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Parte 2 /2
2. Papel de los Actores Sociales
¿Cuál
es el papel de los movimientos sociales, de los trabajadores, de las ONG y
de los partidos en vista de esta situación?
Creo que la lucha principal de este conjunto de actores
sociales es presionar para garantizar la conquista de la ciudadanía por
parte de todos los ciudadanos; para garantizar la soberanía en el aspecto
internacional teniendo como objetivo el librar al Estado de las garras del
Imperio Estadounidense; para garantizar la atención a las necesidades
básicas de la población como salud, educación, vivienda, transporte y ocio;
garantizar el derecho a la libre manifestación, la libertad de ir y venir y
principalmente, presionar para que todos tengan sus derechos respetados.
Derechos económicos, políticos, sociales y culturales.
Los movimientos deben ser autónomos en relación al poder
político y tener mucho cuidado para no ser cooptados y menos corrompidos.
Debe de haber una colaboración de los movimientos con el Estado, sin perder
su propia autonomía e independencia.
Pero ¿qué hacer para que todo esto se convierta en una
realidad?
Los Estados deben crear mecanismos de participación
ciudadana en la administración de los asuntos públicos fortaleciendo así una
democracia real y participativa. Diría que es necesario crear, fortalecer y
garantizar un proceso que envuelva todos estos actores sociales con el fin
de garantizar una radicalización de la democracia, una construcción
colectiva, una ciudadanía activa y una inversión de prioridades.
2.1. Radicalización de la democracia
Radicalizar la democracia significa apostar en la
capacidad de las personas de construir una vida social diferente, justa y
solidaria. Y apostar en la posibilidad y en la capacidad de construir una
sociedad en la que no haya excluidos social, económica y culturalmente. Una
participación política es importante, pero no es suficiente por si sola.
Radicalizar la democracia es perseguir el objetivo de abolir cualquier tipo
de exclusión y apartación y el respeto a la diversidad y pluralidad
étnico-cultural. En términos económicos implica el asumir una nueva visión
de desarrollo económico, donde lo que vale no es la ley del más fuerte, de
quien puede más llora menos, sino la justicia social, la justa distribución
de los bienes y la apropiación social de los bienes producidos socialmente.
En fin, radicalizar la democracia es atreverse a inventar
una democracia para ser ejercida de acuerdo con los intereses de la mayoría
que hoy vive excluida social y económicamente.
La radicalización de la democracia es de orden ético y
exige que el propio medio realice el fin. El fin es la construcción de un
país radicalmente democrático. Esto exige que los medios para esta tarea
sean sustancialmente democráticos, por lo tanto los fines determinan la
propia calidad de los medios. Exige todo un conjunto de virtudes cívicas que
constituyen el ethos de una sociedad saludable.
La radicalización de la democracia debe atravesar todas
las instancias de la sociedad civil y de lo cotidiano en la vida de las
personas: la democracia debe guiar las relaciones en la familia, en el grupo
comunitario, en la Iglesia, en los sindicatos, en las ONG’s, en los partidos
políticos, en las instancias gubernamentales. En fin, debe estar presente en
todos los momentos de la vida de las personas y de la sociedad.
2.2. Construcción Colectiva
Esta idea apunta hacia la necesidad de articulación entre
lo individual y lo colectivo, valorizando la perspectiva del proceso donde
nada esta acabado. Presenta la cuestión de poder decisorio en los diferentes
niveles de organización e instancias de competencia de vida de la sociedad.
Los seres humanos son capaces de transformar sus circunstancias aunque la
sociedad capitalista tienda a transformarlas en objetos para la
mercantilización. Es la lucha contra el proceso de mercantilización que debe
ser entendida a fuerza de construcción colectiva. Es preciso acreditar la
capacidad de las personas de mirar hacia delante y de construir las
condiciones de una vida digna para todos.
Es preciso acreditar y concretar la idea de que la
sociedad que queremos, las relaciones que queremos construir serán el fruto
de una gran voluntad colectiva que incluya a la sociedad civil y a la
sociedad política.
2.3 Ciudadanía activa
No implica apenas la idea del cumplimiento de los
derechos y deberes definidos por el Estado, sino, principalmente, la idea de
crear nuevos derechos que hagan posible la abertura de nuevos espacios de
participación política por medio de la participación directa de los
ciudadanos en el proceso de decisiones de interés publico. Implica la
valorización de la sociedad civil como una entidad independiente y
articulada del Estado. Urge una mejora de los mecanismos institucionales de
democracia directa, como el referéndum ó el plebiscito, una iniciativa
popular que ya está en la Constitución.
Hay espacios de participación relacionados con el Estado,
como los consejos de salud, educación, seguridad pública y alimentaria más
allá de la participación en el presupuesto público. Hay también espacios
propios de sociedad como sindicatos, asociaciones, cooperativas y centros
que pueden garantizar la participación del ciudadano como práctica de
constitución de la ciudadanía activa. Debe apuntar a la necesidad de forjar
mecanismos, asumidos por los ciudadanos, de control efectivo de toda la
cadena de representación de los intereses de la mayoría.
Una ciudadanía activa implica la necesidad de una
educación política, no una educación para la ciudadanía, sino una educación
como practica de ciudadanía. Este concepto de ciudadanía activa, diría, es
una condición indispensable para el fortalecimiento y radicalización de la
democracia.
2.4 Inversión de prioridades
Una sociedad como ésta no es satisfactoria y la lógica
que la ha apoyado hasta el presente deber ser radicalmente cambiada. Hasta
el momento prevaleció la lógica del progreso económico entendido como
avances técnicos con aumento de riquezas, pero sin objetivos sociales. Hay
una producción social, pero el reparto esta privatizado.
Forma parte de esta lógica la concepción de que la
naturaleza está a disposición del hombre para ser dominada y transformada en
bienes y servicios para la sociedad y que las riquezas naturales son
interminables.
Es preciso una inversión de prioridades capaz de
enfrentar las exigencias de la ruptura con la creencia de que el mero
crecimiento económico sea capaz de incluir las grandes mayorías excluidas en
el proceso de modernización brasileña. La inversión de prioridades exige una
nueva visión de la economía. Una nueva racionalización económica precisará
incorporar nuevos problemas y nuevos métodos donde los propósitos sean
construidos en base a nuevos valores éticos y donde el respeto al medio
ambiente y al derecho a la vida de las generaciones futuras serán tratados
con consideración. Es preciso buscar y estimular una relación participante e
integradora con el medio ambiente, viéndolo como una fuente de vida y salud,
negando y superando la relación instrumental, exploradora, depredadora y
orientada hacia el lucro. Asumir y vivir profundamente una relación con la
tierra como un valor que hace posible una vida plena, deseando, como
condición básica, una realización de profundas reformas agrarias, acuáticas,
agrícolas y urbanas, defendiéndose contra la degradación y la exploración.
Ya no basta el crecimiento económico, es preciso someter
la economía a los objetivos sociales, donde el fruto del trabajo colectivo
sea socialmente repartido y no apropiado de forma individual y
concentradora.
El desafío no es solamente el dividir mejor el producto.
Es preciso disputar la finalidad, reorientar la producción; no es solamente
el distribuir entre los integrados los bienes producidos, sino que es la
integración de todos. Es garantizar que todos tengan lo necesario para vivir
dignamente. No se trata de mejorar sólo la técnica y la productividad, se
trata, asimismo, de dar trabajo para todos.
¿Qué sociedad queremos construir?
La sociedad civil, sindicatos, asociaciones, ONG’s,
iglesias, movimientos sociales y populares junto con la sociedad política
con sus diversas instancias más el sector de la producción lucrativo y el
sector intelectual deben llegar al consenso de que es preciso construir una
sociedad sostenible que contemple las generaciones actuales y también las
generaciones futuras. Siendo conscientes de que todos tienen el derecho de
vivir dignamente, la ciencia, la técnica y las investigaciones deben estar
al servicio de todos; los bienes de la naturaleza deben ser usados como
equilibro garantizando la vida en el presente y en el futuro.
No se trata de tener únicamente un medio ambiente
sostenible, se trata de construir una sociedad sostenible que considere los
aspectos económicos, sociales, políticos, culturales y étnicos. En especial,
para que todos tengan las necesidades básicas atendidas. El conjunto de
actores arriba mencionados, incluyendo el Estado, deben garantizar que haya
trabajo y remuneración justa para todos.
Una sociedad con los siguientes requisitos: -
económicamente justa, donde todos tengan igualdad de oportunidades y trabajo
para ganar dignamente su sustento; - políticamente democrática permitiendo
que toda la sociedad participe en la construcción de un proyecto viable
donde todos estemos incluidos; - socialmente equitativa, es decir, jamás
seremos iguales pero todos deben tener igualdad de oportunidades; -
culturalmente plural, formada y enriquecida por la pluralidad de grupos
étnicos, culturales sin anular las identidades ;- ecológicamente sostenible
y que garantiza que los bienes de la naturaleza sirvan no solo para las
generaciones presentes sino también para las futuras – religiosamente
macro-ecuménica donde todos puedan expresar, experimentar y manifestar sus
credos.
Bibliografía consultada
Setor Pastoral Social – CNBB – Conferência Nacional dos
Bispos do Brasil, 2ª Semana Social Brasileira, Alternativas e Protagonistas,
Editora Vozes, São Paulo, SP, 2ª Edição, Petrópolis, RJ, 1994;
Setor Pastoral Social – CNBB, 3ª Semana Social
Brasileira, Edições Paulinas, 1997, São Pualo, SP
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