Ríos de energía
La
energía hidroeléctrica se genera haciendo pasar una corriente de agua a
través de una turbina. La electricidad generada por una caída de agua
depende de la cantidad y de la velocidad del agua que pasa a través de la
turbina, cuya eficiencia puede llegar al 90%. El aprovechamiento eléctrico
del agua no produce un consumo físico de ésta, pero puede entrar en
contradicción con otros usos agrícolas o de abastecimiento urbano, y sobre
todo, las grandes centrales tienen un gran impacto ambiental. Las centrales
hidroeléctricas en sí mismas no son contaminantes; sin embargo, su
construcción produce numerosas alteraciones del territorio y de la fauna y
flora: dificulta la migración de peces, la navegación fluvial y el
transporte de elementos nutritivos aguas abajo, provoca una disminución del
caudal del río, modifica el nivel de las capas freáticas, la composición del
agua embalsada y el microclima, y origina el sumergimiento de tierras
cultivables y el desplazamiento forzado de los habitantes de las zonas
anegadas. En la mayoría de los casos es la forma más barata de producir
electricidad, aunque los costes ambientales no han sido seriamente
considerados.
El potencial eléctrico aún sin aprovechar es enorme. Apenas
se utiliza el 17% del potencial a nivel mundial, con una gran disparidad
según los países. Europa ya utiliza el 60% de su potencial técnicamente
aprovechable. Los países del tercer mundo solamente utilizan del 8% de su
potencial hidráulico. En España el potencial adicional técnicamente
desarrollable podría duplicar la producción actual, alcanzando los 65 TWh
anuales, aunque los costes ambientales y sociales serían desproporcionados.
Las minicentrales hidroeléctricas causan menos daños que los
grandes proyectos, y podrían proporcionar electricidad a amplias zonas que
carecen de ella.
El Plan de Fomento fija como objetivo 720 nuevos MW, hasta
alcanzar los 2.230 MW. Entre 1998 y 2001 se han puesto en funcionamiento
95,4 MW, por lo que al ritmo actual no se alcanzará el objetivo, a causa
sobre todo de las barreras administrativas y el impacto ambiental. En el año
2001 la potencia de las centrales hidráulicas con menos de 10 MW ascendió a
1.607,3 MW y la producción llegó a 4.825 GWh, y en la gran hidráulica la
potencia fue de 16.399,3 MW y la producción fue de 39.014 GWh. Hay que
recordar que el año 2001 fue excepcional, pues llovió mucho más de lo usual.
Energía eólica
La energía eólica es una variante de la energía solar, pues
se deriva del calentamiento diferencial de la atmósfera y de las
irregularidades de relieve de la superficie terrestre. Sólo una pequeña
fracción de la energía solar recibida por la Tierra se convierte en energía
cinética del viento y sin embargo ésta alcanza cifras enormes, superiores en
varias veces a todas las necesidades actuales de electricidad. La energía
eólica podría proporcionar cinco veces más electricidad que el total
consumido en todo el mundo, sin afectar a las zonas con mayor valor
ambiental.
La potencia que se puede obtener con un generador eólico es
proporcional al cubo de la velocidad del viento; al duplicarse la velocidad
del viento la potencia se multiplica por ocho, y de ahí que la velocidad
media del viento sea un factor determinante a la hora de analizar la posible
viabilidad de un sistema eólico. La energía eólica es un recurso muy
variable, tanto en el tiempo como en el lugar, pudiendo cambiar mucho en
distancias muy reducidas. En general, las zonas costeras y las cumbres de
las montañas son las más favorables y mejor dotadas para el aprovechamiento
del viento con fines energéticos.
La conversión de la energía del viento en electricidad se
realiza por medio de aerogeneradores, con tamaños que abarcan desde algunos
vatios hasta los 5.000 kilovatios (5 MW). Los aerogeneradores se han
desarrollado intensamente desde la crisis del petróleo en 1973, habiéndose
construido desde entonces más de 150.000 máquinas. La capacidad instalada
era de 40.000 MW en 2003, concentrada en Alemania, España, Estados Unidos y
Dinamarca.
En 2004 ya es competitiva la producción de electricidad en
los lugares donde la velocidad media del viento supera los 4 metros por
segundo. Se espera que dentro de unos pocos años también las máquinas
grandes instaladas en el mar lleguen a ser rentables. La energía eólica no
contamina y su impacto ambiental es muy pequeño comparado con otras fuentes
energéticas. De ahí la necesidad de acelerar su implantación en todas las
localizaciones favorables, aunque procurando reducir las posibles
repercusiones negativas, especialmente en las aves y en el paisaje, en
algunas localizaciones.
El carbón, y posteriormente la electricidad, dieron al
traste con el aprovechamiento del viento hasta la crisis energética de 1973,
año en que suben vertiginosamente los precios del petróleo y se inicia el
renacimiento de una fuente cuya aportación en las próximas décadas, puede
llegar a cubrir el 20 por ciento de las necesidades mundiales de
electricidad sin cambios en la gestión de la red de distribución.
En el año 2004 la potencia eólica en España superará los
7.000 MW. El precio del kWh en España era de 0,0628 euros en el sistema de
precios fijo o de 0,066 del pool más incentivo (0,037 del llamado precio
pool y 0,0289 de compensaciones), frente a los 0,09 de Alemania, y es uno de
los más bajos de la Unión Europea, pero el sistema de apoyo al precio ha
demostrado su eficacia en Alemania y en España. Desde 1996 a 2002 el precio
de la tarifa eólica para los productores acogidos al Real Decreto 2366/94 ha
bajado un 36,94%. Los costes de la eólica son ya competitivos con los de las
energías convencionales: unos 900 euros el KW instalado.
En el año 2010 en España llegaremos a 20.000 MW, y en el año
2040 podemos llegar sin problemas a 100.000 MW, produciendo gran parte de la
electricidad que consumimos, y también hidrógeno, pero para ello se deben
superar ciertas dificultades para integrar la eólica en la red eléctrica, y
superar la oposición irracional a los nuevos parques eólicos. Cada kWh
eólico permitiría ahorrar un kilogramo de CO2, entre otras sustancias
contaminantes. La eólica es la manera más económica de reducir las emisiones
contaminantes y avanzar hacia la sostenibilidad.
Energía geotérmica
El gradiente térmico resultante de las altas temperaturas
del centro de la Tierra (superiores a los mil grados centígrados), genera
una corriente de calor hacia la superficie, corriente que es la fuente de la
energía geotérmica. El valor promedio del gradiente térmico es de 25 grados
centígrados por cada kilómetro, siendo superior en algunas zonas sísmicas o
volcánicas. Los flujos y gradientes térmicos anómalos alcanzan valores
máximos en zonas que representan en torno a la décima parte de las tierras
emergidas: costa del Pacífico en América, desde Alaska hasta Chile,
occidente del Pacífico, desde Nueva Zelanda a Japón, el este de África y
alrededor del Mediterráneo. El potencial geotérmico almacenado en los diez
kilómetros exteriores de la corteza terrestre supera en 2.000 veces a las
reservas mundiales de carbón.
La explotación comercial de la geotermia, al margen de los
tradicionales usos termales, comenzó a finales del siglo XIX en Lardarello
(Italia), con la producción de electricidad. Hoy son ya 22 los países que
generan electricidad a partir de la geotermia, con una capacidad instalada
de unos 8.000 MW, equivalente a ocho centrales nucleares de tamaño grande.
Estados Unidos, Filipinas, México, Italia y Japón, en este orden, son los
países con mayor producción geotérmica.
Actualmente, una profundidad de perforación de 3.000 metros
constituye el máximo económicamente viable; otra de las limitaciones de la
geotermia es que las aplicaciones de ésta, electricidad o calor para
calefacciones e invernaderos, deben encontrarse en las proximidades del
yacimiento en explotación. La geotermia puede llegar a causar algún
deterioro al ambiente, aunque la reinyección del agua empleada en la
generación de electricidad minimiza los posibles riesgos.
Los países con mayores recursos, en orden de importancia,
son China, Estados Unidos, Canadá, Indonesia, Perú y México. El potencial
geotérmico español es de 600 ktep anuales, según una estimación muy
conservadora del Instituto Geominero de España. Para el año 2010 se pretende
llegar a las 150 Ktep. Los usos serían calefacción, agua caliente sanitaria
e invernaderos, no contemplándose la producción de electricidad.
Biomasa
La utilización de la biomasa es tan antigua como el
descubrimiento y el empleo del fuego para calentarse y preparar alimentos,
utilizando la leña. Aún hoy, la biomasa es la principal fuente de energía
para usos domésticos empleada por más de 2.000 millones de personas en el
Tercer Mundo. Los empleos actuales son la combustión directa de la leña y
los residuos agrícolas y la producción de alcohol como combustible para los
automóviles en Brasil. Los recursos potenciales son ingentes, superando los
120.000 millones de toneladas anuales, recursos que en sus dos terceras
partes corresponden a la producción de los bosques.
¿Es la biomasa una energía alternativa? A lo largo y ancho
del planeta el consumo de leña está ocasionando una deforestación galopante.
En el caso del Brasil se ha criticado el empleo de gran cantidad de tierras
fértiles para producir alcohol que sustituya a la gasolina en los
automóviles, cuando la mitad de la población de aquel país está
subalimentada. Por otra parte, la combustión de la biomasa es contaminante.
En el caso de la incineración de basuras, la combustión
emite contaminantes, algunos de ellos cancerígenos y disruptores hormonales,
como las dioxinas. También es muy discutible el uso de tierras fértiles para
producir energía en vez de alimentos, tal y como se está haciendo en Brasil,
o el empleo de leña sin proceder a reforestar las superficies taladas.
En España actualmente el potencial energético de los
residuos asciende a 26 Mtep, para una cantidad que en toneladas físicas
supera los 180 millones: 15 millones de toneladas de Residuos Sólidos
Urbanos con un potencial de 1,8 Mtep, 12 millones de toneladas de lodos de
depuradoras, 14 millones de t de residuos industriales (2,5 Mtep), 17 Mt de
residuos forestales (8,1 Mtep), 35 Mt de residuos agrícolas (12,1 Mtep), 30
Mt de mataderos y 65 Mt de residuos ganaderos (1,3 Mtep). El reciclaje y la
reutilización de los residuos permitirán mejorar el medio ambiente,
ahorrando importantes cantidades de energía y de materias primas, a la vez
que se trata de suprimir la generación de residuos tóxicos y de reducir los
envases. La incineración no es deseable, y probablemente tampoco la
producción de biocombustibles, dadas sus repercusiones sobre la diversidad
biológica, los suelos y el ciclo hidrológico. A más largo plazo, el
hidrógeno es una solución más sostenible que el etanol y el metanol.
El Plan de Fomento de las Energías Renovables en España
prevé que la biomasa llegue a 10.295 ktep. Hoy apenas llegamos a 3.600 ktep
(incluyendo los biocarburantes y el biogás), con un incremento ínfimo
respecto a años anteriores. Y las perspectivas no son mucho mejores. Con las
políticas actuales, en el año 2010 difícilmente se superará el 50% de los
objetivos del Plan (poco más de 5 Mtep), y tampoco se debería hacer mucho
más. Los restos de madera, como sostiene ANFTA (Asociación Nacional de
Fabricantes de Tableros), son demasiado valiosos para ser quemados, pues
constituyen la materia prima base de la industria del tablero aglomerado y
sólo debe quemarse como aprovechamiento último, y España es muy deficitaria
en restos de madera (se importan más de 350.000 m3), y en madera en general
(se importa más del 50%). Además el CO2 se acumula en los tableros (cada
metro cúbico de tablero aglomerado fija 648 kg de CO2), mientras que la
quema lo libera, se genera más empleo en las zonas rurales, más valor
añadido y se producen muebles de madera al alcance de todos. El reciclaje
debe tener prioridad frente al uso energético y los únicos residuos de
madera que se deberían incinerar son las ramas finas de pino, los restos de
matorral, las cortezas y el polvo de lijado.
Los costes de extracción y transporte de las operaciones de
limpieza del monte para las plantas de biomasa son de 0,16 euros por kg, a
los que hay que añadir los de almacén, cribado y astillado, secado,
densificación y el coste del combustible auxiliar. Hoy las centrales
termoeléctricas de biomasa no son viables económicamente, y además esos
residuos también son necesarios para el suelo (aporte de nutrientes,
erosión).
Referencias
Internet
www.idae.es
www.appa.es
www.ciemat.es
www.energias-renovables.com
www.ehn.es
www.eufores.es
www.gamesa.es
www.isofoton.es
www.bpsolar.com
www.erec-renewables.org/default.htm
Revistas
APPAINFO
Lasenergías.com
Eficiencia
Energética y Energías Renovables, boletín del IDAE.
Números 1, 2, 3, 4, 5 y 6.
Energías
Renovables
C.V. Revista
internacional de energía y medio ambiente
Energética XXI
Era Solar
Tecnoambiente
Infopower
Tecnoenergía
Energía.
Ingeniería Energética y Medioambiental
World Watch
Libros y estudios
- IDAE (1999). Plan de Fomento de las Energías Renovables en España.
Madrid.
- Ministerio de Economía (2002). Planificación de las redes de
transporte eléctrico y gasista 2002-2011. Madrid.
- ANFTA (Asociación Nacional de Fabricantes de Tableros) (2002). Restos
de madera: demasiado valiosos para ser quemados. Madrid.
- Johansson, T. B. et el (1993): Renewable Energy, Island Press,
Washington, D. Deudney y C. Flavin: "Renewable energy: The power to Choose",
New York, Norton, 1983.
- Goldemberg et al.: Energy for a sustainable world, John Wiley and sons,
New Delhi, 1988.
- Ogden, J.M. et Williams R. H.: Solar Hydrogen. Moving Beyond Fossil
Fuels, World Resources Institute, Washington, 1989.
- Maycock, P.: Photovoltaic thecnology, perfomance, cost and market
forecast.
- PV Energy systems, Casanova, 2004.
- ASIF (2003): Hacia un futuro con electricidad solar. Madrid.