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Parte 1 /3
Colaboraron para este artículo
Salvador Pérez y Ricardo Pérez Avilés
Resumen
Para fines del presente escrito, cuando referimos pequeña
empresa comprende al conjunto formado por Micro y Pequeña Empresa nacional (MiPE)
que en conjunto constituyen más del 95% del total de las mismas en el país.
Sin embargo, para la mayoría de países, el término Pequeña y Mediana Empresa
(PyME) incluye el conjunto antes mencionado, situación que potencialmente
requiere de una discusión de definición, puesto que es el primero (MiPE)
quien tiene los más graves problemas que requieren para su solución, de una
política pública diferenciada. Finalmente cabe aclarar que se están
considerando solo los establecimientos fiscalmente registrados en la
Secretaría de Hacienda del País (Comercio formal).
Introducción
En la última década del pasado siglo, México experimentó
cambios como consecuencia de su crecimiento económico, así como de su rápida
inserción en el mercado mundial. Estos
dos factores han conducido a considerar efectos en el manejo y operación del
medio ambiente tanto para el segmento gubernamental como para una parte
importante de las empresas localizadas
en las regiones del país.
El elemento clave que afecta y se ve precisado a ajustarse a
dichos efectos en la relación desarrollo económico y medio ambiente, es el
sector empresarial, el cual enfrenta no sólo retos económicos de ser
competitivos a bajos costos, sino también tomar en cuenta los factores de
carácter ambiental (Villarreal y Villarreal, 2002) comúnmente considerados
externos a la producción, distribución y consumo de las empresas y sus
mercados.
En la economía mexicana, los datos estadísticos indican que
la parte más importante de las empresas que participan en actividades
productivas, tanto del sector industrial, como el de comercio y de
servicios, son en su mayoría las denominadas micro, pequeñas y medianas
empresas (MiPyMEs), muchas de ellas fundamentales en las cadenas productivas
(Anzola, 2002). No obstante, la mayoría afronta el reto de permanecer en el
mercado no solo siendo competitivos sino también internalizando costos como
los ambientales, mismos que continúan siendo para éstas, un problema, dada
la falta de comprensión respecto a modos y formas de gestionarlos en la
organización (Corona, 2000, Martínez y Roca, 2003).
Hauschnik (2002) plantea que la mejora en el desempeño
ambiental de las empresas, principalmente las pequeñas, requieren de
reconocer y superar no sólo los obstáculos económicos y técnicos, sino
también, aquellos relacionados con las actitudes y culturas que imperan al
interior de la organización, las cuales representan barreras para el
desarrollo y competitividad de las mismas (Ward, 2004).
Es por ello importante impulsar el desarrollo de novedosos
instrumentos de asesoría y capacitación para fomentar en las pequeñas
empresas la gestión ambiental, las cuales requieren orientar esfuerzos al
cambio de actitud y del concepto de desarrollo basada exclusivamente en el
crecimiento económico, reconociendo el papel que tiene el medio ambiente, en
la producción y consumo de bienes y servicios, de materias primas e insumos,
las cuales se constituyen en el elemento primordial para lograr la
sustentabilidad, adoptando una postura participativa (Semarnat, 2003).
La Gestión Ambiental y la competitividad
Las experiencias vividas con diferentes herramientas de
gestión ambiental y programas de prevención y protección al ambiente en los
estados de la República Mexicana y en países latinoamericanos, demuestra que
es muy difícil alcanzar, sensibilizar e involucrar en acciones programadas
con objetivos ambientales a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs),
situación que se recrudece por la falta de incentivos gubernamentales que
orienten a los empresarios a considerar la variable ambiental como elemento
contextual determinante en sus actividades, tal como sucede en países
altamente industrializados, donde se crea conciencia y conocimiento sobre
los aspectos ambientales por parte de productores y consumidores.
En países como México, la situación crítica de subsistencia
que las MiPyMEs viven en la actualidad, afectan su desempeño competitivo,
dándose el caso de que en muchas de ellas, la determinación e implementación
de medidas de beneficio económico y organizacional sean más atractivas y de
una mayor prioridad para la aplicación, que una medida con un claro
beneficio ambiental. En este tenor, sensibilizar al empresario a identificar
opciones de una triple ganancia, dada por el ahorro de costos de producción,
la mejora en la capacidad de implementar cambios y en la reducción de
emisiones, desechos y efluentes como consecuencia de los anteriores
aspectos, es un concepto que motiva al empresario a encauzarse en el camino
de la gestión ambiental y en general modifica la percepción ambiental que
posee.
Existen numerosos casos ejemplares de empresas que a través
de la implementación de medidas de Buena Gestión Empresarial, logran cambios
en sus hábitos de trabajo, obteniendo con esto ahorros económicos notables
al eficientar su consumo de agua potable, y por consecuencia, conservar el
recurso agua en la región, no obstante que tal vez este beneficio ambiental
no fue su intención primordial, sino reducir convenientemente la factura de
agua de proceso o servicios, tal como se observó en los casos de aplicación
del presente estudio.
Se acepta el hecho, con conocimiento de causa, que en México
y la mayoría de países latinoamericanos, el medio ambiente no es aún un área
prioritaria para los empresarios, siendo poco aceptada y tradicionalmente
rechazada la idea de que la gestión ambiental es rentable, puesto que para
muchos, esto parece una contradicción, es decir, si es ambiental, no puede
ser rentable.
El Programa Gestión Ambiental Rentable (GAR)
Es así como una respuesta ante la necesidad de solucionar
las debilidades organizacionales y la resistencia estructural y cultural de
las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) ante los procesos de
cambio, es el Programa Gestión Ambiental Rentable o GAR por sus siglas, el
cual busca elevar la competitividad de las MiPyMEs, mejorar su operación a
través de la implementación de un sistema de gestión que ayude a reducir los
costos de operación y el impacto ambiental, optimizar el desarrollo
organizacional de las empresas e incrementar la seguridad de sus
trabajadores y de la comunidad donde se ubican.
GAR se desarrolló en base a la experiencia obtenida por la
implementación de diversos cambios en las empresas de diferentes países del
mundo, que derivaron en un considerable potencial de reducción de costos de
producción, beneficios de carácter organizacional, mejoramiento del
desempeño ambiental, fomento de la seguridad y la protección de la salud.
Los talleres de capacitación GAR ayudan a las MiPyMEs a
identificar oportunidades de ganancia mutua, disminuyendo la resistencia al
cambio y eliminando la idea de que incluir los aspectos ambientales en los
procesos productivos, sólo implica costos adicionales (Irigoyen, 2001)1 .
Un claro beneficio económico anima a los empresarios a introducir medidas
que conllevan una disminución del impacto ambiental negativo de sus
actividades productivas.
El Programa se imparte en forma de talleres con una
metodología de aprendizaje vivencial con la que se fomenta el hábito de la
auto-reflexión y auto-monitoreo continuo, generando con ello un cambio en la
actitud del participante2 .
La experiencia con el Programa GAR
Desde 1998, año en que se iniciaron en México las primeras
aplicaciones de lo que hoy es el Programa GAR, la influencia que éste ha
ejercido en mi actividad de consultor internacional en gestión ambiental
empresarial, ha sido determinante. Actualmente y con más de diez años en la
actividad de consultoría y capacitación en temas como ambiente, calidad y
seguridad para MiPyMEs latinoamericanas, he logrado madurar tres ideas que
están estrechamente ligadas a la vida y continuidad del Programa GAR en
México y que a continuación se mencionarán.
- La primera de ellas, está relacionada con el potencial que el
programa tiene como herramienta para lograr el cambio de actitud de los
participantes hacía el medio ambiente, a diferencia de otras
herramientas ambientales de implementación.
- La segunda idea, es que a través de este programa, es posible
percibir un concepto abstracto como es el desarrollo sustentable, como
un concepto práctico y aplicable a la medida de la realidad de cualquier
empresa que se interese en llevarlo a cabo.
- La tercera tiene que ver con el hecho de que gestionando
correctamente los costos ambientales de una organización, ésta puede
obtener ahorros económicos importantes y ciertas ganancias, puesto que
los pasivos ambientales de una empresa, no deberían considerarse
externalidades, sino factores internos susceptibles de ser incorporados
al precio final del producto o servicio.
- Una idea más es que el Programa GAR puede ser compatible y
sinergizante con cualquier tipo de instrumento de gestión ambiental que
una empresa desee implantar en su organización.
- Y la última idea tiene que ver con el hecho de que este programa
puede ser la base para la instalación de un Sistema Integral de Gestión
(SIG) al vincularlo con los aspectos de seguridad y calidad en la
empresa.
Dichas ideas se han trabajado conforme ha evolucionado el
Programa GAR desde sus aplicaciones iniciales a la fecha, en que se han
proporcionado 12 programas completos y varios módulos individuales que en
conjunto suman más de 1100 horas de capacitación para más de 200 personas
provenientes de algo más de100 empresas de todos los tamaños y giros
conocidos en el país (Canacintra-GTZ, 2004) 3. Como es posible observar,
las ideas contenidas en los anteriores párrafos son verdaderas preguntas de
investigación dentro del área de gestión ambiental del sector privado, y en
este sentido son las dos últimas en las que se centraron los posteriores
trabajos de aplicación en empresas mexicanas.
Notas
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