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 Suicidio: la violencia autoinfligida

Salud

Por la Organización Panamericana de la Salud  

Parte 1 /8

Este artículo es un resumen del capítulo VII del
"Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud"
publicado por la Organización Panamericana de la Salud
Para ver el informe completo ir a:
http://www.paho.org/Spanish/DD/PUB/Violencia_2003.htm

Antecedentes Enfoques vinculados con las relaciones
La magnitud del problema Enfoques sociales
Tasas de suicidio por país, edad y sexo Recomendaciones
Factores de riesgo Referencias

Cada segundo, algún ser humano trata de suicidarse en algún país del mundo. Y cada 40 segundos, un suicida cumple su propósito. "El suicidio es un problema grave de salud pública que pocas personas consideran un problema, prefieren no mencionar y hacen un verdadero esfuerzo por ocultar", opina el doctor José Bertolote, del Departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud. La OMS reconoce que la magnitud del problema pudiera ser más alarmante de lo que muestran las estadísticas porque se suele en ocasiones ocultar un suicidio para evitar la estigmatización de la persona que ha acabado con su propia vida, o de la familia de la persona, por conveniencia social, o razones políticas, o porque la persona que comete el suicidio deliberadamente lo hace aparecer como un accidente. La OMS asegura que más personas mueren cada año debido al suicidio que a la suma de homicidios y guerras, aunque en América Latina el nivel de suicidio no llega a las alarmantes cifras de algunos países como Lituania 51.6 por 100 mil habitantes, Belarús 41.5, o Federación de Rusia 43.1 hay países latinoamericanos como Cuba o Uruguay que se mantienen que se mantienen a la cabeza de la región con índices altos (23 y 12.8 respectivamente).  Ver Cuadro 7.1

"La violencia puede preverse y prevenirse" dice la doctora Gro Harlem Brundtland, directora General de la Organización Mundial de la Salud en su presentación al "Informe sobre Violencia y Salud", y continúa "La salud pública ha logrado algunos éxitos notables en las últimas décadas, sobre todo en lo tocante a reducir la frecuencia de muchas enfermedades de la infancia. Sin embargo, sería un fracaso de la salud pública salvar a nuestros niños de estas enfermedades para verlos caer víctimas de la violencia o, ya mayores de su pareja, o de la ferocidad de las guerras y los conflictos, o por lesiones autoinfligidas o víctimas del suicidio".

El presidente de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, Lars Mehlum, opina que "la vasta mayoría de los suicidas no desean morir, sino que no desean continuar viviendo en las condiciones en que se ven obligados a vivir. Podemos hacer mucho, y este mensaje no es sólo para los médicos, sino también para los ciudadanos conscientes". Compartiendo esta opinión Futuros quiere contribuir a alertar a sus lectores sobre la violencia autoinfligida. Les recomendamos la lectura del artículo del experto cubano ¿Cómo prevenir el suicidio en adolescentes?

La violencia se puede prevenir. Este no es un artículo de fe, sino una afirmación fundamentada en datos fidedignos. Los ejemplos de resultados exitosos en este sentido pueden encontrarse en todo el mundo, desde las acciones individuales y comunitarias en pequeña escala hasta las iniciativas nacionales de política y legislativas.


Antecedentes

En el año 2000, unas 815 000 personas murieron a causa del suicidio en todo el mundo. Esto representa una tasa mundial de mortalidad anual de cerca de 14,5 por 100 000 habitantes, que equivale a una defunción cada 40 segundos. El suicidio es la decimotercera causa principal de muerte en el mundo. Entre las personas de 15 a 44 años de edad, las lesiones autoinfligidas son la cuarta causa de muerte y la sexta causa de mala salud y discapacidad (1).

Las muertes por suicidio son solo una parte de este problema muy grave. Además de los que mueren, muchas personas más sobreviven a los intentos de acabar con su propia vida o causarse un daño, a menudo suficientemente grave para requerir atención médica (2). Por otro lado, cada persona que se suicida deja detrás de sí a muchas otras —familiares y amigos— cuyas vidas resultan profundamente afectadas desde el punto de vista emocional, social y económico. Se estima que los costos económicos asociados con la muerte por suicidio o con las lesiones autoinfligidas suman miles de millones de dólares estadounidenses al año (3).

¿Cómo se define el suicidio?

El comportamiento suicida varía en cuanto a los grados, desde solo pensar en quitarse la vida hasta elaborar un plan para suicidarse y obtener los medios para hacerlo, intentar suicidarse y, finalmente, llevar a cabo el acto ("suicidio consumado").

El término "suicidio" en sí evoca una referencia directa a la violencia y la agresividad. Aparentemente, sir Thomas Browne fue quien acuñó la palabra "suicidio" en su obra Religio medici (1642). Médico y filósofo, Browne creó la palabra basándose en los términos del latín sui (uno mismo) y caedere (matar). El término nuevo reflejaba el deseo de distinguir entre el homicidio de uno mismo y el hecho de matar a otra persona (4).

Una definición muy conocida de suicidio es la que aparece en la edición de 1973 de la Encyclopaedia Britannica, citada por Shneidman: "el acto humano de causar la cesación de la propia vida"(5). Sin duda, en cualquier definición de suicidio la intención de morir es un elemento clave. No obstante, a menudo es sumamente difícil reconstruir los pensamientos de las personas que se suicidan, a menos que hayan expuesto sus intenciones con claridad antes de su muerte o hayan dejado una nota de suicidio. No todos los que sobreviven a un acto suicida se habían propuesto vivir ni todas las muertes por suicidio han sido planificadas. Por lo tanto, puede ser problemático establecer una correlación entre la intención y el resultado. En muchos sistemas jurídicos, se certifica como suicidio una muerte cuando las circunstancias son compatibles con un suicidio y pueden descartarse el asesinato, la muerte accidental y las causas naturales.

Ha habido muchas discrepancias acerca de la terminología más apropiada para describir el comportamiento suicida. Recientemente, se ha propuesto el término "comportamiento suicida mortal", basado en el resultado, para los actos suicidas que ocasionan la muerte y, de igual manera, "comportamiento suicida no mortal" para las acciones suicidas que no provocan la muerte (6).Tales actos también a menudo se llaman "intentos de suicidio" (un término común en los Estados Unidos), "parasuicidio" y "daño autoinfligido deliberado" (términos que son comunes en Europa).

El término "ideación suicida" se usa a menudo en la bibliografía técnica y se refiere a pensamientos acerca de suicidarse, con diversos grados de intensidad y elaboración. En la bibliografía, el término se refiere también al sentimiento de estar cansado de la vida, la creencia de que no vale la pena vivir y el deseo de no despertar del sueño (7, 8). Si bien estos sentimientos —o ideaciones— diferentes expresan distintos grados de gravedad, no existe necesariamente una continuidad entre ellos. Además, la intención de morir no es un criterio necesario para el comportamiento suicida no mortal.

Otra forma frecuente de violencia dirigida contra uno mismo es la automutilación, que consiste en la destrucción o alteración directa y deliberada de partes del cuerpo sin una intención suicida consciente. Favazza (9) ha propuesto tres categorías principales:

  • La automutilación grave, que incluye cegarse y la amputación por la propia víctima de dedos, manos, brazos, pies o genitales.

  • La automutilación estereotípica, como por ejemplo golpearse la cabeza contra la pared, morderse, golpearse las manos o los brazos, apretarse los ojos o la garganta y arrancarse los cabellos.

  • La automutilación superficial o moderada, como cortarse, arañarse o quemarse la piel, clavarse agujas o tirarse compulsivamente del pelo.

La automutilación incluye factores muy diferentes del comportamiento suicida sobre los cuales no se entrará aquí en detalle. Para un análisis extenso de la automutilación, véase el trabajo de Favazza (9).

Notas


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Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte
Cuarta Parte
Quinta Parte
Sexta Parte
Séptima Parte
Octava Parte

Siguiente: La magnitud del problema

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