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Población y Desarrollo Sustentable

Por Revista Futuros   

Demasiado a menudo algunos economistas, acostumbrados a concentrar su atención en lo macroeconómico olvidan el hecho básico de que la economía es una actividad humana en la que intervienen la mano de obra, el capital y recursos naturales. El desarrollo solamente puede resultar sustentable cuando se atienden las necesidades de esos tres factores y el necesario equilibrio que deben guardar entre si. Toda fórmula dirigida a privilegiar excesivamente los intereses de uno de ellos sobre los otros dos resulta problemática.

Mientras que los economistas tienden a concentrar su atención en las peripecias del capital y los ecologistas en las desventuras del medio ambiente, se hace necesario que los promotores y practicantes del desarrollo sustentable profundicen en todo lo concerniente al elemento humano y llamen a los demás expertos a reconocer su importancia en su indivisible relación con los otros factores. La compleja problemática de población mundial y sus diversos componentes– crecimiento, polarización de riquezas, pobreza, envejecimiento, capacitación, salud, seguridad alimentaria, vivienda y en especial los desplazamientos por múltiples causas como las guerras, desastres, conflictos e intolerancias, cambios económicos y culturales, migraciones de todo tipo, etc. -- forman parte indisoluble de las actuales teorías y prácticas de desarrollo.

Paradójicamente dos procesos simultáneos se están produciendo. Por un lado las nuevas tecnologías de la información y comunicaciones permiten descentralizar la producción de bienes y servicios. Un arquitecto puede hoy producir planos desde su casa en Australia para una compañía situada en Finlandia que está construyendo un teatro en Ciudad México. Pero, por otro lado, las nuevas tecnologías de transportación han masificado los desplazamientos aéreos de potenciales emigrantes en busca de trabajo que hace un siglo se movían en largas travesías marítimas. Atraídos por la visión vía satélite que de los países desarrollados les llega por la TV, un número creciente de personas se dispone a dejar atrás el país en que nacieron por azar y buscar otro de su elección en el que creen poder encontrar la elusiva felicidad.

La creciente polarización de riquezas a escala planetaria incentiva a muchas familias a buscar fortuna en países ricos. En ellos el proceso de envejecimiento demográfico que hoy experimentan genera una demanda no sólo de mano de obra barata como ocurría en antaño, sino de profesionales calificados. Pero una vez en ellos, sus diferentes costumbres y religiones y la carencia de políticas adecuadas para asegurar su exitosa inserción profesional en los países receptores tienden a exacerbar la persistencia de prejuicios raciales y xenofóbicos que de cuando en vez estallan en violencia social. Además, se habla del fenómeno creciente del surgimiento de una clase empresarial – profesional globalizada- que cuando no ocupan ellos mismos las cabinas de "clase business" de los aviones, mueven sus negocios por el ciberespacio.

Los flujos migratorios no dejan de estar hoy asociados a diversos problemas. El crimen organizado –que también ha transnacionalizado y globalizado sus actividades- responde a la demanda migratoria y las políticas excluyentes de los países receptores ofreciendo servicios de transportación ilegal de emigrantes de un país a otro y el reclutamiento de mano de obra semi-esclava para sus propias empresas de sexo y droga o para otros empresarios que operan en la semi legalidad. Por otro lado, el turismo masivo y la emigración (documentada y no-documentada) plantea también nuevos retos a los controles fitosanitarios y de salud en todas partes. Por último, los emigrados vienen a menudo de sociedades desgarradas por la violencia política y las guerras civiles. Muchos buscan refugio y protección , y algunos deciden mantener vínculos activos con uno u otro de los bandos opositores o beligerantes en su país natal desde el nuevo país de acogida lo cual puede crear problemas políticos y de seguridad al país receptor.

En la ya cargada atmósfera post septiembre 11, la persistencia de prejuicios, la xenofobia y la innegable realidad de algunos de los problemas antes citados ha contribuido a fortalecer una injusta percepción de estos nuevos residentes por parte de los países receptores como una amenaza potencial a su seguridad ciudadana. Irónicamente, aquellas sociedades que dejaron atrás consideran a su vez que han "perdido" una parte valiosa de su población y a menudo juzgan negativamente a quienes –cerradas las perspectivas razonables de una vida digna en su propio país- deciden emigrar a otro. En algunos de los países emisores de mano de obra se ha llegado en ocasiones a pretender estigmatizar a aquellos que –movidos por la falta de oportunidades locales para ellos y sus hijos más que por afán de lucro- se han visto forzados a la siempre incierta y dura decisión de emigrar a una cultura extraña.

No deja de ser notable que la injusta crítica local al empobrecido trabajador o miembro de la clase media, -al que casi se insinúa que ha traicionado al país natal que le ha fallado en ofrecer condiciones de vida dignas-, rara vez se ve acompañada por otra semejante al rico que no llega a emigrar, pero que saca sus capitales tan pronto como puede del país porque –para ser justos- tampoco tiene garantías para ellos o para su adecuada capitalización por las disparatadas políticas en curso en beneficio casi exclusivo del capital extranjero.

Las cifras, sin embargo, desmienten los mitos en los que se asientan los prejuicios que persiguen al emigrante tanto en su propio país como en aquel a donde arriba con muchos sueños y pocos recursos.

Allí donde las sociedades receptoras cuentan con políticas inteligentes y eficientes para asistir a los nuevos residentes en su exitosa inserción social y económica – y donde se fomenta el respeto a la multiculturalidad en el marco de una concepción integral de derechos humanos- los emigrantes, lejos de representar una amenaza a fuerza laboral local, han constituido un significativo aporte al bienestar general. Por otro lado, si bien las sociedades que dejaron detrás no supieron o no pudieron –ambas cosas ocurren, a veces simultáneamente- sacar provecho a su preparación y potencial, sus remesas familiares han pasado en más de un lugar a constituir una de las principales fuentes de ingreso de la economía nacional.

Pero el desafío principal continúa siendo la búsqueda del desarrollo sustentable y el fomento de empleos en los países emisores de fuerza de trabajo. Curiosamente, algunos expertos han llegado a la conclusión que el monto de las remesas familiares de los emigrados es tan significativo y estable que los gobiernos harían bien en buscar el modo de reducir los costos de su envío y facilitar formulas inteligentes a sus receptores para que pudieran capitalizar una parte de ellas en pequeñas y medianas empresas que generen riquezas y empleo en lugar de emplearlas exclusivamente en consumo personal. Este es también un tema de creciente interés para muchos países e instituciones multilaterales – ONU, OIT, OMC, FMI, coordinadoras de los movimientos sindicales, corporaciones multinacionales, y otros—quienes buscan un orden internacional reglamentado para gobernar ese flujo masivo de gente. Habrá mucha retórica dura y graves conflictos en el transcurso del debate sobre estas políticas, por la disimilitud de intereses entre países ricos y pobres, países con población joven, y países de rápido envejecimiento, entre los intereses de trabajadores y los del capital, entre los temerosos ante migrantes de otra etnia, religión o color de piel y los abiertos a una nueva multiculturalidad. Puede ser que el mejor marco de referencia para repensar las políticas sea precisamente una visión holística,- basada en un concepto amplio de plenos derechos humanos-, del desarrollo sustentable.

Es por las razones ya apuntadas que este número de la Revista Futuros está dedicado a algunos de esos temas poblacionales, en particular los referidos a las migraciones, y su significado para el desarrollo sustentable. En números siguientes a la presente, continuaremos presentando artículos, reseñas, y documentos relevantes al tema.


   

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