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 Ante retos locales, acciones globales: la migración laboral y los nuevos retos para la formulación de políticas en un mundo transnacional

Por Katharine E. Andrade-Eekhoff    

Parte 1/2

La migración es un proceso muy complejo que genera una red de lazos extra-regionales y vínculos entre familias, comunidades y países. Los "países receptores" necesitan de la mano de obra emigrante para el funcionamiento de sus economías; mientras que los "países emisores" dependen del mercado laboral externo como válvula de escape y empleo para determinados sectores de la población, y como fuente de ingreso a partir de las remesas que los emigrantes envían a sus lugares de origen. Producto de esta interdependencia e imbricación, la migración internacional es hoy un componente orgánico de la vida de muchos países, comunidades y hogares a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe.

Resumen

Este trabajo aborda algunas de las fuerzas motrices que subyacen bajo el fenómeno de la migración internacional particularmente en América Central y en América Latina y el Caribe en sentido general como parte de la interdependencia mutua que se crea entre las regiones emisoras y las receptoras especialmente en lo que respecta a la migración de mano de obra. En este sentido, la migración forma parte del proceso general de globalización que se manifiesta en la (des)integración de los mercados laborales en América Latina. Tal "integración" se ve afectada por un alto grado de exclusión y marginalización debido a que muchos de los emigrantes carecen de documentación apropiada. Al mismo tiempo, está interdependencia establece vínculos familiares y comunitarios que rebasan fronteras y da lugar a un tipo de relación extraregional y transnacional de la que surgen nuevos protagonistas en la escena mundial. Esto ha conducido a nuevos esquemas de desarrollo que se vinculan al fenómeno de la migración, y que ofrecen muchas oportunidades pero también problemas y retos como es la elaboración de políticas locales y nacionales, por solo citar uno. Dado el carácter extra-regional y transnacional de muchos de los aspectos asociados a la migración, es necesario elaborar estrategias que sobrepasen las demarcaciones administrativas para poder solucionar los problemas locales.

Introducción

En el pequeño Municipio de Pasaquina, del oriental Departamento de La Unión en el Salvador, no es difícil notar el impacto que ha tenido el fenómeno de la migración internacional de mano de obra. Basta con observar la arquitectura de algunas casas para darse cuenta de cuales fueron construidas con las remesas que envían familiares desde el poblado de Manasas, en Virginia (EE.UU.). Las fachadas de concreto presentan diseños geométricos, pintadas con relucientes colores tropicales y en el interior tienen pisos de baldosas que únicamente se encuentran en las viviendas de los más pudientes en las principales ciudades. Estas viviendas modernas son construcciones de dos o tres plantas, techos empinados, ventanas con marcos de aluminio, un pequeño porche y columnas frontales y una parabólica. Son las casas de los migrantes de Pasaquina, quienes seguramente trabajan en el sector de la construcción en Washington D.C., y hacen este mismo tipo de casas en lugares como Carolina del Norte, Virginia. Es muy probable también que las compañías para las que trabajan son de propietarios salvadoreños. Sin lugar a dudas, la movilidad de mano de obra entre Pasaquina y Manasas ha conducido a intercambios que van mucho más allá del simple envío de remesas.

Si bien la migración no es un fenómeno nuevo, su magnitud y dinámica no se deben menospreciar. Las siguientes cifras sobre los flujos de remesas demuestran su importancia:

  • México reporta $10.5 miles de millones de dólares anuales en remesas familiares, más que cualquier otro país de América Latina.
  • El Salvador ocupa el segundo lugar en el mundo, después de Jordania, en cuanto a remesas per cápita; en Ecuador estos flujos se han incrementado con mayor rapidez que en los demás países de la región y se calcula que medio millón de ecuatorianos emigraron entre 1999 y 2001, principalmente a España.
  • Los envíos de remesas de los haitianos desde EE.UU. o la República Dominicana son cuatros veces más grandes que lo que recibe ese país en ayuda exterior para el desarrollo.
  • Los nicaragüenses enviaron dinero desde EE.UU. y Costa Rica por un valor que equivale a un 14% del PIB del país en1999. 1

Este gran movimiento de personas y dinero no sólo afecta los indicadores macroeconómicos sino también la vida familiar y de las comunidades. Aunque las cifras son verdaderamente impresionantes, es el proceso que las genera al que hay que prestar atención para poder diseñar políticas y programas que no se ciñan exclusivamente a las remesas.

Este trabajo se propone llamar la atención a algunas de las fuerzas motrices que subyacen bajo el fenómeno de la migración internacional, particularmente en América Central, y en América Latina y el Caribe en sentido general, como parte de la interdependencia mutua que se crea entre las regiones emisoras y las receptoras especialmente a través de la migración de mano de obra. En este sentido, puede decirse que se trata de una "globalización desde abajo" con una especie de integración de facto que se ve afectada por un alto grado de exclusión y marginalización debido a que muchos de los emigrantes carecen de documentación apropiada. Al mismo tiempo, esta interdependencia va creando vínculos familiares y comunitarios que desbordan los límites fronterizos nacionales y da lugar a relaciones extra-regionales y transnacionales. El carácter de estas relaciones impone nuevos retos en cuanto a la elaboración de estrategias locales y nacionales debido al carácter transnacional y extra regional que cobran otros muchos aspectos relacionados con la migración, por lo que se requieren instituciones que establezcan programas que se extiendan más allá de sus jurisdicciones administrativas.

La migración en un proceso global más amplio: La (des)integración de los mercados laborales en las Américas

La migración internacional de mano de obra está estrechamente ligada a la interdependencia de las economías nacionales.2 En el marco de las relaciones políticas y económicas generales entre las naciones-estados, es a través de los mercados laborales que los individuos se insertan en esas relaciones. Por lo tanto, la migración no es un fenómeno que se produce al azar, sino que está arraigado en relaciones históricas, políticas y económicas. Por ejemplo, la emigración de los turcos hacia Alemania y de los senegaleses hacia Francia se asienta en lazos históricos de mucho tiempo entre estos países. Toda vez que la principal esfera de influencia política y económica de Estados Unidos y Canadá se da en América Latina y el Caribe, no es sorprendente que el grueso de la emigración en la región tenga como destino a estos dos países. 3

Si bien estas consideraciones generales sirven para explicar las razones que motivan algunos de los flujos migratorios, es necesario también considerar otro aspecto: las diferencias salariales entre los países. Aquellos que ofrecen salarios más elevados suelen atraer mano de obra de países con salarios más bajos. Por consiguiente, generalmente los flujos migratorios son de países del Sur hacia países del Norte, como se observa en los siguientes ejemplos: salvadoreños hacia California, Texas y Washington D.C.; guatemaltecos hacia la Florida y el Sur de California; hondureños hacia Luisiana y el Sur de California; dominicanos hacia Nueva York y Massachussets; haitianos hacia Illinois y Massachussets, y Montreal y Québec; los nicaragüenses hacia la Florida y California; los ecuatorianos y peruanos hacia Nueva York. Sin embargo, debe también señalarse algunas dinámicas que se operan dentro de la región propiamente. Además de los desplazamientos de mano de obra hacia el Norte, hay nicaragüenses que trabajan en Costa Rica y en zonas orientales de El Salvador. Igualmente hallamos colombianos en Nueva York así como en Venezuela; los haitianos no sólo están en la Florida y en las regiones francófonas canadienses, sino también en la República Dominicana. Por lo tanto, muchos países de la región pueden catalogarse tanto "emisores" como "receptores".

Otro elemento importante tiene que ver con el tipo de trabajo que buscan los emigrantes ya que ello es expresión de las disponibilidades (o carencias) de empleo que existen tanto en los países de origen como de destino. Las carencias de empleo en las comunidades y países de origen que afectan a hombres y mujeres de diferente nivel educacional tanto de áreas urbanas como rurales, así como las disponibilidades de empleo para estos grupos en los lugares de destino, tienen mucho que ver con las razones por lasque muchos emigran. Muchas mujeres de América Latina y el Caribe que emigran suelen trabajar en el sector hotelero y de turismo en lugares como Las Vegas, la República Dominicana y Costa Rica.

El tipo de empleo que más predomina entre las mujeres es el de cuidado de niños o servicios domésticos para familias de clase media y alta en Los Ángeles, Houston, Miami, Santo Domingo (República Dominicana) o San José (Costa Rica). Otra fuente importante de empleo para los emigrantes es la agricultura. Por ejemplo, podemos encontrar mexicanos, hondureños, guatemaltecos y nicaragüenses recolectando cosechas al Sur de Ontario y en la Columbia Británica (Canadá), y en los estados de Washington, la Florida, California, y Texas; como pueden haber nicaragüenses realizando labores de cosecha en Costa Rica y en la zona oriental de El Salvador. La construcción es otro sector importante de empleo para los emigrantes en muchas zonas urbanas. En la actualidad, Canadá está estudiando la posibilidad de modificar sus regulaciones con el propósito de extender las visas de 6 meses a períodos de dos años como respuesta a las demandas en este sector. Otra esfera predominante de empleo para los emigrantes mexicanos y centroamericanos es en el empaquetamiento de productos cárnicos y procesamiento avícola en pequeñas localidades ubicadas en zonas del centro occidental, la costa oriental y el sur de los Estados Unidos y Canadá. Asimismo, aunque Los Ángeles es la segunda ciudad con el mayor número de salvadoreños, Fayetteville, en Arkansas, experimentó la tasa anual de crecimiento más grande entre 1990 y 2000 de salvadoreños entre todas las ciudades norteamericanas, debido principalmente a que allí radica la sede de la compañía de alimentos Tyson Foods- la mayor del mundo en el procesamiento avícola. 4

Igualmente, las vías que emplean los emigrantes para llegar a su destino final están estrechamente ligadas a la existencia de redes sociales. La migración es un fenómeno que se inserta dentro de las relaciones locales de parentesco y otros tipos de vínculos comunitarios como origen étnico, vecindad o territorio. Las personas no sólo emigran producto de lazos políticos históricos entre determinados países, ni porque el salario sea mejor en otro lugar; sino que lo hacen porque tienen algún familiar o conocido que les brinda información acerca de las oportunidades que existen, que les ayudan a reasentarse y a encontrar un lugar donde vivir e incluso puede que hasta les consigan un empleo. Así se explica que muchos emigrantes de Pasaquina en El Salvador trabajen como empleados domésticos, o limpiando de asbestos edificios públicos o construcciones en Manasas, en las afueras de Washington D.C.. Igualmente, encontramos indígenas de San Pedro Soloma, Guatemala, en Delaware trabajando en la industria de procesamiento avícola, y mixtecos mexicanos que en tiempos de cosecha se desplazan por distintas zonas de EE.UU.. Otros grupos indígenas como los garifunas de la región de la costa atlántica de Honduras, Guatemala y Belice viven en barrios peligrosos del centro sur de los Ángeles y en el Bronx y Brooklyn de NuevaYork.

La migración es un proceso muy complejo que genera una red de lazos extra-regionales y vínculos entre familias, comunidades y países. Los "países receptores" necesitan de la mano de obra emigrante para el funcionamiento de sus economías; mientras que los "países emisores" dependen del mercado laboral externo como válvula de escape y empleo para determinados sectores de la población, y como fuente de ingreso a partir de las remesas que los emigrantes envían a sus lugares de origen. Producto de esta interdependencia e imbricación, la migración internacional es hoy un componente orgánico de la vida de muchos países, comunidades y hogares a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe.

Intercambios transnacionales y extra-regionales vinculados a la migración y el surgimiento de nuevos actores

Puesto que en la globalización la creación de redes sociales va íntimamente ligada al proceso de migración, muchos emigrantes logran mantener vínculos con sus lugares de origen. La profunda transformación que se ha operado en las comunicaciones y el transporte en los últimos cincuenta años ha facilitado grandemente el mantenimiento de estos vínculos que, lejos de interrumpirse, han dado lugar a diversos tipos de intercambios entre familias y comunidades. En sentido general, estos vínculos entre localidades específicas podrían clasificarse en económicos, socio-culturales y políticos. En la medida en que un mayor número de familias en determinada comunidad se vincula al fenómeno migratorio, estos vínculos adquieren mayor significación.

Los intercambios de carácter económico son los más visibles y conocidos de todos, pero incluso, entre ellos, algunos han recibido mayor atención que otros. Los millones de dólares que envían los emigrantes a sus familias son, por amplio margen, el tipo de intercambio más conocido y estudiado. Entretanto continúa el apasionado debate sobre qué mejor uso podrían las familias dar a estos fondos, en sentido general, deben verse como ingreso familiar obtenido a partir del trabajo, aunque se trate de trabajo que se realiza fuera del mercado laboral local o nacional. 5 Entre los otros tipos de vínculos económicos que se establecen entre las localidades emisoras y las receptoras están los nuevos negocios que surgen para servir a esta economía de la migración. Entre ellos se encuentran los intermediarios de las remesas, que van desde grandes multinacionales como la Western Union , hasta bancos en América Latina (e.j. el Banco Solidario de Ecuador y Banco Agrícola Comercial en El Salvador), los equivalentes latinoamericanos de DHL (Gigante Express en El Salvador; King Express en Guatemala) hasta otros servicios de mensajería locales y miles de pequeños negocios e individuos (como los encomenderos o viajeros) quienes realizan viajes al menos mensuales llevando consigo dinero, paquetes, correspondencia y mercancías para vender. Entre las actividades económicas que genera e impulsa la migración se encuentran igualmente las telecomunicaciones, el comercio y el turismo de añoranza, servicios legales transnacionales, y la construcción. 6

Estos no son los únicos tipos de intercambios que se dan entre las comunidades emisoras y las receptoras. También se producen intercambios socio-culturales que, aunque menos tangibles, influyen tanto en quienes emigran como en los que se quedan; por ejemplo puede citarse la fiesta de quinceañera que se financia y planea minuciosamente desde EE.UU., pero que se celebra en Zacatecas, México, mezclando expresiones culturales y sociales de ambas sociedades; la ganadora de la Reina de la Belleza en Houston se determina a partir de la capacidad que esta tenga para recaudar fondos para su ciudad natal en Guatemala, que aunque quizás nunca la visiten, forma parte de su identidad y herencia cultural. Por su parte los jóvenes se integran a los cientos, sino miles, de equipos y ligas de fútbol (o béisbol en el caso de los dominicanos y nicaragüenses) que forman parte de la vida social de los inmigrantes en Los Ángeles, Washington D.C., Miami, y Nueva York, e incluso puede que hasta den seguimiento y apoyo a algún equipo local en su ciudad natal o país. La Arquidiócesis de San Salvador envió una réplica del monumento al "Divino Salvador del Mundo" a Los Ángeles para las festividades agostinas que se celebraron en honor al santo patrón en esa ciudad californiana. Como contraste, este Jesús en lugar de llevar sandalias portaba zapatillas de tenis, un símbolo de la cultura norteamericana y comercialismo asociado a los emigrantes. Estas no son meras reproducciones de actividades de un lugar en otro, sino que implican intercambios y flujos extraregionales.

En el terreno político los intercambios son también múltiples y variados. Además de los temas relacionados con el estatus legal y el derecho al voto para los inmigrantes, también se debaten cuestiones referentes a la necesidad de cambios en los estilos organizativos y la asignación de derechos y ciudadanía basada tanto en el lugar de llegada como en el de partida. Por ejemplo, las Asociaciones de Inmigrantes en Nueva York reproducen las mismas
estructuras organizativas de sus países de origen, mientras procuran también obtener estatus de organización no lucrativa en EE.UU. para así probar cierto carácter institucional. El grado de transparencia y responsabilidad que demandan quienes apoyan a las asociaciones de inmigrantes en su nuevo país requieren ciertas normas que difieren de las exigidas en el país de origen, como pudo constatar la Fundación Bálsamo en El Salvador cuando intentaba entablar relación con un grupo de filántropos salvadoreños radicados en Edmonton, Canadá. El volumen de documentación y las restricciones impuestas sobre el empleo de fondos para proyectos comunitarios en las localidades beneficiarias implica, en algunos casos, que las contrapartes locales compartan también estas exigencias de responsabilidad social y fiscalización. Este proceso se hace muy pesado y burocrático, y en ocasiones se crea desconfianza cuando no se logra dar cuenta de determinados fondos o se malversan. En ocasiones, los funcionarios públicos aplauden estos procesos, contribuyendo así al fortalecimiento de prácticas democráticas. Sin embargo, en algunos casos los funcionarios públicos entorpecen los esfuerzos de los migrantes por considerarlos una amenaza a su autoridad. Igualmente se producen situaciones en que algunas asociaciones se convierten en escenarios nuevos de "clientelismo" en que tal vez se reemplazan patrones de clientelismo viejos, pero la práctica de derechos exclusivos, privilegios y favoritismo se mantiene. Esto puede observarse, por ejemplo, cuando el Presidente de una asociación de inmigrantes se adjudica beneficios personales exclusivos en la comunidad de origen a partir de su posición privilegiada de enlace entre las autoridades o líderes locales y los emigrantes; incluso puede llegar a convertirse en un nuevo "cacique" en sustitución de patrones tradicionales de privilegio en zonas rurales.

Estos intercambios extra-regionales que se dan en el plano económico, político y social conforman un entramado complejo y demuestran claramente la necesidad de analizar otros temas más allá de los envíos de remesas. Como resultado han aparecido nuevos actores, y los habituales han comenzado a preocuparse en la medida que la migración comienza a provocar transformaciones en las comunidades locales. Entre los nuevos actores que aparecen se encuentran los encomenderos, coyotes, las asociaciones de inmigrantes, empresarios transnacionales, y hasta posiblemente pandillas juveniles.

A raíz de la importancia que ha ido adquiriendo la migración y estos nuevos actores, un grupo de organizaciones como las iglesias locales, gobiernos nacionales y locales, fundaciones, agencias multilaterales y ONGs han comenzado a dar respuestas a los nuevos retos y oportunidades que empiezan a surgir. Sin embargo, la atención ha estado centrada principalmente en los aspectos más tangibles de estas relaciones transnacionales (especialmente el envío de remesas), relegándose y desatendiéndose muchos de los otros aspectos que subyacen bajo el fenómeno de la migración internacional de mano de obra.

Notas

La versión original de este artículo fue publicado  por FOCAL, Octubre 2004


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