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La responsabilidad social de las empresas y los
códigos de conducta
¿nuevos retos o viejos debates?
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Desarrollo Humano Sustentable |
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Parte 5 /6
Introducción
La responsabilidad social de las empresas
Los códigos de conducta
Los verdaderos retos
Posición de la CMT
Acrónimos y abreviaturas
Los verdaderos retos
El régimen económico
y la responsabilidad del Estado |
Siendo las
actividades económicas fruto del trabajo colectivo de los hombres,
debe concebirse y realizarse todo el proceso económico en función de
las necesidades de la persona y de las modalidades de su existencia,
con el fin de que el hombre no se convierta en un esclavo de sus
propias obras.
El régimen
económico debe proporcionar a todos los hombres y a todos los pueblos
la oportunidad de desarrollarse y de progresar de una manera regular y
rápida hacia un nivel social y económico superior. De esta manera el
trabajo y todo el conjunto de actividades económicas contribuirán a la
realización de una sociedad más justa y más humana y serán la
expresión de una verdadera solidaridad entre todos los hombres (…).
(Artículo 7,
Declaración de principios de la CMT) |
¿Cuáles son los verdaderos retos que yacen detrás de las
estrategias descritas anteriormente?
Debilitar, o suprimir el derecho legislativo y contractual
Esta estrategia tiene como finalidad debilitar, o suprimir, el derecho
legislativo y contractual substituyéndolo por instrumentos no viculantes,
sin valor jurídico (la desregulación nivel cero).
El concepto de responsabilidad social de las empresas no hace
referencia a un nuevo debate. Se trata más bien del resurgimiento de un
viejo concepto que permite actualmente desarrollar mecanismos no
viculantes y definir de esta manera un sistema basado en el derecho y la
justicia.
Durante los últimos treinta años, se han elaborado e implantado normas
jurídicas restrictivas que protegen a los inversionistas. Durante ese
mismo período, el mundo empresarial se ha valido de todos los medios
posibles para rechazar la implementación de regulaciones viculantes
relacionadas con los deberes y las obligaciones de los inversionistas. Las
empresas multinacionales tienen derechos garantizados gracias a mecanismos
viculantes que dependen de una autoridad, y sólo tendrían deberes morales
sugeridos, que no dependen de ninguna autoridad externa, sino de su propia
conciencia. No obstante, el Estado tiene la capacidad jurídica para
implementar códigos de conducta viculantes. Es cierto que los gobiernos
han preferido establecer tratados bilaterales de inversión o tratados
regionales que llenen las expectativas de la clase dominante o de los
Estados dominantes.
El objetivo inicial de los códigos de conducta era regular el
comportamiento de las empresas multinacionales. Hoy en día, los códigos
sirven para legitimar las prácticas de estas empresas. Estamos ante la
implementación de una regulación privada con un alcance público y con
efecto de mercadeo. El Estado soberano cede a actores privados el papel
que le corresponde a él.
Debilitar o suprimir la misión reguladora y arbitral de los
poderes públicos e internacionales
Esta estrategia debilita, o suprime, la misión reguladora y arbitral
de los poderes públicos nacionales e internacionales, sustituyéndola por
la regulación voluntaria unilateral de las empresas.
Se trata de una inversión de la democracia: las empresas privadas, que
pretenden conocer y garantizar el interés general, ocupan el lugar de los
poderes públicos nacionales e internacionales.
Los códigos de conducta constituyen otra de las estrategias que desde
hace más de veinte años han venido aplicando las instituciones financieras
internacionales para debilitar al Estado. Estas instituciones han
promovido el debilitamiento del Estado, principalmente a través de los
programas de ajuste estructural:
- Los presupuestos del Estado han sido reducidos significativamente,
particularmente los de los ministerios del trabajo, lo que ha traído como
consecuencia, entre otras cosas, el desmantelamiento de la inspección del
trabajo y la pérdida de poder de la administración y de los tribunales del
trabajo.
- Todos los códigos y leyes del trabajo han sido revisados de manera
poco exhaustiva, incluso en los países industrializados.
- La apertura de fronteras y la libre competencia, junto con la
desregulación de los códigos del trabajo, han dejado a miles de
trabajadores en situación precaria. Muchos incluso han pasado a la
economía informal. Esta situación ha ejercido y sigue ejerciendo una
presión a la baja sobre las condiciones de trabajo.
- El hecho de que los códigos de conducta mencionen poco las normas
laborales también crea dudas sobre la validez de los indicadores de
referencia y la legitimidad de la evaluación. Principalmente, cabe la duda
de si esta evaluación responde verdaderamente a los intereses de los
trabajadores y si el clamor de los trabajadores (y de sus organizaciones
sindicales) fue escuchado debidamente y plasmado en resultados concretos.
- Además, es difícil demostrar sistemáticamente su independencia de la
empresa que es objeto de la auditoría o de otros intereses.
- Desde hace veinte años, el sector privado se ha valido de un discurso
en el que pone en tela de juicio el exceso de regulación y el mal
funcionamiento del Estado.
- Como el Estado ha perdido poder, se ha dado un aumento progresivo del
número de procedimientos privados internacionales como las normas ISO, por
ejemplo, en torno a aspectos como el medio ambiente, la salud y la
seguridad. La ISO estudia actualmente la viabilidad y utilidad de normas
en el ámbito de la responsabilidad social de las empresas. Hasta ahora, la
ISO se limitaba a la producción de normas técnicas, pero hoy en día,
numerosos actores prevén la normalización en el ámbito social. La ISO
(Organización Internacional de Normalización), que comprende una red de
institutos de normalización de 148 países (uno por país), es uno de los
organismos más importantes en esta área.
- Todo esto también atenta contra los poderes públicos nacionales e
internacionales (OIT, Consejo de Europa), ya que su misión de controlar la
aplicación de los sistemas normativos ahora es garantizada por organismos
privados.
- Estos programas también influyen en el debilitamiento del sistema
normativo de la OIT. Desde hace varios años, este sistema ha sido atacado
en repetidas ocasiones por varios gobiernos y empleadores, que exigen
menos normas restrictivas, la revisión de las normas existentes y un
sistema de control menos independiente.31
- ¿Acaso el Secretario General de las Naciones Unidas participó
concientemente en este debilitamiento del sistema normativo al proponerle
al mundo empresarial, reunido en Davos en enero de 1999, el Pacto Mundial,
que es un procedimiento voluntario y sin seguimiento ni control? ¿Al
promover este Pacto, las organizaciones internacionales del Sistema de las
Naciones Unidas, que a nivel internacional son poderes públicos, alentaron
la regulación privada, en detrimento de regulaciones públicas
restrictivas?
Escoger a los socios que contienen y dejar a un lado a los
otros
Las estrategias relativas a la RSE contemplan asociaciones con
múltiples actores (partes involucradas: ONG, derechos humanos,
organizaciones de consumidores, organizaciones de desarrollo,
medioambientales, etc.) en virtud del carácter multidimensional de los
problemas. Además de que los nuevos instrumentos tienden a reemplazar los
convenios colectivos, las múltiples partes involucradas pasan a ser
competidores más dóciles y maleables que los sindicatos y,
progresivamente, esos nuevos actores sustituyen a los sindicatos que han
ganado, mediante luchas de más de un siglo, la representación colectiva de
los trabajadores y el reconocimiento jurídico del convenio colectivo. De
esta manera, las empresas pueden escoger a los socios que más les
convienen y dejar a un lado a los otros.
Promover una regulación internacional privada es una estrategia que
excluye aún más al Estado y a las organizaciones sindicales en lo que
respecta a la aplicación de las normas internacionales del trabajo. Esto
también provoca la reducción de la cantidad y el alcance de los convenios
colectivos existentes. Este cambio se produce en un momento en el que el
ejercicio de la libertad sindical se vuelve cada vez más difícil. Todos
los días, la CMT recibe casos de despidos, desapariciones o asesinatos de
dirigentes sindicales. Por otra parte, ¿cuántos obstáculos a la firma de
los convenios colectivos no han sido denunciados ante el Comité de
Libertad Sindical de la OIT? En el mismo orden de ideas, el ejercicio del
derecho de huelga se ve amenazado tanto en la práctica como en la ley. De
esta manera, se pone en marcha un sistema de dos velocidades. Numerosos
gobiernos son cómplices de su propio debilitamiento y tienen una actitud
suicida.
Estas empresas también han penetrado en el mundo de las ONG y además
las financian. Una situación que sin lugar a dudas limita la autonomía y
el margen de maniobra de esas organizaciones. También pusieron a las ONG
bajo presión utilizando la estrategia de "todo el mundo gana" ("win-win")
para disminuir el contenido y el alcance de los códigos.
Los códigos de conducta siguen siendo promovidos y apoyados
ampliamente por numerosos actores. Desde un punto de vista práctico,
algunos códigos pueden haber tenido repercusiones positivas sobre los
trabajadores. Sin embargo, es bastante alto el número de trabajadores que
dicen ignorar la existencia de esos códigos, desconocer sus mecanismos de
control, no tenerlos en el idioma local y no haber participado en su
redacción. También son muchos los que señalan la existencia de un código
de conducta que se les ha impuesto mientras luchan para que su empresa
reconozca su organización sindical independiente o firme un convenio
colectivo que ellos han elaborado con base en su realidad y sus
reivindicaciones legítimas. Además, son muy pocas las evaluaciones que
reflejan los impactos reales de esos códigos de conducta y a fortiori, sus
consecuencias sobre las condiciones de trabajo.
La cadena de subcontratación escapa a la aplicación de muchos de los
códigos de conducta. Los parámetros de esta cadena son bastante confusos.
Durante un seminario organizado por la CMT en 1998, en colaboración con el
Instituto Internacional de Educación Obrera (IIEO), un representante de
una empresa multinacional del sector textil fue invitado como orador. Los
participantes de todos los continentes lo interpelaron sobre la existencia
de subcontratistas en cada región. Si bien su discurso estuvo centrado en
la responsabilidad social de su empresa, las respuestas fueron bastante
evasivas. Esta situación se repite en la mayoría de las empresas. ¿Por qué
tanto hermetismo si las empresas proclaman principios nobles y se jactan
de disponer de códigos de conducta?
Sortear verdaderos avances en materia de justiciabilidad de
los derechos humanos
Frente a tantas violaciones de los derechos humanos por parte de las
empresas privadas, hemos dicho que el control de los actores privados
disminuye y aumentan las iniciativas que dependen de su buena voluntad. No
obstante, el control y las sanciones van juntas. Este cambio nos aleja aún
más de la posibilidad de llegar a sanciones.
El sistema internacional tiene sus defectos, límites y debilidades en
términos de justiciabilidad. Los códigos de conducta aparecen en parte
como una respuesta a estos problemas. Sin embargo, al eludir a las
instituciones internacionales encargadas del control de la aplicación del
derecho internacional, los códigos las debilitan. ¿Los problemas no se
eluden agudizándolos? ¿No hubiese sido preferible fortalecer esas
instancias identificando sus problemas y aportando soluciones?
La gobernanza de la sociedad como prioridad de la RSE
- La evolución presentada en este estudio pone en evidencia estrategias
centradas en el interés privado, y no el interés general. Lo que es bueno
para la empresa también lo es para toda la sociedad. La gobernanza
empresarial, que no implica en sí misma un proyecto de sociedad (sino un
proyecto del sector privado, por él y para él) podría tener prioridad. Por
otra parte, y en el mismo orden de ideas, podría promoverse una forma de
gobernanza a través de la sociedad civil. En este modelo con actores
diversos, el Estado, que defiende el interés general, sólo sería un actor
más. El Estado perdería poder como consecuencia de la proliferación de
formas privadas de gobernanza de la sociedad que lo eluden. ¿Tal evolución
conduce a una mejor gobernanza a nivel local o internacional? ¿Es sinónimo
de desarrollo sostenible? ¿Es posible regular el mundo fuera de la esfera
estatal? Si la respuesta fuera afirmativa, ¿quién sería el responsable?
¿Favorece los intereses de todos? El avance de la pobreza, de las
desigualdades sociales y la proliferación de violaciones de los derechos
de los trabajadores parecen demostrar que es necesario invertir
urgentemente esta tendencia.
- Vale la pena destacar algunos avances, como por ejemplo, la firma de
varios acuerdos marco. El fortalecimiento de los comités de empresa,
principalmente a nivel europeo, constituye otro progreso. Estos cambios
permitirían progresar hacia un panorama de mayor gobernanza en el seno de
la empresa, de la sociedad. Es necesario pensar más en estas iniciativas y
seguir avanzando en este sentido.
- En materia de cooperación sindical con organizaciones no
gubernamentales, también ha habido progresos sustanciales, en el plano de
la reflexión, de la participación y del seguimiento de códigos de conducta
u otras iniciativas. Cabe destacar además las campañas de sensibilización
de los consumidores en torno a la actuación de las empresas
multinacionales en materia de derechos sociales, tales como la campaña
Ropa Limpia. Vale la pena mencionar igualmente la evolución del debate
sobre la certificación social, particularmente en Bélgica, país en el que
la CSC (Confederación de Sindicatos Cristianos) participa activamente en
esta iniciativa lanzada por los poderes públicos. A esto se agrega la
creciente sensibilización del público, particularmente de los consumidores
(certificaciones sociales, clasificación de los productos) y de los
accionistas (inversiones socialmente responsables).
Notas
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