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Parte 2 /5
3. Formación de capital social como fundamento de la
sustentabilidad organizacional
El
capital social tiene importantes implicaciones para el desempeño de las
organizaciones y las instituciones, así como en los mismos ciudadanos.
El capital social es un bien público basado en los aspectos de la
organización social tales como la confianza, las redes y reglas que superan
los dilemas de la acción colectiva para alcanzar la eficiencia social.
El capital social es definido por el mismo Putnam (1993) como los
elementos de la organización social, tales como la confianza, las normas y
las redes que establecen relaciones de reciprocidad activadas por una
confianza social que emerge de dos fuentes, las normas de reciprocidad y las
"redes de compromiso ciudadano".
Putnam (1993: 167) define como capital social aquellos
"rasgos de la organización social como confianza, normas y redes que pueden
mejorar la eficiencia de la sociedad facilitando acciones coordenadas" que
resalta la existencia de una comunidad cívica, la cual resulta de un
"proceso histórico, cuyas tradiciones asociativas son preservadas mediante
el capital social" y que como forma de organización "permite evitar los
dilemas de la acción colectiva mediante lazos de confianza social".
Las relaciones de confianza personal llegan a generar una confianza social o
confianza generalizada cuando prevalecen normas de reciprocidad y redes de
compromiso cívico (Lechner, 2000).
El capital social se expresa en la relación existente entre
relaciones de confianza y cooperación cívica. De acuerdo con Pennings, Lee y
Witteloostuijn (1998), tales relaciones se forman de muy diferentes maneras
como por ejemplo las enseñanzas mutuas, conexiones personales y familiares,
membresías que se interlapan, movilidad interorganizacional, inversiones
conjuntas y otros arreglos colaborativos. Estos arreglos colaborativos
institucionales reducen las condiciones de incertidumbre y las diferencias
existentes entre los diferentes agentes económicos.
A partir de los hechos sociales y con la orientación de la
economía neoinstitucionalista, Putnam (1994:212), define el capital social
como las características de organización social, tales como confianza, las
normas y redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad mediante la
facilitación de las acciones coordinadas. El mismo Putnam (1995), por
ejemplo, conceptualiza el capital social como los "mecanismos de la
organización social tales como las redes, normas, y la confianza social que
facilita la coordinación y cooperación para beneficios mutuos". Putnam
(2000) realiza un acercamiento empírico al capital social enfatizando las
evidencias en la membresía organizacional.
Desde el punto de vista de la teoría general de las
organizaciones, de acuerdo a Portes (1999:247), Baker y Burt estudian el
capital social para una mayor comprensión de los mecanismos de los ambientes
de competencia en los mercados, mientras que Joyce (1998) enfoca su análisis
del capital social en el fenómeno del liderazgo. La transferencia del
capital social es posible si se considera como un recurso.Tanto de la
organización como de cada uno de sus miembros se incorporan aspectos
públicos y privados al capital social. Así, del capital social emergen dos
patrones, el énfasis en los bienes públicos y el énfasis en los bienes
privados.
El enfoque del capital social a los bienes privados, se
refiere al individuo y a sus activos sociales, tales como prestigio,
credenciales educativas, membresías a clubes sociales (Leana and Van Buren,
1999). Los investigadores correlacionan las variables del capital social,
tales como la membresía a las organizaciones, con el desempeño económico. En
vez de considerar al capital social como un atributo de la comunidad, el
tratamiento de Glaeser, Laibson and Sacerdote (2000:7) es considerarlo como
una característica individual, es decir como un conjunto de recursos
sociales que ayudan a acumular capital humano.
Sin embargo, el capital humano que es un atributo individual
y el capital social están siendo cuestionados y sometidos a discusión bajo
el enfoque basado en los recursos de las organizaciones en el cual se
concibe que la mercantilización, imitabilidad y apropiabilidad de los
recursos intangibles son vistos como preocupantes para las ventajas
organizacionales. Sin embargo, la reestructuración económica bajo el esquema
de la globalización, requiere de la promoción y desarrollo de capital humano
y organizacional. Leana y Van Buren III, (1999) definen el capital
organizacional social como un recurso que refleja el carácter de las
relaciones sociales dentro de la organización, realizadas a través de los
niveles de los miembros orientados por objetivos colectivos y confianza
compartida. El capital social es un recurso acumulable que crece si se hace
uso o se devalúa si no es renovado. El mercado es una construcción social
que operacionaliza relaciones sociales.
Es por lo tanto un atributo colectivo más que una agregación
de las conexiones sociales de los individuos, es un subproducto de otras
actividades organizacionales y por lo tanto constituye un componente
indispensable para la acción colectiva. La acción colectiva tiene que ser
estimulada por las instituciones que facilitan las actividades y relaciones
de las personas. El capital organizacional social es un activo cuya posesión
conjunta entre los miembros y la organización beneficia a ambos. Una nueva
organización tiene la ventaja de que puede crear su capital social
organizacional, en tal forma que mantenga un equilibrio óptimo entre los
intereses individuales y los intereses organizacionales, a pesar de su
naturaleza contingente de su relación con el desempeño organizacional.
Tanto las formas del capital humano (específicamente en las
organizaciones, es el conocimiento acerca de las rutinas y procedimientos
que tienen un valor limitado fuera de dichas organizaciones en las cuales
las bases del capital ha sido desarrollado) y el capital social, varían en
grados de acuerdo a su idiosincrasia con determinadas organizaciones. Este
acercamiento se asocia con la teoría evolucionista de la firma. Las
organizaciones acumulan y almacenan conocimientos que afectan su tecnología
de producción, lo que es considerado como un capital no medible distinto de
los conceptos de capital humano o físico del modelo de crecimiento estándar
y denominado como capital del conocimiento de la organización. Este capital
de la organización es un capital específico de la empresa producido,
implícito e intrínseco a la misma organización, adquirido mediante un
aprendizaje de "hacer" endógeno.
El desarrollo social depende en gran parte de la forma de
capital social inherente a esa sociedad. Una comunidad cuenta con capital
social cuando sus organizaciones se caracterizan por las relaciones de
confianza que desarrollan y que hace predecible su comportamiento. La
aceptación de la pluralidad política y cultural en procesos de autogestión y
solidaridad facilita las bases morales, políticas y organizativas del
desarrollo de las comunidades. Los incentivos morales internos son menos
efectivos en las organizaciones porque las decisiones se hacen en los grupos
influenciados por órdenes o por otros grupos, lo que atenúa el sentido de
responsabilidad personal, además que las organizaciones establecen sus
propias normas de lealtad. Por otro lado, los incentivos morales externos
tienen una fuerza tienen una fuerza no muy clara con los miembros de la
organización porque la responsabilidad es difusa, de tal forma que se
dificulta la identificación de conductas erróneas en individuos específicos.
Un campo es un conjunto o comunidad de organizaciones que en
forma agregada constituyen un área de la vida institucional mediante
patrones de interacción e influencia en sistemas compartidos de
significados. Los significados compartidos y las creencias colectivas de los
campos organizacionales son reforzados por los procesos regulatorios de la
agencias gubernamentales las cuales presionan normativamente por conformidad
en las comunidades.
Para que la comunidad logre la eficiencia como mecanismo de
coordinación, se requiere una membresía estable y sujeta a normas y una
estructura que sustente la capacidad de poder para sancionar el
incumplimiento de los acuerdos. Las estructuras institucionales de las
comunidades no siempre son aprovechadas para lograr la eficiencia en una
relación más estrecha con la igualdad. Las organizaciones comunitarias
locales establecen acuerdos de cooperación que reducen las fricciones por
conflictos distributivos pero pueden aumentar los costos fijos de
organización para compartir en forma más equitativa los beneficios
Las comunidades que comparten valores éticos son las formas
organizacionales más efectivas, por lo que las personas que las forman
pueden ser las más eficaces sin que renuncie a su comunidad. Las comunidades
epistémicas se forman con miembros que comparten las mismas posiciones
ideológicas, uniforma los contenidos mediante la exclusión de las
confrontaciones que limitan la calidad de las decisiones y motiva la
formación de las advocay coalitions o coaliciones de promoción.
Las organizaciones son realidades concretas con
ordenamientos de recursos para la consecución de objetivos. Los miembros de
una organización tienen como expectativas solucionar problemas de acción
colectiva para proveerse de algunos bienes. Governance es la
determinación de los usos amplios en los cuales los recursos
organizacionales son expuestos y la resolución de conflictos entre todos los
participantes en las organizaciones. La reestructuración de las formas de
organización social que permitan crear nuevos mecanismos de colaboración y
solidaridad, facilitan la formación del tejido social que fortalecen y dotan
las normas y las instituciones que facilitan el funcionamiento del mercado.
Los procesos institucionales pueden dar cierta estabilidad a los campos
organizacionales, aunque estos siempre están evolucionando y no son
estáticos, resolviendo mediante consenso negociado socialmente las
diferencias de interpretación.
La capacidad de una comunidad se refleja en su nivel de
desarrollo endógeno. Las organizaciones que siguen estrategias generales y
las que siguen estrategias de nichos ocupan diferentes recursos ambientales
y para dar respuestas innovadoras se forman conexiones interdependientes a
otras organizaciones especializadas en otras industrias tales como
estructuras de apoyo comunitario
Los procesos de cambio estructural de la economía local
requieren de cambios profundos en los niveles de confianza y las
interrelaciones de cooperación fomentadas por las organizaciones e
instituciones. Así el gobierno local debe definir líneas de acción que
funcionen como catalizador de los esfuerzos de la comunidad.
Finalmente, los ecologistas de la población sugieren que el
medio ambiente selecciona a las organizaciones cuyos elementos estructurales
proveen los más altos valores de ajuste, enfatizan el proceso competitivo
como impulsor del cambio institucional y sugieren además que las
organizaciones fundadas con una forma específica combinadas con diferencias
en las tasas de sobrevivencia entre organizaciones con diferentes formas
producen cambio institucional. La creciente densidad de las organizaciones
con una forma conlleva una mayor legitimidad la cual se aprecia en una
estadística vital. (Hannan and Freeman, 1989) Las interpretaciones de las
condiciones económicas de los actores son moderadas por una lógica
institucional del más amplio medio ambiente que define las normas, valores y
creencias que estructuran la cognición de los actores organizacionales y
proveen el entendimiento colectivo para formular las decisiones de acuerdo a
sus intereses.
Por otro lado, la teoría de la ecología de la población (Hannan
& Freeman, 1989) enfatiza las características de la población para explicar
la disolución organizacional como resultado de las tensiones que surgen
entre los diferentes niveles de análisis: los individuos, las organizaciones
y las poblaciones. El ambiente ecológico de las localidades tiene relaciones
estrechas con el sistema local, también denominado ecoware (Vázquez, 1993),
el cual es un elemento importante del sistema medio ambiente.
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