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Globalización y migraciones laborales: importancia de la protección

Por Patrick A. Taran y Eduardo Geronimi     

Parte 5 /5

4. Respuestas integradas de política

En la actualidad, las migraciones laborales son un tema de suma importancia para los empleadores, los trabajadores y los ministerios de trabajo. La gestión de las migraciones implica la promoción del empleo y de la protección social y requiere iniciativas contra la discriminación y de integración.

La solidaridad con los trabajadores migrantes es fundamental puesto que la exclusión y la disociación de los trabajadores migrantes facilita situaciones en las que éstos son explotados en detrimento de unas condiciones de trabajo decente.

No puede obtenerse un tratamiento decente para los trabajadores migrantes, ni solucionar las tensiones que a veces se producen entre los intereses inmediatos de los trabajadores extranjeros y nativos mediante medidas parciales o aisladas, sino mediante un enfoque integrado que considere los numerosos y complejos aspectos de la cuestión.

De la misma manera que las normas internacionales sobre refugiados se convirtieron en unas directrices universales para la política y la práctica nacionales, la complementariedad existente entre los diferentes instrumentos internacionales sobre migración sirven como una guía global para la elaboración de políticas de migración tanto a nivel nacional como internacional.

Existe el antecedente de varias conferencias internacionales que elaboraron un marco exhaustivo de política mediante la incorporación de todos estos elementos necesarios. El capítulo X del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994) constituye un acuerdo de unos 170 gobiernos sobre un enfoque exhaustivo de la migración internacional, tanto en cuanto a la elaboración de política a nivel nacional como de cooperación intergubernamental.

Más recientemente, la Declaración y Programa de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo y la Xenofobia (Durban, 2001) se refirió al tratamiento de los trabajadores migrantes, refugiados y otros no nacionales. En su conjunto, estas disposiciones constituyen un programa de acción exhaustivo y viable para combatir la xenofobia y la discriminación contra los migrantes, al que contribuyeron en las reuniones preparatorias varias organizaciones internacionales32 , sindicatos33 y ONG34 de todo el mundo. El texto reafirma el carácter fundamental de los Convenios No. 97 y 143 de la OIT y de la Convención de 1990 de las Naciones Unidas. Asimismo, insta a los Estados a adoptar medidas concretas para eliminar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia en el lugar de trabajo contra todos los trabajadores, incluidos los migrantes, y asegurar la completa igualdad ante la ley, incluido el derecho laboral. Una gran parte de estas medidas y recomendaciones coinciden y reflejan las normas de la OIT y la experiencia de los interlocutores sociales en su lucha contra la discriminación, en sus aspectos de salarios y remuneraciones, dimensiones de género, acceso a los servicios sociales, oportunidades económicas, protección de los derechos de los trabajadores y adopción de una legislación nacional adecuada, entre otros.

4.1. Elementos de política

Las normas internacionales existentes, las recomendaciones de política concertadas entre los representantes de casi todos los gobiernos del mundo y los más de 80 años de experiencia de la OIT y de sus mandantes tripartitos proveen un marco de política muy sólido. La OIT ha identificado cinco elementos fundamentales para toda política viable, exhaustiva y sostenible.

1. Un sistema de categorías migratorias con fines de empleo informado y transparente, elaborado para dar respuesta a las necesidades legítimas de mano de obra, tomando debida nota de la situación nacional. Este sistema debe ser gestionado por los Ministerios de Trabajo y descansar sobre evaluaciones periódicas del mercado de trabajo celebradas en consulta con los interlocutores sociales para identificar y dar respuesta a las necesidades actuales y previstas de trabajadores, tanto calificados como no calificados. La OIT destaca que este es un punto de partida fundamental: los canales legales de migración de mano de obra contribuyen a reducir la explotación, la trata y el tráfico de migrantes.35

2. Un enfoque de la gestión de las migraciones basado en las normas, que ponga el énfasis en la protección de los derechos fundamentales de todos los migrantes y en la lucha contra la explotación y la trata de personas, a los efectos de asegurar la legitimidad y responsabilidad sociales basadas en el imperio de la ley. La legitimidad social – y la cooperación pública – de la aplicación de la ley y la lucha contra el delito no puede establecerse por la fuerza. Como lo demuestra la experiencia de las dictaduras y las democracias, la legitimidad de la aplicación de la ley y la propia naturaleza del Estado está asociada con el respeto a la justicia, la dignidad humana y los valores democráticos.

3. La aplicación de normas mínimas y condiciones de empleo nacionales para todos los sectores de actividad, que actúen como sistema complementario para penalizar el abuso contra los trabajadores, y desalentar el empleo irregular. Asimismo se deberían establecer unas normas mínimas nacionales de protección en el empleo a los trabajadores, nativos y migrantes, en los países donde aun no existan. Los convenios de la OIT sobre salud y seguridad en el trabajo, contra el trabajo forzoso y contra la discriminación brindan normas mínimas para el derecho interno, pero la inspección resulta un complemento necesario, especialmente en sectores como la agricultura, el servicio doméstico, la industria del sexo, y todo otro sector donde pueda existir empleo irregular, para identificar y prevenir la explotación de los niños y detectar y detener el trabajo forzoso, así como para asegurar unas condiciones de trabajo decente.

4. Un plan de acción contra la discriminación y la xenofobia para dar sostenibilidad a la cohesión social. Los principales elementos identificados en el Programa de Acción de Durban36 incluyen:

  • La incorporación en la legislación nacional de normas relativas a la protección de los derechos de no nacionales.
  • Declarar ilegal e inaceptable toda conducta o acción de discriminación con base racista o xenofóbica.
  • Elaborar las medidas y procedimientos administrativos necesarios para asegurar la plena aplicación de la legislación, así como la responsabilidad de los funcionarios gubernamentales.
  • Establecer órganos nacionales independientes de vigilancia del respeto de los derechos humanos y la no discriminación, con atribuciones de i) monitoreo y aplicación de la legislación, y ii) recepción de quejas individuales.
  • Promover el respeto de la diversidad y la interacción multicultural.
  • Alentar a los medios de comunicación a hacer hincapié en las imágenes positivas de la migración y la diversidad.
  • Incorporar en los programas de estudio la formación multicultural y de la diversidad.
  • Movilizar la cooperación de la sociedad civil.

5. Mecanismos institucionales de consulta y coordinación con los interlocutores sociales en la elaboración de política y en su puesta en práctica, para asegurar la coordinación dentro de la esfera gubernamental y en consulta con los interlocutores sociales y de la sociedad civil en todas las áreas pertinentes, puesto que una política viable debe reposar en el partenariado social. Para la OIT una política de migraciones laborales debe ser elaborada y puesta en práctica en consulta con los interlocutores sociales, es decir tomando en cuenta los intereses de las organizaciones de trabajadores y de empleadores interesadas, condición para que una política resulte viable y sostenible.

La consulta debería incluir la supervisión de la contratación, la administración de las admisiones migratorias, la educación y concienciación públicas, la formación de los funcionarios públicos y de aplicación de la ley, el reconocimiento de equivalencias en los estudios, la prestación de servicios sociales y de salud, la protección y asistencia a las víctimas de la trata, y otros aspectos de la gestión de las migraciones de mano de obra.

Además de estos cinco temas esenciales, la gestión de la migración laboral en la actualidad también requiere:

  • Políticas de movilidad profesional de la mano de obra en los espacios de integración regional.
  • Una reconsideración de los términos de ayuda, comercio y relaciones internacionales que facilite un desarrollo equitativo.
  • La creación de instituciones especializadas en la coordinación, puesta en práctica y monitoreo de políticas.
  • La motivación a los migrantes al retorno voluntario y a la reintegración a sus países de origen.
  • La lucha contra la trata y la explotación de migrantes por la delincuencia organizada.
  • La elaboración de políticas con atención al género que aseguren la igualdad de tratamiento y de remuneración.

4.2. Lagunas de política

En los últimos años el control o la gestión de las migraciones se convirtió en una prioridad para muchos gobiernos. Prácticamente en todas las regiones del mundo se establecieron procesos de diálogo intergubernamental dirigidos a la coordinación de políticas. Por otra parte, una nueva legislación de migraciones de mano de obra ha sido promulgada o se encuentra en fase de promulgación en docenas de países en el mundo entero.

Sin embargo, algunas iniciativas nacionales o regionales de política sobre gestión de las migraciones en las Américas, el Caribe, Europa y en África del Norte no incluyen una referencia explícita a la normativa internacional, tanto la pertinente a los trabajadores migrantes como las normas que establecen el trabajo decente.

Por otra parte, en un considerable número de países, la responsabilidad de la gestión de las migraciones laborales ha pasado a ser competencia de los ministerios del interior en lugar de los ministerios de trabajo, contextualizando un marco de seguridad nacional en lugar de un marco regulatorio del mercado de trabajo para la elaboración y aplicación de políticas. En la medida en que la migración tenga fines de empleo, los ministerios de trabajo deben desempeñar un papel central en la administración de las políticas que se refieran a los trabajadores migrantes, debido a que la migración de mano de obra tiene implicaciones directas en la regulación del mercado laboral, en las condiciones de trabajo y en otras áreas fundamentales de su competencia.

Asimismo en estas iniciativas de política migratoria prácticamente no se hace referencia al diálogo social, ni a la consulta con los interlocutores sociales, lo que puede traer consigo graves consecuencias. En la medida en que se gestione un sector importante y cada vez más numeroso de la fuerza de trabajo al margen de la normativa de protección laboral, del diálogo social y de las instituciones del mercado de trabajo, se correrá el riesgo de acelerar la desregulación de los mercados de trabajo y deteriorar las relaciones entre empleadores, trabajadores y gobiernos, en su conjunto.

La relevancia que se otorga al control migratorio es a la vez causa y reflejo de los impedimentos fundamentales que existen para gestionar la migración internacional de una forma racional y eficaz. La migración, regular e irregular, forma parte de las fuerzas económicas de la economía globalizada. Sin embargo, la comunidad internacional, a veces con reticencia, reconoce la necesidad de una gestión y regulación de los movimientos de capital, bienes, tecnología, servicios e información, a través de mecanismos formales o de mercado, en contradicción con la lógica que se aplica a la migración.

La promoción de una agenda sobre control de la migración puede ser un medio eficaz para capturar la atención política, así como recursos presupuestarios. Sin embargo, puede atribuir un papel secundario a otras consideraciones, al subordinar los derechos fundamentales humanitarios y de derechos humanos, así como factores económicos y de desarrollo. Si bien los controles son parte del régimen de la migración, no pueden ser los determinantes principales. Para que una política migratoria sea viable y eficaz debe ser elaborada teniendo en cuenta consideraciones económicas, sociales y de desarrollo a largo plazo, en un contexto de respeto de las normas internacionales de derechos humanos.

4.3. El papel de la OIT

La OIT fue creada en 1919 con el mandato de elaborar, promover y supervisar la implementación de normas internacionales del trabajo, a prestar asesoramiento y asistencia técnica a sus mandantes tripartitos y a concentrarse en los temas contemporáneos que afectan a los trabajadores, empleadores y gobiernos en el mundo entero. La OIT es una agencia especializada del sistema de las Naciones Unidas; tiene una composición única puesto que su estructura tripartita incluye a representantes de las organizaciones nacionales de empleadores, de trabajadores y de los gobiernos.

La OIT ha comenzado a ocuparse del tratamiento de los trabajadores migrantes desde su origen, hace más de 80 años. Se han elaborado normas y adoptado medidas para garantizar los derechos fundamentales y la dignidad de los migrantes y para protegerlos de todo tipo de discriminación en el empleo. La actividad fundamental de la OIT va más allá de la elaboración normativa y de la supervisión, e incluye la investigación y la documentación, el asesoramiento técnico, y la identificación de opciones en el interés de colaborar con los mandantes en la implementación de políticas y prácticas acordes con las normas internacionales del trabajo.37

4.4. El papel de los interlocutores sociales y de la sociedad civil

El movimiento sindical de muchos países ha realizado actividades muy significativas en los últimos años. Muchos de los cambios más importantes de política en cuanto a la sindicación de los trabajadores migrantes fueron el resultado de la labor de organizaciones sindicales y confederaciones en las Américas, Asia y Europa. Incluso algunas confederaciones nacionales en Alemania, Argentina, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Italia, Portugal o el Reino Unido, entre otras, cuentan con personal dedicado enteramente a las cuestiones de los trabajadores migrantes y la no discriminación, al tiempo que promueven una mejor protección de los derechos y de unas condiciones de trabajo decente para los migrantes. Por ejemplo, la Confederación de Sindicatos de Corea (KCTU) copatrocina con otras organizaciones y la iglesia un comité conjunto para los migrantes en Corea y, de consuno con los sindicatos que la conforman, ha establecido una división encargada de la traducción de materiales y prestación de servicios a los migrantes según su lenguaje y nacionalidad.

Parte de la atención concreta a los migrantes, incluidas la protección de sus derechos y dignidad, es producto del trabajo cotidiano de organizaciones locales, nacionales y regionales de la sociedad civil. La única encuesta internacional sobre la actividad de las ONG en el ámbito de las migraciones fue llevada a cabo en 1997 con el patrocinio de las Naciones Unidas, tenía por objeto identificar los roles y actividades de las ONG en la puesta en práctica de las recomendaciones sobre migración internacional aprobadas en el capítulo X del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994).38 Un centenar de ONG de todo el mundo respondieron a un amplio cuestionario, cuyos resultados demostraron que las ONG de la mayor parte de los países del mundo prestan servicios directos a los migrantes, algunas de ellas como complemento a sus actividades en el ámbito de la educación o la política públicas. Las ONG que trabajan en el marco de la migración internacional proveen información, diálogo y cooperación entre los migrantes (documentados, indocumentados y refugiados), ciudadanos, empleadores y agencias gubernamentales en los países de origen y de destino.39

La encuesta documentó asimismo una amplia actividad en cuanto a servicios de información y seminarios de orientación a los migrantes en sus países de origen; la asistencia al retorno y la reintegración; la ayuda en el alojamiento, empleo, cuidado de la salud, educación, servicios jurídicos, actividades de formación, reconocimiento de calificaciones; asesoramiento social, vocacional y psicológico, dirigido a los problemas específicos relacionados con la trata y la explotación sexual de los migrantes; la facilitación del diálogo, la mediación y las buenas relaciones entre los migrantes y los nacionales de la sociedad de acogida; la lucha contra el racismo y la xenofobia; la investigación sobre las causas fundamentales de la migración; actividades de educación pública, promoción de la política y de la normativa internacional y nacional, y cooperación con las organizaciones internacionales.

4.5. Consecución de los derechos de los migrantes

El imperio de la ley y el respeto de los principios universales de derechos humanos son la base de la democracia y la paz social. La premisa de este documento es que la migración laboral necesita un marco jurídico basado en las normas internacionales sobre los trabajadores migrantes y el trabajo decente.

La OIT insta a los Estados que aun no lo hayan hecho a ratificar los Convenios No. 97 y 143 sobre trabajadores migrantes. Por otra parte, también promueve la ratificación de la Convención de las Naciones Unidas de 1990, instrumentos que, junto con los Protocolos de Palermo contra el tráfico migrantes y la trata de personas, constituyen la "Carta internacional de las migraciones".

La adhesión a las normas internacionales de derechos humanos, la elaboración de legislación contra la discriminación y la implementación de prácticas adecuadas son todas responsabilidades compartidas entre los gobiernos, los interlocutores sociales, la sociedad civil y los propios migrantes. Los dirigentes políticos y de la comunidad, diplomáticos, legisladores, comerciantes, sindicalistas, religiosos y dirigentes de la sociedad civil, así como las personalidades destacadas en los ámbitos del deporte, las artes y la cultura deberían desempeñar un rol en la promoción por el respeto de la diversidad y condenar las actitudes y acciones xenofóbicas.

Por su parte, las instituciones internacionales pueden apoyar, facilitar y financiar políticas migratorias coherentes, poniendo el énfasis en un enfoque basado en las normas, ampliando la coordinación entre organismos, y asegurando la consulta y la cooperación con los interlocutores sociales y la sociedad civil.

La OIT se encuentra preparada para cumplir con su mandato. Además de prestar asistencia a los Estados en cuanto a la ratificación e implementación de las normas pertinentes, brinda asesoramiento, a través de programas de cooperación técnica a los gobiernos, organismos intergubernamentales, y ONG en temas relacionados con el tratamiento de los trabajadores migrantes o pertenecientes a minorías. Por ejemplo, la OIT está identificando y publicando una lista evolutiva de ejemplos de "buenas prácticas" de medidas contra la discriminación elaboradas por los gobiernos, empleadores, sindicatos y ONG para hacerlas accesible como modelos y referencias para una amplia implementación.

Los progresos recientes son alentadores, pero los desafíos son enormes. Sólo mediante una activa participación de los gobiernos, de los interlocutores sociales y de la sociedad civil se asegurará una viabilidad, credibilidad y sostenibilidad a largo plazo de las medidas nacionales e internacionales de protección y las condiciones necesarias para asegurar un trabajo decente para los trabajadores nativos o extranjeros.

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