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Parte 1/2
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La migración es un proceso muy complejo que genera una red
de lazos extra-regionales y vínculos entre familias, comunidades y
países. Los "países receptores" necesitan de la mano de obra emigrante para
el funcionamiento de sus economías; mientras que los "países emisores"
dependen del mercado laboral externo como válvula de escape y empleo para
determinados sectores de la población, y como fuente de ingreso a partir de
las remesas que los emigrantes envían a sus lugares de origen. Producto de
esta interdependencia e imbricación, la migración internacional es hoy un
componente orgánico de la vida de muchos países, comunidades y hogares a lo
largo y ancho de América Latina y el Caribe. |
Resumen
Este trabajo aborda algunas de las fuerzas motrices que
subyacen bajo el fenómeno de la migración internacional particularmente en
América Central y en América Latina y el Caribe en sentido general como
parte de la interdependencia mutua que se crea entre las regiones emisoras y
las receptoras especialmente en lo que respecta a la migración de mano de
obra. En este sentido, la migración forma parte del proceso general de
globalización que se manifiesta en la (des)integración de los mercados
laborales en América Latina. Tal "integración" se ve afectada por un alto
grado de exclusión y marginalización debido a que muchos de los emigrantes
carecen de documentación apropiada. Al mismo tiempo, está interdependencia
establece vínculos familiares y comunitarios que rebasan fronteras y da
lugar a un tipo de relación extraregional y transnacional de la que surgen
nuevos protagonistas en la escena mundial. Esto ha conducido a nuevos
esquemas de desarrollo que se vinculan al fenómeno de la migración, y que
ofrecen muchas oportunidades pero también problemas y retos como es la
elaboración de políticas locales y nacionales, por solo citar uno. Dado el
carácter extra-regional y transnacional de muchos de los aspectos asociados
a la migración, es necesario elaborar estrategias que sobrepasen las
demarcaciones administrativas para poder solucionar los problemas locales.
Introducción
En el pequeño Municipio de Pasaquina, del oriental
Departamento de La Unión en el Salvador, no es difícil notar el impacto que
ha tenido el fenómeno de la migración internacional de mano de obra. Basta
con observar la arquitectura de algunas casas para darse cuenta de cuales
fueron construidas con las remesas que envían familiares desde el poblado de
Manasas, en Virginia (EE.UU.). Las fachadas de concreto presentan diseños
geométricos, pintadas con relucientes colores tropicales y en el interior
tienen pisos de baldosas que únicamente se encuentran en las viviendas de
los más pudientes en las principales ciudades. Estas viviendas modernas son
construcciones de dos o tres plantas, techos empinados, ventanas con marcos
de aluminio, un pequeño porche y columnas frontales y una parabólica. Son
las casas de los migrantes de Pasaquina, quienes seguramente trabajan en el
sector de la construcción en Washington D.C., y hacen este mismo tipo de
casas en lugares como Carolina del Norte, Virginia. Es muy probable también
que las compañías para las que trabajan son de propietarios salvadoreños.
Sin lugar a dudas, la movilidad de mano de obra entre Pasaquina y Manasas ha
conducido a intercambios que van mucho más allá del simple envío de remesas.
Si bien la migración no es un fenómeno nuevo, su magnitud
y dinámica no se deben menospreciar. Las siguientes cifras sobre los flujos
de remesas demuestran su importancia:
- México reporta $10.5 miles de millones de dólares anuales en remesas
familiares, más que cualquier otro país de América Latina.
- El Salvador ocupa el segundo lugar en el mundo, después de Jordania,
en cuanto a remesas per cápita; en Ecuador estos flujos se han
incrementado con mayor rapidez que en los demás países de la región y se
calcula que medio millón de ecuatorianos emigraron entre 1999 y 2001,
principalmente a España.
- Los envíos de remesas de los haitianos desde EE.UU. o la República
Dominicana son cuatros veces más grandes que lo que recibe ese país en
ayuda exterior para el desarrollo.
- Los nicaragüenses enviaron dinero desde EE.UU. y Costa Rica por un
valor que equivale a un 14% del PIB del país en1999.
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Este gran movimiento de personas y dinero no sólo afecta los
indicadores macroeconómicos sino también la vida familiar y de las
comunidades. Aunque las cifras son verdaderamente impresionantes, es el
proceso que las genera al que hay que prestar atención para poder diseñar
políticas y programas que no se ciñan exclusivamente a las remesas.
Este trabajo se propone llamar la atención a algunas de las
fuerzas motrices que subyacen bajo el fenómeno de la migración
internacional, particularmente en América Central, y en América Latina y el
Caribe en sentido general, como parte de la interdependencia mutua que se
crea entre las regiones emisoras y las receptoras especialmente a través de
la migración de mano de obra. En este sentido, puede decirse que se trata de
una "globalización desde abajo" con una especie de integración de facto que
se ve afectada por un alto grado de exclusión y marginalización debido a que
muchos de los emigrantes carecen de documentación apropiada. Al mismo
tiempo, esta interdependencia va creando vínculos familiares y comunitarios
que desbordan los límites fronterizos nacionales y da lugar a relaciones
extra-regionales y transnacionales. El carácter de estas relaciones impone
nuevos retos en cuanto a la elaboración de estrategias locales y nacionales
debido al carácter transnacional y extra regional que cobran otros muchos
aspectos relacionados con la migración, por lo que se requieren
instituciones que establezcan programas que se extiendan más allá de sus
jurisdicciones administrativas.
La migración en un proceso global más amplio: La (des)integración
de los mercados laborales en las Américas
La migración internacional de mano de obra está
estrechamente ligada a la interdependencia de las economías nacionales.2 En
el marco de las relaciones políticas y económicas generales entre las
naciones-estados, es a través de los mercados laborales que los individuos
se insertan en esas relaciones. Por lo tanto, la migración no es un fenómeno
que se produce al azar, sino que está arraigado en relaciones históricas,
políticas y económicas. Por ejemplo, la emigración de los turcos hacia
Alemania y de los senegaleses hacia Francia se asienta en lazos históricos
de mucho tiempo entre estos países. Toda vez que la principal esfera de
influencia política y económica de Estados Unidos y Canadá se da en América
Latina y el Caribe, no es sorprendente que el grueso de la emigración en la
región tenga como destino a estos dos países. 3
Si bien estas consideraciones generales sirven para explicar
las razones que motivan algunos de los flujos migratorios, es necesario
también considerar otro aspecto: las diferencias salariales entre los
países. Aquellos que ofrecen salarios más elevados suelen atraer mano de
obra de países con salarios más bajos. Por consiguiente, generalmente los
flujos migratorios son de países del Sur hacia países del Norte, como se
observa en los siguientes ejemplos: salvadoreños hacia California, Texas y
Washington D.C.; guatemaltecos hacia la Florida y el Sur de California;
hondureños hacia Luisiana y el Sur de California; dominicanos hacia Nueva
York y Massachussets; haitianos hacia Illinois y Massachussets, y Montreal y
Québec; los nicaragüenses hacia la Florida y California; los ecuatorianos y
peruanos hacia Nueva York. Sin embargo, debe también señalarse algunas
dinámicas que se operan dentro de la región propiamente. Además de los
desplazamientos de mano de obra hacia el Norte, hay nicaragüenses que
trabajan en Costa Rica y en zonas orientales de El Salvador. Igualmente
hallamos colombianos en Nueva York así como en Venezuela; los haitianos no
sólo están en la Florida y en las regiones francófonas canadienses, sino
también en la República Dominicana. Por lo tanto, muchos países de la región
pueden catalogarse tanto "emisores" como "receptores".
Otro elemento importante tiene que ver con el tipo de
trabajo que buscan los emigrantes ya que ello es expresión de las
disponibilidades (o carencias) de empleo que existen tanto en los países de
origen como de destino. Las carencias de empleo en las comunidades y países
de origen que afectan a hombres y mujeres de diferente nivel educacional
tanto de áreas urbanas como rurales, así como las disponibilidades de empleo
para estos grupos en los lugares de destino, tienen mucho que ver con las
razones por lasque muchos emigran. Muchas mujeres de América Latina y el
Caribe que emigran suelen trabajar en el sector hotelero y de turismo en
lugares como Las Vegas, la República Dominicana y Costa Rica.
El tipo de empleo que más predomina entre las mujeres es el
de cuidado de niños o servicios domésticos para familias de clase media y
alta en Los Ángeles, Houston, Miami, Santo Domingo (República Dominicana) o
San José (Costa Rica). Otra fuente importante de empleo para los emigrantes
es la agricultura. Por ejemplo, podemos encontrar mexicanos, hondureños,
guatemaltecos y nicaragüenses recolectando cosechas al Sur de Ontario y en
la Columbia Británica (Canadá), y en los estados de Washington, la Florida,
California, y Texas; como pueden haber nicaragüenses realizando labores de
cosecha en Costa Rica y en la zona oriental de El Salvador. La construcción
es otro sector importante de empleo para los emigrantes en muchas zonas
urbanas. En la actualidad, Canadá está estudiando la posibilidad de
modificar sus regulaciones con el propósito de extender las visas de 6 meses
a períodos de dos años como respuesta a las demandas en este sector. Otra
esfera predominante de empleo para los emigrantes mexicanos y
centroamericanos es en el empaquetamiento de productos cárnicos y
procesamiento avícola en pequeñas localidades ubicadas en zonas del centro
occidental, la costa oriental y el sur de los Estados Unidos y Canadá.
Asimismo, aunque Los Ángeles es la segunda ciudad con el mayor número de
salvadoreños, Fayetteville, en Arkansas, experimentó la tasa anual de
crecimiento más grande entre 1990 y 2000 de salvadoreños entre todas las
ciudades norteamericanas, debido principalmente a que allí radica la sede de
la compañía de alimentos Tyson Foods- la mayor del mundo en el
procesamiento avícola. 4
Igualmente, las vías que emplean los emigrantes para llegar
a su destino final están estrechamente ligadas a la existencia de redes
sociales. La migración es un fenómeno que se inserta dentro de las
relaciones locales de parentesco y otros tipos de vínculos comunitarios como
origen étnico, vecindad o territorio. Las personas no sólo emigran producto
de lazos políticos históricos entre determinados países, ni porque el
salario sea mejor en otro lugar; sino que lo hacen porque tienen algún
familiar o conocido que les brinda información acerca de las oportunidades
que existen, que les ayudan a reasentarse y a encontrar un lugar donde vivir
e incluso puede que hasta les consigan un empleo. Así se explica que muchos
emigrantes de Pasaquina en El Salvador trabajen como empleados domésticos, o
limpiando de asbestos edificios públicos o construcciones en Manasas, en las
afueras de Washington D.C.. Igualmente, encontramos indígenas de San Pedro
Soloma, Guatemala, en Delaware trabajando en la industria de procesamiento
avícola, y mixtecos mexicanos que en tiempos de cosecha se desplazan por
distintas zonas de EE.UU.. Otros grupos indígenas como los garifunas de la
región de la costa atlántica de Honduras, Guatemala y Belice viven en
barrios peligrosos del centro sur de los Ángeles y en el Bronx y Brooklyn de
NuevaYork.
La migración es un proceso muy complejo que genera una red
de lazos extra-regionales y vínculos entre familias, comunidades y
países. Los "países receptores" necesitan de la mano de obra emigrante para
el funcionamiento de sus economías; mientras que los "países emisores"
dependen del mercado laboral externo como válvula de escape y empleo para
determinados sectores de la población, y como fuente de ingreso a partir de
las remesas que los emigrantes envían a sus lugares de origen. Producto de
esta interdependencia e imbricación, la migración internacional es hoy un
componente orgánico de la vida de muchos países, comunidades y hogares a lo
largo y ancho de América Latina y el Caribe.
Intercambios transnacionales y extra-regionales
vinculados a la migración y el surgimiento de nuevos actores
Puesto que en la globalización la creación de redes sociales
va íntimamente ligada al proceso de migración, muchos emigrantes logran
mantener vínculos con sus lugares de origen. La profunda transformación que
se ha operado en las comunicaciones y el transporte en los últimos cincuenta
años ha facilitado grandemente el mantenimiento de estos vínculos que, lejos
de interrumpirse, han dado lugar a diversos tipos de intercambios entre
familias y comunidades. En sentido general, estos vínculos entre localidades
específicas podrían clasificarse en económicos, socio-culturales y
políticos. En la medida en que un mayor número de familias en determinada
comunidad se vincula al fenómeno migratorio, estos vínculos adquieren mayor
significación.
Los intercambios de carácter económico son los más visibles
y conocidos de todos, pero incluso, entre ellos, algunos han recibido mayor
atención que otros. Los millones de dólares que envían los emigrantes a sus
familias son, por amplio margen, el tipo de intercambio más conocido y
estudiado. Entretanto continúa el apasionado debate sobre qué mejor uso
podrían las familias dar a estos fondos, en sentido general, deben verse
como ingreso familiar obtenido a partir del trabajo, aunque se trate de
trabajo que se realiza fuera del mercado laboral local o nacional.
5 Entre
los otros tipos de vínculos económicos que se establecen entre las
localidades emisoras y las receptoras están los nuevos negocios que surgen
para servir a esta economía de la migración. Entre ellos se
encuentran los intermediarios de las remesas, que van desde grandes
multinacionales como la Western Union , hasta bancos en América
Latina (e.j. el Banco Solidario de Ecuador y Banco Agrícola Comercial en El
Salvador), los equivalentes latinoamericanos de DHL (Gigante Express
en El Salvador; King Express en Guatemala) hasta otros servicios de
mensajería locales y miles de pequeños negocios e individuos (como los
encomenderos o viajeros) quienes realizan viajes al menos mensuales llevando
consigo dinero, paquetes, correspondencia y mercancías para vender. Entre
las actividades económicas que genera e impulsa la migración se encuentran
igualmente las telecomunicaciones, el comercio y el turismo de añoranza,
servicios legales transnacionales, y la construcción.
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Estos no son los únicos tipos de intercambios que se dan
entre las comunidades emisoras y las receptoras. También se producen
intercambios socio-culturales que, aunque menos tangibles, influyen tanto en
quienes emigran como en los que se quedan; por ejemplo puede citarse la
fiesta de quinceañera que se financia y planea minuciosamente desde EE.UU.,
pero que se celebra en Zacatecas, México, mezclando expresiones culturales y
sociales de ambas sociedades; la ganadora de la Reina de la Belleza en
Houston se determina a partir de la capacidad que esta tenga para recaudar
fondos para su ciudad natal en Guatemala, que aunque quizás nunca la
visiten, forma parte de su identidad y herencia cultural. Por su parte los
jóvenes se integran a los cientos, sino miles, de equipos y ligas de fútbol
(o béisbol en el caso de los dominicanos y nicaragüenses) que forman parte
de la vida social de los inmigrantes en Los Ángeles, Washington D.C., Miami,
y Nueva York, e incluso puede que hasta den seguimiento y apoyo a algún
equipo local en su ciudad natal o país. La Arquidiócesis de San Salvador
envió una réplica del monumento al "Divino Salvador del Mundo" a Los Ángeles
para las festividades agostinas que se celebraron en honor al santo patrón
en esa ciudad californiana. Como contraste, este Jesús en lugar de llevar
sandalias portaba zapatillas de tenis, un símbolo de la cultura
norteamericana y comercialismo asociado a los emigrantes. Estas no son meras
reproducciones de actividades de un lugar en otro, sino que implican
intercambios y flujos extraregionales.
En el terreno político los intercambios son también
múltiples y variados. Además de los temas relacionados con el estatus legal
y el derecho al voto para los inmigrantes, también se debaten cuestiones
referentes a la necesidad de cambios en los estilos organizativos y la
asignación de derechos y ciudadanía basada tanto en el lugar de llegada como
en el de partida. Por ejemplo, las Asociaciones de Inmigrantes en Nueva York
reproducen las mismas
estructuras organizativas de sus países de origen, mientras procuran también
obtener estatus de organización no lucrativa en EE.UU. para así probar
cierto carácter institucional. El grado de transparencia y responsabilidad
que demandan quienes apoyan a las asociaciones de inmigrantes en su nuevo
país requieren ciertas normas que difieren de las exigidas en el país de
origen, como pudo constatar la Fundación Bálsamo en El Salvador cuando
intentaba entablar relación con un grupo de filántropos salvadoreños
radicados en Edmonton, Canadá. El volumen de documentación y las
restricciones impuestas sobre el empleo de fondos para proyectos
comunitarios en las localidades beneficiarias implica, en algunos casos,
que las contrapartes locales compartan también estas exigencias de
responsabilidad social y fiscalización. Este proceso se hace muy pesado y
burocrático, y en ocasiones se crea desconfianza cuando no se logra dar
cuenta de determinados fondos o se malversan. En ocasiones, los funcionarios
públicos aplauden estos procesos, contribuyendo así al fortalecimiento de
prácticas democráticas. Sin embargo, en algunos casos los funcionarios
públicos entorpecen los esfuerzos de los migrantes por considerarlos una
amenaza a su autoridad. Igualmente se producen situaciones en que algunas
asociaciones se convierten en escenarios nuevos de "clientelismo" en que tal
vez se reemplazan patrones de clientelismo viejos, pero la práctica de
derechos exclusivos, privilegios y favoritismo se mantiene. Esto puede
observarse, por ejemplo, cuando el Presidente de una asociación de
inmigrantes se adjudica beneficios personales exclusivos en la comunidad de
origen a partir de su posición privilegiada de enlace entre las autoridades
o líderes locales y los emigrantes; incluso puede llegar a convertirse en un
nuevo "cacique" en sustitución de patrones tradicionales de privilegio en
zonas rurales.
Estos intercambios extra-regionales que se dan en el plano
económico, político y social conforman un entramado complejo y demuestran
claramente la necesidad de analizar otros temas más allá de los envíos de
remesas. Como resultado han aparecido nuevos actores, y los habituales han
comenzado a preocuparse en la medida que la migración comienza a provocar
transformaciones en las comunidades locales. Entre los nuevos actores que
aparecen se encuentran los encomenderos, coyotes, las asociaciones de
inmigrantes, empresarios transnacionales, y hasta posiblemente pandillas
juveniles.
A raíz de la importancia que ha ido adquiriendo la migración
y estos nuevos actores, un grupo de organizaciones como las iglesias
locales, gobiernos nacionales y locales, fundaciones, agencias
multilaterales y ONGs han comenzado a dar respuestas a los nuevos retos y
oportunidades que empiezan a surgir. Sin embargo, la atención ha estado
centrada principalmente en los aspectos más tangibles de estas relaciones
transnacionales (especialmente el envío de remesas), relegándose y
desatendiéndose muchos de los otros aspectos que subyacen bajo el fenómeno
de la migración internacional de mano de obra.
Notas
La versión original de este artículo fue publicado por
FOCAL,
Octubre 2004
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