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Parte 2/2
La dinámica del desarrollo y la migración
Al haber un número cada vez mayor de instituciones
interesadas en las potencialidades de la migración para contribuir al
desarrollo, especialmente en las comunidades emisoras, han salido a la luz
diversas iniciativas. Estas pueden agruparse en cinco esferas generales: las
remesas familiares; donaciones colectivas de ayuda a las comunidades de
origen; actividades comerciales transnacionales; el sostenimiento de
vínculos familiares y comunitarios extra-regionales; y la fragilidad de
ciertos mercados de trabajo extra-regionales.
Las remesas familiares:
Los intercambios económicos asociados a la migración son
los que más atención han recibido, especialmente los envíos de remesas.
Muchos de los análisis realizados se enfocan en los llamados "usos
productivos de las remesas", partiendo del supuesto de que las familias que
reciben tales envíos les dan un uso ineficaz, insensato y que los destinan
exclusivamente al consumo, o incluso a un consumo ostentoso en algunos
casos. Algunos estudios realizados en las últimas dos décadas revelan que
tales supuestos no son tan evidentes. 7
Las remesas que genera la migración internacional de mano
de obra demuestran ser un vehículo relativamente importante para mejorar los
niveles de ingreso, reducir la pobreza, acopiar fondos para ahorros e
inversión, y contribuir a que los niños puedan permanecer más tiempo en las
escuelas. Además, sirven de amparo social en casos de emergencias de salud,
fallecimiento de algún familiar, ingresos para los ancianos, o para
recuperarse tras algún desastre natural. Algunos estudios indican que el
patrón de gastos de los hogares que reciben remesas es básicamente igual al
de los núcleos familiares que no reciben: aproximadamente el 80% de los
ingresos se destinan al "consumo," independientemente de si reciben o no
dólares del exterior. La diferencia fundamental entre unos y otros radica en
que los hogares con acceso a las remesas disponen de un ingreso extra que
les ayuda a paliar sus necesidades cotidianas y a cubrir las básicas.
La circulación de grandes cantidades de efectivo en la
economía local tiene efectos multiplicadores tanto positivos como negativos
(inflación local). Sin dudas, podría argüirse que algunos de los usos para
los que se destinan las remesas e "inversiones", como la construcción de
casas de varios pisos con todos los lujos del Norte, son claramente gastos
ostentosos que podrían haberse empleado más estratégicamente; sin embargo,
estos son usos que en sentido general encajan dentro de la dinámica
consumista en todo el planeta. Las remesas y la migración, ejemplos claros
de la incapacidad de la economía local de ofrecer empleos asequibles y
atrayentes, no es precisamente la vía única para transformar lugares y
actividades improductivas en productivas. Si bien la disponibilidad de
capital es un factor imprescindible, y las remesas podrían y deberían verse
como una fuente de capital, existen muchos otros factores de consideración
que inciden en el desarrollo económico local como la existencia de
habilidades, conocimientos, infraestructura, y un determinado ambiente
macroeconómico general.
En los últimos años, algunas entidades importantes han
tomado parte en el asunto y se han enfocado en dos aspectos específicos
relacionados con los envíos de remesas: la reducción de los costos asociados
a las transferencias y el acceso masivo a los servicios financieros.
Ya se está creando un tipo de relación particularmente promisoria para las
transferencias de remesas entre diferentes cooperativas de crédito
comunitarias en España, Canadá, EE.UU., Guatemala, Honduras, Jamaica y El
Salvador. A pesar de que estos mecanismos sólo representan una pequeña parte
del mercado, por lo general, constituyen la vía más económica para enviar
dinero. Tal vez más importante aún que sus potencialidades
para reducir los costos de envíos, las cooperativas de crédito brindan la
oportunidad de poner los servicios financieros al alcance de aquellos que
antes no tenían acceso. En este sentido, la función de los intermediarios de
las remesas puede servir para vigorizar estos fondos de manera que se
produzcan efectos multiplicadores , como la apertura de cuentas de
ahorro o la adquisición de préstamos.
Los emigrantes, donde quiera que se encuentren, por lo
general no disponen de acceso a los servicios financieros por razones como
falta de identificación, estatus legal no formalizado, barreras idiomáticas,
o por que forman parte de los pobres excluidos. Sus familiares en algunas
comunidades de origen suelen padecer una falta de acceso similar. Las
cooperativas de crédito, u otras opciones similares, probablemente no podrán
solucionar todos estos problemas, pero son las que con mayores
probabilidades llevarán estos servicios a comunidades y localidades
desatendidas. Este tipo de entidades financieras alternativas es un
mecanismo importante para el desarrollo económico local, ya sea facilitando
programas de ahorro, préstamos para pequeños negocios o actividades
agrícolas, u otros servicios financieros que los grandes bancos privados
acostumbran no ofrecer en estas zonas. A medida que se incremente el número
de sus afiliados, estas instituciones no sólo asistirán a los individuos y
sus familias, sino que ellas mismas se fortalecerán y, como resultado,
producirán efectos multiplicadores en la economía local . Cuando
estas instituciones dirigen sus esfuerzos a apoyar los pequeños negocios
locales, a los productores agrícolas, los artesanos, u otros sectores
económicos menos favorecidos, pueden llegar a convertirse en un factor de
cambio valioso. Las operaciones de transferencias de remesas pueden servir
como mecanismo para atraer a nuevos clientes o afiliados, brindar otros
tipos de servicios financieros y no financieros a estas personas, así como
contribuir a robustecer a las propias instituciones.
Las Asociaciones de Inmigrantes:
De las nuevas entidades que han surgido vinculadas
con la migración transnacional, las Asociaciones de Inmigrantes son las más
significativas. Estas organizaciones comunitarias de base están compuestas
fundamentalmente por voluntarios y cuentan con estructuras organizativas e
institucionales diferentes. Ellas ofrecen un sitio de reunión donde los
inmigrantes celebran distintas festividades de manera similar que se
celebran en sus localidades o países de origen 8 . Asimismo, se reúnen para
dar respuesta ante determinado problema o necesidad común que pueda existir
con respecto a sus comunidades de origen y recaudar fondos, donaciones o
realizar labores de cabildeo en favor de determinado proyecto en sus
comunidades de origen. Los tipos de proyectos que realizan más comúnmente
podrían agruparse en cuatro grupos: 1. Obras benéficas (apoyo a hogares de
ancianos, repatriación de cadáveres, etc.); 2. Desarrollo humano (becas,
apoyo a clínicas o campañas de salud, equipos deportivos, etc.); 3.
Infraestructura (construcción de carreteras, escuelas, proyectos
hidráulicos, etc.); y como último grupo uno que está aún en una etapa
inicial: 4. Proyectos productivos y empresariales (por ejemplo, la creación
de una cooperativa de producción de frutas y vegetales en El Salvador; una
fábrica de ron en México).
Algunas asociaciones establecen contactos con individuos o
instituciones específicas como puede ser el sacerdote local, un centro
cultural, una escuela o representantes del gobierno local; otras colaboran
con comités de desarrollo ya creados en las comunidades y otras crean sus
propios comités con los que coordinan sus labores en las comunidades.
Algunos de estos comités fueron creados por iniciativa propia de los
emigrantes, así como existen otros que se crean a raíz de solicitudes
concretas o ante situaciones de urgencia como en el caso de los estragos
causados por el huracán Mitch. Con el tiempo, algunas de estas asociaciones
han logrado obtener un estatus formal como organizaciones sin fines de lucro
en EE.UU. o Canadá, mientras que otras tantas continúan operando de manera
relativamente informal.
Existen diferencias de consideración entre los diferentes
países de la región y el nivel de organización y las actividades que
desarrollan estos grupos. Por ejemplo, los grupos de nicaragüenses y
hondureños en los EE.UU. son menos inclinados a establecer vínculos con una
comunidad específica, sino que tienden a unir sus esfuerzos en favor de
determinada causa a partir de consideraciones de nacionalidad más amplias.
Los grupos más numerosos y organizados son, por amplio margen, los
mexicanos, aunque los grupos de guatemaltecos, salvadoreños y dominicanos
son también bastante conocidos. Por otro lado, existen grupos formados a
partir de una identidad étnica particular, tales como los grupos indígenas
guatemaltecos, oaxaqueños, mixtecos o garifunas. En Los Ángeles, hay
alrededor de 60 fraternidades guatemaltecas. El gobierno salvadoreño calcula
que existen más de 250 organizaciones salvadoreñas fuera del país, ubicadas
mayormente en Los Ángeles. Sin embargo, en el Sur de California solo hay
cinco grupos hondureños.
Una característica importante de muchos de estos grupos es
la creación de coaliciones. Por ejemplo, los mexicanos cuentan con
Federaciones amplias conformadas de acuerdo a los estados de origen de sus
miembros; la Asociación de Fraternidades Guatemaltecas está integrada por 19
grupos; la coalición Comunidades Unidas para el Desarrollo de El Salvador la
integran 20 grupos de salvadoreños en Los Ángeles. Igualmente, se están
llevando a cabo algunos esfuerzos encaminados a intercambiar experiencias
entre asociaciones de inmigrantes de diferentes países; por ejemplo, el
trabajo que realiza ENLACES América con grupos mexicanos y centroamericanos
en Chicago, Houston, Miami, y Washington D.C., así como una iniciativa a
través de la Universidad del Sur de California( USC) para conectar a grupos
mexicanos y centroamericanos.
A pesar de estas iniciativas alentadoras, las asociaciones
de inmigrantes aún tienen que lidiar con muchos inconvenientes. Muchos de
sus líderes cuentan con escasa o ninguna formación en temáticas de
desarrollo. Por lo general, estos son individuos que de manera voluntaria
aportan su tiempo libre una vez que han terminado sus trabajos de
carpinteros, conserjes, domésticos o comerciantes. No siempre escogen a los
socios más indicados para trabajar en las comunidades de origen, ni siempre
toman las decisiones más acertadas a la hora de decidir que proyectos
apoyar. Casi siempre, son los hombres quienes se encargan de la dirección,
mientras las mujeres desempeñan roles tradicionales, ya sea cocinando o
vendiendo alimentos para recaudar fondos. Las asociaciones de inmigrantes
confrontan grandes dificultades también en la incorporación de jóvenes, e
incluso algunas sufren divisiones internas que las conducen a su disolución.
En algunos casos los líderes se auto eligen de forma casi vitalicia,
mientras que en otros casos se efectúan elecciones. Igualmente, se han dado
incidentes en que los recursos se han malversados o ha habido una total
falla de transparencia en sus manejos. Algunas organizaciones se han
asociado a intereses políticos o participan en intercambios de favores (quid
pro quo). Por otro lado, hay veces en que las
asociaciones de inmigrantes tienen más voz y voto incluso que los propios
residentes locales.
No obstante estas dificultades, las asociaciones de
inmigrantes han logrado generar un gran interés entre diversas
organizaciones multilaterales, las agencias de cooperación de EE.UU. y
Canadá, organizaciones no gubernamentales y los gobiernos nacionales y
locales de los países de origen. Muchos las consideran posibles socios y
patrocinadores de proyectos de desarrollo local así como el motor impulsor
de las inversiones en actividades comerciales. Sin dudas, las asociaciones
de inmigrantes pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo local.
Estas organizaciones privadas necesitan apoyo tanto como supervisión, y
aunque no deben ser descartadas, tampoco se debe exagerar su papel. Las
cantidades de dinero que ellas envían a sus comunidades de origen siguen
siendo relativamente pequeñas. No obstante, Orozco (2003) ha notado que las
asociaciones mexicanas hacen sus mayores contribuciones a proyectos de
desarrollo comunitarios en las comunidades más pequeñas; pero quizás lo que
es más importante aún es la influencia política que logran ejercer. Esto
hace más urgente la necesidad de que reciban algún tipo de apoyo para su
fortalecimiento institucional a partir de algunas iniciativas que ya existen
al respecto. 9
Actividades empresariales transnacionales:
El fenómeno de la migración genera otros tipos de
intercambios económicos más allá de las remesas familiares, los
intermediarios que las transfieren, y las donaciones de las asociaciones de
inmigrantes. Muchos emigrantes aprovechan sus ahorros, habilidades
adquiridas y contactos para enfrascarse en actividades comerciales que se
extienden por diversos territorios. Portes y Guarnizo (1991) fueron los
primeros en señalar estas operaciones al indicar la manera en que los
empresarios migrantes participaban de una especie de "capitalismo tropical."
Otros estudios posteriores han indicado no solo el florecimiento de
actividades económicas que antes no existían, como los encomenderos, sino
que han señalado los cambios que se han producido en otros tipos de negocios
como consecuencia de la migración. Orozco ha descrito estas actividades
comerciales transnacionales de la siguiente manera: transferencias,
comercio, viajes, turismo y telecomunicaciones. Otros sectores económicos
incluyen servicios legales, construcción, así como el mercado de mercancías
de segunda mano que se venden en las calles de los países del Sur.
El volumen de estas actividades no debe subvalorarse: las
transferencias de remesas familiares es un negocio multimillonario. Las
oportunidades que ofrece el "mercado de la añoranza" de productos nacionales
han sido uno de los mayores atractivos para promover la adopción del Acuerdo
de Libre Comercio EE.UU. - Centroamérica (CAFTA por sus siglas en inglés)
con el argumento de que mediante el libre mercado, por ejemplo, los
salvadoreños podrían exportar productos alimenticios más libremente, no solo
a los emigrantes salvadoreños sino a toda la extensa comunidad latina de
EE.UU. La emigración de los otavalos ecuatorianos a España ha sido
reconocida como una emigración que tiene su origen en las oportunidades
comerciales. Algunas aerolíneas han sacado bastante provecho de algunas
rutas aéreas y han expandido otras en respuesta a los viajes que realizan
los migrantes; por ejemplo, la compañía aérea salvadoreña TACA inauguró sus
rutas más recientes entre San Salvador y Boston y entre San Salvador y
Toronto como respuesta al potencial de crecimiento de los viajes de
salvadoreños y centroamericanos, no precisamente turistas internacionales.
El turismo de añoranza es una actividad en auge en la región, como se
observa en los viajes de vacaciones que hacen los individuos por la Navidad,
Pascua y para asistir a las festividades del patrono de la comunidad local.
Igualmente, los festivales caribeños que realizan esos grupos en la diáspora
representan importantes fuentes de ingresos en ciudades como Londres y
Toronto. De manera similar, al expandirse los servicios de telefonía en
América Latina, las compañías telefónicas han logrado también elevar sus
ingresos tanto en los países de origen como en los de destino.
El sostenimiento de vínculos familiares y comunitarios
extra-regionales: Aunque
menos tangible, la dinámica que produce la migración transnacional en la
comunidad y el seno familiar es un elemento de mucha importancia que se debe
considerar. Precisamente por ser menos visible es que se hace más complicado
poder elaborar políticas y programas al respecto. Resulta igualmente difícil
poder alcanzar el nivel institucional que se requiere para llevar a cabo
programas de apoyo familiares y comunitarios transnacionalmente.
El sostenimiento de las relaciones familiares es de por sí
difícil en nuestros días, sin tener que a ello sumarle el factor de lejanía.
Sin embargo, en la medida en que la migración internacional aumenta, esto se
hace cada vez más parte del modo de vida de muchas familias. La influencia
que ejerce la migración en el seno familiar depende no solo de la lejanía y
el tiempo sino también de quién, dentro del núcleo familiar, es la persona
que emigra y la función que esa persona desempeñaba dentro de la unidad
familiar y los cambios que ello genera. El impacto de la migración en
comunidades específicas (tanto de origen como de destino) varía también en
dependencia del número de hogares vinculados al fenómeno. Aunque la mayoría
de los emigrantes mantienen contacto con sus familias en el país de origen,
no es así en todos los casos, y es casi seguro que estas relaciones estén
matizadas por un ambiente plagado de tensiones generacionales y de roles
entre los sexos. Además, dado que en América Latina, por lo general, los
vínculos familiares son los pilares sobre los que descansan las estructuras
de sostén social, cuando las relaciones familiares extra-regionales y
comunitarias se fraccionan, surgen nuevas dificultades.
Es por eso que en aquellas comunidades en la que el cabeza
de familia emigra, y se rompe la unidad familiar, los hogares que quedan a
cargo de mujeres con niños pequeños están expuestos a mayores problemas.
Estas mujeres no pueden hacer prácticamente nada para exigir manutención
para los hijos ya que no existe ningún mecanismo transnacional para ello.
Incluso cuando los dos padres residen en el mismo país es bastante difícil
lograr que los hijos reciban una pensión; pero cuando uno de los padres
renuncia a sus responsabilidades y se marcha del país, lejos de resolver los
problemas económicos de la familia, la emigración crea otros nuevos. A veces
los padres dejan de enviar ayuda financiera para sus hijos porque no tienen
forma de saber si dichos fondos se están verdaderamente empleando en la
crianza de sus hijos. Por ejemplo, en Santa Eulalia, Guatemala, algunas
mujeres se han quejado de la intromisión de sus suegros en sus vidas cuando
sus esposos emigran ya que las remesas van directamente a ellos en lugar de
a las esposas.
Otro problema similar que se crea para la familia es cuando
ambos padres emigran y dejan los hijos al cuidado de familiares. En algunos
casos se produce un resquebrajamiento de la figura de autoridad, lo cual
conduce a otros problemas sicológicos en la familia. Asimismo, cuando los
jóvenes, hombres y mujeres, sin responsabilidades familiares emigran, sus
padres ancianos se ven privados del amparo familiar que tradicionalmente les
daría cuidado en la vejez. Cuando los hijos adultos dejan de enviar remesas
a sus padres mayores, esto empeora la situación de vulnerabilidad de los
ancianos. Este se ha convertido en un problema serio en zonas en que gran
parte de la población en edad laboral se ha marchado.
Anteriormente mencionamos el problema de la deportación de
jóvenes inmigrantes y el auge de las pandillas juveniles que esto trae como
consecuencia. Por un lado, la policía y los funcionarios públicos en
Centroamérica atribuyen este problema a la deportación de delincuentes
jóvenes residentes en EE.UU., mientras que por el otro, las autoridades en
Washington hablan de la "exportación" de delincuentes de El Salvador a las
calles del Capitolio. La violencia juvenil es un fenómeno mucho más complejo
que este simple juego transnacional de echarle la culpa al otro. No está
bien definido aún el vínculo entre las pandillas y el proceso migratorio, o
si estas participan o no en actividades delictivas transnacionales ligadas a
los intercambios económicos, socio-culturales o políticos entre localidades
diferentes. Asimismo, no se puede negar que las bandas Mara Salvatrucha y la
de la Calle 18 surgieron en los barrios de Los Ángeles y hoy pueden
encontrarse también en ciudades y pueblos del sur de México, en Guatemala,
Honduras, El Salvador y Nicaragua. Igualmente, podemos encontrar miembros de
los Bloods y Crips-dos bandas de afro-americanos de bastante renombre del sur
de Los Ángeles— en zonas de Belice, vinculadas con jóvenes garifunas.
10
Estos ejemplos ilustran cuales son los distintos grupos
vulnerables que existen: hogares monoparentales, los niños, los jóvenes, y
los ancianos. Los problemas específicos de cada comunidad variarán en
dependencia de cada proceso de migración así como del grado de cohesión que
exista en cada comunidad y los vínculos extra-regionales que se logren o no
mantener. Por lo tanto, no se trata sólo de vínculos familiares sino que los
lazos étnicos desempeñan también un papel importante en el mantenimiento de
determinados nexos extra-regionales. Estos vínculos enfrentan grandes
impedimentos y el tiempo y la distancia pueden contribuir a debilitarlos y
no siempre producirán los resultados deseados que algunos miembros de las
familias o las comunidades esperan.
Ante estas circunstancias, el papel de la Iglesia local
cobra una gran relevancia y quizás sea una de las pocas entidades con la
capacidad de facilitar los vínculos extra-regionales de las familias y las
comunidades de manera simultánea en todas las Américas. Por ejemplo, el
párroco local en Santa Eulalia ha desempeñado una función primordial
organizando a los inmigrantes en Los Ángeles, quienes han estado apoyando un
proyecto de hospital en su lugar de origen así como la creación de un
programa novedoso de "seguro médico" comunitario. Este párroco incluso
continúa su labor de pastor con los miembros de la comunidad luego que estos
se trasladan a otro país. La diócesis de Cuenca en Ecuador en unión a la
diócesis de Brooklyn en Nueva York han creado centros de teleconferencias
como solución a algunas de las dificultades de comunicación que enfrentan
las familias ecuatorianas.
Otros ejemplos de la colaboración transnacional de la
Iglesia son las coordinaciones hechas para que sacerdotes de habla hispana
de América Latina vayan a EE.UU. a predicar para la creciente población
latina en ese país; el convenio entre un seminario en El Salvador y la
Arquidiócesis de Washington D.C. que ha permitido que curas salvadoreños
hayan podido ejercer su labor en Washington, Virginia, Maryland y Kentucky.
La Diócesis de Cuenca, en Ecuador, ha hecho lo mismo en Nueva York. Cientos
de parroquias en Haití facilitan también algún tipo de vínculo con los
emigrantes, principalmente en EE.UU., así como en la República Dominicana.
Se han establecido igualmente convenios de hermanamiento entre la Diócesis
de Wilmington, Delaware, y San Marcos, Guatemala; entre Youngstown, Ohio, y
la República Dominicana como resultado fundamentalmente de la migración. Sin
dudas, sólo la Iglesia, y en particular la Iglesia Católica, posee la
estructura institucional extra-regional que le permite realizar este trabajo
y facilitar el mantenimiento y fortalecimiento de los vínculos familiares y
comunitarios y las estructuras sociales a pesar de la distancia.
La fragilidad de ciertos mercados de trabajo
extra-regionales: Muchos
de los desplazamientos migratorios en la región están asociados a la
búsqueda de empleo. Los tipos de trabajos que realizan los migrantes son
variados, pero son más proclives a estar expuestos a riesgos laborales que
otros trabajadores. Entre las razones fundamentales de esta situación están
la falta de estatus legal que afecta a muchos inmigrantes, el
desconocimiento de los riesgos que puede implicar determinado trabajo, la
ignorancia de determinados derechos laborales y humanos que les corresponden
independientemente de su situación de indocumentados, y la incapacidad de
exigir mejoras precisamente por esta falta de derechos plenos. Esta
situación no sólo crea problemas para los trabajadores directamente, sino
que puede llegar a afectar a la comunidad local e incluso surtir afectos
negativos en sus lugares de origen y dañar aún más unas estructuras sociales
que de por sí ya están bastante débiles.
Si bien es cierto que cualquier trabajo implica ciertos
riesgos, hay algunos que sobresalen: los trabajos domésticos, producto de
los abusos a que son sometidas las mujeres en casas particulares; los
trabajos agrícolas, por el contacto con pesticidas y herbicidas; algunos
trabajos de construcción, como la eliminación de asbestos; y los trabajos de
procesamiento de carnes y aves que se han convertido en algunos de los
trabajos más peligrosos en el Norte. Aunque existen labores de organización
y educación para los trabajadores inmigrantes en EE.UU. y Canadá, estas
acciones no están generalizadas. Aunque en algunos casos hay servicios
disponibles de representación y asesoramiento legal, resulta muy difícil
poder implementarlos debido a la falta de estatus legal de muchos y al
desplazamiento de algunos trabajadores, en particular, los que realizan
labores agrícolas estacionales.
Los problemas creados por el empleo de productos químicos en
la producción de alimentos, o la manera en que se elaboran los productos
cárnicos o avícolas en el Norte, afectan tanto a los trabajadores
inmigrantes como a las comunidades locales producto de las afectaciones al
medio ambiente y las enfermedades que se transmiten por vía de los
alimentos.11 Estos efectos nocivos pueden llegar también a las comunidades
de origen cuando los inmigrantes tienen que regresar a ellas como
consecuencia de accidentes o por razones de salud y pierden las
posibilidades de conseguir empleo. Bien podría suceder que en Pasaquina, El
Salvador, dentro de 10 ó 20 años las enfermedades de cáncer por la
extracción de asbestos en Washington D.C. se convierta en un problema de
salud serio para los migrantes de hoy. Por lo tanto, las condiciones de
trabajo de los migrantes es un derecho laboral importante para las
comunidades y países emisores; sin embargo, tanto los gobiernos de los
países emisores como de los receptores lo han ignorado totalmente. Muchas
organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes tropiezan con
los obstáculos que les interponen muchos sindicatos, los cuales consideran
que el problema radica en que los inmigrantes les quitan empleos a los
trabajadores nacionales. Por lo general, los residentes nativos no tienen
ningún interés en realizar estos trabajos debido a los salarios
relativamente bajos, el esfuerzo y los peligros que implican.
La necesidad de adoptar políticas socio-económicas en el
ámbito transnacional y extra-regional:
Evidentemente estas dinámicas presentan enormes problemas,
pero también ofrecen nuevas oportunidades. El mayor reto radica en el hecho
de que para poder solucionar los problemas locales, o para explotar al
máximo ciertas oportunidades, es necesario que los diferentes actores actúen
de manera extra-regional. Es por eso que en lugar de adoptar enfoques
locales ante retos globales, la migración laboral extra-regional en tiempos
de globalización requiere que las distintas organizaciones, grupos,
gobiernos y la iglesia aborden los retos locales mediante acciones
globales. Es decir, los líderes locales, los párrocos y los funcionarios
de gobierno en Cuenca, Ecuador, deben trabajar de conjunto con sus homólogos
en Brooklyn, Nueva York; los funcionarios en Delaware con sus contrapartes
en las localidades indígenas del altiplano en Guatemala; los del sur de Los
Ángeles y Livingston, con los de Guatemala y Belice; o entre actores
haitianos en ese país, con representantes en la República Dominicana y
ciudades particulares como Chicago y Montreal.
En cuanto a la elaboración de políticas públicas, la
institución del gobierno central que debería encabezar estas iniciativas
serían los ministerios de trabajo o empleo correspondientes de los países
emisores. Por ejemplo, el Ministro de Trabajo de El Salvador debería
encargarse de que las condiciones de trabajo de los salvadoreños en EE.UU.
sean mejores, máxime cuando el Representante Comercial de EE.UU. garantiza
que los trabajadores salvadoreños que trabajan en las zonas francas de El
Salvador tengan ciertas condiciones laborales. ¿Por qué entonces el Gobierno
salvadoreño no protege a sus trabajadores en EE.UU.? Además del
establecimiento de acuerdos intergubernamentales podrían brindarse servicios
de extensión por sectores y campañas de promoción de los derechos laborales
en un marco transnacional. Por lo tanto, las campañas en favor de mejores
salarios y condiciones de trabajo para los trabajadores domésticos
salvadoreños deben realizarse tanto en El Salvador como en Los Ángeles y
Washington D.C.. De manera similar, el mejoramiento de las condiciones
laborales de aquellos que realizan trabajos riesgosos, como la agricultura,
debiera formar parte de un enfoque transnacional de los ministerios de
agricultura de México y Guatemala respectivamente, por ejemplo.
Igualmente, existen otras entidades gubernamentales que, por
la naturaleza propia del proceso de migración, deberían coordinar sus
esfuerzos en un plano transnacional como los ministerios de educación, la
policía, los encargados de velar por el bienestar de los menores, y
funcionarios de salud. Los gobiernos locales también deberán establecer
vínculos transnacionales en aras de resolver problemas comunes que surgen a
raíz de situaciones que se producen fuera de sus propios confines. En este
sentido, por ejemplo, tendría mucho sentido que los alcaldes de ciertas
ciudades de Delaware entablaran relaciones con la Alcaldía en San Pedro
Soloma (Guatemala) y viceversa.
Dadas las características de estas relaciones, y a pesar de
ser una necesidad de primer orden, no basta con efectuar un replanteo de las
políticas migratorias solamente. Está claro que es necesario establecer
nuevos planes y acuerdos de políticas migratorias a lo largo y ancho de las
Américas. Pero, independientemente del resultado de lo que acontezca en este
frente, es imprescindible que otras instituciones y autoridades comiencen
también a adoptar un enfoque transnacional en la elaboración de sus agendas
y programas. De lo que se trata, entonces, es de comprender esto, darle
mayor promoción a esa necesidad y rebasar los límites que aún nos aíslan.
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Notas
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