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 Drogas y Conflictos: desarrollo alternativo y conflicto en Colombia

Resolución y prevención de conflictos

Por Ricardo Vargas

Parte 3 /4

Plan Colombia y desarrollo alternativo

En el año 2000, el presidente colombiano Andrés Pastrana puso en marcha el controvertido Plan Colombia, un ambicioso Plan Marshall que proponía, inicialmente, destinar 7,5 mil millones de dólares a impulsar el proceso de la paz. El plan estaba estructurado en torno a cuatro propósitos:

  • Negociación con los grupos armados.
  • Lucha contra el narcotráfico.
  • Recuperación económica y social.
  • Desarrollo institucional.

 

La estrategia de lucha contra el narcotráfico constaba de tres componentes:

  • Erradicación forzosa
  • Erradicación voluntaria
  • Interdicción

La erradicación forzosa se desarrolla mediante la aspersión aérea de una formulación especial de Round Up. La dosis de ingrediente activo de la mezcla, el glifosato, se ha incrementado de 8 a 10 litros por hectárea a inicios de 2003, con la justificación de hacer más eficaz el nivel de erradicación con respecto a previas aspersiones.1

La Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República han denunciado reiteradamente violaciones a las disposiciones legales existentes y a normas procedimentales en la aplicación de las fumigaciones. Además, han puesto de manifiesto la ausencia de experimentos y análisis sobre el impacto real de las nuevas fórmulas de roundup aplicadas a los cultivos ilícitos, a pesar del alto número de quejas de las comunidades afectadas. La Defensoría del Pueblo, en virtud del principio de precaución, ha solicitado en diversas ocasiones la suspensión de las fumigaciones hasta que no se establezca el tipo de impactos y las medidas requeridas para amortiguar dichos efectos.

La erradicación voluntaria se inscribe en el contexto de los pactos sociales de erradicación, cuyo número e incidencia social han sido proporcionalmente reducidos. Se calcula que alrededor de 200.000 familias viven de la coca mientras sólo 37.000 familias participaron en el mecanismo de los pactos, un 18.5% del número total de familias implicadas en esa producción ilegal.

Finalmente, en lo referente a la interdicción, se fortaleció el rol de los organismos de seguridad del Estado gracias al alto porcentaje que ocupa el componente militar del Plan apoyado por Washington.

Estructura general de la política y su expresión institucional

La perspectiva del Estado central

Para la ejecución del Plan Colombia se creó una nueva entidad denominada Fondo de Inversión para la Paz (FIP)2. Junto con el FIP se integraron dos entidades que ya habían sido creadas antes del Plan Colombia, el Fondo de Programas Especiales para la Paz y el Plan Nacional de Desarrollo Alternativo (PLANTE),3 aunque, en el marco del Plan Colombia, fue el FIP, por encima del PLANTE, el que estableció los lineamientos de los programas de desarrollo alternativo. El FIP definió las características de los proyectos de desarrollo, presentó los criterios de focalización, las prioridades en cuanto a áreas geográficas y estableció las líneas de acción.

Los proyectos productivos fueron definidos como instrumentos encaminados a generar condiciones sostenibles de desarrollo y generación de ingresos en las regiones afectadas por el conflicto armado y los cultivos ilícitos.4 Para ello se definieron tres tipos de proyectos:

1. Generadores de ingreso y empleo. Destinados, de acuerdo con el FIP, a aprovechar y dinamizar ventajas comparativas y de competitividad en determinadas regiones para la producción de bienes agropecuarios, orientando la producción a los mercados nacionales e internacionales.

2. Proyectos de seguridad alimentaria. Impulsan la diversificación productiva y el fortalecimiento de sistemas de producción campesina, buscando que la unidad productiva y la región en la cual se localizan logren una mayor suficiencia en la generación de alimentos frescos de primera necesidad y en la satisfacción de los requerimientos nutricionales de las familias que habitan en dicho contexto.

3. Proyectos para viabilizar alternativas productivas, de comercialización y/o tecnológicas. Se trata básicamente de proyectos de investigación aplicada, de corto plazo y bajo costo, orientados a remover obstáculos para hacer viables proyectos promisorios en la generación de ingresos, empleo y seguridad alimentaria. Según el FIP, dentro de este tipo de proyectos están los que definen lo que se va a producir, los que definen ajustes y mejoras de los sistemas de comercialización y los que definen cómo producir.

Esta era pues la perspectiva del Estado central y, especialmente, de los círculos más cercanos a Presidencia, en relación con la implementación del Plan Colombia frente al problema de los cultivos ilícitos.

Perspectiva local

En el contexto regional, principalmente en el caso del Bajo Putumayo y de modo particular de Puerto Asís, se venía de un proceso basado en la racionalización de las experiencias fracasadas de desarrollo alternativo.

Como resultado de las experiencias de desarrollo alternativo implementadas en el municipio de Puerto Asís (1994 – 1998) y la inminente fumigación generalizada de los cultivos ilícitos existentes en ese territorio, se produjo una iniciativa local a través de la alcaldía municipal y, de modo particular, de las Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATA).

Tal iniciativa coincidió en primer lugar con el vacío generado por la política de desarrollo alternativo, al quedar replanteada la versión inicial del Plan Colombia5 una vez aceptada la financiación del componente antidrogas por parte de Washington, y en segundo lugar, se relacionó con la focalización de la implementación del Plan Colombia en el departamento del Putumayo. La región había sido señalada por poseer más del 50% del área nacional de coca y de concentrar la mayor cantidad de cultivos extensivos.

La alcaldía municipal formuló una propuesta que, a diferencia de los lineamientos del FIP, giraba alrededor de la búsqueda de un manejo alternativo al uso de la fuerza contra los cultivos ilícitos. Dicha propuesta se concretó en la formulación de los Pactos de Erradicación Manual, en cuyo soporte aparecían tres estrategias: la seguridad nutricional para la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos; proyectos de mediano y largo plazo basados en la reconversión de la economía regional y, finalmente, el establecimiento de una comercialización de doble vía (compra y venta de productos) para asegurar la sostenibilidad de estos proyectos.6

Notas


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