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ISSN 1913-6196

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 Reflexiones sobre la sociedad civil y el proceso de paz en Chiapas

Democracia y derechos humanos

 Por Onésimo Hidalgo Domínguez  

Parte 2 /2

La participación de la sociedad civil en México y en el Estado de Chiapas

La participación de la Sociedad Civil en México ha sido diversa en diferentes momentos coyunturales y estructurales; pero adquiere una mayor participación en los últimos veinte años en la medida en que la población ha estado más informada, más conciente, activa y organizada; como por ejemplo, la amplia participación social en 1985 para auxiliar a la población afectada por el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México, hasta lograr reconstruir el tejido social y de infraestructura que poco a poco logró normalizar la vida de la capital del país. Asimismo, en 1988 cuando se dio por primera vez la construcción de un frente amplio de organizaciones, de Comités Ciudadanos, de frentes de resistencia, etc., que abanderaron y empujaron la candidatura a la presidencia de la república del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, por el Frente Democrático Nacional (FDN). La Sociedad Civil, de por si no creía en el sistema político mexicano conducido por el PRI gobierno, pero en esta ocasión debido al gran fraude electoral, la Sociedad Civil aceleró su proceso de incredulidad frente al Estado-Gobierno, pero también fue el inicio de la falta de credibilidad en los Partidos Políticos de canales de participación y decisión de la Sociedad Civil, y al gobierno se le empezó a caer la máscara de ser un Estado representante y conductor de la Sociedad Civil y a partir de este tiempo se empezaron a construir los Comités de Defensa Popular, Frentes de Resistencia Civil, Organismos de Defensa de los Derechos Humanos, de Comercio Justo, de Consumidores, de Vivienda, etc., que cuando arribamos al 01 de 1994, la Sociedad Civil no solo entendió y comprendió el levantamiento armado del EZLN compuesto y dirigido principalmente por los indígenas en Chiapas; si no, que la Sociedad Civil estaba madura y fue capaz de organizarse, movilizarse hasta hacer que el 12 de enero de 1994, el gobierno de Carlos Salinas decretara un cese al fuego y el EZLN aceptara el cese a las confrontaciones militares  y se iniciara la búsqueda de una salida política y negociada al conflicto armado. Aquel 12 de enero, fueron más de 2 millones de personas que se movilizaron en la ciudad de México, pero así sucedió en por lo menos unos veinticinco estados de la república con el único interés de detener la guerra que amenazaba con extenderse al resto de la república mexicana.

La participación de la Sociedad Civil se manifestó posteriormente en Cinturones Civiles de Paz en la Catedral de San Cristóbal, cuando se inició el diálogo EZLN-Gobierno y dio todo su apoyo a la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), encabezada por el Obispo San Cristóbal, Samuel Ruiz García. Fue impresionante la participación de la Sociedad Civil en estos Cinturones de Paz coordinados y actuando juntos con el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Ejército Mexicano. Posteriormente lo fue en los Foros, en la Convención Nacional Democrática, en las elecciones federales de agosto de 1994, en la ayuda a la población afectada por desastres naturales, etc.

Posteriormente, cuando el 9 de febrero de 1995, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo ordenara la captura de la Comandancia General del EZLN, hubo un gran movimiento nacional e internacional el 12 de febrero, donde se tomaron carreteras, puentes, puertos, etc. y en 52 países del mundo hubieron movilizaciones para detener la ofensiva contra los zapatistas. Hasta llegar al 11 de marzo en que se promulga la Ley de Concordia y Pacificación (COCOPA). Así en abril de 1995 inician las negociaciones en San Miguel municipio de Ocosingo y posteriormente en San Andrés; entre el EZLN y el Gobierno Federal. Aquí la participación de la Sociedad Civil fue muy importante, ya no solo en los Cinturones Civiles, junto al CICR, Ejército Mexicano e indígenas bases de apoyo del EZLN, sino que diversos sectores organizados trascendieron y fueron capaces de ponerse de acuerdo y entrar a las negociaciones con una propuesta política para negociar junto con el EZLN. Por lo tanto, las decisiones y la construcción de un México nuevo y la agenda del movimiento social, y nacional se discutían entre el Gobierno Federal, EZLN y Sociedad Civil en San Andrés. Los grandes temas de la agenda nacional se discutían en San Andrés y no en el Congreso Federal. Por lo que éste dejó de ser el lugar donde se discutían y aprobaban las leyes y desde ahí se aceleró mucho más  la falta de credibilidad de los Partidos Políticos (sin dejar de reconocer la importancia de los partidos que integraron la COCOPA), llegando hasta el momento del PAN-Amigos de Fox, el PRI con Pemexgate, PVEM y los escándalos del "Niño Verde" y más recientemente el caso del PRD en el Distrito Federal y su vinculación mafiosa con Carlos Ahumada (aunque no todos en el PRD actúan de la misma manera, pero el PRD ya se manchó) y el acabose del PRD en Chiapas, la agresión y emboscada que los perredistas tiraron a los zapatistas el 10 abril en Jech´vó municipio de Zincantán. Todas estas prácticas en nada se diferencian del PRI.

Por ello, la Sociedad Civil se ha dado otras formas de organización y lucha por sus demandas y busca nuevas formas de organización.

Volviendo al tema de las negociaciones, éstas avanzaban  por esa participación fuerte y decidida de la Sociedad Civil, y la militarización y paramilitarización, el incumplimiento oficial  obligaron a los zapatistas a suspender los diálogos. Mientras que en Chiapas y en México se aplicaba paralelamente una Guerra de Baja Intensidad contra las comunidades indígenas y campesinas, que rebasaron la mesa de negociaciones y se suspendió el diálogo que hasta el día de hoy no ha sido capaz de reanudarse por la desconfianza de los actores, por la falta del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés en Materia de Derechos y Cultura Indígena, por la falta de voluntad política del gobierno federal, tanto de los expresidentes como del actual presidente Vicente Fox. El representante para el Diálogo en Chiapas, don Luis H. Alvarez, viaja constantemente a Chiapas, reuniéndose con priístas, paramilitares, con empresarios, comerciantes, diciendo que está dialogando con los zapatistas. H. Alvarez delira con tener un diálogo con EZLN, cosa imposible, porque ¿de que sirve dialogar, llegar a acuerdos y el gobierno no cumple?.

Al verse cerradas las posibilidades de diálogo con el gobierno, la opción del EZLN ha sido continuar el diálogo con la Sociedad Civil, la construcción de las Juntas de Buen Gobierno, la articulación del zapatismo en Municipios Autónomos Rebeldes y su vinculación con el movimiento de la sociedad civil nacional e internacional; porque sabe que su principal fortaleza está en legitimarse ante la sociedad nacional e internacional, ante ese Arco Iris de pensamientos, de formas de expresión, de organización, de rebeldía, que incluso reúne  a sectores hasta opuestos entre sí, porque, lo que hace bonito al Arco Iris es la mezcla de la lluvia tenue y la puesta del sol, que son tan contradictorios, pero tan complementarios entre sí en un determinado momento. Lo bonito del Arco Iris es por la diversidad de colores, que juntos pero no mezclados se manifiestan frente al sol, con una solo forma que lo hace tomar identidad. Así como aparece y se manifiesta, así desaparece, ya sea porque el sol brilla mas fuerte y vence a la lluvia o porque la lluvia vence al sol.

Así es la Sociedad Civil, una masa social gelatinosa a la que no es tan fácilmente esquematizar y tampoco se le puede estructurar en formas tradicionales de organización, es cambiante y va apareciendo en determinadas coyunturas sociales, que hace cambiar la correlación de fuerzas a favor de determinados actores.

La Sociedad Civil en Chiapas

La Sociedad Civil en México y en Chiapas, se manifestó desde el principio de la guerra en 1994, a través de Caravanas y Jornadas por la Paz, Campamentos Civiles de Paz, recorridos de observación, etc., con ayuda constante y vigilante a la población civil en las zonas de guerra principalmente. La Sociedad Civil chiapaneca ha jugado un papel importante para detener la guerra y en los tiempos más álgidos de los conflictos ha sido capaz de organizarse de diferentes formas y manifestarse a favor de la paz. Su organización ha sido en Comités y Frentes de Resistencia, en Comités Ciudadanos, en Espacios Civiles de Paz, etc., Estas formas organizativas en tiempos electorales se han expresado de manera alternativa en la construcción e instauración de Procuradurías y Tribunales Electorales, en Asambleas Populares por barrios, colonias y comunidades, etc.; y que su práctica cotidiana se expresa en la Resistencia Civil, en la rebeldía, una forma de lucha pacífica no violenta que construye paulatinamente nuevas formas de gobierno popular en comunidades indígenas, nuevas formas de relaciones con la comunidad nacional e internacional, que redimensiona el concepto y contenido de la solidaridad internacional; genera nuevas formas de producción; nuevas maneras de aplicación de la justicia, donde no necesariamente el castigo a los culpables es la cárcel o la pena de muerte, hay otras formas más humanas de hacer justicia. Estas formas de organización también buscan una mayor participación de las mujeres en las decisiones de la comunidad; ello viene dándose desde los buenos usos, costumbres, tradiciones y cultura de los pueblos y comunidades indígenas.

Todo ello no fuera posible si no hubiera habido un proceso de educación y auto educación popular, con métodos sencillos y prácticos, donde no solo se analiza y reflexiona, sino que se piensa que es lo que mejor que conviene al colectivo y al grueso de la población, sin importar partido político, religión, organización o militancia política alguna. Lo que se busca es el bien común. El actuar se da en función de la construcción de una alternativa económica, política y social de las comunidades. Se reflexiona sobre los problemas que son comunes y juntos se buscan soluciones comunes.

Para que esto pueda ser posible, intervienen varios factores, una cosa importante es la asamblea comunitaria, como órgano de decisión y solución a conflictos, donde lo colectivo se impone a lo individual, donde los valores de perdón, justicia, paz y reconciliación se da en función de la comunidad y no de los individuos. Juega un papel importante también la lectura de textos bíblicos desde la opción por los mas desprotegidos y marginados. Se reflexiona sobre cuales son los problemas estructurales y coyunturales que nos afectan a todos, se  buscan los problemas que más duelen en el corazón y reflexión y buscan las propuestas que ayuden a quitar ese dolor, ya que las comunidades hablan desde el corazón y no tanto desde el pensamiento.

Otro elemento importante también, es el de intentar buscar la participación de las mujeres, quienes están en un proceso de organización en la toma de decisiones y den su palabra, y tomen cargos en su proceso organizativo. Muchas veces esto se concreta en la organización de tiendas cooperativas, en educación comunitaria de acuerdo a las costumbres y en sus propias lenguas indígenas, en Comisiones de Honor y Justicia Comunitaria, en Comisiones de Diálogo y Reconciliación; en la producción de una agricultura orgánica que vigile, cuide y proteja a la madre tierra, su territorio y sus recursos naturales, porque de ella venimos, en ella vivimos, en ella nos reproducimos y en ella morimos; los pueblos y las comunidades tienen una cosmovisión  integral de la vida vinculada con la tierra, la producción y la vida cotidiana.


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