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Parte 6 /6
Introducción
La responsabilidad social de las empresas
Los códigos de conducta
Los verdaderos retos
Posición de la CMT
Acrónimos y abreviaturas
Posición de la CMT
El régimen económico
y la responsabilidad del Estado |
(…) Deben ser combatidos y
reemplazados los regímenes sociales, políticos y económicos que se
basan en monopolios privados o públicos de la economía o en minorías
dominantes que reservan para si las decisiones económicas sociales y
políticas que afectan a toda la sociedad. La CMT condena, por lo tanto
toda forma de capitalismo y de estatismo marxista por que impiden el
advenimiento de una economía humana. El Estado debe respetar el papel
específico que desempeñan los grupos y las comunidades que componen la
sociedad, pero debe también orientar y coordinar las actividades
económicas conforme a un plan elaborado conjuntamente con dichos
grupos y comunidades y ratificado por las instituciones políticas
representativas del pueblo, con objeto de lograr, en cooperación, si
es necesario con las instituciones internacionales apropiadas, un
desarrollo acelerado de todos los países, una política estable de
pleno empleo y el aumento constante de los niveles de vida.
(Artículo 7, Declaración de
principios de la CMT) |
Las tres primeras quimeras
Como lo destacaba la CES en una nota dedicada a la RSE,
primero es necesario enunciar tres quimeras:
- la quimera de que las relaciones de poder no existen y de que estamos
inmersos en un consenso sin intereses divergentes entre los actores;
- la quimera de que todos los socios empresariales están en igualdad de
saber y de poder: directores, accionistas, sindicatos, consumidores, ONG,
poderes públicos. La historia social muestra claramente que el poder no se
comparte dentro la misma empresa. Al menos en lo esencial. Los accionistas
y los directores son los que determinan la política, deciden y no
comparten sus decisiones;
- la quimera de que el método voluntario es el más pertinente y el más
eficaz, ya que está basado en la buena voluntad y el saber de las
empresas.
La responsabilidad de las empresas, y los sindicatos
La responsabilidad social de las empresas, tal como
muchos actores la definen, pareciera referirse básicamente a iniciativas y
compromisos estrictamente voluntarios.
La responsabilización de las empresas, en el plano de
social y en otros ámbitos (medio ambiente, desarrollo, ética) ha sido el
caballo de batalla de la acción sindical de la CMT desde su creación, en
1920. La empresa no sólo debe jugar un papel fundamental en el plano
económico, sino también en el plano social.
La Declaración de Principios de la CMT, que data de esa
misma época, sitúa al trabajador en el centro de la responsabilización de la
empresa. Hoy en día, a más de un siglo de ese momento, esta idea es más
válida que nunca. La RSE no puede reemplazar la misión de los trabajadores
La responsabilidad social de las empresas y los códigos de conducta
organizados en sindicatos y no puede tener como objetivo esquivar o
debilitar a los interlocutores sociales, a través de estrategias de
relaciones públicas o de mercadeo generalmente insidiosas que sólo persiguen
la consolidación de beneficios económicos o financieros.
La RSE, tal como se concibe y controla actualmente, no
puede reemplazar el derecho, el diálogo social, la organización libre de los
trabajadores ni la negociación de condiciones de trabajo decentes. No puede
ser un instrumento para imponer el consenso de manera directa o indirecta.
Cada iniciativa de RSE debería responder a ciertos criterios éticos o
deontológicos y buscar establecer un verdadero estado de derecho. De esta
manera, la RSE podría ser legitimada.
De otra forma, como ya lo estamos viendo, la RSE
resultará negativa para sus propios instigadores, al ponerse en evidencia
que los mercados privados no pueden autorregularse eficazmente fuera de un
marco regulatorio, sin diálogo, negociación ni acuerdo con las partes
concernidas. También socavará el funcionamiento de toda la sociedad.
Los códigos de conducta: una Resolución de la CMT
La CMT definió claramente su posición con respecto a los
códigos de conducta en el marco de la reunión de su Comité Confederal en
octubre de 2000, en Asunción (Paraguay). A continuación, algunos extractos32:
- Los códigos de conducta no pueden ser voluntarios, las empresas deben
comprometerse.
- Los códigos de conducta deben ser negociados con los sindicatos. Los
acuerdos marco de las empresas o de grupos constituyen una alternativa
negociada y contractual a la responsabilidad unilateral y voluntaria de
las empresas. En algunos casos pertinentes, estos acuerdos podrían ser
establecidos con otros interlocutores que no sean las empresas o los
sindicatos (por ejemplo, organizaciones sociales especializadas,
organizaciones de consumidores, medioambientales, etc.)
- Los códigos deben incluir los convenios de la OIT:
Los convenios fundamentales de la OIT: C.87 sobre
la libertad sindical, C. 98 sobre el derecho de organización y
negociación colectiva; C. 29 sobre el trabajo forzoso; C. 105 sobre la
abolición del trabajo forzoso; C. 100 sobre la igualdad de remuneración;
C. 111 relativo a la discriminación (empleo y profesión); C. 138 sobre
la edad mínima; y C. 182 sobre las peores formas de trabajo infantil;
- Los códigos deben ser un acuerdo contractual con la empresa matriz, y
entre la empresa y sus proveedores, contratistas y subcontratistas. Esta
manera de proceder es importante ya que le permite a la empresa emprender
acciones legales contra los proveedores que no respeten las normas
enunciadas en los códigos.
- Los códigos deben ser traducidos a los idiomas locales y su aplicación
debe ser transparente.
- garantizar la aplicación de los códigos a todos los niveles e
implantar mecanismos de información y formación para los trabajadores;
- instaurar un sistema de seguimiento continuo para la implementación
de los códigos a todos los niveles, incluidos los proveedores y los
subcontratistas;
- crear un órgano apropiado de control independiente que se ocupe de
procesar las quejas en caso de violación del código y para imponer
sanciones. Las sanciones deben tener como objetivo la mejora de la
situación, incluso en lo que respecta a los subcontratistas, ya que la
ruptura de los contratos implica la pérdida de empleo para los
trabajadores y, para la empresa, un cambio en la subcontratación;
- implementar un procedimiento para procesar denuncias.
- En materia de control, son necesarias las siguientes acciones:
- verificaciones periódicas de la aplicación de los códigos por parte
de terceros; - estos terceros deben ser organismos confiables e
independientes.
- Las empresas también deben:
- financiar los procedimientos de seguimiento y control implementados
en el marco del código de conducta;
- respetar plenamente todas las disposiciones del código durante todas
las etapas de sus actividades de producción;
- producir un informe anual sobre el respeto del código de conducta y
publicarlo;
- informar periódicamente a todos los sindicatos sobre cualquier
actividad relacionada con el código de conducta.
La CMT debe entonces:
- seguir muy cerca el debate sobre la responsabilidad social de las
empresas y los códigos de conducta;
- ofrecer su experiencia y un apoyo institucional a los afiliados que
están llamados a negociar tales códigos;
- seguir formando a los sindicalistas en materia de seguimiento de los
códigos de conducta y nuevas maneras de controlar las empresas privadas,
particularmente las multinacionales;
- colaborar con las organizaciones que tienen una vocación similar con
miras a promover y defender los derechos de los trabajadores mediante
códigos de conducta.
¿Qué hay de los acuerdos marco?
Estos últimos años han surgido acuerdos marco. Estos
acuerdos se establecen entre las mismas empresas y organizaciones de
trabajadores, generalmente federaciones profesionales internacionales.
Dichos acuerdos marcan una evolución.
Los acuerdos marco no reemplazan a los convenios colectivos
firmados a nivel nacional, sectorial o local. No obstante, está claro que a
nivel internacional (y es precisamente a este nivel que se debían lograr
ciertos avances) constituyen un paso adelante en la lucha por lograr una
mejor protección de los derechos de los trabajadores.
Para la CMT, es imprescindible:
- intensificar la reflexión y difusión del conocimiento y la formación
en torno a estos acuerdos;
- alentar a las federaciones profesionales internacionales a participar
de manera más activa en las negociaciones con las multinacionales;
- insistir más aún en la implantación de redes sindicales en el seno de
las multinacionales, las cuales deberían concentrarse más en el control de
la aplicación de los acuerdos marco (y de los códigos de conducta);
- fortalecer la cooperación inter sindical para así poder intercambiar
opiniones y experiencias;
- pedirle a la OIT que continúe su trabajo de análisis y sistematización
de esos acuerdos marco;
- insistir para que en el futuro, la OIT les otorgue una certificación a
esos acuerdos marco, de manera que cubran todos los derechos garantizados
en los Convenios que defiende esa organización.
¿Cuál es el papel de la OIT?
El papel de la OIT en este debate ya ha sido explicado en
detalle a largo de este documento.
- La OIT, a través de la Oficina Internacional del Trabajo, debe
garantizar el seguimiento más amplio y detallado posible de la
responsabilidad social de las empresas mediante bases de datos, análisis
temáticos y evaluaciones comparativas con su sistema normativo. Sin tomar
posición en cuanto al valor de tal o cual actividad, la OIT debería
aportar elementos de análisis y debates, tomando como criterios el sistema
normativo, los informes de aplicación de las normas de la Comisión de
expertos y la jurisprudencia del Consejo de Administración.
- La OIT también debe ampliar sus actividades de cooperación técnica a
todos sus mandantes, en particular a todas las organizaciones sindicales.
- La OIT, única instancia tripartita del Sistema de Naciones Unidas,
debe intensificar la discusión y el seguimiento de este debate con sus
mandantes sobre este tema: - lanzando un debate de alto nivel sobre el
tema de la responsabilidad social de las empresas y otros aspectos
relacionados;
- oyendo consejos antes de tomar decisiones;
- mejorando las herramientas y procedimientos de control;
- apoyando operaciones sectoriales, incluyendo las relacionadas con
las cadenas de proveedores; - intensificando su asistencia técnica con
miras a la rehabilitación de los servicios de administración del trabajo
en numerosos países.
- La OIT debería intensificar sus actividades pedagógicas para formar e
informar a los actores económicos y sociales sobre los modos legislativos
y contractuales de regulación, incluso en el ámbito internacional.
- Al igual que sucede con la administración del trabajo en los países,
la OIT debería ser el lugar de registro o inscripción de los acuerdos
marco de las empresas y los grupos. Este registro garantizaría que el
acuerdo cumpliera con el sistema normativo de la OIT. Al menos una vez al
año, la OIT publicaría la lista de los acuerdos marco registrados,
indicando su alcance geográfico y jurídico, así como sus criterios
sociales y medioambientales. El control periódico de estos acuerdos y su
implementación estaría a cargo de órganos descentralizados (una región) o
centralizados paritarios. En caso de que surgiera algún litigio o
dificultad en torno a este control, la OIT serviría como órgano de
apelación. El Consejo de Administración designaría en este caso una
comisión tripartita cuyas opiniones serían analizadas por el Consejo.
- Una reflexión similar debería orientar el sistema de inspección del
trabajo. La ausencia a nivel regional, e incluso internacional, de
sistemas integrados de inspección del trabajo es probablemente una de las
razones por las que la sociedad civil ha intentado aplicar el control a
través de mecanismos privados. La OIT debe intensificar la reflexión en
este sentido, y el estudio general previsto para la Conferencia
Internacional del Trabajo de 2006 podría constituir una ocasión para
presentar un balance sobre el tema.
¿Cuál es el papel de las empresas?
La RSE debería prestar mayor atención a la intensificación
del diálogo y la negociación, a la mejora de las condiciones de trabajo y a
la promoción de la libertad sindical.
La CMT exhorta a los mandantes de la OIT, como el sector
privado, a trabajar hoy más que nunca por una OIT fortalecida, más eficaz,
más moderna, con mejores bases en cuanto a normas restrictivas y elaboradas,
capaz de garantizarle a los trabajadores condiciones de vida y de trabajo
decentes.
En este sentido, resulta fundamental el diálogo con el mundo
sindical, particularmente en torno a un tema tan crucial como la RSE. Además
de este aspecto, las empresas también deben promover más el papel de las
organizaciones de trabajadores en el seguimiento y la evaluación de los
acuerdos marco y de los códigos de conducta. Para enfrentar este reto, es
fundamental la formación de los trabajadores, y las empresas deberían
participar más activamente en esta acción.
En ese mismo orden de ideas, es sumamente importante
promover en el mundo empresarial los acuerdos marco y los comités de empresa
a nivel regional e internacional. Esto implica un compromiso serio por parte
de las multinacionales con el diálogo social y la concertación a través de
esas estructuras, diálogo cuya calidad y eficacia presuponen que la empresa
también garantizará la formación constante de los trabajadores y sus
representantes.
Como organización sindical, tenemos la obligación de ser
críticos, lo cual no implica en ningún caso que estemos cerrados al diálogo.
¡Muy al contrario! Hoy en día, resulta más que nunca necesario un diálogo
abierto y constructivo entre todo el movimiento sindical y el mundo
empresarial sobre los puntos tratados en este estudio. La OIT sería el marco
más propicio para avanzar en este sentido.
En cuanto a las ONG…
La CMT propone la intensificación de la cooperación con las
organizaciones no gubernamentales. Durante el último Congreso (Bucarest,
2001) se acordó lo siguiente:
- la CMT y sus organizaciones afiliadas apoyarán las campañas
internacionales a favor de la mejora de la calidad de vida de todas las
poblaciones. Estas campañas pueden reunir a organizaciones sindicales,
organizaciones del Sistema de Naciones Unidas y actores de la sociedad
civil, con miras a luchar juntos por el bien común.
Se pueden imaginar espacios de negociación más amplios, con
interlocutores diversos. En estos últimos años se han experimentado nuevas
formas de negociaciones:
- para la inserción al empleo de personas o grupos en dificultades, se
ha podido medir la eficacia de diferentes interlocutores provenientes de
direcciones, sindicatos de empresa, sindicatos locales, poderes públicos
locales, ONG y asociaciones especializadas, administraciones públicas del
trabajo;
- para problemas relacionados con el medio ambiente o con el desarrollo
sostenible (emisiones de sustancias tóxicas al aire o al agua por parte de
las empresas, riesgos mayores de accidentes), se han llevado a cabo varias
negociaciones entre la dirección de esas empresas por una parte, y los
sindicatos empresariales, asociaciones afectadas, los poderes públicos
locales y los servicios públicos competentes, por otra parte, que han
permitido el establecimiento de medidas de descontaminación y eliminación
de riesgos.
En estas operaciones con actores múltiples, se deben
precisar las responsabilidades de cada interlocutor (naturaleza de los
acuerdos, plazos) y se debe presentar el acuerdo colectivo ante una
institución pública.
La gestión contractual de la vida en sociedad (gestión de
inmuebles y equipos colectivos, gestión de urbanizaciones y territorios, de
la movilidad en el campo y la ciudad, del acceso a los servicios públicos,
servicios de educación, salud, transporte, energía, etc.) es sin duda alguna
la mejor vía para la vuelta a la democratización de las sociedades y
empresas.
En un futuro, se debería hacer énfasis en lo siguiente:
- La intensificación del diálogo y la reflexión con esas organizaciones,
particularmente en torno a la RSE y los instrumentos relacionados
(incluyendo una evaluación de su impacto). Este diálogo debe prever una
reflexión sobre los tipos y modalidades de alianzas que se deben
implementar en el futuro (actividades pedagógicas, campañas comunes,
surgimiento de contrapoderes en el ámbito del consumo y el desarrollo
sostenible, etc.).
- La intensificación de esta cooperación con miras al establecimiento de
alianzas con organizaciones que comparten los mismos principios y valores
en cuanto a temas específicos.
Notas
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