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Parte 2/4
El Accionar de los Inmigrantes Transnacionales y la
Expansión del Mercado de Remesas
La
revelación de la existencia de comunidades transnacionales de inmigrantes ha
conducido a que las autoridades nacionales e internacionales a cargo del
desarrollo hayan "redescubierto" el papel activo transnacional de los
inmigrantes como un parámetro de gran importancia para el diseño de planes y
políticas de desarrollo. En el marco de tal redescubrimiento, el énfasis
unánime recae en la percepción de las remesas monetarias enviadas por
inmigrantes como una nueva fuente de divisas procedentes del exterior, más
estable que los flujos de Ayuda Oficial para el Desarrollo y las inversiones
extranjeras para el financiamiento de proyectos y programas de desarrollo en
los países pobres. Este redescubrimiento es uno de los subproductos más
importantes de la globalización contemporánea. Es también una consecuencia
considerablemente productiva en el contexto de la disminución del
crecimiento económico de los países en desarrollo y de la reducción de los
flujos de ayuda para el desarrollo e inversiones extranjeras hacia los
países pobres. El redescubrimiento del impacto del mercado de remesas
monetarias sobre el desarrollo se debe a la penosa labor (en la mayoría de
los casos, empleos que implican trabajo físicamente arduo, sucio y riesgoso)
de los millones de inmigrantes de todo el mundo, sus capacidades para asumir
riesgos, su altruismo, así como sus lazos con sus países natales y su
considerable iniciativa en el empleo de las herramientas de la globalización
contemporánea.
Como resultado de los arduos esfuerzos de los inmigrantes,
sus iniciativas y nivel de comprometimiento para con sus familias y
comunidades en sus países de origen, el mercado de remesas, que inicialmente
se limitaba a pequeñas operaciones de negocios en alguna que otra tienda de
esquina en comunidades de inmigrantes, se ha convertido en una industria
altamente rentable valorada en miles de millones de dólares que ha atrapado
la atención de instituciones y gobiernos a lo largo y ancho el planeta.
Datos oficiales estiman que, durante la última década, el promedio del monto
total de los flujos de remesas en el mundo ha superado los US$100 mil
millones de dólares anualmente, de los cuales se calcula que unos US$90 mil
millones han ido a parar a países en desarrollo. Las estadísticas oficiales
de 2003 indican que, solamente desde los EE.UU., la cifra enviada hacia los
países de América Latina y el Caribe (ALC) alcanzó los US$40 mil millones de
dólares.6 Aún cuando estas cifras
subestiman el monto real de los flujos de remesas, exceden por amplio margen
el promedio anual de envíos globales de ayuda para el desarrollo por parte
de los países ricos. Es evidente que la persistente descripción por parte de
los modelos de migración tradicionales de los inmigrantes como personas que
abandonan todo vínculo con sus países de origen se ha hecho totalmente
inaceptable para la comunidad internacional a cargo del fomento del
desarrollo así como para los gobiernos de los países emisores.
La Cumbre del G-8 y el Desarrollo del Mercado de Remesas
"Desde Arriba"
Las remesas son flujos monetarios transnacionales que se
realizan a título personal. Los investigadores apuntan enfáticamente al
altruismo y el bienestar familiar como motivos personales para la inversión
de recursos que se manifiesta en estos flujos. Sin embargo, debido a los
altos estimados oficiales del volumen anual de las remesas (que se sospecha
son inferiores a la cifra real total) que fluyen particularmente desde los
EE.UU., algunas consideraciones geopolíticas relativas al incremento de
medidas de seguridad con posterioridad a los ataques terroristas del 11 de
septiembre han dado lugar a temores en el ámbito político y de los medios en
los países ricos de que las remesas podrían ser utilizadas en función de
objetivos ajenos al desarrollo de los países pobres.7
La Cumbre del G-8 celebrada en los EE.UU. en junio de 2004 reconoció que las
remesas son "el fruto de la labor de los inmigrantes" y que "desempeñan un
papel cada vez más importante en el financiamiento del desarrollo de los
países natales de los trabajadores." No obstante, implícitamente la Cumbre
apunta que los flujos de remesas son también un elemento al margen de todo
control en el seno del sistema financiero internacional. La Cumbre elaboró
un Plan de Acción Global contra la Pobreza que incluye un anexo sobre
la facilitación del envío de remesas mediante la acción regulativa de los
países ricos y las áreas en las cuales cada gobierno del G-8 debería
considerar el empleo de tal acción regulativa para controlar mejor el rumbo
de estos flujos transnacionales. Aunque el Plan subraya el hecho de que las
remesas son fondos que pertenecen a familias y hogares pobres, los cuales
tienen el derecho de emplearlos en función de su propio mejoramiento
económico y social, asimismo especulaba que la gran magnitud del volumen de
remesas las hace vulnerables al desvío organizado de las mismas hacia fines
que, lejos de fomentar el desarrollo doméstico del núcleo familiar,
potencialmente podrían socavar la estabilidad de los sistemas económicos,
políticos y financieros globales.
Por lo tanto, el objetivo manifiesto del Plan de Acción es
atraer y ejercer influencia para que un mayor volumen de remesas fluya a
través de canales formales gubernamentales y de instituciones del sector
privado asociadas al gobierno, donde pueden ser mejor controladas y
empleadas en función del fortalecimiento del sistema financiero global a la
vez que se reduce el riesgo de que las remesas se empleen para financiar
actividades que darían al traste con la estabilidad de los mercados
financieros. En consecuencia, el Plan de Acción ofrece un listado de las
áreas en que cada miembro del G-8 debería considerar la adopción de medidas:8
- La facilitación de las transacciones financieras de los remitentes y
destinatarios de remesas a través de sistemas financieros formales, que
incluyan el acceso a programas de instrucción financiera donde se
necesite, y la colaboración con el sector privado para la ampliación de la
magnitud y alcance de estas actividades.
- La reducción en un 50% o más del costo de los servicios de envío
mediante el fomento de la competencia, el empleo de medios novedosos de
pago, y la ampliación del acceso a sistemas financieros formales en los
países de origen y destino de las remesas.
- El fomento de una mayor coherencia y coordinación en la labor de las
organizaciones internacionales que se ocupan del mejoramiento de los
servicios de envío de remesas y de la maximización del impacto positivo de
estas sobre el desarrollo de los países pobres.
- El estímulo de la cooperación entre los proveedores de servicios de
envío de remesas e instituciones financieras locales, incluidas las
entidades especializadas en micro-finanzas y las cooperativas de crédito,
de manera que fortalezcan los mercados financieros locales y mejoren el
acceso de los receptores de remesas a servicios financieros.
- El fomento de la creación, donde sea necesario, de cooperativas de
crédito y fondos locales orientados al desarrollo de un mercado de remesas
que provea múltiples opciones e incentivos para que las familias
receptoras inviertan el flujo de remesas de manera productiva.
- El apoyo al diálogo entre los gobiernos, la sociedad civil, y el
sector privado para que se aborden impedimentos infraestructurales y
regulativos específicos, como el acceso discriminatorio a sistemas de pago
del sector privado, normas y prácticas de supervisión frágiles, y una
infraestructura financiera arcaica.
Los Organismos Internacionales de Desarrollo y el Fomento
del Mercado de Remesas "Desde Arriba"
En octubre de 2003, el Banco Mundial, el DIFID y la
Organización Internacional para las Migraciones (OIM) patrocinaron una
conferencia internacional en el Reino Unido donde se examinaron los posibles
efectos de las comunidades transnacionales de emigrantes sobre el desarrollo
social y económico de los países de origen, de acuerdo al volumen de los
flujos de remesas. Los debates se centraron en las oportunidades y
perspectivas futuras de que disponen los bancos e instituciones financieras
intermediarias no-bancarias para realizar un desempeño mayor en la gestión
transfronteriza de estos flujos en función del bien social en los países
destinatarios de las remesas. Entre los participantes de este encuentro se
hallaban representantes de las élites y comunidades académicas de los países
desarrollados, así como del sector privado y de los círculos políticos más
influyentes de los países en desarrollo o transición "más importantes," que
generan flujos migratorios. Entre los resultados de esa conferencia se
destaca la gran cantidad, variedad y calidad de los documentos
especializados presentados que promovían un mayor rol intermediario en el
mercado de remesas por parte de las instituciones tanto bancarias como no
bancarias con el objetivo de transformar el carácter de las remesas de
bienes privados a bienes semi-públicos.
El Gobierno de los Estados Unidos y el Desarrollo del
Mercado de Remesas "Desde Arriba"
El interés mostrado por el Congreso estadounidense en el
mercado de remesas ilustra aún más el reciente énfasis que se da a la
importancia de aquellas como dimensión clave de la capacidad de los
inmigrantes de organizar esfuerzos transnacionales. En 2003, la Comisión de
Servicios Financieros de la Cámara de Representantes sostuvo audiencias para
discutir la transparencia de las transacciones del mercado de remesas en los
Estados Unidos. Tras las mismas, los senadores Charles Schumer y Jon Corzine
co-patrocinaron la Ley para el Mejoramiento de los Servicios Telegráficos
de Transferencia de Dinero y del Envío de Remesas (Money Wire Improvement
and Remittance Enhancement Act), que requiere que las compañías
proveedoras de servicios telegráficos de giros de dinero declaren los costos
ocultos que cobran por esos servicios. Luis Gutiérrez sometió a votación la
versión de la Cámara de Representantes de la misma Ley, el Proyecto de
Ley para el Trato Justo y la Declaración de Costos en los Servicios
Telegráficos de Transferencia de Dinero (Wire Transfer Fairness and
Disclosure Bill), que también intenta elevar la transparencia de las
transacciones del mercado de remesas y reducir los costos para los
remitentes y destinatarios. Hasta la fecha, ninguna de las dos legislaciones
ha sido aprobada. En 2002, la Agencia Estadounidense para el Desarrollo
Internacional (USAID) aportó $50 millones (US) al Consejo Mundial de
Cooperativas de Crédito (WOCCU) para el financiamiento de programas nuevos
que permitirían transformar los flujos de remesas procedentes de las
comunidades de migrantes mexicanos en las denominadas actividades de
"inversión productiva" en México.9
Notas
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