gastos de
reproducción de mano de obra de los países ricos. Las remesas son envíos
hechos a título personal que no están sujetos a gravámenes impositivos por
lo que no aportan a los ingresos estatales de manera directa. Por lo tanto,
es debatible que los envíos de remesas y otras entradas puedan compensar la
pérdida de inversiones por parte de los gobiernos.
Notas
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