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Impacto de la emigración en la región del Caribe y de América Central

Por Manuel Orozco

Parte 3 /4

3. El transnacionalismo y el envío de remesas a familiares en América Central y el Caribe

El envío de remesas a la familia es en la actualidad una de las formas más concretas de vinculación entre los emigrantes y sus países de origen, y produce efectos tanto en los países emisores como en los receptores. El envío de remesas desde América del Norte empezó a aumentar de manera importante en volumen y en valor en el decenio de 1980 y ahora parece que ha alcanzado un flujo constante. Se calcula que los envíos totales de remesas a América Central y el Caribe ascienden actualmente a 10.000 millones de dólares estadounidenses anuales como mínimo (véase la tabla 1).

La comparación de las remesas con el producto interior bruto (PIB) también demuestra la influencia de este dinero en las economías de los países de América Central y del Caribe. En algunos casos, como en Nicaragua o Guyana, las remesas representan un cuarto del ingreso nacional corriente. Incluso en los países con economías planificadas centralmente, como Cuba, las remesas se están convirtiendo en una fuente importante de divisas. En algunos casos, los envíos de remesas se están convirtiendo rápidamente en una parte tan importante para el desarrollo de la economía nacional como la exportación de mercancías. Los envíos de remesas a El Salvador han superado a veces el valor total de las exportaciones y representan más de la mitad del valor de las exportaciones en la República Dominicana y en Nicaragua. El Salvador se ha convertido en un país dependiente de los ingresos procedentes de las remesas y el Gobierno ha establecido reglamentos y otras políticas para fomentar esta corriente.

Tabla 1: Envío de remesas a
América Central y el
Caribe, 2002

País

Barbados a

Cantidades ($)

84.150.000

Costa Rica

196.000.000

Cuba b

800.000.000

El Salvador

1.932.000.000

Guatemala

1.579.000.000

Guyana

120.000.000

Haití

800.000.000

Honduras

720.000.000

Jamaica

1.200.000.000

Nicaragua

600.000.000

República Dominicana

1.935.000.000

Trinidad y Tobago

50.000.000

Total

10.016.150.000

Fuente: Bancos centrales de cada país; CEPAL para Cuba; cálculos del autor para Nicaragua y Guyana.

Notas
a Cifras de 2000;
b Datos de 1999

Partes que intervienen en el envío de remesas

El volumen de las remesas ha de entenderse en función de las partes que hacen posible esta circulación de dinero y de bienes. Además de los remitentes y de los destinatarios de estas remesas, considerados como las partes principales, han surgido nuevas partes y actividades poco conocidas que intervienen en el envío de remesas y que ejercen una influencia directa o indirecta en el desarrollo. El mercado para el envío de remesas ha crecido a ritmo acelerado con el aumento del volumen de las transferencias de fondos, atrayendo así nuevas compañías y nuevos servicios. Las asociaciones de emigrantes y los gobiernos nacionales también son partes importantes de este fenómeno.

El remitente

Los emigrantes que envían dinero constituyen la parte fundamental. En Estados Unidos, los residentes centroamericanos y caribeños ganan un salario medio de 21.000 dólares que, aun siendo inferior a los promedios de Estados Unidos, les permite enviar un promedio de por lo menos 2.500 dólares por año a sus países de origen. Aunque estas cifras pueden variar de un país a otro, la tendencia es que, en términos generales, los emigrantes envían más de 200 dólares estadounidenses per cápita al mes o el equivalente al 15 % de sus ingresos.

Además de enviar dinero a sus países de origen, cuando los emigrantes regresan a visitar a sus familiares, llevan dinero en efectivo y otros bienes no financieros, como electrodomésticos, juguetes y herramientas. Los viajes constantes han incrementado los ingresos derivados del turismo en sus países de origen. En el caso de Jamaica, país donde el turismo es una de las principales fuentes de ingreso para la economía, el 10 % de los turistas que llegan al país son jamaicanos que viven en Canadá o en Estados Unidos. Algo parecido puede observarse entre los emigrantes haitianos y guyaneses.

El destinatario

Los análisis demuestran que las personas que reciben las remesas no suelen ser extremadamente pobres, sino familias de la clase baja o media. Aunque el dinero recibido suele ir a necesidades básicas de consumo, algunos estudios apuntan que los hogares que reciben dinero pueden ahorrar hasta el 10 % de las cantidades percibidas, lo cual supondría una tasa de ahorro superior a las medias nacionales. Esto haría disminuir parcialmente la presión relativa a los gastos sociales en los países de origen y en otros programas públicos de bienestar.

Asociaciones de inmigrantes

Inspirándose de la dinámica de envíos de remesas a sus familias, los inmigrantes han formado grupos comunitarios con el fin de mantener relaciones oficiales con sus antiguas comunidades en sus países de origen. Las asociaciones de inmigrantes desempeñan diversas funciones, desde el intercambio social a la influencia política en la realización de pequeños proyectos de desarrollo en sus comunidades de origen. Estos grupos están cada vez más motivados para sacar provecho del aumento de los envíos de remesas a sus familias. Las organizaciones de salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses, hondureños y de inmigrantes procedentes de otros países, como Colombia, México, Guyana y República Dominicana trabajan cada vez más en mejorar sus ciudades natales.

En Canadá y Estados Unidos existen unas 183 organizaciones de inmigrantes guyaneses. Estas organizaciones llevan a cabo toda una serie de actividades aunque se centran principalmente en las obras benéficas. La gran mayoría de estas asociaciones se encuentra en Nueva York (64), pero hay un número importante de ellas en Toronto (33) y en otras ciudades canadienses (42).

Las actividades internacionales de las asociaciones de inmigrantes muestran al menos cuatro características. En primer lugar, sus actividades van de la ayuda benéfica a las inversiones. En segundo lugar, la estructura de estas organizaciones varía en función del carácter más o menos oficial de las estructuras nacionales y la regularidad de las relaciones con sus comunidades de origen y con las representaciones de sus países en el extranjero. En tercer lugar, las decisiones de las organizaciones a la hora de definir su programa o sus actividades dependen de un conjunto de factores, como la disponibilidad de recursos, las relaciones con sus pueblos natales, las preferencias de sus miembros y la estructura organizativa. En cuarto lugar, estas asociaciones suelen tener una base económica restringida, como otros grupos latinoamericanos sin afán de lucro, que recaudan fondos por debajo de 20.000 dólares estadounidenses por año. Sin embargo, estas asociaciones ejercen ya un impacto en el desarrollo social de sus países de origen y pueden seguir funcionando y creciendo en el futuro. Por lo tanto, es importante estudiar sus pautas emergentes y ayudarlas a fortalecer sus bases operativas e institucionales.

El mercado

Las remesas se envían de varias formas: a través de bancos, de compañías de transferencia de dinero, como Western Union, de los servicios postales o las entregan personalmente el remitente o terceros. La utilización de estos instrumentos varía en función de diversos factores, como la existencia de una infraestructura bancaria y financiera moderna, de cuales una buena parte de los ciudadanos vive en el extranjero. En El Salvador, por ejemplo, más del 30 % de los turistas que entran en el país son salvadoreños o ex salvadoreños que residen en el extranjero, principalmente en Estados Unidos. La duración media de su estancia en el país es superior a dos semanas y gastan más de sistemas eficaces de entrega y del nivel de estudios y de ingresos del remitente y del destinatario. Los envíos de remesas se han convertido en una fuente de beneficios importantes para pequeñas y grandes empresas, que se aprovechan de los gastos que se cobran al cliente que invierte temporalmente los fondos antes de transferirlos, de los diversos servicios adicionales que ofrecen, como la entrega a domicilio, y, en muchos casos, de las tasas de cambio no oficiales que pueden suponer hasta el 5 % del valor de la transacción. Dadas las nuevas empresas y las empresas emergentes de este sector, el mercado es cada vez más competitivo y ha cambiado de manera considerable de varias formas:

  • Proliferación de las pequeñas y grandes compañías que ofrecen servicios internacionales de transferencia de dinero;
  • Disminución progresiva de los costos de las transferencias debido a la competencia y a la demanda social;
  • Ampliación y extensión de los servicios a los inmigrantes, que van de la transferencia de dinero a la entrega de artículos comerciales y otros servicios personales;
  • Volumen constante y quizás en aumento de las
  • transferencias electrónicas de dinero;
  • Mayor acceso del público a los servicios financieros
  • básicos en zonas alejadas;
  • Mayor participación e interés del sector bancario en las transferencias de dinero de los inmigrantes a sus familias y comunidades.

Tabla 2:
Cantidades medias enviadas por los inmigrantes en Estados Unidos y costos de envío

 

Promedio ($)

Costo ($)

(%)

El Salvador

287,00

15,07c

4,39 %

Guatemala

269,00

19,02c

5,76 %

Jamaica

263,00

26,80b

8,06 %

Honduras

257,00

17,17b

5,56 %

Rep. Dom.

199,00

17,40a

8,74 %

Haití

162,00

15,50a

9,57 %

Nicaragua

150,00

14,60a

9,73 %

Cuba

150,00

25,00a

16,67 %

 a Costo de envío de 200 $ máx.
b Costo de envío de 201-250 $
c Costo de envío de 251-300 $.

Las variaciones de los costos reflejan las condiciones del mercado en cada país y comunidad inmigrante. Como muestra la tabla anterior, con excepción de Nicaragua, los lugares donde los envíos de remesas son más costosos son los países caribeños. La principal razón de esto es el control monopolístico u oligopolístico del mercado. Por ejemplo, en Jamaica y Guyana sólo una compañía acapara al menos el 60 % de los envíos de remesas, mientras que en Cuba los envíos de remesas se realizan principalmente a través de mecanismos informales. Las remesas en Cuba suelen entregarse en mano por terceros que manejan al menos el 60 % del mercado, aumentando así los costos de competencia de las empresas oficiales. Haití, otro lugar donde resulta caro enviar remesas, también se caracteriza por los altos niveles de informalidad en las transferencias y en el control del dinero por unas cuantas compañías del sector oficial. El país menos caro es El Salvador, que ha "dolarizado" su economía y que, consecuentemente, no tiene que enfrentarse a la especulación en las tasas de cambio.

Gobiernos

En los 20 últimos años, los distintos medios de acceder a los envíos de remesas y de impulsarlos han evolucionado en todo el mundo. En el hemisferio occidental, México y El Salvador han elaborado formas de explotar el volumen creciente de las remesas. Estos países ofrecen incentivos a las asociaciones de inmigrantes para que participen en sociedades conjuntas con los gobiernos federal, estatales y municipales para llevar a cabo proyectos de desarrollo. El Gobierno de El Salvador, siguiendo el ejemplo mexicano, puso en marcha un nuevo programa de subvención de contrapartidas en 2002 para alentar a las asociaciones de migrantes salvadoreños a que participen en proyectos de desarrollo. Este Gobierno ofrece cantidades modestas, inferiores a un millón de dólares, que han de ser igualadas por las asociaciones de inmigrantes.

Los procesos migratorios que se produjeron en los setenta y en los ochenta así como la circulación continua de gente desde el Sur al Norte han ampliado las relaciones entre países a los vínculos entre las diásporas y los países de origen. De este proceso han surgido dos efectos dinámicos importantes. En primer lugar, América Central y el Caribe siguen evolucionando desde su condición de economías exportadoras de productos agrícolas a la de sociedades exportadoras de mano de obra. En segundo lugar, los vínculos establecidos entre las diásporas y los países de origen están preparando el terreno para la formación de grupos especiales de intereses con sólidos programas y objetivos transnacionales.

Los migrantes se han visto a sí mismos convertidos en agentes internacionales y nacionales con relaciones familiares, culturales, sociales, comunitarias y, a veces, políticas. Sus intereses abarcan las cuestiones internacionales, principalmente las que se refieren a sus países de origen, y pueden resumirse de la siguiente manera: lograr reconocimiento de parte de sus países de origen, aumentar el nivel de interconexión con las diásporas y los países de origen y, llegado el caso, hacer presión en los sistemas políticos de sus países de origen y de los países donde residen para conseguir una política exterior favorable.


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