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Impacto de la emigración en la región del Caribe y de América Central

Por Manuel Orozco

Parte 4 /4

4. El futuro de América Central y el Caribe: opciones de políticas

América Central y el Caribe se han incorporado de manera substancial a la economía global, no sólo a través del comercio y de la inversión, sino también a través del fenómeno de la emigración. De manera más precisa, la región está pasando de ser una economía exportadora de productos agrícolas a una economía exportadora de mano de obra. Los envíos de remesas a las familias y los vínculos transnacionales ofrecen una amplia gama de posibilidades de desarrollo y de incentivos para estos países. Todo esto plantea una cuestión importante y es saber si el gobierno o las instituciones del mercado pueden actuar como agentes de desarrollo y, de ser así, cómo. ¿Es suficiente la competencia para proteger a los clientes de las especulaciones del mercado o son necesarias la reglamentación y otras intervenciones de la sociedad (p. ej., la educación)? Proteger a los consumidores de las especulaciones del mercado ya es un paso. Para promover el desarrollo a través de la transferencia de remesas, una de las condiciones clave debería ser crear incentivos tanto para los remitentes como para los destinatarios con el fin de que utilicen las instituciones financieras ya establecidas para aumentar la disponibilidad de capital, que es el factor básico que genera crecimiento, ahorro e inversión. Los bancos y las cooperativas de crédito son las principales incubadoras de capital. Estas instituciones hacen que el dinero se reproduzca gracias a las tasas de interés y a las inversiones. Los remitentes y los destinatarios deberían conocer mejor las ventajas de canalizar sus recursos a través de instituciones bancarias oficiales.

Los vínculos transnacionales preponderantes ya van más allá de los envíos de remesas a las familias. Los emigrantes invierten en América Central y en el Caribe, los grupos sociales se están movilizando en la región, los ciudadanos tratan de participar en los procesos políticos de sus países de origen y las infraestructuras económicas se han creado como resultado de la migración. En la mayoría de los países del Caribe se han promulgado leyes que permiten a los ciudadanos tener ahora la doble nacionalidad. Por eso, las actividades políticas transnacionales están desempeñando un papel fundamental al definir los debates políticos en la dinámica de los países de origen y empieza a exigirse el derecho al voto en el extranjero.

Dadas estas realidades, la dependencia de los fondos exteriores y el estado actual de las frágiles economías de la región, es necesario poner en marcha nuevas políticas económicas en relación con la emigración de la mano de obra. Las ganancias procedentes de las exportaciones, del turismo, de las remesas, de las inversiones y de la ayuda representan un promedio del 65 % de los ingresos nacionales totales de estos países.

Opciones de políticas para América Central y el Caribe

Teniendo en cuenta la dinámica y las realidades en evolución de América Central y del Caribe, han de utilizarse otro tipo de políticas. Para que sean eficaces, estas políticas deberían tener un efecto directo en las cuestiones relativas a la reducción de los costos de las transacciones, al impulso del potencial capital del envío de remesas a través de los servicios bancarios y financieros, al fomento del turismo y del comercio nostálgico y al establecimiento de una política estatal favorable a las diásporas de los países.

i) Reducción de costos

Aunque los países destinatarios ven en las remesas una fuente importante de ingresos, los costos de las transacciones siguen siendo una preocupación para los organismos de desarrollo, emigrantes y otras partes interesadas. Dada la moderna tecnología actual que permite que las transferencias de dinero cuesten muy poco o nada a la mayoría de los astutos remitentes y destinatarios, vale la pena preguntarse cómo pueden ampliarse estas ventajas a los emigrantes remitentes y a los destinatarios de la clase obrera. Algunas de las opciones para reducir los costos son: crear alianzas estratégicas entre las compañías que transfieren dinero y los bancos, y entre los bancos latinoamericanos y norteamericanos (ambos utilizan tecnologías de tarjetas de débito que dependen de los cajeros automáticos); utilizar plataformas informáticas concebidas para la transferencia de dinero; o transferencias desde una cooperativa de crédito a otra cooperativa de crédito utilizando para ello la red internacional de envío de remesas.

ii) Dotar de servicios bancarios a quienes no los tienen

Sólo seis de cada diez inmigrantes latinoamericanos utilizan cuentas bancarias o consideran que tienen un acceso significativo a cuentas bancarias. Además, en América Central y en el Caribe, sólo dos de cada diez personas tienen acceso a cuentas bancarias. Las consecuencias de esta ausencia de servicios bancarios son importantes. Las personas que no disponen de servicios bancarios no sólo están expuestas a mayores costos y dificultades diarias, sino que, además, carecen de capacidad para establecer un historial crediticio y para obtener otras ventajas de las instituciones financieras. Ayudar a los remitentes y a los destinatarios a participar en el sector bancario permitiría conseguir transferencias con menos costos. Algunos gobiernos e instituciones privadas ya están trabajando en este sentido y podrían definir una estrategia que vincule las transferencias de remesas con opciones bancarias de manera que los migrantes se sientan atraídos a participar en el sistema financiero.

Además de dotar de servicios bancarios a quienes no los tienen, utilizando las remesas como una forma para lograr tales objetivos, las tiendas que venden al por menor y las otras tiendas pueden aceptar las remesas para adquirir artículos de base para el consumo diario. Por el momento, VISA International ha creado una tarjeta de débito de remesas que está siendo utilizada por las compañías de transferencia de dinero y por los bancos en el lado receptor. Dicha tarjeta puede utilizarse en cualquier lugar donde se acepte la tarjeta VISA. La ventaja para el receptor es la seguridad y la garantía de que la persona tiene el dinero guardado y de que no lo puede gastar todo a la vez. Además, tiendas como las farmacias o los supermercados pueden atender a esos clientes.

iii) Inversiones e incentivos para microempresas

Diversos estudios han demostrado que, como promedio, alrededor del 10 % de las remesas recibidas se ahorran o se invierten, y que un cierto número de personas está en condiciones de utilizar su dinero en una actividad empresarial. Tanto el sector privado como los diversos agentes que intervienen en el ámbito del desarrollo pueden ofrecerse a sí mismos como socios prestamistas de esos inversionistas potenciales. El efecto de esto es la disponibilidad de crédito, apoyado por las remesas en las comunidades locales que no disponen de mercados activos ni de redes de producción. El hecho de asociar las remesas al microcrédito tiene un potencial de desarrollo para mejorar los mercados locales.

iv) Turismo

Actualmente, un porcentaje importante de inmigrantes visita sus países de origen como turistas; sin embargo, ningún gobierno tiene una política turística destinada a su propia diáspora. Esta falta de política refleja no sólo una negligencia por parte del gobierno sino también una pérdida de oportunidades. Los gobiernos y el sector privado pueden participar en empresas conjuntas para proponer a sus diásporas ofertas de viajes para visitar lugares tradicionales y no tradicionales en los que podrán descubrir o volver a descubrir sus países de origen. También podrían elaborar alianzas de inversión con las diásporas interesadas en participar en empresas conjuntas relacionadas con el turismo.

v) Comercio nostálgico

Existe una demanda importante de bienes nostálgicos y muchas de las pequeñas empresas creadas por las diásporas dependen de la importación de dichos bienes. Los gobiernos, los organismos de desarrollo y el sector privado, especialmente las empresas locales de artesanía, ven en esta demanda una oportunidad natural de mejorar sus competencias para la productividad y para el mercadeo, canalizando sus productos a través de pequeñas empresas étnicas en América del Norte, donde ya existe la demanda. Dado que el proceso de negociación para un área de libre comercio de las Américas ha progresado de manera importante, proteger estos bienes en el proceso negociador podría ser una baza y una medida estratégica clave.

vi) Las asociaciones de inmigrantes como agentes de desarrollo

Las actividades filantrópicas de las asociaciones de inmigrantes tienen un potencial de desarrollo muy importante. Algunos de los trabajos de desarrollo económico y de infraestructuras realizados por dichas asociaciones representan una oportunidad para los agentes de desarrollo de participar en el desarrollo local. Los gobiernos de América Central y del Caribe deben trabajar con organizaciones internacionales y con las asociaciones de inmigrantes para establecer conjuntamente planes de generación de ingresos para sus comunidades locales. Las experiencias mexicana y salvadoreña nos ofrecen importantes ejemplos de operaciones conjuntas en pos del desarrollo.

vii) Posibilitar la reglamentación

Ampliar los métodos de envío y la competencia (o sea, hacer que las reglas de juego sean equitativas) son factores que ayudan a reducir las transferencias de dinero. Otro método importante es sensibilizar a los clientes sobre los costos y cargos. En América Latina es necesario facilitar las transferencias de dinero de cualquier tipo, ya sean los envíos de remesas, los ahorros, la inversión o el consumo. Todo esfuerzo por apoyar a los remitentes y a los destinatarios debería fomentar unas condiciones en las que los envíos de remesas resulten menos costosos y puedan ser también un factor de desarrollo.

Conclusiones

América Central y el Caribe se han incorporado considerablemente a la economía global no sólo a través del comercio y de la inversión, sino también a través de la emigración, que ha transformado la región en una economía exportadora de mano de obra cuando tradicionalmente había sido exportadora de productos agrícolas. Los vínculos transnacionales y los envíos de remesas a las familias ofrecen una gran variedad de posibilidades de desarrollo y de incentivos para estos países.

Las continuas amenazas y los daños debidos a los desastres naturales (maremotos, erupciones volcánicas, huracanes, terremotos y sequías) han obstaculizado drásticamente la recuperación económica y una mayor atención a las políticas sociales en las zonas rurales. Por lo tanto, las posibilidades de mejoras en América Central y en el Caribe siguen siendo relativamente sombrías. Las tasas de pobreza continúan siendo altas y los ingresos per cápita bajos. En los dos últimos años, la tasa media de crecimiento fue de un 2 % aproximadamente y en 2003 sólo habrá un ligero aumento. Por consiguiente, las políticas que vinculan los envíos de remesas y los recursos en capital de los emigrantes con el crecimiento y el desarrollo económico son estrategias importantes que hay que tener en cuenta.

Los efectos positivos de la migración ofrecen ejemplos importantes de los que podemos aprender, así como oportunidades políticas. La globalización ha comprimido la continuidad espacial y temporal en muchas zonas de América Central y del Caribe y el transnacionalismo se ha convertido en parte de la realidad de esta región. A pesar de que la emigración es el fruto de una decisión difícil para todos —para las familias, para la sociedad y para las naciones—, sus efectos en el desarrollo requieren políticas concretas. Por ello, los gobiernos, el sector privado y las organizaciones internacionales deben volver a pensar sus políticas con arreglo a esta nueva realidad transnacional y hacer que estos agentes desempeñen un papel en el desarrollo.


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